Dios habla Hoy (DHH)
16

161Los planes son del hombre;

la palabra final la tiene el Señor.

2Al hombre le parece bueno todo lo que hace,

pero el Señor es quien juzga las intenciones.

3Pon tus actos en las manos del Señor

y tus planes se realizarán.

4El Señor lo ha creado todo con un propósito:

aun al hombre malvado para el día del castigo.16.4 Cf. Ro 9.22. Más que afirmar que Dios creó a los malvados para manifestar en ellos su justicia, lo que se quiere indicar es que ni siquiera el hombre malvado puede sustraerse de los propósitos o planes divinos.

5El Señor no soporta a los orgullosos;

tarde o temprano tendrán su castigo.

6Con amor y verdad se perdona el pecado;

honrando al Señor se aleja uno del mal.

7Cuando al Señor le agrada la conducta de un hombre,

hasta a sus enemigos los pone en paz con él.

8Vale más lo poco ganado honradamente,

que lo mucho ganado en forma injusta.

9Al hombre le toca hacer planes,

y al Señor dirigir sus pasos.

10El rey habla de parte de Dios

y no dicta sentencias injustas.

11Pesas y medidas caen bajo el juicio del Señor;

todas las pesas han sido creadas por él.

12Los reyes reprueban las malas acciones,

porque el trono se basa en la justicia.

13Los reyes aman y ven con agrado

a quien habla con honradez y sinceridad.

14La ira del rey es mensajera de muerte,

y es de sabios procurar calmarla.

15La alegría del rey es promesa de vida,

y su buena voluntad es como nube de lluvia.

16Más vale adquirir sabiduría que oro;

más vale entendimiento que plata.

17La norma de los justos es apartarse del mal;

cuidar la propia conducta es cuidarse uno mismo.

18Tras el orgullo viene el fracaso;

tras la altanería, la caída.

19Más vale humillarse con los pobres

que hacerse rico con los orgullosos.

20Al que bien administra, bien le va;

¡feliz aquel que confía en el Señor!

21Al que piensa sabiamente, se le llama inteligente;

las palabras amables convencen mejor.

22Tener buen juicio es tener una fuente de vida;16.22 Fuente de vida: Pr 10.11; 13.14; 14.27.

instruir a los necios es también necedad.

23El que piensa sabiamente, se sabe expresar,

y sus palabras convencen mejor.

24Las palabras dulces son un panal de miel:

endulzan el ánimo y dan nuevas fuerzas.

25Hay caminos que parecen derechos,

pero al final de ellos está la muerte.

26El apetito del que trabaja lo impulsa a trabajar;

el hambre que siente lo empuja a ello.

27El malvado es un horno de maldad;

¡aun sus palabras parecen llamas de fuego!

28El perverso provoca peleas;

el chismoso es causa de enemistades.

29El violento engaña a su amigo

y lo desvía por el mal camino.

30Guiña los ojos quien piensa hacer lo malo;

se muerde los labios quien ya lo ha cometido.

31Las canas son una digna corona,

ganada por una conducta honrada.

32Más vale ser paciente que valiente;

más vale vencerse uno mismo que conquistar ciudades.

33El hombre echa las suertes,

pero el Señor es quien lo decide todo.16.33 En Israel, muchos asuntos se resolvían por medio de las suertes (Lv 16.8; Jos 7; 1~S 14; Hch 1.26).

17

171Más vale comer pan duro y vivir en paz

que tener muchas fiestas17.1 Muchas fiestas: probable alusión a los banquetes ofrecidos con la carne de los sacrificios de reconciliación (véase Pr 7.14 n.). y vivir peleando.

2El siervo capaz llega a ser amo del hijo indigno,

y tiene parte en la herencia como los otros hermanos.

3El oro y la plata, el fuego17.3 El fuego como medio para probar y purificar los metales es una imagen común en la literatura profética (cf. Jer 9.6-7; 11.20; 12.3; 17.10; Zac 13.9). Cf. también 1~P 1.7. los prueba;

los pensamientos los prueba el Señor.

4El malvado y el mentiroso

hacen caso de las malas lenguas.

5El que se burla del pobre ofende a su Creador;

el que se alegra de su desgracia no quedará sin castigo.

