Dios habla Hoy (DHH)
101

SALMO 101 (100)

Promesa del rey a Dios

1a (1a) Salmo de David.

1011 1 (1b) Quiero alabar el amor y la justicia;

quiero, Señor, cantarte himnos;

2quiero vivir con rectitud.

¿Cuándo vendrás a mí?

Será intachable mi conducta

aun en mi propio palacio;

3no pondré jamás la mira

en propósitos perversos.

Odio a quienes son desleales a Dios;

¡jamás permitiré que se me acerquen!

4Alejaré de mí los pensamientos perversos:

¡no quiero hacer nada malo!

5Haré callar a aquellos

que a escondidas hablan mal de su vecino;

¡no soporto al altanero y arrogante!

6Pondré mis ojos en los hombres leales,

para que vivan junto a mí;

solo estará a mi servicio

el que lleve una vida recta.

7Para el tramposo no habrá lugar en mi palacio;

¡ningún mentiroso podrá estar en mi presencia!

8Día tras día reduciré al silencio

a todos los malvados del país;

¡arrojaré de la ciudad del Señor

a todos los malhechores!

102

SALMO 102 (101)

Oración de un afligido

1 (1) Oración de un afligido que en su desaliento da rienda suelta a su queja delante del Señor.

1021 1 (2) Señor, escucha mi oración,

¡permite que mi grito llegue a ti!

2 2 (3) No escondas de mí tu rostro

cuando me encuentre angustiado;

¡dígnate escucharme!,

¡respóndeme pronto cuando te llame!

3 3 (4) Pues mi vida se acaba como el humo,

mis huesos arden como brasas,

4 4 (5) mi corazón está decaído

como la hierba marchita;

¡ni aun deseos tengo de comer!

5 5 (6) La piel se me pega a los huesos

de tanto gemir.

6 6 (7) Soy como una lechuza del desierto,

como un búho entre las ruinas.

7 7 (8) No duermo.

Soy como un pájaro solitario en el tejado.

8 8 (9) Mis enemigos me ofenden sin cesar

y usan mi nombre para maldecir.

9 9 (10) En vez de pan, como ceniza;

en mi bebida se mezclan mis lágrimas,

10 10 (11) por causa de tu enojo y tu furor,

pues me alzaste para derribarme después.

11 11 (12) Mis días pasan como una sombra;

me voy marchitando como la hierba.

12 12 (13) Pero tú, Señor, reinas por siempre;

¡tu nombre será siempre recordado!

13 13 (14) Levántate, compadécete de Sión,

pues ya se cumplió el tiempo;

¡ya es hora de que la perdones!

14 14 (15) Tus siervos aman sus piedras;

sienten dolor por sus ruinas.

15 15 (16) Todas las naciones y reyes de la tierra

honrarán el nombre glorioso del Señor

16 16 (17) cuando él reconstruya a Sión

y aparezca en su gloria,

17 17 (18) cuando atienda a la oración del desamparado

y no desoiga sus ruegos.

18 18 (19) Que esto quede escrito

para las generaciones futuras,

para que alaben al Señor

los que aún han de nacer.

19 19 (20) El Señor miró la tierra desde el cielo,

desde su santa altura,

20 20 (21) para atender los lamentos de los prisioneros

y libertar a los condenados a muerte;

21 21 (22) para que en Sión, en Jerusalén,

se proclame y se alabe el nombre del Señor

22 22 (23) cuando gentes de todas las naciones

se reúnan para adorarlo.

23 23 (24) Él me ha quitado fuerzas a medio camino;

ha hecho más corta mi vida.

24 24 (25) Yo le digo: «Dios mío,

no me lleves en la mitad de mi vida.»

¡Tus años no tienen fin!

25 25 (26) Afirmaste la tierra desde el principio;

tú mismo hiciste el cielo.

26 26 (27) Todo ello dejará de existir,

pero tú permaneces firme.

Todo ello se gastará, como la ropa;

¡tú lo cambiarás y quedará cambiado,

como quien se cambia de ropa!

27 27 (28) Pero tú eres el mismo;

tus años nunca terminarán.

28 28 (29) Darás seguridad a los descendientes de tus siervos;

en tu presencia misma los establecerás.

103

SALMO 103 (102)

Bendeciré al Señor

1a (1a) De David.

1031 1 (1b) Bendeciré al Señor con toda mi alma;

bendeciré con todo mi ser su santo nombre.

2Bendeciré al Señor con toda mi alma;

no olvidaré ninguno de sus beneficios.

3Él es quien perdona todas mis maldades,

quien sana todas mis enfermedades,

4quien libra mi vida del sepulcro,

quien me colma de amor y ternura,

5quien me satisface con todo lo mejor

y me rejuvenece como un águila.

6El Señor juzga con verdadera justicia

a los que sufren violencia.

7Dio a conocer sus caminos y sus hechos

a Moisés y al pueblo de Israel.

8El Señor es tierno y compasivo;

es paciente y todo amor.

9No nos reprende en todo tiempo ni su rencor es eterno;

10no nos ha dado el pago que merecen

nuestras maldades y pecados;

11tan inmenso es su amor por los que lo honran

como inmenso es el cielo sobre la tierra.

12Nuestros pecados ha alejado de nosotros,

como ha alejado del oriente el occidente.

13El Señor es, con los que lo honran,

tan tierno como un padre con sus hijos;

14pues él sabe de qué estamos hechos:

sabe bien que somos polvo.

15La vida del hombre es como la hierba;

brota como una flor silvestre:

16tan pronto la azota el viento, deja de existir,

y nadie vuelve a saber de ella.

17Pero el amor del Señor es eterno

para aquellos que lo honran;

su justicia es infinita

por todas las generaciones,

18para los que cumplen con su alianza

y no se olvidan de obedecer sus mandatos.

19El Señor ha puesto su trono en el cielo,

y su reino domina sobre todo.

20¡Bendigan al Señor, ángeles poderosos!103.20 Los ángeles reciben aquí el calificativo de héroes poderosos, que el Señor envía como mensajeros con la misión de ejecutar sus mandatos. En el v. siguiente la palabra ejércitos también se refiere a los ángeles. Cf. Sal 148.2.

Ustedes, que cumplen sus órdenes,

que están atentos a obedecerlo.

21¡Bendigan al Señor todos sus ejércitos,

que lo sirven y hacen su voluntad!

22¡Bendiga al Señor la creación entera,

en todos los lugares de su reino!

¡Bendeciré al Señor con toda mi alma!