Dios habla Hoy (DHH)
5

La mujer fácil, perdición del hombre

51Atiende a mi sabiduría, hijo mío;

presta atención a mi inteligencia.

2Así sabrás ser discreto

y podrás hablar con conocimiento.

3Pues la mujer ajena5.3 Mujer ajena: La palabra hebrea se traduce a veces por ramera o prostituta, pero, en realidad, se trata de la mujer adúltera. Las palabras de esta mujer se mencionan en 7.14-20. habla con dulzura

y su voz es más suave que el aceite;

4pero termina siendo más amarga que el ajenjo

y más cortante que una espada de dos filos.

5Andar con ella conduce a la muerte;

sus pasos llevan directamente al sepulcro.

6A ella no le importa el camino de la vida

ni se fija en lo inseguro de sus pasos.

7Por lo tanto, hijo mío, atiéndeme,

no te apartes de mis enseñanzas.

8Aléjate de la mujer ajena;

ni siquiera te acerques a la puerta de su casa,

9para que no pierdas la riqueza de tus años

en manos de gente extraña y cruel;

10para que ningún extraño se llene

con el fruto de tu esfuerzo y tu trabajo.

11De lo contrario, acabarás por lamentarlo

cuando tu cuerpo se consuma poco a poco.

12Y dirás: «¡Cómo pude despreciar la corrección!

¡Cómo pude rechazar las reprensiones!

13¡No quise escuchar a mis maestros,

no atendí a los que me instruían,

14y por poco llego al colmo de la desgracia

ante la comunidad entera!»

15Calma tu sed con el agua

que brota de tu propio pozo.

16No derrames el agua de tu manantial;

no la desperdicies derramándola por la calle.

17Pozo y agua son tuyos, y de nadie más;

¡no los compartas con extraños!

18¡Bendita sea tu propia fuente!

¡Goza con la compañera de tu juventud,

19delicada y amorosa cervatilla!

¡Que nunca te falten sus caricias!

¡Que siempre te envuelva con su amor!

20¿Por qué enredarte, hijo mío, con la mujer ajena?

¿Por qué arrojarte en brazos de una extraña?

21El Señor está pendiente de la conducta del hombre;

no pierde de vista ninguno de sus pasos.

22Al malvado lo atrapa su propia maldad;

su propio pecado lo sujeta como un lazo.

23Su indisciplina lo llevará a la muerte;

su gran necedad, a la perdición.

6

Advertencias contra el dar fianza

61Hijo mío, si das fianza por tu amigo

o te haces responsable de un extraño,

2tú solo te pones la trampa:

quedas atrapado en tus propias palabras.

3Para librarte, hijo mío,

pues estás en las manos de otro,

haz lo siguiente:

trágate el orgullo y cóbrale a tu amigo.

4No te duermas,

no te des ni un momento de descanso;

5huye, como un venado del cazador;

huye, como un ave de la trampa.

Exhortación a los perezosos

6Anda a ver a la hormiga, perezoso;

fíjate en lo que hace, y aprende la lección:

7aunque no tiene quien la mande

ni quien le diga lo que ha de hacer,

8asegura su comida en el verano,

la almacena durante la cosecha.

9¡Basta ya de dormir, perezoso!

¡Basta ya de estar acostado!

10Mientras tú sueñas y cabeceas,

y te cruzas de brazos para dormir mejor,

11la pobreza vendrá y te atacará

como un vagabundo armado.

Características del malvado

12El que es malvado y perverso

anda siempre contando mentiras;

13guiña los ojos,

hace señas con los pies,

señala con los dedos;

14su mente es perversa,

piensa siempre en hacer lo malo

y en andar provocando peleas.

15Por eso, en un instante le vendrá el desastre;

en un abrir y cerrar de ojos

quedará arruinado sin remedio.

Lo que el Señor aborrece6.16-19 Este es un caso de «proverbio numérico», que consiste en hacer una enumeración dando primero una cifra y añadiendo una unidad más al número original. Es un artificio literario característico de los escritos sapienciales (Pr 30.15-33; Ec 4.9-12; Eclo 23.16-17; 25.7; 26.5-6,28; 50.25), aunque también se encuentra a veces en la literatura profética (Is 17.6; Am 1.3,6,9,11,13).

16Hay seis cosas, y hasta siete,

que el Señor aborrece por completo:

17los ojos altaneros,

la lengua mentirosa,

las manos que asesinan a gente inocente,

18la mente que elabora planes perversos,

los pies que corren ansiosos al mal,

19el testigo falso y mentiroso,

y el que provoca peleas entre hermanos.

