Dios habla Hoy (DHH)
49

Profecía acerca de los amonitas
49.1-6
Ez 21.28-32
25.1-7
Am 1.13-15
Sof 2.8-11

491Mensaje del Señor acerca de Amón:

«¿Dónde están los hijos de Israel?

¿Dónde están sus herederos?

¿Por qué el dios Milcom49.1 Milcom era el dios nacional de los amonitas. Cf. 1~R 11.5. es ahora dueño de Gad?

¿Por qué los amonitas habitan en sus ciudades?

2»Pues bien, yo, el Señor, afirmo:

Va a llegar el día

en que haré que la ciudad amonita de Rabá

escuche el grito de guerra;

se convertirá en un montón de ruinas,

y sus poblaciones arderán en llamas.

Entonces Israel reconquistará sus ciudades.

Yo, el Señor, lo afirmo.

3»¡Gime, Hesbón, pues Ai ha sido destruida!

¡Hagan lamentación, mujeres de Rabá!

¡Vístanse de luto, golpéense el pecho!

¡Corran como locas, hiéranse el cuerpo!

Porque el dios Milcom va al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

4¿Por qué te jactas de tu fuerza?

Tu fuerza ya se acaba, pueblo rebelde,

que confías en las riquezas que has juntado

y dices: “¿Quién me va a atacar?”

5Pues bien, de todas partes

voy a enviar terror sobre ti.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

Cada uno de ustedes saldrá corriendo por su lado,

y no habrá nadie que los vuelva a reunir.

6Pero después cambiaré la suerte de los amonitas.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Profecía acerca de Edom
49.7-22
Is 34.5-17
63.1-6
Ez 25.12-14
35
Am 1.11-12
Abd 1-15
Mal 1.2-5

7Mensaje del Señor todopoderoso acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?

¿Ya no saben qué hacer los inteligentes?

¿Se echó a perder su sabiduría?

8¡Habitantes de Dedán, salgan corriendo,

vayan a esconderse!

Porque voy a destruir el pueblo de Esaú;49.8 Según Gn 36, Esaú, el hermano de Jacob, fue el antepasado de los edomitas.

ha llegado el tiempo en que voy a castigarlo.

9Cuando se cosechan las uvas,

se dejan algunos racimos;

cuando por la noche llegan ladrones,

solo se llevan lo que necesitan.

10Pero yo he dejado al pueblo de Esaú sin nada,

he descubierto sus escondites

y ya no puede ocultarse.

Sus hijos, sus parientes y vecinos,

fueron todos destruidos;

no quedó nadie que diga:

11“Déjame a tus huérfanos, que yo los cuidaré.

Tus viudas pueden contar conmigo.”»

12El Señor dice: «Si aquellos que no merecían la copa del castigo han tenido que beberla, de ningún modo quedarás tú sin castigo, sino que tendrás que beber también de ella. 13Yo, el Señor, lo juro por mí mismo: La ciudad de Bosrá quedará convertida en un desierto, en ruinas, en ejemplo de humillación y maldición, y las demás ciudades quedarán en ruinas para siempre.»

14Me ha llegado una noticia de parte del Señor;

un heraldo proclama entre las naciones:

«¡Reúnanse y marchen contra Edom!

¡Prepárense para la batalla!

15Yo te haré el más pequeño de los pueblos,

el más despreciado entre los hombres.

16Te dejaste engañar por tu orgullo,

porque infundías terror.

Vives entre las grietas de las rocas,

agarrado a las cumbres de los montes.

Pero aunque anides tan alto como el águila,

de allá te haré bajar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17»La destrucción de Edom será tan grande que causará espanto. Todo el que pase por allí se espantará al ver el castigo, 18pues quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo digo. 19Vendré repentinamente, como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Edom, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente? 20Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Edom, el proyecto que he formulado contra los habitantes de Temán: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las praderas mismas serán también destrozadas. 21La caída de Edom hará tanto ruido, que la tierra temblará; gritará pidiendo auxilio, y sus gritos se oirán hasta en el Mar Rojo. 22El enemigo se lanzará contra Bosrá como un águila con las alas extendidas, y ese día los guerreros de Edom temblarán como mujer de parto.»

