Dios habla Hoy (DHH)
15

La vid verdadera

151»Yo soy la vid

15.1
Is 5.1-7
Ez 19.10-14
verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. 2Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. 3Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. 4Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí.

5»Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. 6El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego.

7»Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. 8En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos. 9Yo los amo a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan, pues, en el amor que les tengo. 10Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11»Les hablo así para que se alegren conmigo y su alegría sea completa. 12Mi mandamiento es este: Que se amen unos a otros como yo los he amado a ustedes. 13El amor más grande que uno puede tener es dar su vida por sus amigos. 14Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. 15Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Los llamo mis amigos, porque les he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. 16Ustedes no me escogieron a mí, sino que yo los he escogido a ustedes

15.16
Cf.
y les he encargado que vayan y den mucho fruto, y que ese fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17Esto, pues, es lo que les mando: Que se amen unos a otros.

El mundo odia a Jesús y a los suyos

18»Si el mundo los odia a ustedes, sepan que a mí me odió primero. 19Si ustedes fueran del mundo, la gente del mundo los amaría, como ama a los suyos. Pero yo los escogí a ustedes entre los que son del mundo, y por eso el mundo los odia, porque ya no son del mundo. 20Acuérdense de esto que les dije: “Ningún servidor es más que su señor.”

15.20
Jn 13.16
Si a mí me han perseguido, también a ustedes los perseguirán; y si han hecho caso de mi palabra, también harán caso de la de ustedes. 21Todo esto van a hacerles por mi causa, porque no conocen al que me envió.

22»Ellos no tendrían ninguna culpa, si yo no hubiera venido a hablarles. Pero ahora no tienen disculpa por su pecado; 23pues los que me odian a mí, odian también a mi Padre. 24No tendrían ninguna culpa, si yo no hubiera hecho entre ellos cosas que ningún otro ha hecho; pero ya han visto estas cosas y, a pesar de ello, me odian a mí y odian también a mi Padre. 25Pero esto sucede porque tienen que cumplirse las palabras que están escritas en la ley de ellos: “Me odiaron sin motivo.”

15.25
Sal 35.19
69.4

26»Pero cuando venga el Defensor15.26 Defensor: Véase 14.16-17 n. que yo voy a enviar de parte del Padre, el Espíritu de la verdad que procede del Padre, él será mi testigo. 27Y ustedes también serán mis testigos, porque han estado conmigo desde el principio.

16

161»Les digo estas cosas para que no pierdan su fe en mí.

16.1
Cf.
2Los expulsarán de las sinagogas, y aun llegará el momento en que cualquiera que los mate creerá que así presta un servicio a Dios.
16.2
Cf.
3Esto lo harán porque no nos han conocido, ni al Padre ni a mí. 4Les digo esto para que, cuando llegue el momento, se acuerden de que yo se lo había dicho ya.

Lo que hace el Espíritu Santo

»No les dije esto desde un principio porque yo estaba con ustedes. 5Pero ahora me voy para estar con el que me ha enviado, y ninguno de ustedes me pregunta a dónde voy; 6al contrario, se han puesto muy tristes porque les he dicho estas cosas. 7Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor16.7 Defensor: Véase 14.16-17 n. Cf. Jn 20.22; Hch 1.8. no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré. 8Cuando él venga, mostrará claramente a la gente del mundo quién es pecador, quién es inocente, y quién recibe el juicio de Dios. 9Quién es pecador: el que no cree en mí; 10quién es inocente: yo, que voy al Padre, y ustedes ya no me verán; 11quién recibe el juicio de Dios: el que gobierna este mundo,16.11 El que gobierna este mundo: Véase 12.31 n. que ya ha sido condenado.

12»Tengo mucho más que decirles, pero en este momento sería demasiado para ustedes. 13Cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que van a suceder. 14Él mostrará mi gloria, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes. 15Todo lo que el Padre tiene, es mío también; por eso dije que el Espíritu recibirá de lo que es mío y se lo dará a conocer a ustedes.

16»Dentro de poco, ustedes ya no me verán, pero un poco más tarde me volverán a ver.

La tristeza se cambiará en alegría

17Entonces algunos de sus discípulos se preguntaron unos a otros:

—¿Qué quiere decir con esto? Nos dice que dentro de poco ya no lo veremos, y que un poco más tarde lo volveremos a ver, y que es porque se va a donde está el Padre. 18¿Qué quiere decir con eso de “dentro de poco”? No entendemos de qué está hablando.

