Dios habla Hoy (DHH)
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231Cuando un gran señor te invite a comer,

piensa bien delante de quién te encuentras.

2Aunque tengas mucha hambre,

controla tu apetito;

3no codicies sus deliciosos manjares,

porque te puede estar engañando.

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4No te esfuerces por hacerte rico;

deja de preocuparte por eso.

5Si te fijas bien, verás que no hay riquezas;

de pronto se van volando, como águilas,

como si les hubieran salido alas.

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6No te sientes a la mesa de un tacaño,

ni codicies sus deliciosos manjares,

7que son como un pelo en la garganta:

él te invita a comer y beber,

pero no lo dice en serio;

8vomitarás después lo que comiste

y de nada te habrán servido tus palabras amables.

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9No hables a oídos del necio,

pues se burlará de tus sabias palabras.

- 10 -

10No cambies de lugar los linderos antiguos,

ni invadas el terreno de los huérfanos,

11porque ellos tienen un poderoso libertador

que saldrá contra ti en su defensa.

- 11 -

12Aplica tu mente y tus oídos

a la instrucción y a los conocimientos.

- 12 -

13No dejes de corregir al joven,

que unos cuantos azotes no lo matarán;

14por el contrario, si lo corriges,

lo librarás de la muerte.

- 13 -

15Cuando alcances la sabiduría, hijo mío,

no habrá nadie más feliz que yo;

16sentiré una profunda alegría

al oírte hablar como es debido.

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17No tengas envidia de los pecadores;

antes bien, honra siempre al Señor;

18entonces tendrás un buen fin

y tu esperanza jamás será destruida.

- 15 -

19Atiende bien, hijo mío, y aprende;

procura seguir el buen camino.

20No te juntes con los borrachos

ni con los que comen demasiado,

21pues los borrachos y los glotones acaban en la ruina,

y los perezosos se visten de harapos.

23.19-21
Cf.

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22Atiende a tu padre, que te engendró;

no desprecies a tu madre cuando sea anciana.

23Compra la verdad y la sabiduría,

la instrucción y el entendimiento, ¡y no los vendas!

24El padre del hijo bueno y sabio

tiene razón para estar feliz y orgulloso;

25¡haz, pues, que tu padre y tu madre

se sientan felices y orgullosos!

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26Pon toda tu atención en mí, hijo mío,

y mira con buenos ojos mi ejemplo;

27porque la mujer extraña, la prostituta, es como un pozo profundo y angosto;23.27 Un pozo profundo y angosto: posible alusión al pozo del abismo (cf. Ap 9.1-2).

28se pone al acecho, como un ladrón,

y hace que muchos hombres se pierdan.

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29¿Quién sufre? ¿Quién se queja?

¿Quién anda en pleitos y lamentos?

¿Quién es herido sin motivo?

¿Quién tiene turbia la mirada?

30El que no abandona jamás el vino

y anda ensayando nuevas bebidas.

31No te fijes en el vino.

¡Qué rojo se pone y cómo brilla en la copa!

¡Con qué suavidad se resbala!

32Pero al final es como una serpiente

que muerde y causa dolor.

33Te hará ver cosas extrañas,

y pensar y decir tonterías;

34te hará sentir que estás en alta mar,

recostado en la punta del palo mayor,

35y dirás:

«Me golpearon, y no lo sentí;

me azotaron, y no me di cuenta;

pero en cuanto me despierte

iré en busca de más vino.»

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241No tengas envidia de los malvados

ni ambiciones estar en su compañía,

2porque solo piensan en la violencia

y no hablan más que de hacer lo malo.

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3Con sabiduría se construye la casa,

y con inteligencia se ponen sus cimientos;

4con conocimientos se llenan sus cuartos

de objetos valiosos y de buen gusto.

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5Vale más hombre sabio que hombre fuerte;

vale más el saber que el poder,

6pues la guerra se hace con buenos planes

y la victoria depende de los muchos consejeros.

- 22 -

7El necio no sabe qué decir ante el tribunal,

pues la sabiduría está fuera de su alcance.

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8Quien sólo piensa en hacer daño,

gana fama de malintencionado.

9La intención del necio es el pecado;

¡no hay quien soporte al insolente!

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10Si te desanimas cuando estás en aprietos,

no son muchas las fuerzas que tienes.

- 25 -

11Salva a los condenados a muerte;

libra del peligro a los que están por morir.

12Pues aunque afirmes que no lo sabías,

el que juzga los motivos habrá de darse cuenta;

bien lo sabrá el que te vigila,

el que paga a cada uno según sus acciones.

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13Come, hijo mío, la dulce miel del panal;

prueba lo deliciosa que está.

14Así de dulces te parecerán

la sabiduría y el conocimiento;

si los encuentras, tendrás un buen fin

y tu esperanza jamás será destruida.

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15No hagas planes malvados en contra del hombre honrado,

ni causes destrozos en la casa donde vive,

16porque aunque caiga siete veces,

otras tantas se levantará;

pero los malvados se hundirán en la desgracia.

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17No te alegres ni hagas fiesta

por los tropiezos y caídas de tu enemigo,

18porque al Señor no le agradará ver esto,

y entonces su enojo se apartará de él.

- 29 -

19No te enojes por causa de los malvados

ni sientas envidia de los perversos,

20porque el malvado no tendrá un buen fin:

¡el malvado se apagará como una lámpara!

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21Honra a Dios y al rey, hijo mío;

no te juntes con los enemigos,

22porque su ruina llega en un instante

y nadie sabe el castigo que Dios y el rey pueden dar.

