Dios habla Hoy (DHH)
3

Israel ha sido infiel al Señor

31El Señor dice:

«Si un hombre se divorcia de su mujer

y ella, al separarse de él,

se casa con otro hombre,

el primero no volverá a unirse con ella.

¡Eso sería una grave ofensa al país!

3.1
Cf.

Sin embargo, tú, Israel,

te has prostituido con muchos amantes,

¡y ahora quieres volver a mí!

Yo, el Señor, lo afirmo.

2»Mira las lomas peladas,3.2 Lomas peladas: Véase 2.20 n. fíjate bien:

¿dónde no te has dejado deshonrar?

Sentada como árabe del desierto,

a la orilla del camino esperabas a tus amantes.

Has manchado el país con tu prostitución y tu maldad.

3Por eso han faltado las lluvias

en invierno y primavera.

Tienes el descaro de una prostituta;

¡debería darte vergüenza!

4Hace poco me decías:

“Padre mío, amigo de mi juventud,

5¿vas a estar siempre enojado?,

¿te va a durar la ira para siempre?”

Y mientras decías esto,

hacías todo el mal que podías.»

El Señor exhorta a Israel y a Judá al arrepentimiento

6En tiempos del rey Josías me dijo el Señor: «¿Has visto lo que hizo la rebelde Israel? Fue y se dedicó a la prostitución sobre toda loma alta y bajo todo árbol frondoso. 7Yo pensé que, aun después de todo lo que ella había hecho, volvería a mí; pero no volvió. Su hermana, la infiel Judá, vio esto; 8y vio también que yo repudié a la rebelde Israel y que me divorcié de ella precisamente por el adulterio cometido. Pero Judá, la infiel hermana de Israel, no tuvo temor, sino que también ella fue y se dedicó a la prostitución. 9Y lo hizo con tanta facilidad, que profanó el país. Me fue infiel adorando a las piedras y a los árboles. 10Y después de todo esto, la infiel Judá tampoco volvió a mí de todo corazón, sino que me engañó. Yo, el Señor, lo afirmo.»

11El Señor me dijo: «La rebelde Israel es menos culpable que la infiel Judá. 12Ve y anuncia este mensaje mirando hacia el norte:

»“El Señor afirma:

¡Vuelve a mí, rebelde Israel!

No te recibiré de mal modo

ni mantendré mi enojo por siempre,

porque soy bondadoso.

Yo, el Señor, doy mi palabra.

13Reconoce tan solo tu maldad,

y que fuiste rebelde contra el Señor tu Dios;

que corriste en busca de amores extraños

debajo de todo árbol frondoso,

y que no obedeciste mis órdenes.

Yo, el Señor, lo afirmo.”»

14El Señor afirma: «Regresen, hijos rebeldes, pues yo soy su dueño.3.14 En el texto hebreo hay un juego de palabras entre el vocablo dueño y el nombre del dios cananeo Baal, que significa dueño, esposo o señor. Tomaré uno de cada ciudad y dos de cada clan, y los haré volver a Sión. 15Les daré los gobernantes que a mí me agradan, y ellos los gobernarán a ustedes con sabiduría y entendimiento. 16Y cuando ustedes hayan aumentado en el país y tengan ya muchos hijos, nadie volverá a hablar más del arca de la alianza del Señor; nadie pensará en ella ni se acordará más de ella; ya no hará falta ni se hará una nueva. Yo, el Señor, doy mi palabra.3.16 Se desconoce la fecha exacta en que desapareció el arca de la alianza, ya que el templo de Jerusalén fue saqueado más de una vez (cf. 1~R 14.25-26; 2~R 14.12-14). Su desaparición no pudo ser posterior a la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor, rey de Babilonia (cf. 2~R 25.9,13-17; Jer 52.13,17-23). Cf. Ap 21.3; 22.5. 17Jerusalén será llamada entonces el trono del Señor; todas las naciones se reunirán allí para honrarme, y no volverán a seguir tercamente las malas inclinaciones de su corazón.

18»Cuando llegue ese día, Judá se unirá a Israel, y juntos regresarán del país del norte a la tierra que di como herencia a los antepasados de ustedes.

