Dios habla Hoy (DHH)
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Orden de expulsar a los ritualmente impuros

51El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

2«Ordena a los israelitas que saquen fuera del campamento a todas las personas que tengan lepra,5.2 Lepra: Con este nombre se designaban diversas enfermedades de la piel. o que sufran de flujo, o que hayan quedado impuras por tocar un cadáver. 3Que los saquen fuera del campamento, sean hombres o mujeres. Así no harán impuro el campamento, donde yo vivo en medio de ellos.»

4Los israelitas obedecieron la orden que el Señor dio a Moisés y sacaron fuera del campamento a aquellas personas.

Ley sobre daños y perjuicios

5El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

6«Di a los israelitas lo siguiente: Cuando un hombre o una mujer es infiel al Señor y causa algún perjuicio a otra persona, comete un pecado 7y deberá reconocerlo. Además deberá dar a la persona perjudicada, como compensación, el equivalente al daño causado más una quinta parte. 8Si la persona perjudicada ya ha muerto y no hay ningún pariente cercano a quien darle la compensación, esta será para el Señor y en beneficio del sacerdote, además del carnero que el sacerdote deberá ofrecer para obtener el perdón por el pecado de esa persona.

9»Toda contribución y ofrenda que los israelitas consagren al Señor, y que lleven ante el sacerdote, será para el sacerdote. 10Todo lo que se consagre al Señor y se le lleve al sacerdote, será para el sacerdote.»

Ley en caso de celos

11El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

12«Di a los israelitas lo siguiente: Puede darse el caso de que una mujer sea infiel a su marido 13y tenga relaciones con otro hombre sin que su marido lo sepa, y que, aunque ella cometa este acto que la hace impura, no haya pruebas de ello y la cosa quede oculta por no haber sido ella sorprendida en el acto mismo. 14En ese caso, puede ser que el marido se ponga celoso por causa de su mujer. Pero también puede darse el caso de que el marido se ponga celoso aun cuando su mujer sea inocente. 15En ambos casos, el marido llevará a su mujer ante el sacerdote, y presentará como ofrenda por ella dos kilos de harina de cebada. Pero no derramará aceite ni incienso sobre la harina, pues es una ofrenda por causa de celos, una ofrenda para poner al descubierto un pecado.

16»El sacerdote hará que la mujer se acerque, y la presentará al Señor. 17Luego tomará un poco de agua sagrada en una vasija de barro y mezclará con ella un poco de polvo del suelo del santuario. 18Hará así mismo que la mujer se coloque delante del Señor, le soltará el pelo5.18 Le soltará el pelo: probablemente en señal de penitencia y de duelo. y le pondrá en las manos la ofrenda por causa de celos para poner al descubierto un pecado; él, por su parte, tomará en sus manos el agua amarga que trae maldición. 19Entonces le tomará juramento a la mujer, y le dirá: “Si no has tenido relaciones con otro hombre ni le has sido infiel a tu marido, ni has cometido con otro hombre un acto que te haga impura, que no te pase nada al beber esta agua amarga que trae maldición. 20Pero si le has sido infiel a tu marido, si has tenido relaciones con otro hombre y has cometido así un acto que te hace impura, 21que el Señor te convierta en ejemplo de maldición ante el pueblo, y haga que el vientre se te hinche y que tu criatura se malogre.5.21 Que tu criatura se malogre: traducción probable; lit. que se te caiga la cadera; el hebreo es oscuro. Así también en v. 27. Quizá signifique que la mujer se volvería estéril. 22Ese castigo te vendrá al beber esta agua que trae maldición.” Y la mujer responderá: “Amén.”

23»Entonces el sacerdote pondrá esta maldición por escrito y la borrará con el agua amarga. 24Después hará que la mujer beba esa agua, para que le provoque amargura dentro de sí, 25y recibirá de manos de ella la ofrenda por causa de celos para presentarla ante el Señor; luego colocará la ofrenda sobre el altar, 26y en seguida tomará un puñado de la ofrenda de cereales y lo quemará en el altar como ofrenda de recordación.

»Después que el sacerdote haya hecho beber a la mujer el agua amarga, 27si ella ha sido infiel a su marido, esta agua que trae maldición provocará amargura dentro de ella, y hará que el vientre se le hinche y que la criatura se malogre, y la mujer se convertirá en ejemplo de maldición entre su pueblo. 28Pero si la mujer es inocente, no le pasará nada y podrá tener hijos.

29»Esta es la ley para los casos en que una mujer le sea infiel a su marido y él se ponga celoso, 30o en los que simplemente se ponga celoso el marido por causa de su mujer. El marido deberá presentar a su mujer ante el Señor, y el sacerdote hará con ella lo que manda esta ley. 31El marido no será considerado culpable, pero si la mujer es culpable, ella sufrirá su castigo.»

