Dios habla Hoy (DHH)
5

Sermón del monte
5.1—7.29
Lc 6.20-49

51Al ver la multitud, Jesús subió al monte5.1 Monte: Cf. Ex 19.10—20.20 y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, 2y él tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

Lo que realmente cuenta ante Dios

(Lc 6.20-23)

3«Dichosos los que tienen espíritu de pobres,5.3 Los que tienen espíritu de pobres: Cf. Sal 22.24; 69.32-33; Is 29.19; 61.1-2; Mt 11.5; Lc 4.18; Stg 2.5.

porque de ellos es el reino de los cielos.

4»Dichosos los que sufren,5.4 Los que sufren: o los que lloran; cf. Sal 126.5-6; Is 57.18; 61.2-3.

porque serán consolados.

5»Dichosos los humildes,

porque heredarán la tierra prometida.

5.5
Sal 37.11

6»Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,

porque serán satisfechos.

7»Dichosos los compasivos,

porque Dios tendrá compasión de ellos.

8»Dichosos los de corazón limpio,5.8 Los de corazón limpio: Cf. Sal 24.3-4.

porque verán a Dios.

9»Dichosos los que trabajan por la paz,

5.9
Sal 34.14
Pr 12.20

porque Dios los llamará hijos suyos.

10»Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo,

porque de ellos es el reino de los cielos.

11»Dichosos ustedes, cuando la gente los insulte y los maltrate, y cuando por causa mía los ataquen con toda clase de mentiras. 12Alégrense, estén contentos, porque van a recibir un gran premio en el cielo; pues así también persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes.

5.12
2~Cr 36.16
Hch 7.52

Sal y luz del mundo

(Mc 9.50; Lc 14.34-35)

13»Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal deja de estar salada, ¿cómo podrá recobrar su sabor? Ya no sirve para nada, así que se la tira a la calle y la gente la pisotea.

5.13
Mc 9.50
Lc 14.34-35

14»Ustedes son la luz de este mundo.

5.14
Flp 2.15Is 49.6
Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. 15Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa.
5.15
Mc 4.21
Lc 8.16
11.33
16Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.

Jesús enseña sobre la ley

17»No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas;5.17 La ley o los profetas: Equivale a lo que llamamos el AT. no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. 18Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. 19Por eso, el que no obedece5.19 El que no obedece: También puede entenderse como el que declara no obligatorio. uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos.

Jesús enseña una justicia superior

20»Porque les digo a ustedes que, si no superan a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo ante Dios, nunca entrarán en el reino de los cielos.

Jesús enseña sobre el enojo

(Lc 12.57-59)

21»Ustedes han oído que a sus antepasados se les dijo: “No mates, pues el que mate será condenado.”

5.21
Ex 20.13
Dt 5.17
22Pero yo les digo que cualquiera que se enoje con su hermano, será condenado. Al que insulte a su hermano, lo juzgará la Junta Suprema; y el que injurie gravemente a su hermano, se hará merecedor del fuego del infierno.5.22 Infierno: Véase Mc 9.43 nota.

23»Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.

25»Si alguien te lleva a juicio, ponte de acuerdo con él mientras todavía estés a tiempo, para que no te entregue al juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias y te meterán en la cárcel. 26Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

5.25-26
Lc 12.58-59

Jesús enseña sobre el adulterio

27»Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.”

5.27
Ex 20.14
Dt 5.18
28Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.

29»Así pues, si tu ojo derecho te hace caer en pecado, sácatelo y échalo lejos de ti; es mejor que pierdas una sola parte de tu cuerpo, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. 30Y si tu mano derecha te hace caer en pecado, córtatela y échala lejos de ti; es mejor que pierdas una sola parte de tu cuerpo, y no que todo tu cuerpo vaya a parar al infierno.

5.29-30
Mt 18.8-9
Mc 9.43-47

Jesús enseña sobre el divorcio

(Mt 19.9; Mc 10.11-12; Lc 16.18)
5.31-32
Cf. también

31»También se dijo: “Cualquiera que se divorcia de su esposa, debe darle un certificado de divorcio.”

5.31
Dt 24.1-4Mt 19.7
Mc 10.4
32Pero yo les digo que si un hombre se divorcia de su esposa, a no ser en el caso de una unión ilegal,5.32 Unión ilegal: lit. prostitución. Probablemente esta palabra designa, tanto aquí como en Mt 19.9 y en Hch 15.20,29; 21.25, el caso de los matrimonios prohibidos por la ley (cf. Lv 18.6-18; Nm 25.1). También ha sido interpretada como equivalente a adulterio. Véase Hch 15.20 n. la pone en peligro de cometer adulterio. Y el que se casa con una divorciada, comete adulterio.

