Dios habla Hoy (DHH)
12

Una mujer derrama perfume sobre Jesús
12.1-8
Cf. también

121Seis días antes de la Pascua, Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, a quien él había resucitado. 2Allí hicieron una cena en honor de Jesús; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa comiendo con él. 3María trajo unos trescientos gramos de perfume de nardo puro, muy caro, y perfumó los pies de Jesús; luego se los secó con sus cabellos. Y toda la casa se llenó del aroma del perfume. 4Entonces Judas Iscariote, que era aquel de los discípulos que iba a traicionar a Jesús, dijo:

5—¿Por qué no se ha vendido este perfume por el equivalente al salario de trescientos días, para ayudar a los pobres?

6Pero Judas no dijo esto porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa del dinero,

12.6
Cf.
robaba de lo que echaban en ella. 7Jesús le dijo:

—Déjala, pues lo estaba guardando para el día de mi entierro. 8A los pobres siempre los tendrán entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.

Conspiración contra Lázaro

9Muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba en Betania, y fueron allá, no solo para ver a Jesús sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado. 10Entonces los jefes de los sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11porque por causa suya muchos judíos se estaban separando de ellos para creer en Jesús.

Jesús entra en Jerusalén

(Mt 21.1-11; Mc 11.1-11; Lc 19.28-40)

12Mucha gente había ido a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Al día siguiente, supieron que Jesús iba a llegar a la ciudad. 13Entonces cortaron hojas de palmera y salieron a recibirlo, gritando:

—¡Hosana!12.13 ¡Hosana!: Véase Mt 21.9 n. ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

12.13
Sal 118.25-26

14Jesús encontró un burro y montó en él, como se dice en la Escritura:

15«No tengas miedo, ciudad de Sión;

12.15
Is 40.9
Sof 3.16

mira, tu Rey viene

montado en un burrito.»

12.15
Zac 9.9

16Al principio, sus discípulos no entendieron estas cosas; pero después, cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que todo esto que le habían hecho estaba en la Escritura y se refería a él.

17La gente que estaba con Jesús cuando él llamó a Lázaro de la tumba y lo resucitó, contaba lo que había visto. 18Por eso, la gente salió al encuentro de Jesús, porque supieron de la señal milagrosa que había hecho. 19Pero los fariseos se decían unos a otros:

—Ya ven ustedes que así no vamos a conseguir nada. Miren, ¡todo el mundo se va con él!

Unos griegos buscan a Jesús

20Entre la gente que había ido a Jerusalén a adorar durante la fiesta, había algunos griegos. 21Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida, un pueblo de Galilea, y le rogaron:

—Señor, queremos ver a Jesús.

22Felipe fue y se lo dijo a Andrés, y los dos fueron a contárselo a Jesús. 23Jesús les dijo entonces:

—Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser glorificado. 24Les aseguro que si el grano de trigo al caer en tierra no muere, queda él solo; pero si muere, da abundante cosecha. 25El que ama su vida, la perderá; pero el que desprecia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna.

12.24-25
Mt 10.38-39
16.24-25
Lc 17.33
26Si alguno quiere servirme, que me siga; y donde yo esté, allí estará también el que me sirva. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrará.

Jesús anuncia su muerte

27»¡Siento en este momento una angustia terrible! ¿Y qué voy a decir? ¿Diré: “Padre, líbrame de esta angustia”? ¡Pero precisamente para esto he venido! 28Padre, glorifica tu nombre.»

Entonces se oyó una voz del cielo, que decía: «Ya lo he glorificado, y lo voy a glorificar otra vez.»

29La gente que estaba allí escuchando, decía que había sido un trueno; pero algunos afirmaban:

—Un ángel le ha hablado.

30Jesús les dijo:

—No fue por mí por quien se oyó esta voz, sino por ustedes. 31Este es el momento en que el mundo va a ser juzgado, y ahora será expulsado el que manda en este mundo.12.31 El que manda en este mundo: alusión al diablo (Jn 14.30; 16.11; 2~Co 4.4; Ef 2.1-2; 1~Jn 5.19). 32Pero cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.

33Con esto daba a entender de qué forma había de morir.

12.33
Jn 18.32
34La gente le contestó:

—Por la ley sabemos que el Mesías vivirá para siempre.

12.34
Is 9.6
Ez 37.25
Dn 7.14
¿Cómo, pues, dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser levantado? ¿Quién es ese Hijo del hombre?

35Jesús les dijo:

—Todavía estará entre ustedes la luz, pero solamente por un poco de tiempo. Anden, pues, mientras tienen esta luz, para que no les sorprenda la oscuridad; porque el que anda en oscuridad, no sabe por dónde va. 36Crean en la luz mientras todavía la tienen, para que pertenezcan a la luz.

Después de decir estas cosas, Jesús se fue y se escondió de ellos.

Por qué los judíos no creían en Jesús

37A pesar de que Jesús había hecho tan grandes señales milagrosas delante de ellos, no creían en él; 38pues tenía que cumplirse lo que escribió el profeta Isaías:

«Señor, ¿quién ha creído nuestro mensaje?