Profecía acerca de Damasco
49.23-27
Is 17.1-3
Am 1.3-5
Zac 9.1

23Mensaje acerca de Damasco:

«Las ciudades de Hamat y Arpad49.23 Damasco, Hamat y Arpad eran las capitales de tres reinos arameos, en territorio de Siria. Las tres, pero especialmente Damasco, desempeñaron un papel importante en la historia de Siria y Palestina durante el periodo monárquico (cf., por ej., 1~R 15.18-20; 19.15; 20.1-34). están avergonzadas,

porque les han llegado malas noticias.

Se llenan de terror, no pueden estar tranquilas.

24Damasco, ya sin fuerzas, se dispone a huir.

La dominan el pánico, la angustia y el dolor,

como a una mujer de parto.

25La ciudad famosa, la ciudad feliz,

ha quedado abandonada.

26Ese día quedarán sus jóvenes tendidos en las calles,

y todos sus guerreros morirán.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

27Voy a prender fuego a las murallas de Damasco,

y ese fuego destruirá los palacios de Ben-hadad.»

Profecía acerca de Quedar y Hasor

28Mensaje del Señor acerca de la tribu de Quedar y de los jefes de Hasor, a los cuales derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Adelante, ataquen a Quedar!

¡Destruyan a esa tribu de oriente!

29Apodérense de sus tiendas y de sus rebaños,

de sus lonas y de todos sus utensilios.

Quítenles sus camellos y grítenles:

“¡Hay terror por todas partes!”

30¡Salgan corriendo, habitantes de Hasor!

¡Vayan a esconderse!

Yo, el Señor, lo digo.

Pues Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

ha hecho planes contra ustedes.

31Yo, el Señor, les ordeno:

¡Adelante, ataquen a ese pueblo

que vive confiado y tranquilo,

sin puertas ni cerrojos

y completamente solo!

32¡Róbenle sus camellos y todo su ganado!

Voy a dispersar en todas direcciones

a esa gente que se afeita las sienes;49.32 Que se afeita las sienes: Jer 9.25-26; 25.23.

de todas partes les traeré el desastre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

33Hasor será para siempre

un desierto y guarida de chacales.

Nadie volverá a vivir allí ni siquiera de paso.»

Profecía acerca de Elam

34Cuando Sedequías comenzó a reinar en Judá, el Señor dirigió este mensaje a Jeremías acerca de Elam:

35«Yo, el Señor todopoderoso, afirmo:

Voy a romper los arcos de Elam,

que son su arma principal.

36Voy a traer vientos contra este pueblo

desde las cuatro direcciones,

para que lo dispersen por todas partes,

hasta que no quede país

adonde no lleguen sus refugiados.

37Haré temblar a Elam ante sus enemigos mortales,

le enviaré calamidades,

desataré mi ira contra él,

y le enviaré la guerra hasta destruirlo por completo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

38Pondré mi trono en Elam,

y haré morir a sus reyes y a sus jefes.

Yo, el Señor, lo afirmo.

39Pero en el futuro cambiaré la suerte de Elam.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

50

Caída de Babilonia

501Mensaje acerca de Babilonia, país de los caldeos, que el Señor comunicó por medio del profeta Jeremías:

2«Anuncien esto, denlo a conocer entre las naciones.

Levanten la señal de anuncio; no oculten nada.

Digan: “¡Babilonia fue tomada!

¡El dios Bel quedó en ridículo,

el dios Marduc está lleno de terror!

¡Sus ídolos, sus falsos dioses,

quedaron en ridículo y llenos de terror!”

3Porque del norte avanza contra ella una nación

que convertirá su país en un desierto.

Nadie, ni hombres ni animales,

volverá a vivir allí,

pues todos se irán huyendo.»

Regreso de los israelitas

4El Señor dice: «En aquel tiempo, la gente de Israel y de Judá vendrá llorando a buscarme a mí, el Señor su Dios. 5Preguntarán por el camino de Sión, y hacia allá irán, diciendo: “Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna,50.5 Una alianza eterna: Jer 31.31-34; 32.40. que no se olvide nunca.”

6»Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte al otro, y hasta olvidaron su corral. 7Sus enemigos, al encontrarlos, los devoraban y decían: “No es culpa nuestra, porque ellos pecaron contra el Señor, su pastizal seguro, la esperanza de sus antepasados.”

8»¡Huyan de Babilonia, del país de los caldeos!

¡Salgan como guías al frente del rebaño!

