Dios habla Hoy (DHH)
48

Profecía acerca de Moab48.1-47 Cf. Is 25.10-12; Ez 25.8-11; Am 2.1-3; Sof 2.8-11. Este largo oráculo contra Moab tiene muchos elementos comunes con Is 15—16.

481Mensaje del Señor todopoderoso, el Dios de Israel, acerca de Moab:

«¡Pobre ciudad de Nebo,

qué destruida está!

¡Quiriataim fue tomada y humillada!

¡Su fortaleza fue derribada al suelo!

2El esplendor de Moab ha terminado.

En Hesbón los enemigos hacen planes

para que Moab, como nación, desaparezca.

Tú también, Madmén, serás destruida,

y la guerra no dejará de amenazarte.

3De Horonaim salen gritos:

“¡Ruina y gran destrucción!”

4»Moab está en ruinas;

los gritos de dolor llegan hasta Sóar.

5Con lágrimas en los ojos avanzan

los que suben por la cuesta de Luhit;

gritan de dolor ante el desastre

los que bajan a Horonaim.

6¡Huyan! ¡Sálvese quien pueda!

¡Sean como la zarza en el desierto!

7»Moab, tú confiabas en tu fuerza

y en tus riquezas,

pero también tú serás tomada.

Tu dios Quemós48.7 Quemós era el dios de Moab. Cf. 1~R 11.7. irá al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

8La destrucción llegará a todas las ciudades,

y ni una sola escapará;

el valle y la meseta quedarán en ruinas.

Yo, el Señor, lo afirmo.

9Pónganle una lápida a Moab,

porque la van a destruir;

sus ciudades quedarán en ruinas

y sin ningún habitante.»

10(¡Maldito el que no haga con gusto el trabajo que el Señor encarga! ¡Maldito el que se niegue a tomar parte en la matanza!)

11Moab siempre ha vivido en paz, nunca ha tenido que ir al destierro. Es como el vino que se deja asentar, que no se pasa de una vasija a otra, y por eso nunca pierde su sabor ni su aroma.

12Pero el Señor afirma: «Va a llegar el día en que yo enviaré gente que eche ese vino en otras vasijas, y que a las vasijas vacías las haga pedazos. 13Entonces Moab se sentirá defraudado por su dios Quemós, así como Israel se sintió defraudado por Betel,48.13 Betel es aquí el nombre de un dios y no el de la ciudad o el santuario del mismo nombre (cf. 1~R 12.28-30; Am 7.10-13). en quien tenía puesta su confianza.

14»Que no diga Moab: “Somos valientes,

guerreros poderosos.”

15Ya llega el destructor de Moab y sus ciudades;

lo mejor de su juventud morirá.

Lo afirma el Rey, cuyo nombre es el Señor todopoderoso.

16El desastre de Moab se acerca,

su desgracia está a punto de llegar.

17Vecinos de Moab,

y todos los que conocen su fama,

lloren por él y digan:

“¡Miren cómo quedó deshecho su dominio

tan fuerte y tan glorioso!”

18»Baja de tu sitio de honor, ciudad de Dibón,

y siéntate en el suelo reseco,

porque el destructor de Moab avanza contra ti

y ha destruido tus fortificaciones.

19Ciudad de Aroer,

párate al lado del camino y mira;

pregunta a los sobrevivientes

qué fue lo que pasó.

20Moab está humillado, lleno de terror.

¡Lloren de dolor por él!

¡Anuncien en el río Arnón

que Moab ha sido destruido!»

21Llegó el castigo decretado contra las ciudades de la meseta: Holón, Jahas, Mefáat, 22Dibón, Nebo, Bet-diblataim, 23Quiriataim, Bet-gamul, Bet-meón, 24Queriot, Bosrá y todas las ciudades de Moab, cercanas y lejanas.

25El Señor afirma:

«La fuerza de Moab ha sido rota,

y su poder destruido.»

26Emborrachen a Moab,

porque se rebeló contra el Señor.

Entonces Moab se revolcará en su vómito

y todos se burlarán de él.

27Moab, ¿no te burlabas tú de Israel

y hablabas siempre de él con desprecio,

como si fuera un ladrón?

28Abandonen las ciudades, habitantes de Moab;

váyanse a las peñas, a vivir como las palomas

que anidan al borde de los precipicios.

29Conocemos el gran orgullo de Moab:

su arrogancia, su altivez y su soberbia.

30También el Señor conoce su insolencia,

su charlatanería y sus bravatas.

31Por eso lloraré y me lamentaré

por todo el pueblo de Moab

y por los hombres de Quir-heres.

