Dios habla Hoy (DHH)
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21 1 (2) Nínive, el destructor marcha contra ti.

¡Monta tu guardia en la fortaleza!

¡Vigila el camino!

¡Cíñete la espada!

¡Reúne tus fuerzas!

2 2 (3) Porque el Señor va a restaurar el orgullo de Jacob,

el orgullo de Israel,2.2 El nombre de Jacob designa aquí al antiguo reino de Judá (cf. Is 43.1; 44.1; Abd 18). La mención conjunta de Jacob e Israel significa que todo el pueblo de Dios va a ser liberado y restaurado.

como era antes de que lo saquearan

y lo dejaran como vid sin ramas.

3 3 (4) Rojo es el escudo de sus guerreros

y rojo el uniforme de su ejército.

¡Están listos para el ataque!

Sus carros parecen de fuego;

sus caballos se impacientan.

4 4 (5) Los carros corren con furia por las calles,

van de un lado a otro de las plazas,

son como antorchas encendidas,

pasan como relámpagos.

5 5 (6) Llama el rey a sus oficiales,

y ellos se atropellan

al correr a la muralla,

al parapeto2.5 El parapeto era probablemente una especie de techo portátil, con el que se escudaban los soldados que combatían al pie de las murallas de la ciudad asediada, tratando de escalarlas o de abrir una brecha. ya preparado.

6 6 (7) Se abren las compuertas del río,

y el palacio se viene abajo.

7 7 (8) Al destierro llevan a la reina;2.7 La reina: Puede referirse a la esposa del rey o, más probablemente, a la estatua de la diosa Istar, protectora de Nínive.

la acompañan sus criadas,

que gimen como palomas

y lloran golpeándose el pecho.

8 8 (9) Como el agua a través de un dique roto,

así huyen los habitantes de Nínive.

«¡Deténganse! ¡Vuelvan!» les gritan,

pero nadie vuelve.

9 9 (10) ¡Roben la plata! ¡Roben el oro!

¡Las riquezas de Nínive no tienen fin!

10 10 (11) Destruida, desierta, desolada,

así está Nínive.

Los corazones se deshacen de miedo,

tiemblan las rodillas,

a todos les faltan las fuerzas

y los rostros pierden el color.

11 11 (12) ¿Qué queda de la cueva de los leones,

de la guarida de los cachorros de león?

Allí los leones y sus cachorros

se sentían seguros;

no había nadie que los espantara.2.11-12 El león representa al rey de Asiria. Su guarida es Nínive, la capital del imperio, despojada de la supremacía que había ejercido durante más de cien años.

12 12 (13) Mataba el león a su presa,

la repartía entre la leona y sus cachorros,

y llenaba de rapiña sus cuevas.

Destrucción total de Nínive

13 13 (14) El Señor todopoderoso afirma:

«Aquí estoy contra ti:

voy a quemar tus carros de guerra

y a convertirlos en humo;

voy a matar tus cachorros;

acabaré con el robo que hay en tu tierra,

y no se oirá más la voz de tus mensajeros.»

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31¡Ay de ti, ciudad sanguinaria,

llena de mentira y violencia;

tu rapiña no tiene fin!

2¡Chasquido de látigo,

estruendo de ruedas!

¡Galopar de caballos,

carros que saltan!

3¡Carga de caballería!

¡Brillo de espada,

resplandor de lanza!

¡Miles de heridos,

montones de muertos!

¡Cadáveres sin fin!

¡La gente tropieza con ellos!

4Y todo por culpa de las prostituciones

de esa ramera llena de gracia y hermosura,

maestra en brujerías,

que con sus prostituciones y hechizos

embaucaba a pueblos y naciones.

5El Señor todopoderoso afirma:

«Aquí estoy contra ti:

te voy a levantar el vestido hasta la cara,

para que las naciones te vean desnuda

y los reinos vean tu vergüenza.

6Y echaré suciedad sobre ti;

te cubriré de deshonra y haré de ti un espectáculo.

7Todos los que te vean

huirán de ti diciendo:

“¡Nínive está destruida!

¿Quién le tendrá compasión?

¿Dónde hallar quien la consuele?”

8¿Acaso eres tú mejor que Tebas,

la ciudad junto al río Nilo,

rodeada de muchas aguas,

con el río por barrera y el agua por muralla?

9Etiopía y Egipto eran su fortaleza sin límite;

los de Fut, los libios, eran sus aliados.

10Sin embargo, Tebas fue llevada al destierro;

sus niños fueron estrellados

en las esquinas de las calles;

sobre sus nobles echaron suertes

y sus caudillos fueron encadenados.

11También a ti te van a emborrachar;

aturdida, te esconderás

buscando refugio de tu enemigo.

12Todas tus fortalezas son como higueras

cargadas de higos tiernos,

que caen, si la sacuden,

en la boca de quien los come.

13Tu ejército parece formado de mujeres;

las puertas del país

están abiertas para el enemigo;

el fuego ha destruido tus cerrojos.

14Prepara agua, para que puedas resistir el sitio;

refuerza tus defensas.

Métete en el lodo,

pisa el barro,

toma el molde de tus ladrillos.

15Allí te consumirá el fuego,

y la espada, como langosta,

te exterminará por completo.

¡Multiplícate como las langostas!

¡Multiplícate como los saltamontes!

16Tus comerciantes se hicieron

más numerosos que las estrellas del cielo.

(La langosta cambia de piel y vuela.)

17Tus guardianes son como langostas;

y los encargados de reclutar tus tropas

son como nubes de insectos:

cuando hace frío, se posan en las paredes;

cuando sale el sol, se van; nadie sabe dónde.

18»¡Cómo duermen tus pastores,

oh rey de Asiria!

Tus oficiales descansan,

tus tropas andan dispersas por los montes

y no hay quien las reúna.

19¡No hay remedio para tu herida;

tu llaga es incurable!

Todos los que oyen de tu desgracia

aplauden de alegría,

pues, ¿quién no sufrió tu maldad sin fin?»