9Pues voy a hacer que un grupo

de poderosos pueblos del norte

ataque al mismo tiempo a Babilonia.

Se alinearán y la conquistarán.

Son guerreros expertos,

que disparan sus flechas sin fallar el tiro.

10Saquearán a los caldeos;

los saquearán hasta llenarse.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Caída de Babilonia

11»Ustedes, caldeos, que saquearon mi pueblo,

¡alégrense y diviértanse!

¡Salten como una novilla en la hierba!

¡Relinchen como caballos!

12Pero su patria y su ciudad natal

quedarán cubiertas de vergüenza.

Será la última de las naciones,

un desierto seco y desolado.

13Porque me enojaré y la dejaré sin habitantes,

completamente convertida en un desierto.

Todo el que pase por allí quedará espantado

al ver el castigo que recibió.

14»¡A sus puestos, arqueros, rodeen Babilonia!

¡Disparen contra ella todas sus flechas,

porque pecó contra mí, contra el Señor!

15¡Lancen gritos de guerra por todos lados!

¡Babilonia ya se rinde!

¡Cayeron las torres, se derrumbaron las murallas!

¡Esta es mi venganza: vénguense de ella!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

16No dejen en Babilonia a nadie que siembre o recoja las cosechas.

Al ver la guerra destructora,

los extranjeros volverán a su patria,

cada cual huyendo hacia su tierra.

Regreso de Israel

17»Israel es como una oveja perdida, perseguida por leones. Primero se lo comió el rey de Asiria; después, Nabucodonosor, rey de Babilonia, le royó los huesos. 18Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: Voy a castigar al rey de Babilonia y a su país, como lo hice con el rey de Asiria.50.18 Nínive, la capital del imperio asirio, había sido destruida en el año 612 a.C. Cf. Nah 1—3. 19Haré que Israel vuelva a su tierra, y como una oveja tendrá pastos abundantes en el Carmelo, en Basán, en la región montañosa de Efraín y en Galaad. 20Yo, el Señor, afirmo: En aquel tiempo, Israel y Judá estarán libres de culpas y pecados, porque yo perdonaré a los que deje con vida.

Derrota de Babilonia

21»¡Ataquen la región de Merataim

y a los habitantes de Pecod!50.21 Merataim era el nombre de una región al sur de Babilonia y los habitantes de Pecod eran los miembros de una de sus tribus. El profeta elige estos nombres por su parecido con dos palabras hebreas que significan, respectivamente, doble rebelión y lugar de castigo.

¡Persíganlos, destrúyanlos por completo!

¡Cumplan mis órdenes en todo!

Yo, el Señor, lo ordeno.»

22En el país se oye estruendo de batalla,

de gran destrucción.

23¡Babilonia, el martillo del mundo entero,

ha quedado roto, hecho pedazos!

¡Qué horror sienten las naciones

al ver lo que a Babilonia le ha pasado!

24Tú misma, Babilonia, te tendiste una trampa,

y sin darte cuenta caíste en ella.

Quedaste presa, atrapada,

porque te opusiste al Señor.

25El Señor abrió el depósito de sus armas

y sacó las armas de su ira,

porque el Señor todopoderoso

tiene una tarea que llevar a cabo

en la nación de los caldeos.

26¡Atáquenla por todas partes!

¡Abran sus graneros!

¡Amontonen a la gente y destrúyanla!

¡Que no quede nadie con vida!

27¡Maten a todos sus soldados,

envíenlos al matadero!

¡Ay de ellos! ¡Les llegó su día,

la hora de su castigo!

28(Gente escapada de Babilonia llega a Sión contando cómo el Señor nuestro Dios ha dado su merecido a Babilonia por lo que ella hizo con el templo.)

29«¡Llamen a todos los arqueros,

para que ataquen a Babilonia!

¡Acampen alrededor de la ciudad

para que nadie escape!

¡Páguenle como merece!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

Porque ha sido insolente conmigo,

con el Señor, el Dios Santo de Israel.

30Por eso sus jóvenes caerán muertos por las calles

y todos sus guerreros morirán en ese día.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

31El Señor todopoderoso dice:

«Nación insolente, yo estoy en contra tuya;

ha llegado tu día, la hora de castigarte.

32Nación insolente, tropezarás y caerás,

y nadie te levantará.