Jesús enseña sobre el juramento

33»También han oído ustedes que se dijo a los antepasados: “No dejes de cumplir lo que hayas ofrecido al Señor bajo juramento.”

5.33
Cf.
34Pero yo les digo: simplemente, no juren. No juren por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies;5.34-35 Mt 23.16-22; cf. Is 66.1; Eclo 23.9; Stg 5.12. ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
5.35
Sal 48.2
36Ni juren ustedes tampoco por su propia cabeza, porque no pueden hacer blanco o negro ni un solo cabello. 37Baste con decir claramente “sí” o “no”. Pues lo que se aparta de esto, es malo.5.37 Es malo: otra posible traducción: es del maligno, esto es, del diablo.
5.37
Cf.

Jesús enseña sobre la venganza

(Lc 6.29-30)

38»Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.”

5.38
Ex 21.24
Lv 24.20
Dt 19.21
39Pero yo les digo: No resistas al que te haga algún mal; al contrario, si alguien te pega en la mejilla derecha, ofrécele también la otra. 40Si alguien te demanda y te quiere quitar la camisa, déjale que se lleve también tu capa. 41Si te obligan a llevar carga una milla, llévala dos. 42A cualquiera que te pida algo, dáselo; y no le vuelvas la espalda al que te pida prestado.5.42 Cf. Lc 6.34-35; cf. también Eclo 4.4; 29.1-2.

El amor a los enemigos

(Lc 6.27-28,32-36)

43»También han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.”5.43 Cf. Lv 19.18. El odiar al enemigo no lo ordenaba la ley, pero podía verse recomendado en textos como Sal 139.21-22 y otros. 44Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen.5.44 Ex 23.4-5; Pr 25.21; Ro 12.14-20; 13.8-10. 45Así ustedes serán hijos de su Padre que está en el cielo; pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. 46Porque si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué premio recibirán? Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así. 47Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los paganos se portan así. 48Sean ustedes perfectos, como su Padre que está en el cielo es perfecto.

5.48
Lv 11.44-45
19.2
Dt 18.13

6

Jesús enseña sobre tres prácticas de piedad

61»No hagan sus buenas obras delante de la gente solo para que los demás los vean. Si lo hacen así, su Padre que está en el cielo no les dará ningún premio.

2»Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente hable bien de ellos. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. 3Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo;6.3 No se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo: lit. que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. 4hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.

Jesús enseña a orar

(Lc 11.2-4)

5»Cuando ustedes oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que con eso ya tienen su premio.

6.5
Mt 23.5
Lc 18.10-14
6Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.

7»Y al orar no repitan ustedes palabras inútiles, como hacen los paganos, que se imaginan que cuanto más hablen más caso les hará Dios. 8No sean como ellos, porque su Padre ya sabe lo que ustedes necesitan, antes que se lo pidan. 9Ustedes deben orar así:

6.9-13
Cf.

»“Padre nuestro6.9 Padre nuestro: Cf. Is 63.16; 64.8. Véase abbá en el Índice temático. que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre.

10Venga tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra,

así como se hace en el cielo.

11Danos hoy el pan que necesitamos.6.11 Que necesitamos: traducción de una palabra poco común que puede significar de cada día, o para el día de hoy, o para el día de mañana. Cf. Ex 16.4.

12Perdónanos el mal que hemos hecho,6.12 El mal que hemos hecho: lit. nuestras deudas. Cf. Mt 18.23-25.

así como nosotros hemos perdonado

a los que nos han hecho mal.

13No nos expongas a la tentación,

6.13
Cf.

sino líbranos del maligno.”6.13 Del maligno: esto es, del diablo; otra posible traducción: del mal (cf. Mt 5.37). Algunos mss. añaden Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Amén.

14»Porque si ustedes perdonan a otros el mal que les han hecho, su Padre que está en el cielo los perdonará también a ustedes; 15pero si no perdonan a otros, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus pecados.

6.14-15
Mt 18.35
Mc 11.25
Ef 4.32

Jesús enseña sobre el ayuno

16»Cuando ustedes ayunen,

6.16
Cf.
no pongan cara triste, como los hipócritas, que aparentan tristeza para que la gente vea que están ayunando. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. 17Tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, 18para que la gente no note que estás ayunando. Solamente lo notará tu Padre, que está en lo oculto, y tu Padre que ve en lo oculto te dará tu recompensa.