Cuarta colección: otros «dichos de los sabios»

23También estos son dichos de los sabios:

No está bien que en los tribunales

se discrimine a nadie.

24Al que declara inocente al culpable,

los pueblos lo maldicen y las naciones lo desprecian;

25pero a quienes lo castigan, les va bien

y la gente los cubre de bendiciones.24.23-25 Cf. Pr 18.5; 28.21. Tanto la ley mosaica (Lv 19.15; Dt 1.17; 16.19) como los profetas (Is 10.2; Jer 5.28; Ez 22.12; Am 2.6; Miq 3.9,11) condenan la discriminación en los tribunales, apoyándose en el hecho de que Dios es un juez imparcial e insobornable (Sal 82.1-4; Is 11.3-5; Jer 23.5-6).

26El que da buenas respuestas

es como si diera un beso en los labios.

27Arregla tus negocios en la calle

y realiza tus tareas en el campo,

y luego podrás construir tu casa.

28No declares sin razón contra tu prójimo

ni hagas afirmaciones falsas.

29No pienses jamás en vengarte,

haciéndole al otro lo mismo que él te hizo.

30Pasé por el campo del perezoso

y por el viñedo del hombre falto de seso:

31y lo que vi fue un terreno lleno de espinos,

con su cerca de piedras derrumbada.

32Al ver esto, lo grabé en mi mente;

lo vi y aprendí esta lección:24.30-34 Estos vv. muestran cómo suelen formarse los proverbios: el sabio observa los aspectos más relevantes de la vida diaria, reflexiona sobre la experiencia vivida y así saca conclusiones que luego transmite a sus discípulos.

33mientras tú sueñas y cabeceas,

y te cruzas de brazos para dormir mejor,

34la pobreza vendrá y te atacará

como un vagabundo armado.

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Quinta colección: otros «dichos de Salomón»

25125.1—29.27 La segunda colección de dichos de Salomón recoge 128 proverbios. Esta colección puede dividirse en dos secciones: la comparativa, llamada así por el marcado uso de comparaciones y prohibiciones (caps. 25—27); y la real, cuyos temas predominantes son los pobres, la justicia y el rey (caps. 28—29). Esta colección es probablemente fruto de una recopilación hecha por los escribas del rey Ezequías. También estos son dichos de Salomón, copiados por gente al servicio de Ezequías, rey de Judá:

2Es gloria de Dios tener secretos,

y honra de los reyes penetrar en ellos.25.2 Penetrar en ellos: no se refiere a la necesidad de penetrar en los secretos de Dios, sino a la obligación que tiene el rey de conocer a fondo los asuntos que debe resolver.

3La altura del cielo,

la profundidad de la tierra

y los pensamientos de los reyes,

son cosas en las que no es posible penetrar.

4Aparta de la plata las impurezas,

y el platero producirá una copa;

5aparta del servicio del rey al malvado,

y su trono se afirmará en la justicia.

6No te des importancia ante el rey,

ni tomes el lugar de la gente importante;

7vale más que te inviten a subir allí,

que ser humillado ante los grandes señores.

Lo que veas con tus propios ojos

8no lo lleves en seguida a los tribunales,

porque otro testigo puede desmentirte

y al final no sabrás qué hacer.

9Defiéndete de quien te acuse,

pero no descubras el secreto ajeno;

10pues alguien puede oírte y ponerte en vergüenza,

y tu mala fama será cosa sin remedio.

11Las palabras en el momento oportuno

son como manzanas de oro25.11 Manzanas de oro: algunos ven en esta expresión una referencia a naranjas o albaricoques; otros la toman literalmente, y piensan en un trabajo con metales que da como resultado una bellísima joya. incrustadas en plata.

12Como un anillo y un collar del oro más fino,

es la sabia reprensión en quien sabe recibirla.

13El mensajero fiel es para el que lo envía

cual frescura de nieve en día caluroso,

pues da nuevos ánimos a su señor.

14Nubes y viento y nada de lluvia,

es quien presume de dar y nunca da nada.

15La paciencia calma el enojo;

las palabras suaves rompen la resistencia.

16Si encuentras miel, no comas más de la cuenta,

no sea que de mucho comer la vomites.

17Si visitas a tu amigo, no lo hagas con frecuencia,

no sea que se canse de ti y llegue a odiarte.

18Mazo, espada, flecha puntiaguda,

¡eso es quien declara en falso contra su amigo!

19Confiar en un traidor en momentos de angustia

es como andar con una pierna rota

o comer con un diente picado.

20Cantar canciones al corazón afligido

es como echar vinagre en la llaga

o quitarse la ropa en tiempo de frío.

21Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer;

y si tiene sed, dale de beber;

22así harás que le arda la cara de vergüenza,

y el Señor te lo pagará.25.21-22 Cf. Ex 23.4-5. Esta enseñanza ocupa un lugar fundamental en el NT (Mt 5.44-48); Pablo cita estos vv. en Ro 12.20.

23Por el viento del norte viene la lluvia,

y por las malas lenguas las malas caras.

24Más vale vivir en el borde de la azotea,

que en una amplia mansión con una mujer pendenciera.

25Como agua fresca en garganta sedienta

así caen las buenas noticias de tierras lejanas.

26Manantial de agua turbia y revuelta

es el inocente que tiembla ante el culpable.

27No hace bien comer mucha miel,

pero es una honra investigar lo difícil.

28Como ciudad sin muralla y expuesta al peligro,

así es quien no sabe dominar sus impulsos.