Dios habla Hoy (DHH)
24

Jesús anuncia que el templo será destruido

(Mc 13.1-2; Lc 21.5-6)

241Jesús salió del templo, y ya se iba, cuando sus discípulos se acercaron y comenzaron a atraer su atención a los edificios del templo. 2Jesús les dijo:

—¿Ven ustedes todo esto? Pues les aseguro que aquí no va a quedar ni una piedra sobre otra. Todo será destruido.24.2 Jerusalén fue destruida por el ejército romano. (Cf. Lc 19.44).

Señales antes del fin

(Mc 13.3-23; Lc 21.7-24; 17.22-24)

3Luego se fueron al Monte de los Olivos. Jesús se sentó, y los discípulos se le acercaron para preguntarle aparte:

—Queremos que nos digas cuándo va a ocurrir esto. ¿Cuál será la señal de tu regreso y del fin del mundo?

4Jesús les contestó:

—Tengan cuidado de que nadie los engañe. 5Porque vendrán muchos haciéndose pasar por mí. Dirán: “Yo soy el Mesías”, y engañarán a mucha gente. 6Ustedes tendrán noticias de que hay guerras aquí y allá; pero no se asusten, pues así tiene que ocurrir; sin embargo, aún no será el fin. 7Porque una nación peleará contra otra y un país hará guerra contra otro; y habrá hambres y terremotos en muchos lugares. 8Pero todo eso apenas será el comienzo de los dolores.

9»Entonces los entregarán a ustedes para que los maltraten; y los matarán, y todo el mundo los odiará por causa mía.

24.9
Mt 10.17-18,22
Jn 16.2
10En aquel tiempo muchos renegarán de su fe,
24.10
Cf.
y se odiarán y se traicionarán unos a otros. 11Aparecerán muchos falsos profetas, y engañarán a mucha gente. 12Habrá tanta maldad, que la mayoría dejará de tener amor hacia los demás. 13Pero el que siga firme hasta el fin, se salvará.
24.13
Mt 10.22
Ap 2.10,26
14Y esta buena noticia del reino será anunciada en todo el mundo, para que todas las naciones la conozcan; entonces vendrá el fin.

15»El profeta Daniel escribió acerca del horrible sacrilegio.24.15 El horrible sacrilegio: cf. Dn 9.27; 11.31; 12.11. Nótese también 1~Mac 1.54; 6.7. Aquí se aplica especialmente a la destrucción de Jerusalén y la profanación del templo por el ejército romano, lo cual tuvo lugar en el año 70 d.C. Cf. Lc 21.20. Cuando ustedes lo vean en el Lugar santo —el que lee, entienda—, 16entonces los que estén en Judea, que huyan a las montañas; 17y el que esté en la azotea de su casa, que no baje a sacar nada; 18y el que esté en el campo, que no regrese ni aun a recoger su ropa.

24.17-18
Lc 17.31
19¡Pobres mujeres aquellas que en tales días estén embarazadas o tengan niños de pecho! 20Pidan ustedes a Dios que no hayan de huir en el invierno ni en sábado; 21porque habrá entonces un sufrimiento tan grande como nunca lo ha habido desde el comienzo del mundo ni lo habrá después. 22Y si Dios no acortara ese tiempo, no se salvaría nadie; pero lo acortará por amor a los que ha escogido.

23»Si entonces alguien les dice a ustedes: “Miren, aquí está el Mesías”, o “Miren, allí está”, no lo crean. 24Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar, a ser posible, hasta a los que Dios mismo ha escogido. 25Ya se lo he advertido a ustedes de antemano. 26Por eso, si les dicen: “Miren, allí está, en el desierto”, no vayan; o si les dicen: “Miren, aquí está escondido”, no lo crean. 27Porque como un relámpago que se ve brillar de oriente a occidente, así será cuando regrese el Hijo del hombre.

24.26-27
Lc 17.23-24
28Donde esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.

El regreso del Hijo del hombre

(Mc 13.24-37; Lc 17.26-30,34-35; 21.25-33)

29»Tan pronto como pasen aquellos días de sufrimiento, el sol se oscurecerá, la luna dejará de dar su luz, las estrellas caerán del cielo y las fuerzas celestiales temblarán.

