Dios habla Hoy (DHH)
122

SALMO 122 (121)

Alabanzas a Jerusalén

1a (1a) Cántico de las subidas, de David.

1221 1 (1b) ¡Qué alegría cuando me dicen:

«Vamos al templo del Señor»!

2Jerusalén,

¡ya estamos dentro de tus puertas!

3Jerusalén, ciudad construida

para que en ella se reúna la comunidad.122.3 Ciudad construida para que en ella se reúna la comunidad:otra posible traducción: ciudad en la que toda la construcción se mantiene bien unida.

4A ella vienen las tribus del Señor

para alabar su nombre,

como se le ordenó a Israel.

5En ella están los tribunales de justicia,

los tribunales de la casa real de David.

6Digan ustedes de corazón:

«Que haya paz en ti, Jerusalén;

que vivan tranquilos los que te aman.

7Que haya paz en tus murallas;

que haya seguridad en tus palacios.»

8Y ahora, por mis hermanos y amigos diré:

«Que haya paz en ti.

9Por el templo del Señor nuestro Dios,

procuraré tu bien.»

123

SALMO 123 (122)

Oración de confianza en Dios

1a (1a) Cántico de las subidas.

1231 1 (1b) Hacia ti, Señor, miro suplicante;

hacia ti, que reinas en el cielo.

2Suplicantes miramos al Señor nuestro Dios,

como mira el criado la mano de su amo,

como mira la criada la mano de su ama,

esperando que él nos tenga compasión.

3Ten compasión de nosotros, Señor;

ten compasión de nosotros,

pues ya no soportamos sus insultos.

4¡Demasiado hemos sufrido

la burla de los ricos

y el desprecio de los orgullosos!

124

SALMO 124 (123)

Dios, Salvador de Israel

1a 1 (1a) Cántico de las subidas, de David.

1241 1 (1b) Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

—que lo diga ahora Israel—,

2si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

cuando los hombres se levantaron para atacarnos,

3nos habrían tragado vivos

al encenderse su furor contra nosotros.

4Entonces las aguas nos habrían arrastrado;

¡un río habría pasado sobre nosotros!

5¡Entonces las aguas turbulentas

habrían pasado sobre nosotros!

6¡Bendito sea el Señor,

que no dejó que nos despedazaran con sus dientes!

7Nos hemos escapado de la trampa

como un ave que escapa del cazador;

la trampa se rompió, y nosotros escapamos.

8La ayuda nos viene del Señor,

creador del cielo y de la tierra.