Dios habla Hoy (DHH)
26

261No le va bien la nieve al verano

ni la lluvia a la cosecha

ni los honores al necio.

2Como gorrión perdido o golondrina sin nido,

la maldición sin motivo jamás llegará a su destino.26.2 Cf. Nm 23.8. En el mundo antiguo se creía que las maldiciones tenían un poder temible (cf. Zac 5.4). Pero si la maldición es injustificada, Dios no puede prestarle atención y por lo tanto, carece de eficacia.

3Al caballo hay que domarlo,

al asno hay que frenarlo

y al necio hay que azotarlo.

4El que al necio no responde,

por necio no pasa.

5El que al necio sabe responder,

como tal le hace parecer.26.4-5 Estos dos proverbios son contradictorios solo en apariencia, ya que uno y otro deben ser aplicados según las circunstancias. A veces, la persona prudente pasa por tonta si se pone a litigar con un necio; otras veces, es conveniente dar al necio una respuesta oportuna, para impedir que se crea sabio.

6Confiar al necio un mensaje

es cortarse los pies y buscarse problemas.

7No va lejos el cojo con sus piernas

ni el proverbio dicho por un necio.

8Tan absurdo es atar la piedra a la honda

como dar honra a los necios.

9Ni el borracho la espina siente,

ni el necio el proverbio entiende.

10Arquero que apunta a todo el que pasa

es quien da al necio trabajo en su casa.

11El perro vuelve a su vómito26.11 El perro… su vómito: 2~P 2.22.

y el necio a su necedad.

12Más se puede esperar del necio

que de quien se cree muy sabio.26.12 El que se cree muy sabio piensa que ha llegado a la perfección del saber; por eso puede esperarse más del necio que de él, ya que el necio puede al menos reconocer su ignorancia. Cf. Pr 3.7; 29.20.

13Para no trabajar, el perezoso pretexta

que en la calle hay un león al acecho.

14La puerta gira en sus bisagras

y el perezoso gira en la cama.

15El perezoso mete la mano en el plato,

pero luego es incapaz de llevársela a la boca.

16El perezoso se cree más sabio

que siete personas que saben responder.

17Meterse en pleitos ajenos

es agarrar a un perro por las orejas.

18Como un loco que lanza

mortales flechas de fuego,

19así es quien engaña a su amigo

y luego dice que todo era un juego.

20Sin leña se apaga el fuego,

y sin chismes se acaba el pleito.

21Para hacer brasas, el carbón;

para hacer fuego, la leña;

y para entablar pleitos, el pendenciero.

22Los chismes son como golosinas,

pero calan hasta lo más profundo.

23Baño de plata sobre olla de barro

son las palabras suaves que llevan mala intención.

24El que odia, lo disimula cuando habla,

pero en su interior hace planes malvados.

25No le creas si te habla con ternura,

pues su mente está llena de maldad;26.25 Está llena de maldad: lit. hay siete abominaciones en su corazón. El número siete es símbolo de plenitud.

26aunque trate de ocultar su odio,

su maldad se descubrirá ante todos.

27El que cava una fosa, en ella cae;

al que hace rodar una roca, la roca lo aplasta.

28El mentiroso odia la verdad,

el de suaves palabras provoca el desorden.

27

271No presumas del día de mañana,

pues no sabes lo que el mañana traerá.

2Deja que sean otros los que te alaben;

no está bien que te alabes tú mismo.

3Las piedras y la arena son pesadas,

pero más pesado es el enojo del necio.

4La ira es cruel, y el enojo destructivo,

pero los celos son incontrolables.

5Vale más reprender con franqueza

que amar en secreto.

6Más se puede confiar en el amigo que hiere

que en el enemigo que besa.

7El que está lleno, hasta la miel desprecia;

al que tiene hambre, hasta lo amargo le sabe dulce.

8Como ave que vaga lejos de su nido

es el que anda lejos del lugar donde nació.

9Para alegrar el corazón, buenos perfumes;

para endulzar el alma, un consejo de amigos.

10Nunca abandones a tus amigos

ni a los amigos de tu padre.

Nunca vayas con tus problemas

a la casa de tu hermano.

Más vale vecino cercano

que hermano lejano.

11Sé sabio, hijo mío, y me harás feliz;

así podré responder a los que me ofendan.

12El prudente ve el peligro y lo evita;

el imprudente sigue adelante y sufre el daño.