Riquezas en el cielo

(Lc 12.33-34)

19»No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. 20Más bien amontonen riquezas en el cielo, donde la polilla no destruye ni las cosas se echan a perder ni los ladrones entran a robar. 21Pues donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón.

La lámpara del cuerpo

(Lc 11.34-36)

22»Los ojos son la lámpara del cuerpo; así que, si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz; 23pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra será la oscuridad misma!

Dios y las riquezas

(Lc 16.13)

24»Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y a las riquezas.6.24 Riquezas: gr. mamonas, palabra tomada del arameo.

Dios cuida de sus hijos

(Lc 12.22-31)

25»Por lo tanto, yo les digo: No se preocupen por lo que han de comer o beber para vivir, ni por la ropa que necesitan para el cuerpo. ¿No vale la vida más que la comida y el cuerpo más que la ropa? 26Miren las aves que vuelan por el aire: no siembran ni cosechan ni guardan la cosecha en graneros; sin embargo, el Padre de ustedes que está en el cielo les da de comer. ¡Y ustedes valen más que las aves! 27En todo caso, por mucho que uno se preocupe, ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?6.27 ¿Cómo… hora?: otra posible traducción: ¿cómo puede añadir medio metro a su estatura?

28»¿Y por qué se preocupan ustedes por la ropa? Fíjense cómo crecen los lirios del campo: no trabajan ni hilan. 29Sin embargo, les digo que ni siquiera el rey Salomón, con todo su lujo,

6.29
1~R 10.4-7,23
se vestía como uno de ellos. 30Pues si Dios viste así a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se quema en el horno, ¡con mayor razón los vestirá a ustedes, gente falta de fe! 31Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” 32Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. 33Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas. 34No se preocupen por el día de mañana, porque mañana habrá tiempo para preocuparse. Cada día tiene bastante con sus propios problemas.

7

No juzgar a otros

(Lc 6.37-38,41-42)

71»No juzguen a otros, para que Dios no los juzgue a ustedes. 2Pues Dios los juzgará a ustedes de la misma manera que ustedes juzguen a otros; y con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les dará a ustedes.

7.2
Mc 4.24
3¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tú tienes en el tuyo? 4Y si tú tienes un tronco en tu propio ojo, ¿cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla que tienes en el ojo”? 5¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.

6»No den las cosas sagradas a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los hagan pedazos. Y no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen.

Pedir, buscar y llamar a la puerta

(Lc 11.9-13; 6.31)

7»Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. 8Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.

9»¿Acaso alguno de ustedes sería capaz de darle a su hijo una piedra cuando le pide pan? 10¿O de darle una culebra cuando le pide un pescado? 11Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo dará cosas buenas a quienes se las pidan!

12»Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.

7.12
Lc 6.31

La puerta angosta

(Lc 13.24)

13»Entren por la puerta angosta. Porque la puerta y el camino que llevan a la perdición son anchos y espaciosos, y muchos entran por ellos; 14pero la puerta y el camino que llevan a la vida son angostos y difíciles, y pocos los encuentran.

Los reconocerán por sus acciones

(Lc 6.43-44)

15»Cuídense de esos mentirosos que pretenden hablar de parte de Dios. Vienen a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. 16Ustedes los pueden reconocer por sus acciones, pues no se cosechan uvas de los espinos ni higos de los cardos. 17Así, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. 18El árbol bueno no puede dar fruto malo, ni el árbol malo dar fruto bueno. 19Todo árbol que no da buen fruto, se corta y se echa al fuego. 20De modo que ustedes los reconocerán por sus acciones.

7.20
Mt 12.33,35

Para entrar en el reino de los cielos

(Lc 13.25-27)

21»No todos los que me dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial.

7.21
Lc 6.46
22Aquel día muchos me dirán: “Señor, Señor, nosotros comunicamos mensajes en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros.” 23Pero entonces les contestaré: “Nunca los conocí; ¡aléjense de mí, malhechores!”

La casa bien o mal fundada

(Mc 1.22; Lc 6.47-49)

24»Por tanto, el que me oye y hace lo que yo digo, es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. 25Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía su base sobre la roca. 26Pero el que me oye y no hace lo que yo digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. 27Vino la lluvia, crecieron los ríos, soplaron los vientos y la casa se vino abajo. ¡Fue un gran desastre!»

28Cuando Jesús terminó de hablar, toda la gente estaba admirada de cómo les enseñaba, 29porque lo hacía con plena autoridad, y no como sus maestros de la ley.

7.28-29
Lc 4.32Mt 28.18