24.29
Cf.
30Entonces se verá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y llenos de terror todos los pueblos del mundo llorarán, y verán al Hijo del hombre que viene en las nubes del cielo con gran poder y gloria.
24.30
Dn 7.13
Ap 1.7
31Y él mandará a sus ángeles con una gran trompeta, para que reúnan a sus escogidos de los cuatro puntos cardinales, desde un extremo del cielo hasta el otro.
24.31
Is 27.13
Mt 13.41-42,49-50
1~Co 15.52
1~Ts 4.16

32»Aprendan esta enseñanza de la higuera: Cuando sus ramas se ponen tiernas, y brotan sus hojas, se dan cuenta ustedes de que ya el verano está cerca. 33De la misma manera, cuando vean todo esto, sepan que el Hijo del hombre ya está a la puerta.24.33 El Hijo del hombre ya está a la puerta: lit. ya está a la puerta. Esta frase también puede entenderse: el momento decisivo ya está a punto de llegar. 34Les aseguro que todo esto sucederá antes que muera la gente de este tiempo. 35El cielo y la tierra dejarán de existir, pero mis palabras no dejarán de cumplirse.

36»En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre.

24.36
Hch 1.6-7

37»Como sucedió en tiempos de Noé,

24.37-39
Gn 6.5-12
7.6-24
así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. 38En aquellos tiempos antes del diluvio, y hasta el día en que Noé entró en la barca, la gente comía y bebía y se casaba. 39Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así sucederá también cuando regrese el Hijo del hombre. 40En aquel momento, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado. 41De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra será dejada.

42»Manténganse ustedes despiertos, porque no saben qué día va a venir su Señor. 43Pero sepan esto, que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto y no dejaría que nadie se metiera en su casa a robar. 44Por eso, ustedes también estén preparados; porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen.

24.42-44
Lc 12.39-40
1~Ts 5.2
2~P 3.10
Ap 3.3
16.15

El criado fiel y el criado infiel

(Lc 12.41-48)

45»¿Quién es el criado fiel y atento, a quien su amo deja encargado de los de su casa, para darles de comer a su debido tiempo? 46Dichoso el criado a quien su amo, cuando llega, lo encuentra cumpliendo con su deber. 47Les aseguro que el amo lo pondrá como encargado de todos sus bienes. 48Pero si ese criado es un malvado, y pensando que su amo va a tardar 49comienza a maltratar a los otros criados, y se junta con borrachos a comer y beber, 50el día que menos lo espere y a una hora que no sabe, llegará su amo 51y lo castigará, condenándolo a correr la misma suerte que los hipócritas. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.

25

La parábola de las diez muchachas

251»Sucederá entonces con el reino de los cielos como lo que sucedió en una boda: diez muchachas tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio. 2Cinco de ellas eran despreocupadas y cinco previsoras. 3Las despreocupadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; 4en cambio, las previsoras llevaron sus botellas de aceite, además de sus lámparas. 5Como el novio tardaba en llegar, les dio sueño a todas, y por fin se durmieron. 6Cerca de la medianoche, se oyó gritar: “¡Ya viene el novio! ¡Salgan a recibirlo!” 7Todas las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas. 8Entonces las cinco despreocupadas dijeron a las cinco previsoras: “Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando.” 9Pero las muchachas previsoras contestaron: “No, porque así no alcanzará ni para nosotras ni para ustedes. Más vale que vayan a donde lo venden, y compren para ustedes mismas.” 10Pero mientras aquellas cinco muchachas fueron a comprar aceite, llegó el novio, y las que habían sido previsoras entraron con él en la boda, y se cerró la puerta. 11Después llegaron las otras muchachas, diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” 12Pero él les contestó: “Les aseguro que no las conozco.”

13»Manténganse ustedes despiertos —añadió Jesús—, porque no saben ni el día ni la hora.

25.13
Mt 24.42
Mc 13.33,35
Lc 12.40

La parábola del dinero

(Lc 19.11-27)

14»Sucederá también con el reino de los cielos como con un hombre que, estando a punto de irse a otro país, llamó a sus empleados y les encargó que le cuidaran su dinero. 15A uno de ellos le entregó cinco mil monedas,25.15 Cinco mil monedas: lit. cinco talentos. Esta suma equivaldría al salario de casi cien años de trabajo de un obrero. a otro dos mil y a otro mil: a cada uno según su capacidad. Entonces se fue de viaje. 16El empleado que recibió las cinco mil monedas hizo negocio con el dinero y ganó otras cinco mil monedas. 17Del mismo modo, el que recibió dos mil ganó otras dos mil. 18Pero el que recibió mil fue y escondió el dinero de su jefe en un hoyo que hizo en la tierra.