La idolatría de Israel

19»Israel, yo decidí aceptarte como hijo

y darte una tierra envidiable,

el país más bello de todo el mundo.

Yo pensé que me llamarías padre

y que nunca te alejarías de mí.

20Pero como una mujer que es infiel a su esposo,

así ustedes me fueron infieles.

Yo, el Señor, lo afirmo.

21»Se oyen voces en las lomas desiertas:

¡son los israelitas, que lloran y piden compasión!

Se desviaron del camino recto

y se olvidaron de mí, el Señor su Dios.

22Vuélvanse a mí, hijos rebeldes,

y yo los curaré de su rebeldía.»

Respuesta de los israelitas al Señor

«Aquí estamos, acudimos a ti,

porque tú eres el Señor nuestro Dios.

23De nada nos sirve ir a las colinas

o gritar sobre los montes;

3.23
Véase

solo en el Señor nuestro Dios

encuentra Israel su salvación.

24La vergonzosa idolatría nos ha hecho perder

lo que nuestros padres consiguieron

desde que éramos niños:

ovejas y ganado, hijos e hijas.

25Humillémonos, pues, avergonzados,

cubiertos de deshonra,

pues desde niños y hasta ahora,

nosotros y nuestros antepasados

hemos pecado contra el Señor nuestro Dios

y no le hemos obedecido.»

4

Exhortación al arrepentimiento

41El Señor afirma:

«Si te quieres volver, Israel,

es a mí a quien debes volverte.

Si alejas tus ídolos odiosos

y no te apartas de mí,

2entonces podrás jurar por mi nombre

con verdad, justicia y rectitud.

Mi nombre será para las naciones

motivo de bendición y alabanza.»

3El Señor dice a la gente de Judá y Jerusalén:

«Cultiven terrenos no cultivados;

ya no siembren entre los espinos.

4Gente de Judá y de Jerusalén,

circuncídense y reconózcanme como Señor,

pongan en su corazón la marca de la alianza;4.4 Pongan en su corazón la marca de la alianza: lit. circunciden el prepucio de su corazón: Dt 10.16; 30.6; Ro 2.25-29.

no sea que, por sus malas acciones,

mi enojo se encienda como un fuego

y arda sin que nadie pueda apagarlo.

La invasión amenaza a Judá

5»Anuncien esto en Jerusalén y en Judá,

proclámenlo a son de trompeta por todo el país,

grítenlo bien fuerte:

“¡Vamos! ¡A reunirse!

¡A las ciudades fortificadas!”

6Levanten la bandera apuntando a Sión;

¡busquen refugio, no se detengan!

Porque voy a traer del norte4.6 Voy a traer del norte: Véase 1.14-15 n.

gran calamidad y destrucción.

7El león ya ha salido de su guarida,

el que destruye las naciones está en marcha;

ha salido de su patria para destruir tu país,

para dejar desiertas y en ruinas tus ciudades.

8Por eso, vístanse con ropas ásperas,

lloren y giman de dolor,

pues la ardiente ira del Señor

no se ha apartado de nosotros.»

9El Señor afirma:

«Cuando llegue ese día,

el rey y los jefes temblarán de miedo,

los sacerdotes sentirán terror

y los profetas quedarán espantados.»

10Yo dije: «¡Ay, Señor,

cómo has engañado a la gente de Jerusalén!

Les prometiste paz,

y lo que tienen es un cuchillo en el cuello.»

11Cuando llegue ese momento,

se dirá al pueblo de Jerusalén:

«Un viento caliente del desierto

sopla en dirección de mi pueblo.

No es la brisa que sirve

para limpiar de paja el trigo;

12el viento que yo haré venir

será demasiado fuerte para eso,

pues ahora voy a dictar sentencia contra ellos.»

Los enemigos rodean a Israel

13Miren, el enemigo avanza como una nube,

sus carros de guerra parecen un huracán,

sus caballos son más ligeros que las águilas.

¡Ay de nosotros, estamos perdidos!

14Jerusalén, limpia del mal tu corazón

y así te salvarás.

