Dios habla Hoy (DHH)
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Mensaje del Señor a los judíos que fueron a Egipto

441Mensaje que Jeremías recibió para todos los judíos que vivían en Egipto, en las ciudades de Migdol, Tafnes, Menfis y la región del sur: 2«El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes han visto todas las calamidades que hice caer sobre Jerusalén y las demás ciudades de Judá. Ahora están en ruinas, y nadie vive en ellas 3por causa de las maldades que cometieron, pues me ofendieron adorando a otros dioses y ofreciéndoles incienso; dioses con los que ni ellos ni ustedes ni sus antepasados tenían nada que ver. 4Una y otra vez envié a mis siervos los profetas para que les dijeran a ustedes que no hicieran esas cosas repugnantes que yo detesto. 5Pero ustedes no me obedecieron ni me hicieron caso. En vez de dejar su maldad, siguieron ofreciendo incienso a otros dioses. 6Entonces se encendieron mi ira y mi furor, y ardieron como un fuego en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Quedaron en ruinas y desiertas hasta el día de hoy.

7»”Así pues, yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: ¿Por qué traen sobre ustedes mismos ese mal tan grande? ¿Por qué hacen que muera toda la gente de Judá, hombres, mujeres y niños, y hasta recién nacidos, de manera que no quede nadie? 8¿Por qué me ofenden con sus acciones y ofrecen incienso a otros dioses aquí en Egipto, donde han venido a vivir? Con ello van a provocar su propia destrucción, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación entre todas las naciones de la tierra. 9¿Ya se han olvidado de todas las maldades que cometieron los antepasados de ustedes, y de las que cometieron los reyes de Judá y sus esposas, y de las que ustedes mismos y las esposas de ustedes cometieron en el territorio de Judá y en las calles de Jerusalén? 10Hasta ahora ustedes no han cambiado de conducta, ni han sentido temor, ni han cumplido las instrucciones y leyes que a ustedes y a sus antepasados les di.

11»”Por eso yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, les digo: He decidido traer mal sobre ustedes y destruir a todo Judá. 12Haré que los que quedaron de Judá y se empeñaron en irse a vivir a Egipto, sean destruidos allá por completo. Todos, desde el más chico hasta el más grande, morirán por la guerra o el hambre, y se convertirán en ejemplo de maldición y humillación, en algo que causará terror. 13Castigaré a los que vivan en Egipto como castigué a Jerusalén, con la guerra, el hambre y la peste. 14Nadie de ese pequeño resto de Judá que se ha ido a vivir a Egipto, podrá escapar o quedar con vida. Y aunque quieran volver a Judá para establecerse allí, no volverán, a no ser unos cuantos refugiados.”»

15Entonces, aquellos que sabían que sus esposas ofrecían incienso a otros dioses, y las mujeres que se encontraban allí, todos los cuales formaban un grupo numeroso, más los judíos que vivían en la región sur de Egipto, respondieron a Jeremías:

16—No haremos caso de ese mensaje que nos has traído de parte del Señor. 17Al contrario, seguiremos haciendo lo que habíamos decidido hacer. Seguiremos ofreciendo incienso y ofrendas de vino a la diosa Reina del Cielo,44.17 Reina del Cielo: Véase 7.18 n. como lo hemos hecho hasta ahora y como antes lo hicieron nuestros antepasados y nuestros reyes y jefes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén. Pues antes teníamos comida en abundancia, nos iba bien y no nos vino ninguna desgracia; 18pero desde que dejamos de ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, nos falta de todo, y nuestra gente muere de hambre o en la guerra.

19Las mujeres añadieron:

—Nosotras hacíamos tortas que representaban a la Reina del Cielo, y le ofrecíamos incienso y ofrendas de vino, pero todo ello con el consentimiento de nuestros esposos. Y lo seguiremos haciendo.