¿A quién ha revelado el Señor su poder?»

12.38
Is 53.1

39Así que no podían creer, pues también escribió Isaías:

40«Dios les ha cerrado los ojos

y ha entorpecido su mente,

para que no puedan ver

ni puedan entender;

para que no se vuelvan a mí,

y yo no los sane.»

12.40
Is 6.10

41Isaías dijo esto porque había visto la gloria
12.41
Is 6.1-5
de Jesús, y hablaba de él.

42Sin embargo, muchos de los judíos creyeron en Jesús, incluso algunos de los más importantes. Pero no lo decían en público por miedo a los fariseos, para que no los expulsaran de las sinagogas. 43Preferían la gloria que dan los hombres a la gloria que da Dios.

Las palabras de Jesús juzgarán a la gente

44Jesús dijo con voz fuerte: «El que cree en mí, no cree solamente en mí, sino también en el Padre, que me ha enviado. 45Y el que me ve a mí, ve también al que me ha enviado. 46Yo, que soy la luz, he venido al mundo para que los que creen en mí no se queden en la oscuridad. 47Pero a aquel que oye mis palabras y no las obedece, no soy yo quien lo condena; porque yo no vine para condenar al mundo, sino para salvarlo. 48El que me desprecia y no hace caso de mis palabras, ya tiene quien lo condene: las palabras que yo he dicho lo condenarán en el día último. 49Porque yo no hablo por mi cuenta; el Padre, que me ha enviado, me ha ordenado lo que debo decir y enseñar. 50Y sé que el mandato de mi Padre es para vida eterna. Así pues, lo que yo digo, lo digo como el Padre me ha ordenado.»

13

Jesús lava los pies de sus discípulos

131Era antes de la fiesta de la Pascua, y Jesús sabía que había llegado la hora de que él dejara este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.

2-4El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Jesús sabía que había venido de Dios, que iba a volver a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad; así que, mientras estaban cenando,13.2-4 Aunque esta cena coincide en varios aspectos con la cena de Pascua narrada en los sinópticos (Mt 26.17-29 y paralelos), en Jn no tiene el carácter de cena de Pascua. se levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a la cintura. 5Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.

6Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, este le dijo:

—Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?

7Jesús le contestó:

—Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás.

8Pedro le dijo:

—¡Jamás permitiré que me laves los pies!

Respondió Jesús:

—Si no te los lavo, no podrás ser de los míos.

9Simón Pedro le dijo:

—¡Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino también las manos y la cabeza!

10Pero Jesús le contestó:

—El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio. Y ustedes están limpios,

13.10
Jn 15.3
aunque no todos.

11Dijo: «No están limpios todos», porque sabía quién lo iba a traicionar.

12Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la capa, se sentó otra vez a la mesa y les dijo:

—¿Entienden ustedes lo que les he hecho? 13Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 14Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho.

13.12-15
Mt 20.26-28
Lc 22.26-27
Flp 2.5-8
16Les aseguro que ningún servidor es más que su señor,
13.16
Mt 10.24
Lc 6.40
Jn 15.20
y que ningún enviado es más que el que lo envía. 17Si entienden estas cosas y las ponen en práctica, serán dichosos.

18»No estoy hablando de todos ustedes; yo sé quiénes son los que he escogido. Pero tiene que cumplirse lo que dice la Escritura: “El que come conmigo, se ha vuelto contra mí.”

13.18
Sal 41.9
19Les digo esto de antemano para que, cuando suceda, ustedes crean que Yo Soy.13.19 Yo Soy: Véanse citas en Jn 8.24 n. 20Les aseguro que el que recibe al que yo envío, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado.»
13.20
Mt 10.40
Mc 9.37
Lc 9.48
10.16
Jn 12.44-45

Jesús anuncia que Judas lo traicionará

(Mt 26.20-25; Mc 14.17-21; Lc 22.21-23)

21Después de decir esto, Jesús se sintió profundamente conmovido, y añadió con toda claridad:

—Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar.

22Los discípulos comenzaron entonces a mirarse unos a otros, sin saber de quién estaba hablando. 23Uno de ellos, a quién Jesús quería mucho,13.23 A quién Jesús quería mucho: Cf. también 19.26; 20.2; 21.7,20. Véase Introducción. estaba junto a él, mientras cenaban, 24y Simón Pedro le dijo por señas que le preguntara de quién estaba hablando. 25Él, acercándose más a Jesús, le preguntó:

—Señor, ¿quién es?

26Jesús le contestó:

—Voy a mojar un pedazo de pan, y a quien se lo dé, ese es.

En seguida mojó un pedazo de pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27Y tan pronto como Judas recibió el pan, Satanás entró en su corazón. Jesús le dijo:

—Lo que vas a hacer, hazlo pronto.

28Pero ninguno de los que estaban cenando a la mesa entendió por qué le decía eso. 29Como Judas era el encargado de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le quería decir que comprara algo para la fiesta, o que diera algo a los pobres.

