Dios habla Hoy (DHH)
20
Sofar

201-2Tú me pones inquieto e impaciente;

por eso quiero contestarte.

3Con tus reproches me insultas,

pero yo sé cómo responderte.

4Tú sabes que siempre ha sido así

desde que el hombre existe sobre la tierra:

5la alegría del malvado dura poco;

su gozo es solo por un momento.

6Aunque sea tan alto como el cielo

y su cabeza llegue hasta las nubes,

7acabará como el estiércol

y sus amigos no sabrán su paradero.

8Desaparecerá como un sueño, como una visión nocturna,

y nadie podrá encontrarlo.

9Los que vivían con él y lo veían,

no lo volverán a ver.

10Sus hijos tendrán que devolver a los pobres

lo que él había robado.

11En pleno vigor y juventud

bajará a la tumba.

12El mal le parece tan delicioso

que lo saborea con la lengua;

13retiene su sabor en la boca

y lo paladea lentamente.

14Pero luego, en el estómago,

se le convierte en veneno de serpiente.

15Vomita las riquezas que había devorado;

Dios se las saca del estómago.

16Estaba chupando veneno de serpiente,

y ese veneno lo matará.

17No podrá disfrutar de la abundancia

de la leche y la miel, que corren como ríos.

18Todo lo que había ganado, tendrá que devolverlo;

no podrá aprovecharlo ni gozar de sus riquezas.

19Explotó y abandonó a los pobres;

se adueñó de casas que no había construido.

20Nunca quedaba satisfecho su apetito,

ni nada se libraba de su ambición;

21nada escapaba a su voracidad.

Por eso no podrá durar su dicha.

22Cuanta más abundancia tenga, más infeliz será;

sobre él caerá la mano de los malvados.

23Cuando trate de llenar su estómago,

Dios descargará su ira sobre él:

hará llover sobre él su enojo.

24Si escapa de un arma de hierro,

lo alcanzarán con un arco de bronce.

25La flecha le atravesará el cuerpo,

y la punta le saldrá por el hígado.

Se llenará de terror;

26total oscuridad lo envolverá.

Un fuego que no hará falta avivar

acabará con él y con toda su casa.

27El cielo pondrá al descubierto su pecado,

y la tierra se levantará para acusarlo.

28Cuando la ira de Dios se desborde sobre él,

se perderán todas sus riquezas.

29Esto es lo que Dios ha destinado para el malo;

esta es la suerte que le tiene preparada.

21
Job

211-2El mejor consuelo que ustedes pueden darme

es escuchar mis palabras.

3Tengan paciencia mientras hablo,

y después, ríanse si quieren.

4Mi pleito no es con ningún hombre;

por eso estoy tan impaciente.

5Si me ponen atención,

se quedarán mudos de miedo.

6Si yo mismo pienso en ello, me espanto;

mi cuerpo se estremece.

7¿Por qué siguen con vida los malvados,

y llegan a viejos, llenos de poder?

8Ven crecer a sus hijos y a sus nietos,

que a su lado gozan de seguridad.

9Nada amenaza la paz de sus hogares;

Dios no los castiga.

10Su ganado es siempre fecundo;

las crías nunca se malogran.

11Sus hijos corretean y juegan como corderitos,

12y alegres bailan y saltan

al son del arpa, los tambores y las flautas.

13Terminan su vida en la prosperidad;

bajan tranquilos a la tumba.

14A Dios le dicen: «¡Déjanos en paz,

no queremos conocer tus leyes!

15¿Quién es el Todopoderoso, para que le sirvamos?

¿Qué ganamos con orar ante él?»

16(Pero los malvados no son dueños de su bienestar.

¡Lejos de mí pensar como ellos!)21.16 (Pero los malvados… como ellos!): Este v. interrumpe las palabras de Job, y puede entenderse como objeción de los amigos de Job o como paréntesis destinado al lector.

17¿Cuándo se ha apagado la luz de los malvados?

¿Cuándo han caído en la desgracia?

¿Cuándo se ha enojado Dios con ellos

y los ha hecho sufrir?

18¿Cuándo han sido dispersados como paja

que arrastra el viento en sus torbellinos?