20Entonces Jeremías respondió a todos los hombres y mujeres que le habían contestado de esa manera:

21—¿Creen ustedes que el Señor no se daba cuenta, o se había olvidado, de que ustedes y sus antepasados, sus reyes, sus jefes y el pueblo en general, ofrecían incienso a otros dioses en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? 22Pero el Señor ya no pudo soportar más las malas acciones que ustedes cometían y que a él tanto le disgustan. Por eso el país de ustedes está hoy en ruinas y sin nadie que viva en él; se ha convertido en ejemplo de maldición, en algo que causa terror. 23Esta desgracia en que ahora se encuentran les ha venido precisamente porque ofrecieron incienso a otros dioses, pecando así contra el Señor, y porque no obedecieron sus instrucciones y leyes, ni cumplieron sus mandatos.

24Jeremías dijo además a todo el pueblo, y especialmente a las mujeres:

—Escuchen este mensaje del Señor todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto. 25El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Ustedes las mujeres lo dicen de boca y lo practican de hecho. Ustedes dicen que han prometido ofrecer incienso y ofrendas de vino a la Reina del Cielo, y que cumplirán sin falta su promesa. ¡Muy bien, cumplan y pongan por obra lo que han prometido! 26Pero oigan todos ustedes, gente de Judá que vive en Egipto, lo que yo, el Señor, les digo: Juro por mi nombre soberano que ninguno de los de Judá volverá a pronunciar mi nombre en todo Egipto, diciendo: Por la vida del Señor. 27Porque yo estaré vigilando para enviarles calamidades y no beneficios. Todos los de Judá que viven en Egipto serán completamente aniquilados por la guerra o el hambre. 28Serán muy contados los que escapen de morir en la guerra y vuelvan de Egipto a Judá. Así, todos los que quedaban en Judá y vinieron a vivir a Egipto, verán qué palabras se cumplieron, si las mías o las de ellos. 29Yo, el Señor, les daré a ustedes esta señal como prueba de que mis amenazas se van a cumplir, y de que los castigaré en este país: 30Yo entregaré al faraón Hofra, rey de Egipto, en poder de sus enemigos mortales, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo mortal.”

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Promesas del Señor a Baruc

451El año cuarto del gobierno de Joaquim,45.1 El año cuarto… Joaquim: Véase 36.1 n. hijo de Josías, rey de Judá, mientras Baruc, hijo de Nerías, escribía lo que el profeta Jeremías le dictaba, dijo Jeremías a Baruc: 2-3«Tú, Baruc, dices: “¡Ay de mí! ¡El Señor no me da sino penas y dolores! Ya estoy cansado de llorar y no encuentro ningún alivio.” Pues el Señor dice respecto de ti, 4y me manda que te diga: “Yo destruyo lo que construí, y arranco lo que planté. Y lo mismo haré con toda la tierra. 5¿Quieres pedir para ti algo extraordinario? Pues no lo pidas, porque yo voy a enviar calamidades sobre toda la humanidad. Pero al menos permitiré que conserves tu vida por dondequiera que vayas. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Derrota de Egipto en Carquemis

461El Señor habló al profeta Jeremías acerca de las naciones. 2Este fue su mensaje acerca de Egipto, y en particular acerca del ejército del faraón Necao, rey de Egipto, que se hallaba en Carquemis,46.2 Después de la batalla de Carquemis, en el año 605 a.C., el territorio de Siria y Palestina cayó en poder de Babilonia. Cf. Jer 52.4-30. junto al río Éufrates, y a quien el rey Nabucodonosor de Babilonia derrotó en el año cuarto del gobierno de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá:

3«¡Preparen los escudos!

¡Láncense al ataque!

4¡Ensillen los caballos!

¡Monten, jinetes!

¡Pónganse los cascos y formen líneas!

¡Afilen las lanzas!

¡Pónganse las corazas!

5»Pero ¿qué es lo que veo?

Retroceden llenos de terror.

Sus guerreros se dispersan derrotados;

salen corriendo, sin mirar atrás.

¡Hay terror por todas partes!

Yo, el Señor, lo afirmo.

6¡No pueden huir los más veloces,

ni escapar los más valientes!

En el norte, junto al río Éufrates,

tropiezan y caen.

7¿Quién es ese que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas?