32Lloraré por ti, viñedo de Sibmá,

más de lo que se lloró por Jazer.

Tus ramas pasaban más allá del mar

y llegaban hasta Jazer.

Pero ahora tu cosecha de uvas

ha quedado destruida.

33Ya no se oyen gritos de contento

en los jardines de Moab.

El vino se ha acabado en los depósitos.

Ya no hay quien pise las uvas,

ya no hay más cantos de alegría.

34La gente de Hesbón grita de dolor,

y sus gritos llegan hasta Elalé y Jahas,

y desde Sóar hasta Horonaim y Eglat-selisiya,

porque aun los manantiales de Nimrim están secos.

35El Señor afirma:

«Yo destruiré a la gente de Moab

que sube a las colinas, a los santuarios paganos,

para ofrecer sacrificios e incienso a sus dioses.»

36Por eso mi corazón gime por Moab

y por los hombres de Quir-heres

con sonido de flautas fúnebres,

pues las riquezas que juntó se han perdido.

37Toda cabeza está rapada y toda barba cortada;

todos se han hecho heridas en las manos

y se han vestido con ropas ásperas.

38«En todas las terrazas de Moab

y en todas sus calles

no se oye más que llanto,

porque yo hice pedazos a Moab

como a una vasija inútil.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

39¡Hagan lamentación por Moab!

¡Qué lleno de terror está!

¡Volvió la espalda de manera vergonzosa!

Se convirtió en algo horrible y despreciable

para todos sus vecinos.

40El Señor dice:

«El enemigo de Moab se lanza contra él

como un águila con las alas extendidas.

41Ciudades y fortalezas

caerán en poder del enemigo.

En ese día los guerreros de Moab

temblarán como mujer de parto.

42Moab dejará de ser nación,

porque se levantó contra mí, contra el Señor.

43Por eso yo, el Señor, afirmo:

Los habitantes de Moab serán

como animales perseguidos por los cazadores

o en peligro de caer en un hoyo o una trampa.

44El que escape de los cazadores caerá en el hoyo,

y el que salga del hoyo caerá en la trampa,

porque yo traeré sobre Moab

el tiempo de su castigo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

45»Algunos huyen sin fuerzas

a buscar refugio a la sombra de Hesbón;

pero Hesbón, la ciudad del rey Sihón,

está en llamas, y el fuego se extiende

y devora los montes de Moab,

ese pueblo revoltoso.

46¡Ay de ti, Moab!

¡Pueblo de Quemós, estás perdido!

¡A tus hijos y a tus hijas se los llevan al destierro!

47Pero al final yo cambiaré la suerte de Moab;

yo, el Señor, lo afirmo.»

Esta es la sentencia del Señor contra Moab.

49

Profecía acerca de los amonitas
49.1-6
Ez 21.28-32
25.1-7
Am 1.13-15
Sof 2.8-11

491Mensaje del Señor acerca de Amón:

«¿Dónde están los hijos de Israel?

¿Dónde están sus herederos?

¿Por qué el dios Milcom49.1 Milcom era el dios nacional de los amonitas. Cf. 1~R 11.5. es ahora dueño de Gad?

¿Por qué los amonitas habitan en sus ciudades?

2»Pues bien, yo, el Señor, afirmo:

Va a llegar el día

en que haré que la ciudad amonita de Rabá

escuche el grito de guerra;

se convertirá en un montón de ruinas,

y sus poblaciones arderán en llamas.

Entonces Israel reconquistará sus ciudades.

Yo, el Señor, lo afirmo.

3»¡Gime, Hesbón, pues Ai ha sido destruida!

¡Hagan lamentación, mujeres de Rabá!

¡Vístanse de luto, golpéense el pecho!

¡Corran como locas, hiéranse el cuerpo!

Porque el dios Milcom va al destierro,

con sus sacerdotes y gente importante.

4¿Por qué te jactas de tu fuerza?

Tu fuerza ya se acaba, pueblo rebelde,

que confías en las riquezas que has juntado

y dices: “¿Quién me va a atacar?”

5Pues bien, de todas partes

voy a enviar terror sobre ti.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

Cada uno de ustedes saldrá corriendo por su lado,

y no habrá nadie que los vuelva a reunir.

6Pero después cambiaré la suerte de los amonitas.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Profecía acerca de Edom
49.7-22
Is 34.5-17
63.1-6
Ez 25.12-14
35
Am 1.11-12
Abd 1-15
Mal 1.2-5

7Mensaje del Señor todopoderoso acerca de Edom:

«¿Ya no hay sabiduría en Temán?

¿Ya no saben qué hacer los inteligentes?

¿Se echó a perder su sabiduría?

