Dios habla Hoy (DHH)
21

SALMO 21 (20)

Un canto de victoria

1 (1) Del maestro de coro. Salmo de David.

211 1 (2) Señor,

el rey está alegre porque le has dado fuerzas;

¡está muy alegre porque le has dado la victoria!

2 2 (3) Has cumplido sus deseos;

no le has negado sus peticiones.

3 3 (4) Lo recibiste con grandes bendiciones

y le pusiste una corona de oro.

4 4 (5) Te pidió vida, y se la diste:

vida larga y duradera.

5 5 (6) Gracias a tu ayuda, es grande su poder;

le has dado honor y dignidad.

6 6 (7) Lo has bendecido para siempre;

con tu presencia lo llenas de alegría.

7 7 (8) Tú, oh rey, jamás caerás, pues confías en el Señor;

¡confías en el amor del Altísimo!

8 8 (9) Tu poder alcanzará a todos tus enemigos;

tu derecha alcanzará a los que te odian;

9 9 (10) los pondrás en un horno encendido

cuando aparezcas para juzgar.

El Señor, en su furor,

los consumirá con un fuego destructor.

10 10 (11) Borrarás del mundo y de entre los hombres

a sus hijos y sus descendientes.

11 11 (12) Aunque quieran hacerte daño

y hagan planes contra ti,

no se saldrán con la suya,

12 12 (13) pues tú los pondrás en fuga;

con tu arco apuntarás contra ellos.

13 13 (14) ¡Levántate con tu poder, Señor!

¡Celebraremos con himnos tus victorias!

22

SALMO 22 (21)

Grito de angustia y canto de alabanza

1 (1) Del maestro de coro, según la melodía de «La cierva de la aurora». Salmo de David.

221 1 (2) Dios mío, Dios mío,

¿por qué me has abandonado?,22.1 Con estas mismas palabras, recitadas en arameo, Jesús expresó sus propios sentimientos durante la crucifixión (Mt 27.46; Mc 15.34).

¿por qué no vienes a salvarme?,

¿por qué no atiendes a mis lamentos?

2 2 (3) Dios mío,

día y noche te llamo, y no respondes;

¡no hay descanso para mí!

3 3 (4) Pero tú eres santo;

tú reinas, alabado por Israel.

4 4 (5) Nuestros padres confiaron en ti;

confiaron, y tú los libertaste;

5 5 (6) te pidieron ayuda, y les diste libertad;

confiaron en ti, y no los defraudaste.

6 6 (7) Pero yo no soy un hombre, sino un gusano;

¡soy el hazmerreír de la gente!

7 7 (8) Los que me ven, se burlan de mí;

me hacen muecas, mueven la cabeza

8 8 (9) y dicen:

«Este confiaba en el Señor;

pues que el Señor lo libre.

Ya que tanto lo quiere, que lo salve.»

9 9 (10) Y así es:

tú me hiciste nacer del vientre de mi madre;

en su pecho me hiciste descansar.

10 10 (11) Desde antes que yo naciera,

fui puesto bajo tu cuidado;

desde el vientre de mi madre,

mi Dios eres tú.

11 11 (12) No te alejes de mí,

pues estoy al borde de la angustia

y no tengo quien me ayude.

12 12 (13) Mis enemigos me han rodeado como toros,

como bravos toros de Basán;22.12 Basán: región al este del Lago de Genesaret, célebre por la fertilidad de su suelo, que permitía la cría de grandes rebaños.

13 13 (14) rugen como leones feroces,

abren la boca y se lanzan contra mí.

14 14 (15) Soy como agua que se derrama;

mis huesos están dislocados.

Mi corazón es como cera

que se derrite dentro de mí.

15 15 (16) Tengo la boca22.15 La boca: texto probable. Heb. mi fuerza. seca como una teja;

tengo la lengua pegada al paladar.

¡Me has hundido hasta el polvo de la muerte!

16 16 (17) Como perros, una banda de malvados

me ha rodeado por completo;

me han desgarrado22.16 Me han desgarrado: según versiones antiguas. Heb. como león. las manos y los pies.

17 17 (18) ¡Puedo contarme los huesos!

Mis enemigos no me quitan la vista de encima;

18 18 (19) se han repartido mi ropa entre sí,

y sobre ella echan suertes.

19 19 (20) Pero tú, Señor, que eres mi fuerza,

¡no te alejes!, ¡ven pronto en mi ayuda!

20 20 (21) Líbrame de morir a filo de espada,

no dejes que me maten esos perros,

21 21 (22) sálvame de la boca de esos leones,

¡defiéndeme de los cuernos de esos toros!

22 22 (23) Yo hablaré de ti a mis hermanos,

te alabaré en sus reuniones.

23 23 (24) Ustedes, los que honran al Señor, ¡alábenlo!

¡Glorifíquenlo todos los descendientes de Jacob!

¡Adórenlo todos los descendientes de Israel!

24 24 (25) Pues él no desprecia ni pasa por alto

el sufrimiento de los pobres,

ni se esconde de ellos.

¡Él los oye cuando le piden ayuda!

25 25 (26) En presencia de tu pueblo numeroso

alabaré tu fidelidad;

delante de los que te honran

te cumpliré mis promesas.

26 26 (27) Coman, ustedes los oprimidos,

hasta que estén satisfechos;

alaben al Señor, ustedes que lo buscan,

y vivan muchos años.

27 27 (28) Razas y naciones todas,

gente de todos los rincones de la tierra:

acuérdense del Señor, y vengan a él;

¡arrodíllense delante de él!

28 28 (29) Porque el Señor es el Rey,

y él gobierna las naciones.

29 29 (30) Inclínense y adórenlo solo a él

todos los que viven en abundancia,

todos los que han de volver al polvo,

pues en sí mismos no tienen vida.

30 30 (31) Mis descendientes adorarán al Señor

y hablarán de él toda la vida;

31 31 (32) a los que nazcan después, les contarán

de su justicia y de sus obras.

23

SALMO 23 (22)

El Señor es mi pastor

1a (1a) Salmo de David.

231 1 (1b) El Señor es mi pastor;

nada me falta.

2En verdes praderas me hace descansar,

a las aguas tranquilas me conduce,

3me da nuevas fuerzas

y me lleva por caminos rectos,

haciendo honor a su nombre.23.3 Haciendo honor a su nombre: lit. por causa de su nombre, es decir, por razón de lo que él es, haciendo honor a lo que él es realmente. Véase 8.1 n.

4Aunque pase por el más oscuro de los valles,

no temeré peligro alguno,

porque tú, Señor, estás conmigo;

tu vara y tu bastón me inspiran confianza.

5Me has preparado un banquete

ante los ojos de mis enemigos;

has vertido perfume en mi cabeza,

y has llenado mi copa a rebosar.

6Tu bondad y tu amor me acompañan

a lo largo de mis días,

y en tu casa, oh Señor, por siempre viviré.