¿Hasta cuándo darás vueltas en tu cabeza

a pensamientos perversos?

15Desde Dan y las colinas de Efraín4.15 Dan, en las vertientes del río Jordán, marcaba el límite norte de Palestina; las colinas de Efraín son las montañas situadas a unos pocos km. al norte de Jerusalén.

llegan malas noticias:

16«Adviertan a las naciones y a Jerusalén

que de un país lejano vienen enemigos

lanzando gritos de guerra

contra las ciudades de Judá.

17Rodearán a Judá, como los que cuidan los campos,

porque se rebeló contra el Señor.

Yo, el Señor, lo afirmo.

18»Tu conducta y tus acciones

son la causa de lo que te ha sucedido;

tu maldad te ha dado este amargo fruto

y te hiere el corazón.»

Dolor de Jeremías por su pueblo

19¡Me retuerzo de dolor!

¡El corazón me palpita con violencia!

¡Estoy inquieto, no puedo callarme!

He escuchado un toque de trompeta,

un griterío de guerra.

20Llegan noticias de continuos desastres;

todo el país está en ruinas.

De repente han sido destruidos mis campamentos,

han quedado deshechas mis tiendas de campaña.

21¿Cuánto tiempo aún veré en lo alto la bandera

y escucharé el toque de la trompeta?

22«Mi pueblo es estúpido, no me conoce

—dice el Señor.

Son hijos sin juicio, que no reflexionan.

Les sobra talento para hacer el mal,

pero no saben hacer el bien.»

Jeremías ve la destrucción futura

23Miré a la tierra, y era un desierto sin forma;

miré al cielo, y no había luz.

24Miré a los montes, y estaban temblando;

todas las colinas se estremecían.

25Miré y ya no había ningún hombre,

y todas las aves se habían escapado.

26Miré y vi los jardines convertidos en desierto,

y todas las ciudades estaban en ruinas.

La ira terrible del Señor

había causado todo esto.

27El Señor dice:

«Toda la tierra será arrasada,

pero no la destruiré totalmente.

28La tierra se llenará de tristeza

y el cielo se pondrá de luto.

He hablado, y no me arrepentiré;

lo he resuelto, y no me volveré atrás.

29Ante los gritos de los jinetes y de los arqueros,

toda la gente sale corriendo;

se esconden en los matorrales

o trepan a los peñascos.

Todas las ciudades quedan abandonadas;

ya no hay nadie que viva en ellas.

30Y tú, ciudad en ruinas,

¿para qué te vistes de púrpura?,

¿para qué te cubres con joyas de oro?,

¿para qué te pintas de negro los ojos?

De nada sirve que te embellezcas,

pues tus amantes te han rechazado

y lo que buscan es tu muerte.

31Oigo gritos de dolor, como de una mujer

que da a luz a su primer hijo;

son los gritos de Sión,

que gime, extiende los brazos y dice:

“¡Ay de mí! ¡Me van a matar los asesinos!”»

5

Pecado de Jerusalén

51El Señor dice:

«Recorran las calles de Jerusalén,

miren bien, busquen por las plazas,

a ver si encuentran a alguien

que actúe con justicia,

que quiera ser sincero.

Si lo encuentran, perdonaré a Jerusalén.

2Hay quienes juran por la vida del Señor,

pero juran en falso.»

3Señor, lo que tú buscas es gente sincera.

Los castigaste, pero no les dolió;

los arruinaste, pero no quisieron aprender.

Tercos, más duros que la piedra,

no quisieron volver al buen camino.

4Yo pensé:

Solo los pobres se comportan como tontos,

porque no saben lo que el Señor quiere,

lo que su Dios ordena.

5Me dirigiré a la gente importante

y les hablaré.

Ellos, sin duda, sabrán lo que el Señor quiere,

lo que su Dios ordena.

Pero todos se habían rebelado contra Dios,

se habían negado a obedecerle.

6Por eso saldrán leones de la selva y los matarán,

los lobos del desierto los despedazarán,

los leopardos los atacarán junto a sus ciudades

y los harán pedazos cuando salgan;

porque han cometido muchos pecados,

numerosas traiciones.