Prenderé fuego a todas tus ciudades,

y ese fuego destruirá todos tus contornos.»

33El Señor todopoderoso dice: «El pueblo de Israel y el pueblo de Judá están sufriendo la opresión. Sus enemigos los tienen presos y no quieren soltarlos. 34Pero su redentor50.34 Su redentor: Véase Is 41.14 n. es fuerte y se llama el Señor todopoderoso. Él se encargará de hacerles justicia; traerá paz al país y terror a los habitantes de Babilonia.»

35El Señor dice:

«¡Guerra a Babilonia y a sus habitantes!

¡A sus jefes y a sus sabios!

36¡Guerra a sus adivinos: que se vuelvan locos!

37¡Guerra a sus soldados: que tiemblen de miedo!

¡Guerra a sus caballos y sus carros!

¡Guerra a sus soldados mercenarios:

que se vuelvan como mujeres!

¡Guerra a sus tesoros: que se los roben!

38¡Guerra a sus ríos: que se sequen!

Porque Babilonia es un país de ídolos horribles,

y por ellos ha perdido el sentido.

39»Por eso, en Babilonia harán sus guaridas los gatos monteses y los chacales, y allí vivirán los avestruces. Jamás en todos los siglos venideros volverá a ser habitada. 40Quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo afirmo.

41»Desde lejanas tierras del norte,

una nación poderosa y numerosos reyes

se preparan a venir.

42Están armados de arcos y lanzas;

son crueles, no tienen compasión,

sus gritos son como el estruendo del mar,

y van montados a caballo.

Están listos para la batalla contra Babilonia.

43El rey de Babilonia, al saber esta noticia,

se ha quedado paralizado de miedo,

y siente angustia y dolor

como mujer de parto.

44»Vendré repentinamente como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Babilonia, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente? 45Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Babilonia; el proyecto que he formulado contra el país de los caldeos: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las mismas praderas serán también destrozadas. 46La caída de Babilonia hará tanto ruido, que la tierra temblará, y sus gritos se oirán en las demás naciones.»

51

Destrucción de Babilonia

511El Señor dice:

«Voy a enviar un viento destructor

contra Babilonia y los caldeos.

2Haré que sus enemigos traten a Babilonia

como a trigo que se lanza al aire;

haré que dejen sin habitantes su territorio.

Cuando llegue el día del desastre,

la atacarán por todas partes.

3¡Que preparen sus arcos los arqueros!

¡Que se pongan las corazas!

¡No tengan compasión de los jóvenes de Babilonia;

destruyan su ejército por completo!

4Por todo el país de los caldeos

la gente quedará tendida por las calles,

5pues aunque Israel y Judá han pecado contra mí

y han llenado de pecado su país,

yo, el Señor todopoderoso,

el Dios Santo de Israel,

aún no los he abandonado.

6»¡Huyan de Babilonia! ¡Sálvese quien pueda!

¡No mueran por causa del pecado de ella!

Esta es la hora de mi venganza,

y le pagaré como merece.

7Babilonia era en mi mano una copa de oro

que embriagaba a todo el mundo.

Las naciones bebían de ese vino

y perdían el sentido.

8Pero de pronto Babilonia cayó hecha pedazos.

¡Pónganse a llorar por ella!

Traigan remedios para sus heridas,

a ver si se cura.»

9Ya le pusimos remedios a Babilonia,

pero no se curó.

¡Déjenla! Vámonos de aquí,

cada uno a su patria,

pues su crimen llega hasta el cielo,

se levanta hasta las nubes.

10El Señor hizo triunfar nuestro derecho.

Vengan, vamos a contar en Sión

lo que ha hecho el Señor nuestro Dios.

11El Señor quiere destruir Babilonia,

y ha despertado en los reyes de Media51.11 Ha despertado en los reyes de Media: Esta expresión se refiere a Ciro, rey de los medos y de los persas, que conquistó la ciudad de Babilonia en el año 539 a.C. (cf. Is 41.2).

ese mismo sentimiento.

Esa es la venganza del Señor

por lo que hicieron con su templo.

¡Preparen las flechas! ¡Sujeten los escudos!

12¡Den la señal de atacar los muros de Babilonia!

¡Refuercen la guardia!

¡Pongan centinelas!

¡Tiendan emboscadas!

Porque el Señor preparó y llevó a cabo

los planes que había anunciado

contra los habitantes de Babilonia.