19Jesús se dio cuenta de que querían hacerle preguntas, y les dijo:

—Yo les he dicho que dentro de poco ya no me verán, y que un poco más tarde me volverán a ver. ¿Es esto lo que se están preguntando ustedes? 20Les aseguro que ustedes llorarán y estarán tristes, mientras que la gente del mundo se alegrará. Sin embargo, aunque ustedes estén tristes, su tristeza se convertirá en alegría. 21Cuando una mujer va a dar a luz, se aflige porque le ha llegado la hora; pero después que nace la criatura, se olvida del dolor a causa de la alegría de que haya nacido un hombre en el mundo. 22Así también, ustedes se afligen ahora; pero yo volveré a verlos, y entonces su corazón se llenará de alegría, una alegría que nadie les podrá quitar.

23»En aquel día ya no me preguntarán nada. Les aseguro que el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 24Hasta ahora, ustedes no han pedido nada en mi nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa.

Jesucristo, vencedor del mundo

25»Les he dicho estas cosas poniéndoles comparaciones; pero viene la hora en que ya no les pondré más comparaciones, sino que les hablaré claramente acerca del Padre. 26Aquel día, ustedes le pedirán en mi nombre; y no digo que yo voy a rogar por ustedes al Padre, 27porque el Padre mismo los ama. Los ama porque ustedes me aman a mí, y porque han creído que yo he venido de Dios. 28Salí de la presencia del Padre para venir a este mundo, y ahora dejo el mundo para volver al Padre.»

16.28
Jn 13.2-4

29Entonces dijeron sus discípulos:

—Ahora sí estás hablando claramente, sin usar comparaciones. 30Ahora vemos que sabes todas las cosas y que no hay necesidad de que nadie te haga preguntas. Por esto creemos que has venido de Dios.

31Jesús les contestó:

—¿Así que ahora creen? 32Pues ya llega la hora, y es ahora mismo, cuando ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.

16.33
Cf.

17

Jesús ora por sus discípulos

171Después de decir estas cosas, Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, la hora ha llegado: glorifica

17.1
Cf.
a tu Hijo, para que también él te glorifique a ti. 2Pues tú has dado a tu Hijo autoridad sobre todo hombre, para dar vida eterna a todos los que le diste. 3Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.
17.3
Cf.

4»Yo te he glorificado aquí en el mundo, pues he terminado la obra que tú me confiaste. 5Ahora, pues, Padre, dame en tu presencia la misma gloria que yo tenía contigo desde antes que existiera el mundo.

17.5
Cf.

6»A los que escogiste del mundo para dármelos, les he hecho saber quién eres. Eran tuyos, y tú me los diste, y han hecho caso de tu palabra. 7Ahora saben que todo lo que me diste viene de ti; 8pues les he dado el mensaje que me diste, y ellos lo han aceptado. Se han dado cuenta de que en verdad he venido de ti, y han creído que tú me enviaste.

9»Yo te ruego por ellos; no ruego por los que son del mundo,17.9 La oración solo por los discípulos es expresión de especial solidaridad con ellos. sino por los que me diste, porque son tuyos. 10Todo lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío; y mi gloria se hace visible en ellos.

11»Yo no voy a seguir en el mundo, pero ellos sí van a seguir en el mundo, mientras que yo me voy para estar contigo. Padre santo, cuídalos con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado, para que estén completamente unidos, como tú y yo. 12Cuando yo estaba con ellos en este mundo, los cuidaba y los protegía con el poder de tu nombre, el nombre que me has dado. Y ninguno de ellos se perdió, sino aquel que ya estaba perdido, para que se cumpliera lo que dice la Escritura.

17.12
Sal 41.9Jn 13.18

13»Ahora voy a donde tú estás; pero digo estas cosas mientras estoy en el mundo, para que ellos se llenen de la misma perfecta alegría que yo tengo. 14Yo les he comunicado tu palabra, pero el mundo los odia porque ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No te pido que los saques del mundo, sino que los protejas del mal.17.15 Del mal:otra posible traducción: del maligno (esto es, del diablo). Cf. Mt 5.37; 6.13; 1~Jn 5.18. 16Así como yo no soy del mundo, ellos tampoco son del mundo. 17Conságralos a ti mismo por medio de la verdad; tu palabra es la verdad. 18Como me enviaste a mí entre los que son del mundo, también yo los envío a ellos entre los que son del mundo. 19Y por causa de ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados por medio de la verdad.

20»No te ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí al oír el mensaje de ellos. 21Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22Les he dado la misma gloria que tú me diste, para que sean una sola cosa, así como tú y yo somos una sola cosa: 23yo en ellos y tú en mí, para que lleguen a ser perfectamente uno, y que así el mundo pueda darse cuenta de que tú me enviaste, y que los amas como me amas a mí.

24»Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho. 25Oh Padre justo, los que son del mundo no te conocen; pero yo te conozco, y estos también saben que tú me enviaste. 26Les he dado a conocer quién eres, y aún seguiré haciéndolo, para que el amor que me tienes esté en ellos, y para que yo mismo esté en ellos.»