8¡Habitantes de Dedán, salgan corriendo,

vayan a esconderse!

Porque voy a destruir el pueblo de Esaú;49.8 Según Gn 36, Esaú, el hermano de Jacob, fue el antepasado de los edomitas.

ha llegado el tiempo en que voy a castigarlo.

9Cuando se cosechan las uvas,

se dejan algunos racimos;

cuando por la noche llegan ladrones,

solo se llevan lo que necesitan.

10Pero yo he dejado al pueblo de Esaú sin nada,

he descubierto sus escondites

y ya no puede ocultarse.

Sus hijos, sus parientes y vecinos,

fueron todos destruidos;

no quedó nadie que diga:

11“Déjame a tus huérfanos, que yo los cuidaré.

Tus viudas pueden contar conmigo.”»

12El Señor dice: «Si aquellos que no merecían la copa del castigo han tenido que beberla, de ningún modo quedarás tú sin castigo, sino que tendrás que beber también de ella. 13Yo, el Señor, lo juro por mí mismo: La ciudad de Bosrá quedará convertida en un desierto, en ruinas, en ejemplo de humillación y maldición, y las demás ciudades quedarán en ruinas para siempre.»

14Me ha llegado una noticia de parte del Señor;

un heraldo proclama entre las naciones:

«¡Reúnanse y marchen contra Edom!

¡Prepárense para la batalla!

15Yo te haré el más pequeño de los pueblos,

el más despreciado entre los hombres.

16Te dejaste engañar por tu orgullo,

porque infundías terror.

Vives entre las grietas de las rocas,

agarrado a las cumbres de los montes.

Pero aunque anides tan alto como el águila,

de allá te haré bajar.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17»La destrucción de Edom será tan grande que causará espanto. Todo el que pase por allí se espantará al ver el castigo, 18pues quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo digo. 19Vendré repentinamente, como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Edom, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente? 20Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Edom, el proyecto que he formulado contra los habitantes de Temán: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las praderas mismas serán también destrozadas. 21La caída de Edom hará tanto ruido, que la tierra temblará; gritará pidiendo auxilio, y sus gritos se oirán hasta en el Mar Rojo. 22El enemigo se lanzará contra Bosrá como un águila con las alas extendidas, y ese día los guerreros de Edom temblarán como mujer de parto.»

Profecía acerca de Damasco
49.23-27
Is 17.1-3
Am 1.3-5
Zac 9.1

23Mensaje acerca de Damasco:

«Las ciudades de Hamat y Arpad49.23 Damasco, Hamat y Arpad eran las capitales de tres reinos arameos, en territorio de Siria. Las tres, pero especialmente Damasco, desempeñaron un papel importante en la historia de Siria y Palestina durante el periodo monárquico (cf., por ej., 1~R 15.18-20; 19.15; 20.1-34). están avergonzadas,

porque les han llegado malas noticias.

Se llenan de terror, no pueden estar tranquilas.

24Damasco, ya sin fuerzas, se dispone a huir.

La dominan el pánico, la angustia y el dolor,

como a una mujer de parto.

25La ciudad famosa, la ciudad feliz,

ha quedado abandonada.

26Ese día quedarán sus jóvenes tendidos en las calles,

y todos sus guerreros morirán.

Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

27Voy a prender fuego a las murallas de Damasco,

y ese fuego destruirá los palacios de Ben-hadad.»

Profecía acerca de Quedar y Hasor

28Mensaje del Señor acerca de la tribu de Quedar y de los jefes de Hasor, a los cuales derrotó Nabucodonosor, rey de Babilonia:

«¡Adelante, ataquen a Quedar!

¡Destruyan a esa tribu de oriente!

29Apodérense de sus tiendas y de sus rebaños,

de sus lonas y de todos sus utensilios.

Quítenles sus camellos y grítenles:

“¡Hay terror por todas partes!”

30¡Salgan corriendo, habitantes de Hasor!

¡Vayan a esconderse!

Yo, el Señor, lo digo.

Pues Nabucodonosor, el rey de Babilonia,

ha hecho planes contra ustedes.

31Yo, el Señor, les ordeno:

¡Adelante, ataquen a ese pueblo

que vive confiado y tranquilo,

sin puertas ni cerrojos

y completamente solo!

32¡Róbenle sus camellos y todo su ganado!

Voy a dispersar en todas direcciones

a esa gente que se afeita las sienes;49.32 Que se afeita las sienes: Jer 9.25-26; 25.23.

de todas partes les traeré el desastre.

Yo, el Señor, lo afirmo.

33Hasor será para siempre

un desierto y guarida de chacales.

Nadie volverá a vivir allí ni siquiera de paso.»