19»Mucho tiempo después volvió el jefe de aquellos empleados, y se puso a hacer cuentas con ellos. 20Primero llegó el que había recibido las cinco mil monedas, y entregó a su jefe otras cinco mil, diciéndole: “Señor, usted me dio cinco mil, y aquí tiene otras cinco mil que gané.” 21El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.” 22Después llegó el empleado que había recibido las dos mil monedas, y dijo: “Señor, usted me dio dos mil, y aquí tiene otras dos mil que gané.” 23El jefe le dijo: “Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo.”

24»Pero cuando llegó el empleado que había recibido las mil monedas, le dijo a su jefe: “Señor, yo sabía que usted es un hombre duro, que cosecha donde no sembró y recoge donde no esparció. 25Por eso tuve miedo, y fui y escondí su dinero en la tierra. Pero aquí tiene lo que es suyo.” 26El jefe le contestó: “Tú eres un empleado malo y perezoso, pues si sabías que yo cosecho donde no sembré y que recojo donde no esparcí, 27deberías haber llevado mi dinero al banco, y yo, al volver, habría recibido mi dinero más los intereses.” 28Y dijo a los que estaban allí: “Quítenle las mil monedas, y dénselas al que tiene diez mil. 29Porque al que tiene, se le dará más, y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará.

25.29
Mt 13.12
Mc 4.25
Lc 8.18
30Y a este empleado inútil, échenlo fuera, a la oscuridad. Entonces vendrán el llanto y la desesperación.”

El juicio de las naciones

31»Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles,

25.31
Mt 16.27
se sentará en su trono glorioso.
25.31
Mt 19.28
32La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. 34Y dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre; reciban el reino que está preparado para ustedes desde que Dios hizo el mundo. 35Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. 36Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme.” 37Entonces los justos preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre, y te dimos de comer? ¿O cuándo te vimos con sed, y te dimos de beber? 38¿O cuándo te vimos como forastero, y te dimos alojamiento, o sin ropa, y te la dimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?” 40El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron.”

41»Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

25.41
Ap 20.10,15
42Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.” 44Entonces ellos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.” 46Esos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»
25.46
Dn 12.2
Jn 5.29

26

Conspiración para arrestar a Jesús

(Mc 14.1-2; Lc 22.1-2; Jn 11.45-53)

261Cuando Jesús terminó toda su enseñanza, dijo a sus discípulos:

2—Como ustedes saben, dentro de dos días es la fiesta de la Pascua, y el Hijo del hombre será entregado para que lo crucifiquen.

3Por aquel tiempo, los jefes de los sacerdotes y los ancianos de los judíos se reunieron en el palacio de Caifás, el sumo sacerdote, 4e hicieron planes para arrestar a Jesús mediante algún engaño, y matarlo. 5Pero decían:

—No durante la fiesta, para que no se alborote la gente.

Una mujer derrama perfume sobre Jesús
26.6-13
Cf.

(Mc 14.3-9; Jn 12.1-8)

6Jesús estaba en Betania, en casa de Simón, al que llamaban el leproso; 7en esto se le acercó una mujer que llevaba un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro. Mientras Jesús estaba a la mesa, ella le derramó el perfume sobre la cabeza. 8Los discípulos, al verlo, se enojaron y comenzaron a decir:

—¿Por qué se desperdicia esto? 9Pudo haberse vendido por mucho dinero, para ayudar a los pobres.

10Jesús lo oyó, y les dijo:

—¿Por qué molestan a esta mujer? Ha hecho una obra buena conmigo. 11Pues a los pobres los tendrán siempre entre ustedes, pero a mí no siempre me van a tener. 12Lo que ha hecho esta mujer, al derramar el perfume sobre mi cuerpo, es prepararme para mi entierro. 13Les aseguro que en cualquier lugar del mundo donde se anuncie esta buena noticia, se hablará también de lo que hizo esta mujer, y así será recordada.

Judas traiciona a Jesús

(Mc 14.10-11; Lc 22.3-6)

14Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes 15y les dijo:

—¿Cuánto me quieren dar, y yo les entrego a Jesús?