6La corona de los ancianos son sus nietos;

el orgullo de los hijos son sus padres.

7Ni al tonto le sienta bien el hablar con elegancia,

ni al hombre respetable el hablar con engaños.

8El que practica el soborno cree tener poderes mágicos,

pues alcanza el éxito en todo lo que emprende.

9Quien pasa por alto la ofensa, crea lazos de amor;

quien insiste en ella, aleja al amigo.

10Cala más un regaño en el entendido

que cien azotes en el necio.

11El revoltoso sólo busca pelea,

pero le enviarán un mensajero cruel.

12Vale más toparse con una osa furiosa

que con un necio empeñado en algo.

13Jamás el mal se apartará de la casa

del que paga mal por bien.

14Río desbordado es el pleito que se inicia;

vale más retirarse que complicarse en él.

15Perdonar al culpable y condenar al inocente

son dos cosas que no soporta el Señor.

16¿Por qué viene el necio, dinero en mano,

a comprar sabiduría, si no tiene entendimiento?

17Un amigo es siempre afectuoso,

y en tiempos de angustia es como un hermano.

18El imprudente da fianza por su amigo

y se hace responsable de él.

19Al que le gusta ofender, le gusta pelear;

el fanfarrón provoca su propia ruina.

20Jamás la mente perversa se encontrará con el bien;

la lengua embustera caerá en la desgracia.

21Ser padre de un necio trae solo dolor;

ser padre de un tonto no es ninguna alegría.

22Buen remedio es el corazón alegre,

pero el ánimo triste resta energías.

23El malvado acepta soborno17.23 Soborno: Ex 23.8; Dt 16.19; 1~S 8.3; Pr 17.8; Am 5.12. en secreto,

para torcer el curso de la justicia.

24La sabiduría es la meta del inteligente,

pero el necio no tiene meta fija.

25El hijo necio es para sus padres

motivo de enojo y amargura.

26No está bien multar al inocente

ni azotar al hombre honorable.

27Es de sabios hablar poco,

y de inteligentes mantener la calma.

28Hasta el necio pasa por sabio e inteligente

cuando se calla y guarda silencio.

18

181El egoísta sólo busca su interés,

y se opone a todo buen consejo.

2El necio no tiene deseos de aprender;

solo le importa presumir de lo que sabe.

3Con la maldad viene la vergüenza;

con el orgullo, la deshonra.

4Las palabras del hombre son aguas profundas,

río que corre, pozo de sabiduría.

5No está bien que los jueces favorezcan al culpable

y le nieguen sus derechos al inocente.

6Con sus labios, el necio se mete en líos;

con sus palabras se busca buenos azotes.

7Las palabras del necio son su propia ruina;

con sus labios se echa la soga al cuello.

8Los chismes son como golosinas,

pero calan hasta lo más profundo.

9Los perezosos y los destructores

¡hasta hermanos resultan!

10El nombre del Señor es una torre poderosa

a la que acuden los justos en busca de protección.

11El rico cree que sus riquezas

son una ciudad protegida por altos muros.

12Tras el orgullo viene el fracaso;

tras la humildad, la prosperidad.

13Es una necedad y una vergüenza

responder antes de escuchar.

14Al enfermo lo levanta su ánimo,

pero al ánimo decaído, ¿quién podrá levantarlo?

15Los sabios e inteligentes

adquieren los conocimientos que buscan.

16Con un regalo se abren todas las puertas

y se llega hasta la gente importante.

17El primero en defenderse parece tener la razón,

pero llega su contrario y lo desmiente.

18El juicio divino pone fin a los pleitos

y separa a las partes en pugna.

19Más se cierra el hermano ofendido

que una ciudad amurallada.

Los pleitos separan

como las rejas de un palacio.

20Cada uno comerá hasta el cansancio

del fruto de sus palabras.

21La vida y la muerte dependen de la lengua;

los que hablan mucho sufrirán las consecuencias.

22Encontrar esposa es encontrar lo mejor:

es recibir una muestra del favor de Dios.

23El pobre habla con ruegos;

el rico responde con altanería.

24Algunas amistades se rompen fácilmente,

pero hay amigos más fieles que un hermano.