Profecía acerca de Elam

34Cuando Sedequías comenzó a reinar en Judá, el Señor dirigió este mensaje a Jeremías acerca de Elam:

35«Yo, el Señor todopoderoso, afirmo:

Voy a romper los arcos de Elam,

que son su arma principal.

36Voy a traer vientos contra este pueblo

desde las cuatro direcciones,

para que lo dispersen por todas partes,

hasta que no quede país

adonde no lleguen sus refugiados.

37Haré temblar a Elam ante sus enemigos mortales,

le enviaré calamidades,

desataré mi ira contra él,

y le enviaré la guerra hasta destruirlo por completo.

Yo, el Señor, lo afirmo.

38Pondré mi trono en Elam,

y haré morir a sus reyes y a sus jefes.

Yo, el Señor, lo afirmo.

39Pero en el futuro cambiaré la suerte de Elam.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

50

Caída de Babilonia

501Mensaje acerca de Babilonia, país de los caldeos, que el Señor comunicó por medio del profeta Jeremías:

2«Anuncien esto, denlo a conocer entre las naciones.

Levanten la señal de anuncio; no oculten nada.

Digan: “¡Babilonia fue tomada!

¡El dios Bel quedó en ridículo,

el dios Marduc está lleno de terror!

¡Sus ídolos, sus falsos dioses,

quedaron en ridículo y llenos de terror!”

3Porque del norte avanza contra ella una nación

que convertirá su país en un desierto.

Nadie, ni hombres ni animales,

volverá a vivir allí,

pues todos se irán huyendo.»

Regreso de los israelitas

4El Señor dice: «En aquel tiempo, la gente de Israel y de Judá vendrá llorando a buscarme a mí, el Señor su Dios. 5Preguntarán por el camino de Sión, y hacia allá irán, diciendo: “Vayamos al Señor, y unámonos con él en una alianza eterna,50.5 Una alianza eterna: Jer 31.31-34; 32.40. que no se olvide nunca.”

6»Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte al otro, y hasta olvidaron su corral. 7Sus enemigos, al encontrarlos, los devoraban y decían: “No es culpa nuestra, porque ellos pecaron contra el Señor, su pastizal seguro, la esperanza de sus antepasados.”

8»¡Huyan de Babilonia, del país de los caldeos!

¡Salgan como guías al frente del rebaño!

9Pues voy a hacer que un grupo

de poderosos pueblos del norte

ataque al mismo tiempo a Babilonia.

Se alinearán y la conquistarán.

Son guerreros expertos,

que disparan sus flechas sin fallar el tiro.

10Saquearán a los caldeos;

los saquearán hasta llenarse.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Caída de Babilonia

11»Ustedes, caldeos, que saquearon mi pueblo,

¡alégrense y diviértanse!

¡Salten como una novilla en la hierba!

¡Relinchen como caballos!

12Pero su patria y su ciudad natal

quedarán cubiertas de vergüenza.

Será la última de las naciones,

un desierto seco y desolado.

13Porque me enojaré y la dejaré sin habitantes,

completamente convertida en un desierto.

Todo el que pase por allí quedará espantado

al ver el castigo que recibió.

14»¡A sus puestos, arqueros, rodeen Babilonia!

¡Disparen contra ella todas sus flechas,

porque pecó contra mí, contra el Señor!

15¡Lancen gritos de guerra por todos lados!

¡Babilonia ya se rinde!

¡Cayeron las torres, se derrumbaron las murallas!

¡Esta es mi venganza: vénguense de ella!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

16No dejen en Babilonia a nadie que siembre o recoja las cosechas.

Al ver la guerra destructora,

los extranjeros volverán a su patria,

cada cual huyendo hacia su tierra.

Regreso de Israel

17»Israel es como una oveja perdida, perseguida por leones. Primero se lo comió el rey de Asiria; después, Nabucodonosor, rey de Babilonia, le royó los huesos. 18Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: Voy a castigar al rey de Babilonia y a su país, como lo hice con el rey de Asiria.50.18 Nínive, la capital del imperio asirio, había sido destruida en el año 612 a.C. Cf. Nah 1—3. 19Haré que Israel vuelva a su tierra, y como una oveja tendrá pastos abundantes en el Carmelo, en Basán, en la región montañosa de Efraín y en Galaad. 20Yo, el Señor, afirmo: En aquel tiempo, Israel y Judá estarán libres de culpas y pecados, porque yo perdonaré a los que deje con vida.