13Tú, Babilonia, que estás junto a grandes ríos

y tienes grandes riquezas,

¡ya te ha llegado tu fin,

el término de tu existencia!

14El Señor todopoderoso ha jurado por su vida:

«¡Te llenaré de enemigos, como de langostas,

y ellos cantarán victoria sobre ti!»

Himno de alabanza a Dios

(Jer 10.12-16)

15El Señor, con su poder, hizo la tierra;

con su sabiduría afirmó el mundo;

con su inteligencia extendió el cielo.

16Con voz de trueno hace rugir el agua en el cielo,

hace subir las nubes desde el extremo de la tierra,

hace brillar los relámpagos en medio de la lluvia

y saca el viento de donde lo tiene guardado.

17Necio e ignorante es todo hombre.

Los ídolos defraudan al que los fabrica:

son imágenes engañosas y sin vida;

18son objetos sin valor, ridículos,

que el Señor, en el juicio, destruirá.

19¡Qué diferente es el Dios de Jacob,

creador de todo lo que existe!

Él escogió a Israel como su propiedad.

El Señor todopoderoso: ese es su nombre.

Babilonia, instrumento de castigo del Señor

20«¡Babilonia, tú eres mi mazo,

mi arma de guerra!

Contigo destrozo naciones

y destruyo reinos.

21Contigo destrozo caballos y jinetes,

carros y cocheros.

22Contigo destrozo hombres y mujeres,

ancianos y jóvenes,

muchachos y muchachas.

23Contigo destrozo pastores y rebaños,

labradores y bueyes,

gobernadores y funcionarios.

Castigo de Babilonia

24»Pero ante los propios ojos de ustedes

pagaré a Babilonia y a todos los caldeos

como merecen, por el mal que hicieron a Sión.

Yo, el Señor lo afirmo.

25Yo estoy en contra tuya, montaña destructora,

que destruyes toda la tierra.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Levantaré la mano para castigarte,

te haré rodar desde los peñascos

y te convertiré en un cerro quemado.

26Ninguna de las piedras de tus ruinas

servirá para construir edificios.

Serás un desierto para siempre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

27»¡Den en el país la señal de ataque!

¡Toquen la trompeta y preparen a las naciones

para atacar a Babilonia!

¡Levanten contra ella a los reinos de Ararat,

de Miní y de Asquenaz!

¡Nombren un general que dirija la batalla!

¡Hagan avanzar la caballería como langostas furiosas!

28Preparen a las naciones para atacarla;

preparen a los reyes de Media,

y a sus gobernadores y funcionarios,

y toda la tierra que dominan.»

29La tierra tiembla y se estremece,

porque el Señor está cumpliendo sus planes

de convertir Babilonia en un horrible desierto.

30Los soldados babilonios dejaron de luchar,

se quedaron en sus fortalezas;

sus fuerzas se agotaron,

y hasta parecían mujeres.

Sus ciudades fueron invadidas

y sus casas incendiadas.

31Uno tras otro corren los mensajeros

a anunciar al rey de Babilonia

que su ciudad fue conquistada por completo.

32El enemigo ocupó los pasos de los ríos,

incendió los puestos de defensa

y los soldados se llenaron de terror.

33Porque el Señor todopoderoso,

el Dios de Israel, dice:

«¡Babilonia es como una era

pisoteada en el tiempo de la trilla,

y muy pronto va a llegarle el tiempo de la cosecha!»

34-35Dice Jerusalén, la ciudad de Sión:

«Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

me hizo pedazos y me devoró;

me dejó como un plato vacío.

Como un monstruo del mar, me tragó;

se llenó con lo que más le gustó de mí,

y el resto lo tiró.

¡Que pague Babilonia por la violencia que me hizo!

¡Que paguen los caldeos por la gente que me mataron!»

Promesa a Israel

36El Señor dice:

«Yo te voy a hacer justicia,

me voy a vengar de tus enemigos.

Voy a dejar completamente secos

el río y los manantiales de Babilonia,

37que quedará convertida en un montón de ruinas,

en guarida de chacales,

en un lugar inhabitable

que a todos causará espanto y horror.

38Todos ellos rugirán como leones

y gruñirán como cachorros.

39Cuando ardan de calor, yo les daré a beber

bebidas que los embriaguen

y les hagan perder el sentido.

