Dios habla Hoy (DHH)
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391¿Sabes cuándo dan a luz las cabras monteses?

¿Has visto parir a las hembras del venado?

2¿Sabes cuántos meses necesitan

para que den a luz?

3Al dar a luz se encorvan,

y entonces nacen sus crías.

4Luego estas se hacen fuertes, crecen en el campo,

y al fin se van y no regresan.

5¿Quién dio libertad al asno salvaje?

¿Quién lo dejó andar suelto?

6Yo le señalé, como lugar donde vivir,

el desierto y las llanuras salitrosas.

7No le gusta el ruido de la ciudad,

ni obedece a los gritos del arriero.

8Recorre las lomas en busca de pasto,

buscando cualquier hierba verde para comer.

9¿Crees que el toro salvaje querrá servirte

y pasar la noche en tu establo?

10¿Podrás atarlo al yugo y obligarlo a arar,

o a ir detrás de ti rastrillando el campo?

11¿Podrás confiar en él porque es tan fuerte,

y dejar que te haga tus trabajos?

12¿Crees que te servirá para recoger tu cosecha

y para juntar el grano en tu era?

13Ahí tienes al avestruz: aletea alegremente,

como si tuviera alas de cigüeña,

14y abandona los huevos en la arena

para que se incuben al calor del sol.

15No piensa que alguien puede aplastarlos,

que algún animal puede pisotearlos.

16Es cruel con sus crías, como si no fueran suyas,

y no le importa que resulte inútil su trabajo.

17Es que yo no le di inteligencia;

le negué el buen sentido.

18Pero cuando se levanta y echa a correr,

se ríe de caballos y jinetes.

19¿Acaso fuiste tú quien dio fuerza al caballo,

quien adornó su cuello con la crin?

20¿Acaso tú lo haces saltar como langosta,

con ese soberbio resoplido que impone terror?

21Escarba arrogante en la llanura,

y sin temor se lanza a la batalla.

22Se ríe del terror y no se asusta,

ni se acobarda ante la espada,

23por más que resuene la aljaba del jinete

y lancen chispas las lanzas y las jabalinas.

24Con ímpetu incontenible devora las distancias;

suena la trompeta y ya no puede estarse quieto.

25Contesta con relinchos al toque de trompeta;

desde lejos siente el olor de la batalla

y oye las voces de mando y el griterío.

26¿Acaso eres tan sabio que enseñas a volar al halcón,

y a tender su vuelo hacia el sur?

27¿Eres tú quien ha ordenado al águila

que ponga su nido en las alturas?

28Ella vive día y noche en los peñascos,

levanta su fortaleza en un picacho.

29Desde allá arriba mira

y acecha a su presa.

30Sus crías se alimentan de sangre,

y donde hay cadáveres, allí se la encuentra.

40

401-240.1-2 La mayoría de los mss. colocan las palabras: El Señor respondió a Job: al principio de este v. Tú, que querías entablarme juicio

a mí, al Todopoderoso,

¿insistes todavía en responder?

Job

3-4¿Qué puedo responder yo, que soy tan poca cosa?

Prefiero guardar silencio.

5Ya he hablado una y otra vez,

y no tengo nada que añadir.

Dios vuelve a interpelar a Job

6Volvió el Señor a hablarle a Job de en medio de la tempestad.40.6 En la segunda parte de su respuesta, Dios insistirá en su grandeza ante Job; la inocencia del hombre, aun cuando tenga que sufrir, no significa que Dios es injusto (40.7—41.34).

El Señor

7Muéstrame ahora tu valentía,

y respóndeme a estas preguntas:

8¿Pretendes declararme injusto y culpable,

a fin de que tú aparezcas inocente?

9¿Acaso eres tan fuerte como yo?

¿Es tu voz de trueno, como la mía?

10Revístete entonces de grandeza y majestad,

cúbrete de gloria y esplendor.

11Mira a todos los orgullosos:

da rienda suelta a tu furor y humíllalos.

12Sí, derríbalos con tu mirada,

aplasta a los malvados donde se encuentren.

13Sepúltalos a todos en la tierra,

enciérralos en la prisión de los muertos.

14Entonces yo mismo reconoceré

que fue tu poder el que te dio la victoria.

15Fíjate en el monstruo Behemot,40.15 Behemot: monstruo legendario, descrito con los rasgos del hipopótamo.

criatura mía igual que tú:

come hierba, como los bueyes;

16mira qué fuertes son sus lomos,

y qué poderosos sus músculos.