7El Señor dice:

«¿Cómo voy a perdonarte todo esto?

Tus hijos me han abandonado,

y juran por dioses que no son dioses.

Les di comida en abundancia,

pero me fueron infieles

y en masa se entregaron a la prostitución.

8Como caballos sementales en celo,

relinchan por la mujer de su prójimo.

9¿Y no los he de castigar por estas cosas?

¿No he de dar su merecido a un pueblo así?

10¡Que sus enemigos entren y arrasen el viñedo,

5.10
Is 5.1-7
Jer 2.21

aunque no lo destruyan del todo!

¡Que le arranquen las ramas,

porque ya no es mi viñedo!

11¡Israel y Judá me han traicionado!

Yo, el Señor, lo afirmo.»

Anuncio del castigo

12Israel y Judá han negado al Señor;

han dicho: «Dios no cuenta.

Nada malo va a pasarnos,

no tendremos ni guerra ni hambre.»

13-14Los profetas son puro viento,

pues la palabra del Señor no está en ellos.

Pues bien, esto me ha dicho

el Señor, el Dios todopoderoso:

«Por decir ellos esas cosas,

esto es lo que les sucederá:

Voy a hacer que mis palabras

sean en tu boca como fuego,

y que el pueblo sea como leña,

y que ese fuego lo devore.»

15El Señor afirma:

«Israel, voy a traer contra ti

un pueblo que viene de lejos,5.15 Un pueblo que viene de lejos: Véase 1.14-15 n.

un pueblo fuerte y muy antiguo.

Tú no conoces su idioma

ni entiendes lo que dicen.

16Todos ellos son guerreros valientes,

y sus armas significan la muerte.

17Se comerán tus cosechas, tu pan,

y aun devorarán a tus hijos y a tus hijas.

Se comerán tus ovejas, tus reses,

tus viñas y tus higueras.

Con sus armas destruirán

las ciudades fortificadas en que tú confías.»

18El Señor afirma: «En ese tiempo, sin embargo, no los destruiré por completo. 19Cuando te pregunten: “¿Por qué nos hizo todo esto el Señor nuestro Dios?”, respóndeles: “Así como abandonaron al Señor y se pusieron a servir a dioses extranjeros en su propia tierra, así también tendrán que servir a gente extranjera en una tierra ajena.”

Advertencia a Israel

20»Avisen al reino de Israel,

y digan a Judá:

21“Oye esto, pueblo tonto y estúpido,

que tiene ojos y no ve,

que tiene oídos y no oye.

22Yo, el Señor, digo:

¿Es que ustedes no me temen?

¿Es que no tiemblan delante de mí?

Yo puse la playa como límite del mar,

un límite que el mar no puede pasar.

Sus olas se agitan impotentes

y rugen, pero no pueden pasarlo.

23Ustedes tienen un corazón terco y rebelde;

me abandonaron y se fueron.

24No reflexionaron ni dijeron:

Respetemos al Señor nuestro Dios,

que a su debido tiempo nos da la lluvia

en otoño y primavera,

y nos reserva el tiempo señalado para la cosecha.

25Pero el pecado de ustedes ha cambiado las cosas,

y no pueden disfrutar de esos beneficios.

26Porque hay en mi pueblo hombres malos

que acechan como cazadores de pájaros,

que ponen trampas para atrapar a los demás.

27Llenan sus casas de objetos robados,

como se llenan de pájaros las jaulas.

Así se hicieron poderosos y ricos,

28y están gordos y bien alimentados.

Su maldad no tiene límites:

no hacen justicia al huérfano

ni reconocen el derecho de los pobres.

29¿No los he de castigar por estas cosas?

¿No he de dar su merecido a gente así?

Yo, el Señor, lo afirmo.

30»”Algo terrible, espantoso,

está pasando en este país.

31Lo que anuncian los profetas es mentira;

los sacerdotes gobiernan a su antojo,

¡y mi pueblo así lo quiere!

Pero, ¿qué harán ustedes cuando llegue el fin?”»