Así caerán en un sueño eterno

del que no despertarán.

Yo, el Señor, lo afirmo.

40Luego los llevaré al matadero,

como se lleva a los corderos, chivos y carneros.»

Caída de Babilonia

41¡Babilonia,51.41 Babilonia: Véase 25.26 nota. la ciudad famosa en todo el mundo,

ha caído, ha sido conquistada!

¡Cómo se espantan las naciones al verla!

42El mar inundó Babilonia,

la cubrió con sus grandes olas.

43Sus ciudades se convirtieron en horrible desierto,

en tierra seca y desolada,

donde nadie vive,

por donde nadie pasa.

44«Castigaré al dios Bel en Babilonia,

le haré vomitar lo que se había tragado,

y no volverán las naciones a acudir a él.

¡Ya cayeron las murallas de Babilonia!

45Pueblo mío, sal de ahí,

¡y que cada cual salve su vida

de mi ardiente ira!

46No se asusten, no tengan miedo

por los rumores que corren en el país.

Cada año correrán rumores diferentes,

rumores de violencia en el país

y de luchas entre gobernantes.

47Así pues, vendrá el día

en que castigaré a los ídolos de Babilonia.

Todo el país quedará humillado

y cubierto de cadáveres.

48El cielo y la tierra y todo lo que existe

se alegrarán cuando caiga Babilonia,

cuando vengan del norte sus destructores.

Yo, el Señor, lo afirmo.

49Sí, Babilonia ha de caer

por los muertos que le causó a Israel

y por los muertos que causó en todo el mundo.»

Mensaje a los judíos que están en Babilonia

50Ustedes, los que escaparon de la matanza,

huyan sin parar,

y aun cuando estén lejos, piensen en el Señor

y acuérdense de Jerusalén.

51Ustedes dicen: «Sentimos vergüenza

al oír cómo nos insultan.

La deshonra cubre nuestros rostros,

porque gente extranjera ha entrado

hasta los sitios más santos del templo.»

52Pero el Señor afirma:

«Viene el día

en que castigaré a los ídolos de Babilonia,

y en todo su territorio gemirán los heridos.

53Y aunque Babilonia suba hasta el cielo

para poner bien alta su fortaleza,

aun allí le enviaré enemigos que la destruyan.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Destrucción de Babilonia

54Desde Babilonia llegan gritos de dolor,

desde el país de los caldeos llega un gran ruido.

55Es el Señor, que destruye a Babilonia

y pone fin a su bullicio.

Los enemigos, como olas rugientes,

caerán sobre ella con gran estruendo.

56Vinieron a destruir Babilonia;

ya capturaron a sus guerreros

y les hicieron pedazos sus arcos.

Porque el Señor es un Dios

que a cada cual le da lo que merece.

57El Rey, el Señor todopoderoso, afirma:

«Emborracharé a los jefes de Babilonia,

a sus sabios y gobernadores,

y a sus funcionarios y soldados,

y caerán en un sueño eterno

del que no despertarán.

58Yo, el Señor todopoderoso, digo:

Las anchas murallas de Babilonia

serán derribadas por completo,

y sus enormes puertas serán incendiadas.

Inútilmente habrán trabajado las naciones,

pues sus fatigas terminarán en el fuego.»

Llevan a Babilonia el mensaje de Jeremías

59En el año cuarto del gobierno de Sedequías, rey de Judá, el profeta Jeremías dio un encargo a Seraías, hijo de Nerías y nieto de Maaseías. Seraías acompañaba al rey Sedequías en su viaje a Babilonia, como encargado de arreglar el hospedaje del rey. 60Jeremías había escrito en un libro su mensaje acerca de todas las calamidades que habrían de venir sobre Babilonia, es decir, todo lo escrito acerca de ella, 61y le dijo a Seraías: «Cuando llegues a Babilonia, ten cuidado de leer todo este mensaje. 62Luego dirás: “Señor, tú has dicho que destruirás este lugar, de manera que nadie vuelva a vivir aquí, ni hombres ni animales, porque lo vas a convertir en un desierto para siempre.” 63Y luego que termines de leer este libro, átale una piedra y échalo al río Éufrates, 64y di: “Así se hundirá Babilonia, y no se volverá a levantar del desastre que el Señor le va a enviar.”»

Aquí terminan las palabras de Jeremías.