Dios habla Hoy (DHH)
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171Más vale comer pan duro y vivir en paz

que tener muchas fiestas17.1 Muchas fiestas: probable alusión a los banquetes ofrecidos con la carne de los sacrificios de reconciliación (véase Pr 7.14 n.). y vivir peleando.

2El siervo capaz llega a ser amo del hijo indigno,

y tiene parte en la herencia como los otros hermanos.

3El oro y la plata, el fuego17.3 El fuego como medio para probar y purificar los metales es una imagen común en la literatura profética (cf. Jer 9.6-7; 11.20; 12.3; 17.10; Zac 13.9). Cf. también 1~P 1.7. los prueba;

los pensamientos los prueba el Señor.

4El malvado y el mentiroso

hacen caso de las malas lenguas.

5El que se burla del pobre ofende a su Creador;

el que se alegra de su desgracia no quedará sin castigo.

6La corona de los ancianos son sus nietos;

el orgullo de los hijos son sus padres.

7Ni al tonto le sienta bien el hablar con elegancia,

ni al hombre respetable el hablar con engaños.

8El que practica el soborno cree tener poderes mágicos,

pues alcanza el éxito en todo lo que emprende.

9Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor;

quien insiste en ella, aleja al amigo.

10Cala más un regaño en el entendido

que cien azotes en el necio.

11El revoltoso sólo busca pelea,

pero le enviarán un mensajero cruel.

12Vale más toparse con una osa furiosa

que con un necio empeñado en algo.

13Jamás el mal se apartará de la casa

del que paga mal por bien.

14Río desbordado es el pleito que se inicia;

vale más retirarse que complicarse en él.

15Perdonar al culpable y condenar al inocente

son dos cosas que no soporta el Señor.

16¿Por qué viene el necio, dinero en mano,

a comprar sabiduría, si no tiene entendimiento?

17Un amigo es siempre afectuoso,

y en tiempos de angustia es como un hermano.

18El imprudente da fianza por su amigo

y se hace responsable de él.

19Al que le gusta ofender, le gusta pelear;

el fanfarrón provoca su propia ruina.

20Jamás la mente perversa se encontrará con el bien;

la lengua embustera caerá en la desgracia.

21Ser padre de un necio trae solo dolor;

ser padre de un tonto no es ninguna alegría.

22Buen remedio es el corazón alegre,

pero el ánimo triste resta energías.

23El malvado acepta soborno17.23 Soborno: Ex 23.8; Dt 16.19; 1~S 8.3; Pr 17.8; Am 5.12. en secreto,

para torcer el curso de la justicia.

24La sabiduría es la meta del inteligente,

pero el necio no tiene meta fija.

25El hijo necio es para sus padres

motivo de enojo y amargura.

26No está bien multar al inocente

ni azotar al hombre honorable.

27Es de sabios hablar poco,

y de inteligentes mantener la calma.

28Hasta el necio pasa por sabio e inteligente

cuando se calla y guarda silencio.

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181El egoísta sólo busca su interés,

y se opone a todo buen consejo.

2El necio no tiene deseos de aprender;

solo le importa presumir de lo que sabe.

3Con la maldad viene la vergüenza;

con el orgullo, la deshonra.

4Las palabras del hombre son aguas profundas,

río que corre, pozo de sabiduría.

5No está bien que los jueces favorezcan al culpable

y le nieguen sus derechos al inocente.

6Con sus labios, el necio se mete en líos;

con sus palabras se busca buenos azotes.

7Las palabras del necio son su propia ruina;

con sus labios se echa la soga al cuello.

8Los chismes son como golosinas,

pero calan hasta lo más profundo.

9Los perezosos y los destructores

¡hasta hermanos resultan!

10El nombre del Señor es una torre poderosa

a la que acuden los justos en busca de protección.

11El rico cree que sus riquezas

son una ciudad protegida por altos muros.

12Tras el orgullo viene el fracaso;

tras la humildad, la prosperidad.

13Es una necedad y una vergüenza

responder antes de escuchar.

14Al enfermo lo levanta su ánimo,

pero al ánimo decaído, ¿quién podrá levantarlo?

15Los sabios e inteligentes

adquieren los conocimientos que buscan.

16Con un regalo se abren todas las puertas

y se llega hasta la gente importante.

17El primero en defenderse parece tener la razón,

pero llega su contrario y lo desmiente.

18El juicio divino pone fin a los pleitos

y separa a las partes en pugna.

19Más se cierra el hermano ofendido

que una ciudad amurallada.

Los pleitos separan

como las rejas de un palacio.

20Cada uno comerá hasta el cansancio

del fruto de sus palabras.

21La vida y la muerte dependen de la lengua;

los que hablan mucho sufrirán las consecuencias.

22Encontrar esposa es encontrar lo mejor:

es recibir una muestra del favor de Dios.

23El pobre habla con ruegos;

el rico responde con altanería.

24Algunas amistades se rompen fácilmente,

pero hay amigos más fieles que un hermano.

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191Más vale ser pobre y honrado,

que necio y calumniador.

2No es bueno el afán sin reflexión;

las muchas prisas provocan errores.

3La necedad del hombre le hace perder el camino,

y luego el hombre le echa la culpa al Señor.

4La riqueza atrae multitud de amigos,

pero el pobre hasta sus amigos pierde.

5El testigo falso no quedará sin castigo;

el mentiroso no saldrá bien librado.

6Al que es dadivoso y desprendido,

todo el mundo lo busca y se hace su amigo.

7Si al pobre hasta sus hermanos lo desprecian,

con mayor razón sus amigos se alejarán de él.

8El que aprende y pone en práctica lo aprendido,

se estima a sí mismo y prospera.

9El testigo falso no quedará sin castigo;

al mentiroso le espera la muerte.

10No es propio del necio hacer derroche de lujos,

ni mucho menos del esclavo gobernar a grandes señores.

11La prudencia consiste en refrenar el enojo,

y la honra, en pasar por alto la ofensa.

12La ira del rey es como el rugido del león,

pero su buena voluntad es como rocío sobre la hierba.

13Un hijo necio hace sufrir a su padre.

Como gotera constante es la mujer pendenciera.

14De los padres se reciben casa y riquezas;

del Señor, la esposa inteligente.

15La pereza hace dormir profundamente,

y el perezoso habrá de pasar hambre.

16El que cumple el mandamiento protege su vida;

el que desprecia la enseñanza del Señor, muere.

17Un préstamo al pobre es un préstamo al Señor,

y el Señor mismo pagará la deuda.

18Corrige a tu hijo mientras aún pueda ser corregido,

pero procura no matarlo a causa del castigo.

19El que mucho se enoja, recibe su merecido;

librarlo del castigo es empeorar las cosas.

20Atiende al consejo y acepta la corrección;

así llegarás a ser sabio.

21El hombre hace muchos planes,

pero solo se realiza el propósito divino.

22Lo que se quiere del hombre es lealtad;

más vale ser pobre que tramposo.

23La reverencia al Señor conduce a la vida;

uno vive contento y sin sufrir ningún mal.

24El perezoso mete la mano en el plato,

pero no es capaz ni de llevársela a la boca.

25Del castigo al insolente, el imprudente aprende;

el sabio aprende con la sola corrección.

26Maltratar al padre y echar de la casa a la madre

son actos vergonzosos y reprobables en un hijo.

27Hijo mío, si dejas de atender a la reprensión

te apartarás de los buenos consejos.

28El testigo falso se burla de la justicia;

el malvado lanza maldad por la boca.

29Listas están las varas para los insolentes;

los buenos azotes para la espalda de los necios.