Dios habla Hoy (DHH)
14

SALMO 14 (13)

Perversión del hombre

(Sal 53)

1a (1a) Del maestro de coro. De David.

141 1 (1b) Los necios piensan que no hay Dios:14.1 Más que hacer una profesión de ateísmo, el necio niega o pone en duda que Dios intervenga activamente en los asuntos humanos. La consecuencia inmediata de esta negación práctica de Dios es una conducta perversa. Cf. Job 22.13-14; Sal 10.4,11; 36.1; 73.11; 94.7.

todos se han pervertido;

han hecho cosas horribles;

¡no hay nadie que haga lo bueno!

2Desde el cielo mira el Señor a los hombres

para ver si hay alguien con entendimiento,

alguien que busque a Dios.

3Pero todos se han ido por mal camino;

todos por igual se han pervertido.

¡Ya no hay quien haga lo bueno!

¡No hay ni siquiera uno!

4No tienen entendimiento los malhechores,

los que se comen a mi pueblo como quien come pan,

los que no invocan el nombre del Señor.

5Temblarán llenos de miedo,

pues Dios está con los que lo obedecen.

6Se burlan de los anhelos del humilde,

pero el Señor lo protege.

7¡Ojalá que del monte Sión14.7 Monte Sión: Véase 2.6 n.

venga la salvación de Israel!

Cuando el Señor haga cambiar la suerte14.7 Haga cambiar la suerte:otra posible traducción: haga volver a los cautivos. Véase 85.2 n. de su pueblo,

se alegrarán los descendientes de Jacob,

todo el pueblo de Israel.

15

SALMO 15 (14)

Lo que Dios espera del hombre

1a (1a) Salmo de David.

151 1 (1b) Señor,

¿quién puede residir en tu santuario?,

¿quién puede habitar en tu santo monte?

2Solo el que vive sin tacha y practica la justicia;

el que dice la verdad de todo corazón;

3el que no habla mal de nadie;

el que no hace daño a su amigo

ni ofende a su vecino;

4el que mira con desprecio a quien desprecio merece,

pero honra a quien honra al Señor;

el que cumple sus promesas aunque le vaya mal;

5el que presta su dinero sin exigir intereses;

el que no acepta soborno en contra del inocente.

El que así vive, jamás caerá.

16

SALMO 16 (15)

No hay mejor herencia

1a (1a) Poema de David.

161 1 (1b) ¡Cuida, oh Dios, de mí, pues en ti busco protección!

2Yo te he dicho:

«Tú eres mi Señor, mi bien;

nada es comparable a ti.»

3Los dioses del país son poderosos,

según dicen los que en ellos se complacen,

4los que aumentan el número de sus ídolos16.4 Los que aumentan el número de sus ídolos:otra posible traducción: ¡que aumenten sus dolores! La ambigüedad del texto original permite al salmista sugerir al mismo tiempo estas dos ideas.

y los siguen con gran devoción.

¡Jamás tomaré parte en sus sangrientos sacrificios!

¡Jamás pronunciaré sus nombres con mis labios!

5Tú, Señor, eres mi todo;16.5 Mi todo: lit. la porción de mi herencia y mi copa. La copa de vino distribuida entre los comensales era un símbolo del destino y de la suerte de cada uno. La parte que al salmista le ha tocado en suerte es la posesión de Dios. Cf. Nm 18.20; Sal 73.26; 142.5.

tú me colmas de bendiciones;

mi vida está en tus manos.

6Primoroso lugar me ha tocado en suerte;

¡hermosa es la herencia que me ha correspondido!

7Bendeciré al Señor, porque él me guía,

y en lo íntimo de mi ser me corrige por las noches.

8Siempre tengo presente al Señor;

con él a mi derecha, nada me hará caer.

9Por eso, dentro de mí,

mi corazón está lleno de alegría.

Todo mi ser vivirá confiadamente,

10pues no me dejarás en el sepulcro,

¡no abandonarás en la fosa a tu amigo fiel!

11Me mostrarás el camino de la vida.

Hay gran alegría en tu presencia;

hay dicha eterna junto a ti.