19Se dice que Dios hace pagar a los hijos

por las faltas de sus padres.

21.19
Cf.

Pero es el propio malvado

quien debe pagar y escarmentar.

21.19
Cf.

20Él debe recibir el castigo

de la ira del Todopoderoso.

21¿Qué le importa lo que pueda pasarle a su familia

una vez que él haya muerto?

22(Pero, ¿quién puede dar lecciones a Dios,

que juzga aun a los habitantes del cielo?)

21.22
Véase

23Hay quienes llegan a la muerte

llenos de vigor, felices y tranquilos,

24llenos de prosperidad y de salud.

25Otros, en cambio, viven amargados

y mueren sin haber probado la felicidad.

26Sin embargo, todos en la tumba son iguales;

a unos y a otros se los comen los gusanos.

27Yo sé lo que ustedes piensan de mí

y las ideas perversas que tienen.

28Se preguntan: «¿Dónde ha quedado la casa

de aquel malvado tirano?»

29¿No han hablado ustedes con la gente que viaja?

¿No han oído las cosas que ellos cuentan:

30que cuando Dios se enoja, manda una desgracia

y al malvado no le pasa nada?

31Nadie le echa en cara su conducta,

nadie le da su merecido.

32-33Y cuando al fin lo llevan a enterrar,

todos en cortejo lo acompañan,

unos delante y otros detrás,

y hacen guardia en el sepulcro,

y hasta la tierra es suave para él.

34¡Es absurdo que ustedes quieran consolarme!

¡Es mentira todo lo que dicen!

22

Tercera serie de diálogos

(Caps. 22—27)
Elifaz

221-2¿Crees tú que el hombre, por muy sabio que sea,

puede serle a Dios de alguna utilidad?

3¿Qué interés o beneficio obtiene el Todopoderoso

de que tú seas recto e intachable?

4Si él te corrige y te llama a juicio,

no es porque tú le sirvas con fidelidad,

5sino porque tu maldad es mucha

y tus pecados no tienen límite.

6Tú, sin necesitarlo, exigías prenda a tus hermanos;

les quitabas su ropa y los dejabas desnudos.

7A quien tenía sed, no le dabas agua;

a quien tenía hambre, no le dabas de comer.

8¡Como eras poderoso y respetable,

te creías el dueño de la tierra!

9Dejabas ir a las viudas con las manos vacías,

y maltratabas a los huérfanos.

10Por eso ahora el peligro te rodea

y te sientes de pronto lleno de terror.

11Todo es oscuridad, no puedes ver nada;

un torrente de agua te inunda.

12Dios está en lo más alto del cielo;

las estrellas más altas quedan a sus pies.

13-14¿Cómo puedes decir que Dios no se da cuenta,

que las densas nubes le impiden juzgar?

¿Cómo puedes decir que Dios no ve

porque anda paseando de un lado a otro del cielo?

15¿Piensas seguir por el camino oscuro

que han seguido los malvados?

16Ellos murieron muy pronto

como arrebatados por un río crecido.

17Decían a Dios: «¡Déjanos en paz!

¿Qué puede hacer el Todopoderoso por nosotros?»

18(Y sin embargo, él fue quien llenó sus casas de bienes.

¡Lejos de mí pensar como los malos!)

22.18
Véase

19Los justos ven esto y se alegran;

los inocentes se ríen

20al ver que las riquezas de los malos

acaban devoradas por el fuego.

21Ponte de nuevo en paz con Dios,

y volverás a tener prosperidad.

22Deja que él te instruya,

grábate en la mente sus palabras.

23Si te humillas, y te vuelves al Todopoderoso,

y alejas el mal de tu casa,

24y si miras aun el oro más precioso

como si fuera polvo, como piedras del arroyo,

25el Todopoderoso será entonces

tu oro y tu plata en abundancia.

26Él será tu alegría,

y podrás mirarlo con confianza.

27Si le pides algo, él te escuchará,

y tú cumplirás las promesas que le hagas.

28Tendrás éxito en todo lo que emprendas;

la luz brillará en tu camino.

29Porque Dios humilla al orgulloso

y salva al humilde.

30Él te librará, si eres inocente,

si estás limpio de pecado.