30Una vez que Judas hubo recibido el pan, salió. Ya era de noche.

El nuevo mandamiento

31Después que Judas hubo salido, Jesús dijo:

—Ahora se muestra la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se muestra en él. 32Y si el Hijo del hombre muestra la gloria de Dios, también Dios mostrará la gloria de él; y lo hará pronto. 33Hijitos míos, ya no estaré con ustedes mucho tiempo. Ustedes me buscarán, pero lo mismo que les dije a los judíos les digo ahora a ustedes: No podrán ir a donde yo voy. 34Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros.

13.34
Jn 15.12,171~Jn 2.8
3.23
2~Jn 5
35Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.
13.35
1~Jn 3.14

Jesús anuncia que Pedro lo negará

(Mt 26.31-35; Mc 14.27-31; Lc 22.31-34)

36Simón Pedro le preguntó a Jesús:

—Señor, ¿a dónde vas?

—A donde yo voy —le contestó Jesús—, no puedes seguirme ahora; pero me seguirás después.

13.36
Jn 21.18-19

37Pedro le dijo:

—Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy dispuesto a dar mi vida por ti!

38Jesús le respondió:

—¿De veras estás dispuesto a dar tu vida por mí? Pues te aseguro que antes que cante el gallo, me negarás tres veces.

13.38
Jn 18.17-18,25-27

14

Jesús, el camino al Padre

141«No se angustien ustedes. Crean en Dios y crean también en mí. 2En la casa de mi Padre hay muchos lugares donde vivir; si no fuera así, yo no les hubiera dicho que voy a prepararles un lugar. 3Y después de irme y de prepararles un lugar, vendré otra vez para llevarlos conmigo, para que ustedes estén en el mismo lugar en donde yo voy a estar. 4Ustedes saben el camino que lleva a donde yo voy.»

5Tomás le dijo a Jesús:

—Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?

6Jesús le contestó:

—Yo soy el camino, la verdad y la vida.14.6 Verdad y vida: Cf. Jn 1.4; 3.16; 11.25; 17.3. Solamente por mí se puede llegar al Padre. 7Si ustedes me conocen a mí, también conocerán a mi Padre; y ya lo conocen desde ahora, pues lo han estado viendo.

8Felipe le dijo entonces:

—Señor, déjanos ver al Padre, y con eso nos basta.

9Jesús le contestó:

—Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿por qué me pides que les deje ver al Padre? 10¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las cosas que les digo, no las digo por mi propia cuenta. El Padre, que vive en mí, es el que hace sus propias obras. 11Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, crean al menos por las obras mismas. 12Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago; y hará otras todavía más grandes, porque yo voy a donde está el Padre. 13Y todo lo que ustedes pidan en mi nombre, yo lo haré, para que por el Hijo se muestre la gloria del Padre. 14Yo haré cualquier cosa que en mi nombre ustedes me pidan.

14.13-14
Jn 15.7
16.23-24Mt 7.7-11
21.22
Lc 11.9-13
1~Jn 3.21-22
5.14-15

Jesús promete enviar el Espíritu Santo

15»Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.

14.15
Cf.
16-17Y yo le pediré al Padre que les mande otro Defensor,14.16-17 Defensor: Aquí y en 14.26; 15.26; 16.7, se da al Espíritu Santo el título de Defensor (en griego parakletos), propio también de Jesús (nótese otro Defensor y 1~Jn 2.1). El título tiene matices jurídicos (abogado defensor; cf. 16.8-11). el Espíritu de la verdad, para que esté siempre con ustedes. Los que son del mundo no lo pueden recibir, porque no lo ven ni lo conocen; pero ustedes lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.

18»No los voy a dejar huérfanos; volveré para estar con ustedes. 19Dentro de poco, los que son del mundo ya no me verán; pero ustedes me verán, y vivirán porque yo vivo. 20En aquel día, ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes están en mí, y yo en ustedes. 21El que recibe mis mandamientos y los obedece, demuestra que de veras me ama. Y mi Padre amará al que me ama, y yo también lo amaré y me mostraré a él.»

22Judas (no el Iscariote)

14.22
Cf.
le preguntó:

—Señor, ¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo?

23Jesús le contestó:

—El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi Padre lo amará, y mi Padre y yo vendremos a vivir con él. 24El que no me ama, no hace caso de mis palabras. Las palabras que ustedes están escuchando no son mías, sino del Padre, que me ha enviado.

25»Les estoy diciendo todo esto mientras estoy con ustedes; 26pero el Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.

27»Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo. 28Ya me oyeron decir que me voy y que vendré para estar otra vez con ustedes. Si de veras me amaran, se habrían alegrado al saber que voy al Padre, porque él es más que yo. 29Les digo esto de antemano para que, cuando suceda, entonces crean.

30»Ya no hablaré mucho con ustedes, porque viene el que manda en este mundo.14.30 El que manda en este mundo: Véase 12.31 n. Aunque no tiene ningún poder sobre mí, 31así tiene que ser, para que el mundo sepa que yo amo al Padre y que hago lo que él me ha mandado.

»Levántense. Vámonos de aquí.