Dios habla Hoy (DHH)
15

Segunda serie de diálogos

(Caps. 15—21)
Elifaz

151-2El que es sabio no responde con palabras huecas

ni se hincha con razones que solo son viento;

3no habla solo por hablar

ni usa argumentos sin valor.

4Pero tú acabas con la reverencia a Dios:

¡destruyes la devoción sincera!

5Tu mala conciencia hace que hables así

y que uses palabras engañosas.

6No hace falta que yo te acuse,

pues tu propia boca te condena.

7¿Piensas que antes de ti no hubo ningún hombre,

y que ni siquiera existían las montañas?

8¿Acaso te crees el consejero privado de Dios,

o el único sabio del mundo?

9¿Qué sabes tú que nosotros no sepamos?

¿Qué conoces tú que nosotros ignoremos?

10¡Nosotros somos gente ya madura,

con más experiencia que tu propio padre!

11¿No te basta con que Dios mismo te consuele

y con que te hablemos suavemente?

12¿Por qué te dejas llevar de la pasión

y echas chispas por los ojos?

13¿Por qué te enfureces contra Dios

y das rienda suelta a tus protestas?

14No hay hombre que sea puro

ni que esté libre de culpa.

15Si ni aun los ángeles merecen toda su confianza,

si ni siquiera el cielo es puro a sus ojos,

16¡mucho menos el hombre, corrompido y despreciable,

que hace el mal como quien bebe agua!

17Escúchame, pues te voy a decir

algo que sé por experiencia,

18algo que los sabios nos enseñan.

Ellos lo aprendieron de sus antepasados,

19a quienes fue dada la tierra

y entre quienes no hubo mezcla de extranjeros.

20La vida del hombre malvado y violento

es corta y llena de tormentos.

21Oye ruidos que lo asustan;

cuando más seguro está, lo asaltan los ladrones.

22No tiene esperanza de escapar de la oscuridad:

¡un puñal está en espera de matarlo!

23Su cadáver servirá de alimento a los buitres;

él sabe que su ruina es inevitable.

24La oscuridad lo llenará de terror,

y lo asaltarán la angustia y la desgracia,

como cuando un rey ataca en la batalla.

25Esto le pasa al que levanta su mano contra Dios,

al que se atreve a desafiar al Todopoderoso,

26al que, protegido con un escudo,

se lanza en forma insolente contra Dios.

27Llenos de grasa tiene

la cara y los costados.

28Las ciudades donde viva quedarán en ruinas;

las casas quedarán abandonadas

y convertidas en un montón de escombros.

29No será rico por mucho tiempo,

ni se extenderán sus posesiones en la tierra.

30No podrá escapar de las tinieblas.

Será como una planta cuyos retoños quema el fuego

o cuyas flores arranca el viento.

31Que no confíe tontamente en el engaño,

pues no logrará más que ser engañado.

32Antes de tiempo se marchitarán sus ramas

y no volverán a reverdecer.

33Será como una vid cuyas uvas no maduran,

como un olivo cuyas flores se caen.

34Los impíos no tendrán descendencia,

y sus casas, enriquecidas con soborno,

arderán en el fuego.

35Están preñados de maldad y dan a luz desdicha;

el fruto que producen es el engaño.

16
Job

161-2Ya he oído muchas veces cosas parecidas.

Ustedes, en vez de consolarme, me atormentan.

3¿Es que no hay fin para las palabras huecas?

¿Qué manía es esa de contradecirme?

4Si ustedes estuvieran ahora en mi lugar,

también yo hablaría como ustedes;

movería burlonamente la cabeza

y les lanzaría un torrente de palabras,

5palabras amables y consoladoras,

para darles ánimo y valor.

6Pero ni el hablar calma mi dolor,

ni el callar me trae alivio.

7Dios ha acabado con mis fuerzas;

me ha quitado todos mis amigos

8y me ha puesto en prisión.

Ha levantado testimonios contra mí;

contra mí ha presentado acusaciones falsas.

9El Señor me persigue y me desgarra,

me amenaza como una fiera,

me clava los ojos cual si fuera mi enemigo.

10La gente se amontona contra mí,

me hace muecas

y me da de bofetadas para humillarme.

11Dios me ha puesto en manos

de gente malvada y criminal.

12Yo estaba en paz, y él me agarró del cuello;

me estrujó, me hizo pedazos.

Me convirtió en el blanco de sus flechas.

13De todos lados me dispara;

atraviesa mi cuerpo sin ninguna compasión,

y se esparcen mis entrañas por el suelo.

14Me abre herida tras herida,

se lanza contra mí como un guerrero.

15Lleno de tristeza, me puse ásperas ropas

y hundí en el polvo mi cabeza.

16La cara se me ha hinchado de llorar;

se me ha nublado la vista,

17a pesar de que nunca hice violencia a nadie

y de que ha sido pura mi oración.

18Este crimen contra mí, clama justicia;

¡tierra, no sepultes mi clamor!

16.18
Cf.

19Alguien debe de haber en el cielo

que declare en mi favor,

20que interprete ante Dios mis pensamientos,

para que él vea mis lágrimas;

21alguien que hable ante Dios en mi favor,

como se habla ante un hombre en favor de otro.

16.19-21
Job 33.23-24

22Los pocos años que me quedan van pasando,

y pronto emprenderé el viaje sin regreso.

17

171Me estoy quedando sin aliento;

mi vida va acercándose a su fin; me está esperando la tumba.

2Junto a mí no hay más que gente burlona;

día y noche veo sus provocaciones.

3Pero tú, Señor, puedes responder por mí;

¿quién sino tú puede hacerlo?

4Tú, que les has entorpecido el entendimiento,

no dejes que me venzan.

5Sufrirán hambre los hijos de quienes,

por una recompensa, traicionan a sus amigos.

6Tú has hecho que todos hablen mal de mí

y que me escupan en la cara.

7Los ojos se me nublan de dolor;

mi cuerpo es apenas una sombra.

8Al ver esto, los buenos se quedan asombrados;

se enojan y me tienen por impío.

9Insisten en que ellos son justos,

en que tienen limpias las manos.

10Pero vengan aquí, todos ustedes,

y no encontraré entre ustedes un solo sabio.

11Van pasando los días de mi vida,

y mis planes y deseos se ven frustrados.

12Pero ustedes convierten la noche en día;

¡a pesar de la oscuridad, dicen que la luz se acerca!

13Lo único que puedo esperar es la muerte,

y tenderme a dormir en las tinieblas.

14¡Mi padre, mi madre, mis hermanos,

son los gusanos y el sepulcro!

15¿Dónde ha quedado mi esperanza?

¿Dónde está mi bienestar?

16¿Bajarán conmigo al reino de la muerte,

para que juntos reposemos en el polvo?