Dios habla Hoy (DHH)
3

Mensaje contra los malos gobernantes

31Escuchen ahora, gobernantes y jefes de Israel,

¿acaso no corresponde a ustedes

saber lo que es la justicia?

2En cambio, odian el bien y aman el mal;

despellejan a mi pueblo

y le dejan los huesos pelados.

3Se comen vivo a mi pueblo;

le arrancan la piel y le rompen los huesos;

lo tratan como si fuera carne para la olla.

4Un día llamarán ustedes al Señor,

pero él no les contestará.

En aquel tiempo se esconderá de ustedes

por las maldades que han cometido.

Mensaje contra los profetas engañadores

5Mi pueblo sigue caminos equivocados

por culpa de los profetas que lo engañan,

que anuncian paz a quienes les dan de comer

pero declaran la guerra

a quienes no les llenan la boca.

El Señor dice a esos profetas:

6«No volverán ustedes a tener

visiones proféticas en la noche

ni a predecir el futuro en la oscuridad.»

El sol se pondrá para esos profetas,

y el día se les oscurecerá.

7Esos videntes y adivinos

quedarán en completo ridículo.

Todos ellos se quedarán callados

al no recibir respuesta de Dios.

8En cambio, a mí, el espíritu del Señor

me llena de fuerza, justicia y valor,

para echarle en cara a Israel su rebeldía y su pecado.

Ruina de Jerusalén

9Escuchen esto ahora, gobernantes y jefes de Israel,

ustedes que odian la justicia

y tuercen todo lo que está derecho,

10que construyen Jerusalén, la ciudad del monte Sión,

sobre la base del crimen y la injusticia.

11Los jueces de la ciudad se dejan sobornar,

los sacerdotes enseñan solo por dinero

y los profetas venden sus predicciones

alegando que el Señor los apoya, y diciendo:

«El Señor está con nosotros;

nada malo nos puede suceder.»

12Por lo tanto, por culpa de ustedes,

Jerusalén, la ciudad del monte Sión,

va a quedar convertida en barbecho,

en un montón de ruinas,

y el monte del templo se cubrirá de maleza.3.12 Aquí se predice por primera vez la destrucción de la ciudad de Jerusalén que, por ser la ciudad de Dios y lugar de su morada, era considerada inviolable e indestructible (Sal 46.4-5; 48.1-3; Jer 7.4). Cf. Jer 26.18.

4

El reinado de paz del Señor

(Is 2.2-4)

41En los últimos tiempos4.1-5 Esta profecía, que anuncia la gloria futura de Jerusalén, contrasta sensiblemente con las amenazas del cap. anterior (véase Miq 3.12 n.). Cf. también Is 2.2-4. quedará afirmado

el monte donde se halla el templo del Señor.

Será el monte más alto;

más alto que cualquier otro monte.

Todas las naciones vendrán a él;

2pueblos numerosos llegarán, diciendo:

«Vengan, subamos al monte del Señor,

al templo del Dios de Jacob,

para que él nos enseñe sus caminos

y podamos andar por sus senderos.»

Porque de Sión saldrá la enseñanza del Señor,

de Jerusalén vendrá su palabra.

3El Señor juzgará entre las naciones

y decidirá los pleitos de pueblos numerosos,

aun de los más lejanos.

Ellos convertirán sus espadas en arados

y sus lanzas en hoces.

Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro

ni a recibir instrucción para la guerra.

4Todos vivirán entonces sin temor,

y cada cual podrá descansar

a la sombra de su vid y de su higuera.

¡Son las propias palabras del Señor todopoderoso!

5Los otros pueblos obedecen a sus propios dioses,

pero nosotros siempre obedeceremos

al Señor nuestro Dios.

El Señor salvará a su pueblo

6-7Esto afirma el Señor:

«En aquel día4.6-7 Aquel día: Is 13.6; Ez 3.5; Jl 1.15; 2.1,11; Am 5.18; Abd 15; Sof 1.7,14; Mal 4.1-6. reuniré a mis ovejas,

a las que había castigado:

a las impedidas, cansadas y dispersas.

Con ellas, con las que hayan quedado,

haré una nación poderosa.

Yo, el Señor, gobernaré a mi pueblo

desde el monte Sión, ahora y siempre.

8Y tú, Jerusalén,4.8 Jerusalén: lit. Torre del rebaño. torre y fortaleza de Sión,

tú volverás a ser la capital del reino,

la gran señora que antes fuiste.»

9Ahora pues, ¿por qué gritas así,

como una mujer con dolores de parto?

¿Acaso porque en ti no hay rey?

¿O porque han muerto tus consejeros?

10Retuércete y grita, ciudad de Sión,

como una mujer con dolores de parto,

porque tu gente va a salir de ti y tendrá que vivir a campo abierto,

y aun llegará hasta Babilonia.4.10 Babilonia: posible referencia a la deportación que sufrieron muchos sobrevivientes de Judá, después que el ejército del rey Nabucodonosor destruyó la ciudad de Jerusalén en el año 587 a.C. (2 R 24—25; 2~Cr 36.5-21; Jer 52.3-11).

