Dios habla Hoy (DHH)
113

SALMO 113 (112)Salmo 113 Con este salmo comienza una colección de seis himnos (113—118) que la tradición rabínica llama Halel, palabra vinculada con la exclamación litúrgica Aleluya, ¡Alabado sea el Señor! Estos salmos se cantaban en las principales fiestas litúrgicas de Israel, especialmente en la celebración de la cena pascual (Mt 26.30).

Alabanza a la bondad del Señor

1131¡Aleluya!

Siervos del Señor, ¡alaben su nombre!

2¡Bendito sea ahora y siempre

el nombre del Señor!

3¡Alabado sea el nombre del Señor

del oriente al occidente!

4El Señor está por encima de las naciones;

¡su gloria está por encima del cielo!

5Nadie es comparable al Señor nuestro Dios,

que reina allá en lo alto;

6y que, sin embargo, se inclina

para mirar el cielo y la tierra.

7El Señor levanta del suelo al pobre,

y saca del lugar más bajo al necesitado

8para sentarlo entre gente importante,

entre la gente importante de su pueblo.

9A la mujer que no tuvo hijos

le da la alegría de ser madre

y de tener su propio hogar.

¡Aleluya!

114

SALMO 114 (113a)Salmo 114 (113a) En las versiones griega (LXX) y latina (Vulgata), este salmo y el siguiente están unidos.

Recuerdos de la salida de Egipto

1141Cuando Israel, la casa de Jacob,

salió de Egipto, del país extraño,

114.1
Ex 12.51

2Judá llegó a ser el santuario del Señor;

Israel llegó a ser su dominio.

114.2
Ex 15.17
Sal 78.54

3Cuando el mar vio a Israel, huyó,

y el río Jordán se hizo atrás.

4¡Los cerros y las montañas

saltaron como carneros y corderitos!

5¿Qué te pasó, mar, que huiste?

¿Qué te pasó, Jordán, que te hiciste atrás?

6¿Qué les pasó, cerros y montañas,

que saltaron como carneros y corderitos?

7¡Tiembla tú, tierra,

delante del Señor, Dios de Jacob!

8¡Él convirtió las peñas en lagunas!

¡Él convirtió las rocas en manantiales!

115

SALMO 115 (113b)

Nuestro Dios está en el cielo

1151Señor,

glorifícate a ti mismo, y no a nosotros;

¡glorifícate, por tu amor y tu verdad!

2¿Por qué han de preguntar los paganos

dónde está nuestro Dios?

3Nuestro Dios está en el cielo;

él ha hecho todo lo que quiso.

4Los ídolos de los paganos son oro y plata,

objetos que el hombre fabrica con sus manos:

5tienen boca, pero no pueden hablar;

tienen ojos, pero no pueden ver;

6tienen orejas, pero no pueden oír;

tienen narices, pero no pueden oler;

7tienen manos, pero no pueden tocar;

tienen pies, pero no pueden andar;

¡ni un solo sonido sale de su garganta!

8Iguales a esos ídolos

son quienes los fabrican

y quienes en ellos creen.115.4-8 La polémica contra los ídolos aparece con frecuencia en los escritos proféticos (Is 40.18-20; 44.9-20; Jer 10.3-16; Os 8.5-6). Más tarde fue continuada especialmente por los judíos dispersos fuera de Palestina, preocupados por reafirmar y extender su fe monoteísta en los ambientes paganos (Sab 13.10—14.31; Bar 6.3-72).

9Israelitas, ¡confíen en el Señor!

Él nos ayuda y nos protege.

10Sacerdotes, ¡confíen en el Señor!

Él nos ayuda y nos protege.

11Ustedes que honran al Señor, ¡confíen en él!

Él nos ayuda y nos protege.

12¡El Señor se ha acordado de nosotros

y nos bendecirá!

Bendecirá a los israelitas,

bendecirá a los sacerdotes,

13bendecirá a los que lo honran,

a grandes y pequeños.

14¡Que el Señor les aumente la descendencia

a ustedes y a sus hijos!

15¡Que el Señor, creador del cielo y de la tierra,

les dé a ustedes su bendición!

16El cielo pertenece al Señor,

y al hombre le dio la tierra.

17Los que han bajado al mundo del silencio,

los que ya han muerto, no pueden alabar al Señor;

18pero nosotros lo alabaremos

ahora y siempre.

¡Aleluya!