Ellos le pagaron treinta monedas de plata.26.15 Precio tradicional de un esclavo (Ex 21.32; cf. también Zac 11.12). 16Y desde entonces Judas anduvo buscando el momento más oportuno para entregarles a Jesús.

La Cena del Señor

(Mc 14.12-25; Lc 22.7-23; Jn 13.21-30; 1~Co 11.23-26)

17El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:

—¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

18Él les contestó:

—Vayan a la ciudad, a casa de Fulano, y díganle: “El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos.”

19Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y prepararon la cena de Pascua.

26.19
Dt 16.5-8

20Cuando llegó la noche, Jesús estaba a la mesa con los doce discípulos; 21y mientras comían, les dijo:

—Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar.

22Ellos se pusieron muy tristes, y comenzaron a preguntarle uno tras otro:

—Señor, ¿acaso seré yo?

23Jesús les contestó:

—Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme.

26.23
Jn 13.18Sal 41.9
24El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras; pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Hubiera sido mejor para él no haber nacido.

25Entonces Judas, el que lo estaba traicionando, le preguntó:

—Maestro, ¿acaso seré yo?

—Tú lo has dicho —contestó Jesús.

26Mientras comían, Jesús tomó en sus manos el pan y, habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio a los discípulos, diciendo:

—Tomen y coman, esto es mi cuerpo.

26.26-28
Cf. también

27Luego tomó en sus manos una copa y, habiendo dado gracias a Dios, se la pasó a ellos, diciendo:

—Beban todos ustedes de esta copa, 28porque esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza,26.28 Mi sangre, con la que se confirma la alianza: Cf. Ex 24.6-8; Jer 31.31-34; Heb 10.29; 13.20. sangre que es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados.

26.28
Cf.
29Pero les digo que no volveré a beber de este producto de la vid, hasta el día en que beba con ustedes el vino nuevo en el reino de mi Padre.

Jesús anuncia que Pedro lo negará

(Mc 14.26-31; Lc 22.31-34; Jn 13.36-38)

30Después de cantar los salmos,26.30 De ordinario, la cena de la Pascua comenzaba con el canto de los Salmos 113—114, y terminaba con los Salmos 115—118. se fueron al Monte de los Olivos. 31Y Jesús les dijo:

—Todos ustedes van a perder su fe en mí esta noche. Así lo dicen las Escrituras: “Mataré al pastor, y las ovejas se dispersarán.”

26.31
Zac 13.7
32Pero cuando yo resucite, los volveré a reunir en Galilea.
26.32
Mt 28.7,10,16Jn 21.1

33Pedro le contestó:

—Aunque todos pierdan su fe en ti, yo no la perderé.

34Jesús le dijo:

—Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me negarás tres veces.

35Pedro afirmó:

—Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.

Y todos los discípulos decían lo mismo.

Jesús ora en Getsemaní

(Mc 14.32-42; Lc 22.39-46)

36Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo:

—Siéntense aquí, mientras yo voy allí a orar.

37Y se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo,26.37 Los dos hijos de Zebedeo: Santiago y Juan. y comenzó a sentirse muy triste y angustiado. 38Les dijo:

—Siento en mi alma una tristeza de muerte. Quédense ustedes aquí, y permanezcan despiertos conmigo.

39En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y oró diciendo: «Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»26.39 Trago amargo: lit. copa. Cf. Heb 5.7-8.

40Luego volvió a donde estaban los discípulos, y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro:

—¿Ni siquiera una hora pudieron ustedes mantenerse despiertos conmigo? 41Manténganse despiertos y oren, para que no caigan en tentación. Ustedes tienen buena voluntad, pero son débiles.

42Por segunda vez se fue, y oró así: «Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu voluntad.»

43Cuando volvió, encontró otra vez dormidos a los discípulos, porque sus ojos se les cerraban de sueño. 44Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. 45Entonces regresó a donde estaban los discípulos, y les dijo:

—¿Siguen ustedes durmiendo y descansando? Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. 46Levántense, vámonos; ya se acerca el que me traiciona.

Arrestan a Jesús

(Mc 14.43-50; Lc 22.47-53; Jn 18.2-11)

47Todavía estaba hablando Jesús, cuando Judas, uno de los doce discípulos, llegó acompañado de mucha gente armada con espadas y con palos. Iban de parte de los jefes de los sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48Judas, el traidor, les había dado una contraseña, diciéndoles: «Al que yo bese, ese es; arréstenlo.» 49Así que, acercándose a Jesús, dijo:

—¡Buenas noches, Maestro!