Pero allí librará el Señor a su pueblo;

lo salvará de sus enemigos.

11Ahora muchas naciones

se han juntado en contra tuya,

diciendo: «¡Vamos a darnos el gusto

de ver a Jerusalén profanada!»

12Pero esas naciones no conocen

los pensamientos y los planes de Dios;

no saben que él las va a juntar

como manojos de espigas en la era.

13¡Levántate y trilla, ciudad de Sión!

Porque el Señor dice:

«Yo te daré la fuerza de un toro

de cuernos de hierro y pezuñas de bronce,

para que destroces a muchos pueblos.

Tú les quitarás sus riquezas mal habidas

y me las consagrarás a mí,

al Señor de toda la tierra.»

5

Restauración de la dinastía de David

51 1 (4.14) «Pero ahora, Jerusalén, prepara tu defensa,

porque has sido sitiada

y van a castigar duramente al jefe de Israel.

2 2 (1) En cuanto a ti, Belén Efrata,5.2 Efrata: Esta palabra, derivada de una raíz que significa producir, designaba originalmente a un clan relacionado con Caleb (cf. 1~Cr 2.19,24,50), que se estableció en la región de Belén (cf. Rt 1.2; 1~S 17.12; 1~Cr 4.4); pero más tarde pasó a designar la ciudad de Belén (cf. Gn 35.19; 48.7; Rt 4.11). Cf. Mt 2.6; Jn 7.42.

pequeña entre los clanes de Judá,

de ti saldrá un gobernante de Israel

que desciende de una antigua familia.»5.2 Que desciende de una antigua familia: Probablemente se alude al rey David y a su dinastía. David, que procedía de Belén (1~S 16.1,13), recibió un mensaje de Dios por medio del profeta Natán, en el que se le anunciaba que su dinastía y su trono quedarían establecidos para siempre (2~S 7.4-16). Cf. Sal 89.3-4; 132.11-12; Is 9.2-7; 11.1-10.

3 3 (2) Ahora el Señor deja a los suyos,

pero solo hasta que dé a luz

la mujer que está esperando un hijo.5.3 La mujer que está esperando un hijo: Algunos estudiosos han entendido este v. como una alusión a Is 7.14 y Is 9.6; otros lo relacionan con Miq 4.9-10, donde se afirma que el pueblo de Israel, simbolizado como una mujer con dolores de parto, tendrá un rey justo que lo librará del exilio.

Entonces se reunirán con sus compatriotas

los israelitas que están en el destierro.

4 4 (3) El rey se levantará para pastorear a su pueblo

con el poder y la majestad del Señor su Dios,

y ellos podrán vivir en paz,

porque el Señor será engrandecido

hasta el último rincón de la tierra.

5 5 (4) Él traerá la paz.5.5 Él traerá la paz: otra posible traducción Él será la paz.

Cuando los asirios invadan nuestro país

y entren en nuestros palacios,

enviaremos contra ellos

siete jefes y ocho5.5 Siete… y ocho: Esta progresión numérica es un recurso literario que indica un número indeterminado, pero considerable. hombres importantes.

6 6 (5) Ellos gobernarán Asiria,

el país de Nimrod,5.6 Nimrod: cf. Gn 10.8-12. a filo de espada,

y nos librarán de los asirios5.6 Los asirios fueron poderosos enemigos de Israel, que destruyeron Samaria en el año 721 a.C. y luego hicieron estragos en varias poblaciones de Judá (cf. 2~R 17—19; 2~Cr 32.1-23; Is 36).

que hayan cruzado nuestras fronteras

e invadido nuestra tierra.

Destrucción de los enemigos

7 7 (6) Entonces, en medio de muchos pueblos,

los que queden5.7 Los que queden: Miq 2.12 n. del pueblo de Jacob

serán como el rocío que envía el Señor, como las lluvias que caen sobre la hierba,

que no dependen de la voluntad del hombre.

8 8 (7) Entonces, en medio de muchas naciones,

lo que quede del pueblo de Jacob

será como un león entre los animales salvajes,

como un león en un rebaño de ovejas,

que al pasar las desgarra y destroza,

y no deja que ninguna escape con vida.

9 9 (8) Así atacarás tú, Señor, y destruirás

a todos tus enemigos.

Fin de la guerra y la idolatría

10 10 (9) Esto afirma el Señor:

«En aquel día mataré tus caballos

y destruiré tus carros de guerra;

11 11 (10) convertiré en ruinas tus ciudades

y derribaré todas tus fortalezas;

12 12 (11) acabaré con tus hechicerías

y te dejaré sin adivinos;

13 13 (12) destruiré tus ídolos y piedras sagradas,

para que no vuelvas a adorar jamás

a los dioses que tú mismo hiciste.

14 14 (13) Arrancaré tus árboles sagrados5.14 Árboles sagrados: lit. imágenes de Aserá, diosa cananea de la fertilidad, cuyos símbolos eran el poste liso o tallado y también el árbol.

y destruiré por completo tus ciudades.

15 15 (14) En mi furor, tomaré venganza

de las naciones que no quisieron obedecerme.»