13Al que salga fiador por un extraño,

quítale la ropa y tómasela en prenda.

14Saludar al amigo a gritos y de madrugada,

es para él lo mismo que insultarlo.

15Lo mismo es una mujer pendenciera

que una gotera constante en tiempo de lluvia.

16Querer detenerla es querer detener el viento

o retener el aceite en la mano.

17El hierro se afila con hierro,

y el hombre con otro hombre.

18El que cuida de la higuera come los higos;

el que cuida de su amo recibe honores.

19Así como las caras se reflejan en el agua,

así también los hombres se reflejan en su mente.

20La muerte, el sepulcro y la codicia del hombre

jamás quedan satisfechos.

21Al oro y la plata, el fuego los prueba;

al hombre lo prueban las alabanzas.

22Al necio no se le quita lo necio

ni aunque lo muelas y lo remuelas.

23Manténte al tanto de tus ovejas,

preocúpate por tus rebaños,

24pues ni riquezas ni coronas

duran eternamente.

25Cuando el pasto aparezca, y brote el verdor,

y se recoja la hierba de los montes,

26de tus corderos tendrás lana para vestirte,

de tus cabritos dinero para comprar terrenos

27y de tus cabras leche abundante

para alimentarte tú y tu familia

y todos los que estén a tu servicio.

28

281El malvado huye aunque nadie lo persiga,

pero los justos viven confiados como el león.

2Cuando el país anda mal, los gobernantes aumentan,

pero el buen dirigente sabe mantener el orden.

3El malvado que oprime a los pobres

es como fuerte lluvia que destruye las cosechas.

4Los que se apartan de la ley alaban al malvado;

los que la cumplen están en contra de él.

5Los malvados no entienden nada de la justicia,

pero los que recurren al Señor lo entienden todo.

6Más vale ser pobre y honrado

que rico y malintencionado.

7El que cumple la ley de Dios es un hijo inteligente,

pero el que anda con glotones es la vergüenza de su padre.

8El que amontona riquezas cobrando intereses,

las amontona para el que se compadece de los pobres.

9Si alguno no quiere atender la ley de Dios,

tampoco Dios soportará sus oraciones.

10El que lleva a los buenos por mal camino,

caerá en su propia trampa;

pero los hombres intachables recibirán lo mejor.

11El rico se cree muy sabio,

pero el pobre e inteligente puede ponerlo a prueba.

12Cuando triunfan los justos, se hace gran fiesta;

cuando triunfan los malvados, la gente se esconde.

13Al que disimula el pecado, no le irá bien;

pero el que lo confiesa y lo deja, será perdonado.28.13 Cf. Eclo 4.20; Lc 18.9-14; 1~Jn 1.9. También algunos salmos muestran la necesidad de reconocer y confesar los pecados para alcanzar perdón y paz (cf. Sal 32.3-5; 38.4-5,19).

14Feliz el hombre que honra siempre al Señor;

pero el terco caerá en la desgracia.

15Igual que un león rugiente o un oso voraz

es el malvado que gobierna a un pueblo pobre.

16El gobernante insensato aumenta la opresión;

pero el que no es codicioso tendrá larga vida.

17El que ha cometido un asesinato

no parará hasta caer en la tumba:

¡que nadie intente detenerlo!

18El hombre honrado será puesto a salvo,

pero el perverso caerá en la desgracia.

19Al que cultiva su campo, hasta le sobra comida;

al que anda con ociosos, lo que le sobra es pobreza.

20Quien es digno de confianza, será alabado;

quien tiene ansias de riquezas, no quedará sin castigo.

21No está bien discriminar a nadie;

hasta por un pedazo de pan se puede pecar.

22El ambicioso tiene prisa por ser rico,

y no sabe que sobre él vendrá la pobreza.

23Con el tiempo, más se aprecia

al que critica que al que alaba.

24Amigo de criminales

es quien roba a sus padres y alega que no ha pecado.

25El que mucho ambiciona, provoca peleas;

pero el que confía en el Señor, prospera.

26Solo un necio confía en sus propias ideas;

el que actúa con sabiduría saldrá bien librado.

27Al que ayuda al pobre, nada le faltará;

pero al que le niega su ayuda, mucho se le maldecirá.

28Cuando triunfan los malvados, la gente se esconde;

cuando les llega su fin, predominan los justos.