Y lo besó. 50Jesús le contestó:

—Amigo, adelante con tus planes.26.50 Adelante con tus planes:otra posible traducción: Amigo, ¿a qué vienes?

Entonces los otros se acercaron, echaron mano a Jesús y lo arrestaron.

51En eso, uno de los que estaban con Jesús sacó su espada y le cortó una oreja al criado del sumo sacerdote. 52Jesús le dijo:

—Guarda tu espada en su lugar. Porque todos los que pelean con la espada, también a espada morirán. 53¿No sabes que yo podría rogarle a mi Padre, y él me mandaría ahora mismo más de doce ejércitos de ángeles? 54Pero en ese caso, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, que dicen que debe suceder así?

55En seguida Jesús preguntó a la gente:

—¿Por qué han venido ustedes con espadas y con palos a arrestarme, como si yo fuera un bandido? Todos los días he estado enseñando en el templo,

26.55
Lc 19.47
21.37
Jn 18.19-21
y nunca me arrestaron. 56Pero todo esto sucede para que se cumpla lo que dijeron los profetas en las Escrituras.

En aquel momento, todos los discípulos dejaron solo a Jesús y huyeron.

Jesús ante la Junta Suprema

(Mc 14.53-65; Lc 22.54-55,63-71; Jn 18.12-14,19-24)

57Los que habían arrestado a Jesús lo llevaron a la casa de Caifás, el sumo sacerdote, donde los maestros de la ley y los ancianos estaban reunidos. 58Pedro lo siguió de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote. Entró, y se quedó sentado con los guardianes del templo, para ver en qué terminaría todo aquello.

59Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba falsa para condenar a muerte a Jesús, 60pero no la encontraron, a pesar de que muchas personas se presentaron y lo acusaron falsamente. Por fin se presentaron dos más, 61que afirmaron:

—Este hombre dijo: “Yo puedo destruir el templo de Dios y volver a levantarlo en tres días.”

26.61
Cf.

62Entonces el sumo sacerdote se levantó y preguntó a Jesús:

—¿No contestas nada? ¿Qué es esto que están diciendo contra ti?

63Pero Jesús se quedó callado.

26.63
Cf.
El sumo sacerdote le dijo:

—En el nombre del Dios viviente te ordeno que digas la verdad. Dinos si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.

64Jesús le contestó:

—Tú lo has dicho.26.64 Tú lo has dicho: respuesta enigmática, que puede entenderse como Eres tú quien lo dices, o bien como Así es, como tú lo has dicho. Y yo les digo también que ustedes van a ver al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y viniendo en las nubes del cielo.

26.64
Sal 110.1
Dn 7.13

65Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y dijo:

—¡Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? Ustedes han oído sus palabras ofensivas; 66¿qué les parece?

Ellos contestaron:

—Es culpable, y debe morir.

26.65-66
Jn 19.7Lv 24.15-16

67Entonces le escupieron en la cara y lo golpearon. Otros le pegaron en la cara,

26.67
Is 50.6
53.5
68diciéndole:

—Tú que eres el Mesías, ¡adivina quién te pegó!

Pedro niega conocer a Jesús

(Mc 14.66-72; Lc 22.56-62; Jn 18.15-18,25-27)

69Pedro, entre tanto, estaba sentado afuera, en el patio. En esto, una sirvienta se le acercó y le dijo:

—Tú también andabas con Jesús, el de Galilea.

70Pero Pedro lo negó delante de todos, diciendo:

—No sé de qué estás hablando.

71Luego se fue a la puerta, donde otra lo vio y dijo a los demás:

—Ese andaba con Jesús, el de Nazaret.

72De nuevo Pedro lo negó, jurando:

—¡No conozco a ese hombre!

73Poco después, los que estaban allí se acercaron a Pedro y le dijeron:

—Seguro que tú también eres uno de ellos. Hasta en tu manera de hablar se te nota.

74Entonces él comenzó a jurar y perjurar, diciendo:

—¡No conozco a ese hombre!

En aquel mismo momento cantó un gallo, 75y Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: «Antes que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y salió Pedro de allí, y lloró amargamente.