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Normas para los nazareos

61El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

2«Di a los israelitas lo siguiente: Si un hombre o una mujer hace la promesa de consagrarse al Señor como nazareo,6.2 Nazareo: del heb. nazir, que significa puesto aparte y consagrado (al Señor). El nazareo era una persona que se consagraba al servicio de Dios y exteriormente se distinguía de los demás porque no se cortaba el cabello y no bebía vino ni otras bebidas alcohólicas. 3no podrá beber vino ni ninguna bebida fermentada, ni vinagre hecho de vino o de bebidas fermentadas, ni jugo de uva; tampoco podrá comer uvas ni pasas. 4Mientras dure su promesa no podrá comer nada de lo que produce la vid, sea lo que sea. 5Tampoco podrá cortarse el cabello, sino que se lo dejará crecer hasta que termine el plazo fijado a su promesa, pues debe mantenerse consagrado al Señor. 6Durante ese tiempo tampoco podrá acercarse a un cadáver, 7ni siquiera en el caso de que muera su padre, su madre, o algún hermano o hermana, para no quedar impuro, pues está obligado a mantenerse consagrado al Señor. 8Todo el tiempo que dure su promesa, estará consagrado al Señor.

9»Si alguien muere de repente junto a él y le vuelve así impuro el pelo, que él tenía consagrado al Señor, deberá raparse la cabeza siete días más tarde, es decir, el día señalado para su purificación. 10El octavo día llevará al sacerdote dos tórtolas o dos pichones de paloma, a la entrada de la tienda del encuentro. 11El sacerdote ofrecerá uno de ellos como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y celebrará el rito para obtener el perdón por el pecado cometido al tocar el cadáver. Ese día volverá a consagrar su pelo al Señor, 12y comenzará un nuevo período de consagración al Señor. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque el pelo que había consagrado quedó impuro. También deberá llevar al Señor un cordero de un año como sacrificio por la culpa.

13»Cuando termine el plazo de su consagración, el nazareo deberá ir a la entrada de la tienda del encuentro 14y ofrecer al Señor un cordero de un año y sin ningún defecto como holocausto, una oveja de un año y sin ningún defecto como sacrificio por el pecado, y un carnero sin ningún defecto como sacrificio de reconciliación. 15También deberá ofrecer un canastillo de panes hechos de la mejor harina, sin levadura y amasados con aceite; hojuelas sin levadura rociadas con aceite, junto con sus correspondientes ofrendas de cereales y de vino. 16El sacerdote ofrecerá ante el Señor el sacrificio por el pecado y el holocausto,

6.16
Véase
17y ofrecerá el carnero como sacrificio de reconciliación,
6.17
Véase
junto con el canastillo de panes sin levadura, y hará la ofrenda de cereales y de vino. 18El nazareo se rapará la cabeza a la entrada de la tienda del encuentro, y tomará el pelo que había consagrado y lo echará al fuego que arde bajo el sacrificio de reconciliación. 19El sacerdote tomará la espaldilla del carnero, ya cocida, un pan sin levadura del canastillo y una hojuela sin levadura, y lo pondrá todo en manos del nazareo, después que este se haya rapado la cabeza. 20Entonces el sacerdote celebrará el rito de presentación ante el Señor. El pecho del animal con que se celebra el rito de presentación y el muslo que se da como contribución al Señor, son cosas sagradas y reservadas al sacerdote. Después de esto, el nazareo podrá beber vino.

21»Esta es la ley para el que hace la promesa de consagrarse al Señor como nazareo, y estas son las ofrendas que le debe presentar, sin contar cualquier otra cosa que esté en capacidad de ofrecer. Deberá cumplir lo prometido, de acuerdo con lo establecido para estos casos.»

La bendición sacerdotal

22El Señor se dirigió a Moisés y le dijo:

23«Diles a Aarón y a sus hijos que cuando bendigan a los israelitas lo hagan de esta manera:

24»“Que el Señor te bendiga y te proteja;

25que el Señor te mire con agrado

y te muestre su bondad;

26que el Señor te mire con amor

y te conceda la paz.”

27»Así ellos pronunciarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»

7

Ofrendas para la consagración del santuario

71El día en que Moisés terminó de construir el santuario, lo consagró con aceite, junto con todos los utensilios del santuario y los del altar. 2Luego los jefes de las tribus, los que habían ayudado a hacer el censo, fueron 3y presentaron al Señor como ofrenda seis carretas cubiertas y doce bueyes, es decir, una carreta por cada dos jefes y un buey por cada uno. Todo esto lo pusieron delante del santuario.

4Entonces el Señor dijo a Moisés: 5«Recíbeles las carretas y los bueyes, y dáselos a los levitas para que los usen en los trabajos relacionados con la tienda del encuentro, según el trabajo que cada uno deba realizar.»

