Dios habla Hoy (DHH)
124

SALMO 124 (123)

Dios, Salvador de Israel

1a 1 (1a) Cántico de las subidas, de David.

1241 1 (1b) Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

—que lo diga ahora Israel—,

2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

cuando los hombres se levantaron para atacarnos,

3nos habrían tragado vivos

al encenderse su furor contra nosotros.

4Entonces las aguas nos habrían arrastrado;

¡un río habría pasado sobre nosotros!

5¡Entonces las aguas turbulentas

habrían pasado sobre nosotros!

6¡Bendito sea el Señor,

que no dejó que nos despedazaran con sus dientes!

7Nos hemos escapado de la trampa

como un ave que escapa del cazador;

la trampa se rompió, y nosotros escapamos.

8La ayuda nos viene del Señor,

creador del cielo y de la tierra.

125

SALMO 125 (124)

Dios protege a los suyos

1a (1a) Cántico de las subidas.

1251 1 (1b) Los que confían en el Señor son inconmovibles;

igual que el monte Sión, permanecen para siempre.

2Así como los montes rodean a Jerusalén,

el Señor rodea a su pueblo ahora y siempre.

3El mal gobierno no siempre dominará

en la tierra que Dios ha dado a su pueblo,

no sea que su pueblo comience

a practicar la maldad.

4Señor, haz bien a los hombres buenos,

a los hombres de corazón sincero;

5pero a los que van por mal camino

hazlos correr la suerte de los malhechores.

¡Que haya paz en Israel!

126

SALMO 126 (125)

¡Haz que cambie nuestra suerte!

1a (1a) Cántico de las subidas.

1261 1 (1b) Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,126.1 Cambió la suerte de Sión:otra posible traducción: hizo volver la cautividad de Sión.

nos pareció que estábamos soñando.

2Entonces nuestra boca y nuestros labios

se llenaron de risas y gritos de alegría;

entonces los paganos decían:

«¡El Señor ha hecho grandes cosas por ellos!»

3Sí, el Señor había hecho grandes cosas por nosotros,

y estábamos alegres.

4¡Señor, haz que cambie de nuevo nuestra suerte,

como cambia el desierto con las lluvias!

5Los que siembran con lágrimas,

cosecharán con gritos de alegría.

6Aunque lloren mientras llevan el saco de semilla,

volverán cantando de alegría,

con manojos de trigo entre los brazos.