Consecuencias del adulterio

20Hijo mío, guarda siempre en tu memoria

los mandamientos y enseñanzas de tus padres.

21Llévalos siempre sobre tu corazón,

átalos alrededor de tu cuello;6.20-21 Pr 1.8-9. Átalos alrededor de tu cuello: cf. Pr 3.3.

22te guiarán cuando andes de viaje,

te protegerán cuando estés dormido,

hablarán contigo cuando despiertes.

23En verdad, los mandamientos y las enseñanzas

son una lámpara encendida;

las correcciones y los consejos

son el camino de la vida.

24Te protegerán de la mujer malvada,

de las palabras melosas de la mujer ajena.

25No permitas que su belleza encienda tu pasión;

¡no te dejes atrapar por sus miradas!

26La prostituta va tras un bocado de pan,

pero la adúltera va tras el hombre que vale.6.26 Esta es la primera referencia directa a la prostituta. La mujer adúltera es más peligrosa que la prostituta, porque esta se contenta con su paga, pero aquella busca la vida (lit. alma) del hombre.

27El que se echa fuego en el pecho,

sin duda se quema la ropa.

28El que camina sobre las brasas,

se quema los pies.

29El que se enreda con la mujer ajena,

no quedará sin castigo.

30Nadie desprecia al ladrón

que roba para calmar su hambre;

31aunque si lo encuentran robando,

tendrá que devolver siete veces lo robado,

y aun tendrá que dar todo cuanto tenga.

32¡Qué imprudente es el que anda con la mujer ajena!

¡El que lo hace se destruye a sí mismo!

33Tendrá que afrontar golpes y ofensas,

y no habrá nada que borre su deshonra.

34Porque el hombre celoso es como un fuego,

y no perdona a la hora de vengarse;

35no acepta desagravio alguno,

ni se calma ante muchos regalos.

7

Artimañas de la mujer adúltera

71Obedece mis palabras, hijo mío;

guarda en tu mente mis mandamientos.

2Obedece mis mandamientos y enseñanzas;

cuídalos como a las niñas de tus ojos, y vivirás.

3Átalos a tus dedos,

grábatelos en la mente.

4Haz de la sabiduría tu hermana,7.4 La palabra hermana puede referirse aquí a la novia o esposa (cf. Cnt 4.9-10,12; 5.1-2).

haz de la inteligencia tu amiga.

5Ellas te librarán de la mujer adúltera,

de la extraña de palabras seductoras.

6Un día estaba yo mirando

entre las rejas de mi ventana

7a unos jóvenes sin experiencia,

y me fijé en el más imprudente de ellos.

8Al llegar a la esquina cruzó la calle

en dirección a la casa de aquella mujer.

9La tarde iba cayendo,

y comenzaba a oscurecer.

10De pronto la mujer salió a su encuentro,

con toda la apariencia y los gestos de una prostituta,

11de una mujer ligera y caprichosa

que no puede estarse en su casa

12y que anda por calles, plazas y esquinas

esperando atrapar al primero que pase.

13La mujer abrazó y besó al joven,

y descaradamente le dijo:

14«Yo había prometido sacrificios de reconciliación,

y hoy he cumplido mi promesa.7.14 La persona que ofrecía un a sacrificios de reconciliación recibía una porción de carne de la víctima para comerla con sus familiares y amigos en un banquete sacrificial (Lv 7.16-17). Con esta expresión, la mujer está diciendo que en su casa hay comida abundante.

15Por eso he salido a tu encuentro;

¡tenía ganas de verte, y te he encontrado!

16Sobre mi cama he tendido

una hermosa colcha de lino egipcio,

17la he perfumado con aroma

de mirra, áloe y canela.

18Ven, vaciemos hasta el fondo la copa del amor;

gocemos del amor hasta que amanezca,

19pues mi esposo no está en casa:

ha salido para un largo viaje;

20se ha llevado una bolsa de dinero

y no volverá hasta el día de la luna llena.»

21Sus palabras melosas e insistentes

acabaron por convencer al muchacho,

22que sin más se fue tras ella:

como un buey rumbo al matadero,

como un ciervo que cae en la trampa

23y al que luego una flecha le parte el corazón;

como un ave que se lanza contra la red

sin saber que eso le va a costar la vida.

24Así pues, hijo mío, escúchame;

presta atención a mis palabras.

25No desvíes hacia esa mujer tus pensamientos;

no te pierdas por ir tras ella,

26porque a muchos los ha herido de muerte;

¡sus víctimas son numerosas!

27Tomar el camino de su casa

es tomar el camino de la muerte.