6Moisés recibió las carretas y los bueyes, y los repartió entre los levitas. 7A los descendientes de Guersón les dio dos carretas y cuatro bueyes, que era lo que necesitaban para sus trabajos. 8A los descendientes de Merarí les dio cuatro carretas y ocho bueyes, que era lo que necesitaban para hacer su trabajo bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón. 9En cambio, a los descendientes de Quehat no les dio carretas ni bueyes, porque las cosas sagradas que ellos tenían que transportar debían llevarlas en hombros.

10Cuando se consagró el altar, los jefes de las tribus llevaron sus ofrendas y las pusieron delante del altar. 11Entonces el Señor dijo a Moisés: «Cada día será un jefe de tribu distinto el que lleve su ofrenda para la consagración del altar.»

12El primer día llevó su ofrenda Nahasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. 13Su ofrenda consistía en una bandeja de plata que pesaba mil cuatrocientos treinta gramos y un tazón de plata que pesaba setecientos setenta gramos (según el peso oficial del santuario), ambos llenos de la mejor harina, amasada con aceite, para la ofrenda de cereales; 14además, un cucharón de oro que pesaba ciento diez gramos, lleno de incienso, 15un becerro, un carnero, un cordero de un año para ofrecerlo como holocausto, 16un chivo para el sacrificio por el pecado, 17y por último, para el sacrificio de reconciliación, dos toros, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año. Esta fue la ofrenda de Nahasón, hijo de Aminadab.

18El segundo día llevó su ofrenda Natanael, hijo de Suar, jefe de la tribu de Isacar, 19-23y ofrendó lo mismo que Nahasón.7.19-23 Y ofrendó lo mismo que Nahasón: Aquí y en los casos siguientes (vv. 24-83) el texto hebreo repite las mismas palabras que aparecen en los vv. 13-17. En esta versión se han suprimido dichas palabras con el objeto de facilitar la lectura.

24El tercer día llevó su ofrenda Eliab, hijo de Helón, jefe de la tribu de Zabulón, 25-29y ofrendó lo mismo que los anteriores.

30El cuarto día llevó su ofrenda Elisur, hijo de Sedeúr, jefe de la tribu de Rubén, 31-35y ofrendó lo mismo que los anteriores.

36El quinto día llevó su ofrenda Selumiel, hijo de Surisadai, jefe de la tribu de Simeón, 37-41y ofrendó lo mismo que los anteriores.

42El sexto día llevó su ofrenda Eliasaf, hijo de Reuel,7.42 Reuel: Véase 1.14 n. jefe de la tribu de Gad, 43-47y ofrendó lo mismo que los anteriores.

48El séptimo día llevó su ofrenda Elisamá, hijo de Amihud, jefe de la tribu de Efraín, 49-53y ofrendó lo mismo que los anteriores.

54El octavo día llevó su ofrenda Gamaliel, hijo de Pedasur, jefe de la tribu de Manasés, 55-59y ofrendó lo mismo que los anteriores.

60El noveno día llevó su ofrenda Abidán, hijo de Guidoní, jefe de la tribu de Benjamín, 61-65y ofrendó lo mismo que los anteriores.

66El décimo día llevó su ofrenda Ahiézer, hijo de Amisadai, jefe de la tribu de Dan, 67-71y ofrendó lo mismo que los anteriores.

72El día once llevó su ofrenda Paguiel, hijo de Ocrán, jefe de la tribu de Aser, 73-77y ofrendó lo mismo que los anteriores.

78El día doce llevó su ofrenda Ahirá, hijo de Enán, jefe de la tribu de Neftalí 79-83y ofrendó lo mismo que los anteriores.

84Así pues, cuando se consagró el altar, los jefes de las tribus de Israel ofrecieron doce bandejas de plata, doce tazones de plata y doce cucharones de oro. 85Cada bandeja de plata pesaba mil cuatrocientos treinta gramos, y cada tazón, setecientos setenta gramos. En total, la plata de todas las bandejas y de todos los tazones pesaba veintiséis mil cuatrocientos gramos, según el peso oficial del santuario. 86Había también doce cucharones de oro llenos de incienso, que pesaban ciento diez gramos cada uno, según el peso oficial del santuario. El oro de todos los cucharones pesaba en total mil trescientos veinte gramos.

87Los animales para el holocausto fueron en total doce becerros, doce carneros, doce corderos de un año, con sus correspondientes ofrendas de cereales, y doce chivos para el sacrificio por el pecado. 88Los animales para el sacrificio de reconciliación fueron en total veinticuatro becerros, sesenta carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación del altar, después de su consagración.

89Cuando Moisés entró en la tienda del encuentro para hablar con el Señor, escuchó que el Señor le hablaba desde encima de la tapa del arca de la alianza, de entre los dos seres alados.

7.89
Véase