8Es Egipto, que crece como el Nilo,

como un río de aguas violentas.

Egipto dice: “Voy a crecer y a inundar la tierra,

voy a destruir las ciudades y sus habitantes.”

9»¡Que avance la caballería!

¡Adelante los carros!

¡Que se pongan en marcha los guerreros:

los soldados de Etiopía y de Libia,

armados de escudos;

los soldados de Lidia,

que manejan bien el arco!

10Este es el día del Señor todopoderoso,

el día en que va a vengarse de sus enemigos.

La espada herirá hasta saciarse,

hasta emborracharse de sangre.

Pues el Señor todopoderoso hará una matanza

en el país del norte, junto al Éufrates.

11»¡Pueblo de Egipto,

ve a Galaad en busca de medicinas!

¡Pero por más remedios que uses,

de nada te van a servir,

pues no hay remedio para ti!

12Las naciones ya saben que has sido humillado,

y en toda la tierra se te oye gritar;

chocan los guerreros unos contra otros,

y juntos ruedan por el suelo.»

El ataque de Nabucodonosor a Egipto

13El Señor habló al profeta Jeremías cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, se dirigía a atacar a Egipto:

46.13
Cf.

14«Anuncien en Egipto,

en Migdol, en Menfis y en Tafnes:

“¡Alerta, estén listos!

¡La espada hace estragos a tu alrededor!”

15¿Por qué huyó Apis,46.15 Apis era el toro sagrado venerado por los egipcios en Menfis desde tiempos muy antiguos. tu toro sagrado?

¿Por qué no pudo tenerse en pie?

Pues porque yo, el Señor, lo derribé.

16Tus soldados tropiezan y caen,

y unos a otros se dicen:

“¡Vámonos de aquí, volvamos a nuestra patria,

al país donde nacimos!

¡Huyamos de la violencia de la guerra!”

17»Pónganle este apodo al faraón, el rey de Egipto:

“Mucho ruido, pero a destiempo”.

18Yo, que soy el rey

y me llamo el Señor todopoderoso,

lo juro por mi vida:

Como el Tabor, que se destaca entre los montes,

y como el Carmelo, que se alza sobre el mar,

así es el enemigo que vendrá.

19Prepárense para el destierro,

habitantes de Egipto,

pues Menfis se convertirá en desierto,

en ruinas donde nadie vivirá.

20Egipto parece una hermosa novilla,

pero viene a picarle un tábano del norte.46.20 Del norte: alusión al enemigo que viene del norte. Véase 1.14-15 n.

21Sus soldados mercenarios

son como becerros gordos,

pero ellos también saldrán corriendo

y no podrán resistir,

porque llega el día de su desastre,

la hora de su castigo.

22Egipto huirá silbando como una serpiente

cuando se acerquen los ejércitos

y lo ataquen con hachas,

como si cortaran árboles.

23¡Cortarán sus espesos bosques!

Yo, el Señor, lo afirmo.

Eran más numerosos que las langostas,

y nadie los podía contar.

24Egipto será humillado,

y caerá en poder del pueblo del norte.»

25El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: «Voy a castigar a Amón, el dios de Tebas, a Egipto con sus dioses y sus reyes, y al faraón y a los que en él confían. 26Haré que caigan en poder de sus enemigos mortales, de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y de su gente. Pero al cabo de un tiempo, Egipto volverá a estar habitado como antes. Yo, el Señor, lo afirmo.

El Señor salvará a su pueblo

(Jer 30.10-11)

27»No temas, pueblo de Jacob, siervo mío;

no tengas miedo, Israel.

Pues a ti y a tus hijos los libraré

de ese país lejano donde están desterrados.

Volverás a vivir en paz,

tranquilo, sin que nadie te asuste.

28Yo, el Señor, afirmo:

No temas, pueblo de Jacob, siervo mío,

porque yo estoy contigo.

Destruiré todas las naciones

entre las cuales te dispersé.

Pero a ti no te destruiré;

solo te corregiré como mereces;

no te dejaré sin tu castigo.»