Dios habla Hoy (DHH)
99

SALMO 99 (98)

El Señor es el Rey supremo

991¡El Señor es Rey!

¡Él tiene su trono sobre los querubines!

Tiemblen las naciones, y aun la tierra entera.

2El Señor es grande en el monte Sión;

el Señor está por encima de todos los pueblos.

3Sea alabado su nombre, grande y terrible;

¡Dios es santo!

4Tú eres un Rey poderoso que ama la justicia;

tú mismo estableciste la igualdad.

Has tratado a los hijos de Jacob

con justicia y rectitud.

5¡Alaben al Señor, nuestro Dios,

y arrodíllense delante de sus pies!

¡Dios es santo!

6Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes;99.6 Entre sus sacerdotes: o sea, como mediadores entre Dios y el pueblo.

Samuel está entre los que alabaron su nombre.

99.6
Cf.

El Señor les respondía

cuando ellos pedían su ayuda.

7Dios habló con ellos

desde la columna de nube,

y ellos cumplieron sus mandatos

y la ley que les dio.

8Señor, Dios nuestro, ¡tú les respondías!

Fuiste para ellos un Dios de perdón,

pero también castigaste sus maldades.99.8 Pero también castigaste sus maldades: Esta frase puede referirse a los pecados de los mediadores entre el pueblo y Dios (cf. Nm 20.12,24; 27.13-14; Dt 3.23-27), o bien a los del pueblo en general.

9Alaben al Señor nuestro Dios,

¡arrodíllense ante su santo monte!

¡Nuestro Dios, el Señor, es santo!

100

SALMO 100 (99)

El Señor nos hizo y somos suyos

1a (1a) Salmo para la acción de gracias.

1001 1 (1b) ¡Canten al Señor con alegría,

habitantes de toda la tierra!

2Con alegría adoren al Señor;

¡con gritos de alegría vengan a su presencia!

3Reconozcan que el Señor es Dios;

él nos hizo y somos suyos;

¡somos pueblo suyo y ovejas de su prado!

4Vengan a las puertas y a los atrios de su templo

con himnos de alabanza y gratitud.

¡Denle gracias, bendigan su nombre!

5Porque el Señor es bueno;

su amor es eterno

y su fidelidad no tiene fin.

101

SALMO 101 (100)

Promesa del rey a Dios

1a (1a) Salmo de David.

1011 1 (1b) Quiero alabar el amor y la justicia;

quiero, Señor, cantarte himnos;

2quiero vivir con rectitud.

¿Cuándo vendrás a mí?

Será intachable mi conducta

aun en mi propio palacio;

3no pondré jamás la mira

en propósitos perversos.

Odio a quienes son desleales a Dios;

¡jamás permitiré que se me acerquen!

4Alejaré de mí los pensamientos perversos:

¡no quiero hacer nada malo!

5Haré callar a aquellos

que a escondidas hablan mal de su vecino;

¡no soporto al altanero y arrogante!

6Pondré mis ojos en los hombres leales,

para que vivan junto a mí;

solo estará a mi servicio

el que lleve una vida recta.

7Para el tramposo no habrá lugar en mi palacio;

¡ningún mentiroso podrá estar en mi presencia!

8Día tras día reduciré al silencio

a todos los malvados del país;

¡arrojaré de la ciudad del Señor

a todos los malhechores!