Derrota de Babilonia

21»¡Ataquen la región de Merataim

y a los habitantes de Pecod!50.21 Merataim era el nombre de una región al sur de Babilonia y los habitantes de Pecod eran los miembros de una de sus tribus. El profeta elige estos nombres por su parecido con dos palabras hebreas que significan, respectivamente, doble rebelión y lugar de castigo.

¡Persíganlos, destrúyanlos por completo!

¡Cumplan mis órdenes en todo!

Yo, el Señor, lo ordeno.»

22En el país se oye estruendo de batalla,

de gran destrucción.

23¡Babilonia, el martillo del mundo entero,

ha quedado roto, hecho pedazos!

¡Qué horror sienten las naciones

al ver lo que a Babilonia le ha pasado!

24Tú misma, Babilonia, te tendiste una trampa,

y sin darte cuenta caíste en ella.

Quedaste presa, atrapada,

porque te opusiste al Señor.

25El Señor abrió el depósito de sus armas

y sacó las armas de su ira,

porque el Señor todopoderoso

tiene una tarea que llevar a cabo

en la nación de los caldeos.

26¡Atáquenla por todas partes!

¡Abran sus graneros!

¡Amontonen a la gente y destrúyanla!

¡Que no quede nadie con vida!

27¡Maten a todos sus soldados,

envíenlos al matadero!

¡Ay de ellos! ¡Les llegó su día,

la hora de su castigo!

28(Gente escapada de Babilonia llega a Sión contando cómo el Señor nuestro Dios ha dado su merecido a Babilonia por lo que ella hizo con el templo.)

29«¡Llamen a todos los arqueros,

para que ataquen a Babilonia!

¡Acampen alrededor de la ciudad

para que nadie escape!

¡Páguenle como merece!

¡Hagan con ella lo mismo que ella hizo!

Porque ha sido insolente conmigo,

con el Señor, el Dios Santo de Israel.

30Por eso sus jóvenes caerán muertos por las calles

y todos sus guerreros morirán en ese día.

Yo, el Señor, lo afirmo.»

31El Señor todopoderoso dice:

«Nación insolente, yo estoy en contra tuya;

ha llegado tu día, la hora de castigarte.

32Nación insolente, tropezarás y caerás,

y nadie te levantará.

Prenderé fuego a todas tus ciudades,

y ese fuego destruirá todos tus contornos.»

33El Señor todopoderoso dice: «El pueblo de Israel y el pueblo de Judá están sufriendo la opresión. Sus enemigos los tienen presos y no quieren soltarlos. 34Pero su redentor50.34 Su redentor: Véase Is 41.14 n. es fuerte y se llama el Señor todopoderoso. Él se encargará de hacerles justicia; traerá paz al país y terror a los habitantes de Babilonia.»

35El Señor dice:

«¡Guerra a Babilonia y a sus habitantes!

¡A sus jefes y a sus sabios!

36¡Guerra a sus adivinos: que se vuelvan locos!

37¡Guerra a sus soldados: que tiemblen de miedo!

¡Guerra a sus caballos y sus carros!

¡Guerra a sus soldados mercenarios:

que se vuelvan como mujeres!

¡Guerra a sus tesoros: que se los roben!

38¡Guerra a sus ríos: que se sequen!

Porque Babilonia es un país de ídolos horribles,

y por ellos ha perdido el sentido.

39»Por eso, en Babilonia harán sus guaridas los gatos monteses y los chacales, y allí vivirán los avestruces. Jamás en todos los siglos venideros volverá a ser habitada. 40Quedará como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, cuando fueron destruidas. Nadie volverá a vivir allí, ni siquiera de paso. Yo, el Señor, lo afirmo.

41»Desde lejanas tierras del norte,

una nación poderosa y numerosos reyes

se preparan a venir.

42Están armados de arcos y lanzas;

son crueles, no tienen compasión,

sus gritos son como el estruendo del mar,

y van montados a caballo.

Están listos para la batalla contra Babilonia.

43El rey de Babilonia, al saber esta noticia,

se ha quedado paralizado de miedo,

y siente angustia y dolor

como mujer de parto.

44»Vendré repentinamente como un león que sale de los matorrales del Jordán y se lanza a los lugares donde siempre hay pasto fresco, y haré huir de ahí a los de Babilonia, y haré que gobierne la persona que yo escoja. Pues ¿quién puede compararse a mí? ¿Quién puede desafiarme? ¿Qué pastor me puede hacer frente? 45Escuchen el plan que yo, el Señor, he preparado contra Babilonia; el proyecto que he formulado contra el país de los caldeos: Aun a los corderos más pequeños se los llevarán, y las mismas praderas serán también destrozadas. 46La caída de Babilonia hará tanto ruido, que la tierra temblará, y sus gritos se oirán en las demás naciones.»