17Su cola es dura como el cedro,

los tendones de sus patas forman nudos.

18Sus huesos son como tubos de bronce, como barras de hierro.

19Es mi obra maestra;

solo yo, su creador, puedo derrotarlo.

20De los montes, donde juegan las fieras,

le traen hierba para que coma.

21Se echa debajo de los lotos,

se esconde entre las cañas del pantano.

22Los lotos le dan sombra,

los álamos del arroyo lo rodean.

23Si el río crece, no se asusta;

aunque el agua40.23 El agua: lit. el Jordán le llegue al hocico, está tranquilo.

24¿Quién es capaz de agarrarlo y sacarle los ojos,

o de pasarle un lazo por la nariz?

41

411 1 (40.25) Y a Leviatán,41.1 Leviatán: Véase 3.8 n. ¿lo pescarás con un anzuelo?

¿Podrás atarle la lengua con una cuerda?

2 2 (40.26) ¿Podrás pasarle un cordel por las narices

o atravesarle con un gancho la quijada?

3 3 (40.27) ¿Acaso va a rogarte que le tengas compasión,

y a suplicarte con palabras tiernas?

4 4 (40.28) ¿Acaso harás que te prometa

ser tu esclavo toda la vida?

5 5 (40.29) ¿Jugarás con él como con un pajarito?

¿Lo atarás como juguete de tus hijas?

6 6 (40.30) ¿Se pondrán a regatear por él en el mercado?

¿Lo cortarán en pedazos para venderlo?

7 7 (40.31) ¿Podrás atravesarle el cuero con flechas,

o la cabeza con arpones?

8 8 (40.32) Si llegas a ponerle la mano encima,

te dará tal batalla que no la olvidarás,

y nunca volverás a hacerlo.

9 9 (1) Con solo ver a Leviatán,

cualquiera se desmaya de miedo.

10 10 (2) Si alguien lo provoca, se pone furioso;

nadie es capaz de hacerle frente.

11 11 (3) ¿Quién, que se le enfrente, saldrá sano y salvo?

¡Nadie en todo el mundo!41.10-11 Algunos traducen los vv. 10-11 así, refiriéndolos a Dios: No será cruel cuando lo provoque. Nadie es capaz de hacerme frente. ¿Quién, que se me enfrente, saldrá sano y salvo? Todo en el mundo es mío.

12 12 (4) No dejaré de mencionar sus patas

y su fuerza sin igual.

13 13 (5) ¿Quién puede quitarle el cuero que lo cubre,

o atravesar su doble coraza protectora?

14 14 (6) ¿Quién puede abrirle el hocico,

con su cerco de terribles dientes?

15 15 (7) Sus lomos son hileras de escudos

cerrados y duros como la piedra.

16 16 (8) Tan apretados están unos contra otros,

que ni el aire puede pasar entre ellos.

17 17 (9) Tan unidos y trabados están,

que nadie puede separarlos.

18 18 (10) Sus estornudos son como relámpagos;

sus ojos brillan como el sol cuando amanece.

19 19 (11) De su hocico salen llamaradas

y se escapan chispas de fuego.

20 20 (12) De sus narices sale humo,

como de una caldera que hierve al fuego.

21 21 (13) Su aliento enciende las brasas,

de su hocico salen llamas.

22 22 (14) Su cuello es tan fuerte

que ante él todos se llenan de miedo.

23 23 (15) Aun la parte carnosa de su cuerpo

es dura e impenetrable, como hierro fundido.

24 24 (16) Tiene el corazón duro como la roca,

duro como piedra de moler.

25 25 (17) Cuando él se levanta, los dioses se espantan

y huyen llenos de terror.

26 26 (18) Ni espada ni lanza ni flecha ni dardo

sirven de nada para atacarlo.

27 27 (19) Para él, el hierro es como paja,

y el bronce como madera podrida.

28 28 (20) Las flechas no lo hacen huir;

lanzarle piedras es como lanzarle paja.

29 29 (21) Un golpe de mazo le es como un golpe de caña;

se ríe al oír silbar las jabalinas.

30 30 (22) Cuando se arrastra, abre surcos en el barro,

como si lo hiciera con afilados trillos.

31 31 (23) Hace hervir como una olla al mar profundo;

como una caldera para mezclar ungüentos.

32 32 (24) Va dejando en el agua una estela

blanca y brillante como melena de canas.

33 33 (25) No hay en la tierra nada que se le parezca;

fue hecho para no sentir miedo jamás.

34 34 (26) Hace frente aun a los más arrogantes,

y es el rey de todas las fieras.