Dios habla Hoy (DHH)
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Jeremías amenazado de muerte

261Al comienzo del reinado de Joaquim, hijo de Josías,26.1 Joaquim, hijo de Josías, sustituyó a su hermano Joacaz cuando este fue destituido por el faraón Necao (cf. 2~R 23.34; 2~Cr 36.4). El comienzo de su reinado corresponde a los años 609-608 a.C. en Judá, el Señor se dirigió a Jeremías 2y le dijo: «Párate en el atrio del templo, y di todo lo que te ordené que dijeras a la gente que viene de las ciudades de Judá para adorar en el templo. No dejes nada por decir. 3Quizá te hagan caso y dejen su mala conducta, y yo decida no castigarlos por sus malas acciones, como había pensado. 4Diles que yo, el Señor, digo: “Si no me hacen caso ni cumplen las instrucciones que les he dado, 5ni hacen caso a las advertencias de mis siervos los profetas, que una y otra vez les he enviado y a los que ustedes han desobedecido, 6entonces haré con este templo lo que hice con el de Siló. Haré de esta ciudad un ejemplo de maldición para todas las naciones de la tierra.”»

7Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron estas palabras que Jeremías pronunció en el templo. 8Y cuando él terminó de decir lo que el Señor le había ordenado, los sacerdotes, los profetas y el pueblo lo agarraron y le dijeron: «¡Vas a morir! 9¿Cómo te atreves a decir en nombre del Señor que este templo quedará como el de Siló, y que esta ciudad será destruida y quedará sin habitantes?» Y todo el pueblo se agolpó en el templo, alrededor de Jeremías.

10Los jefes de Judá, al oír lo que pasaba, fueron del palacio del rey al templo,26.10 El palacio del rey y el templo eran dos edificios anexos (cf. 2~R 11.19), de manera que los jefes de Judá, es decir, las autoridades civiles, que pudieron recibir la información e intervenir rápidamente. Cf. Jer 36.11-12. y allí, en la Puerta Nueva, se sentaron. 11Entonces los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: «Este hombre debe ser condenado a muerte porque ha hablado contra esta ciudad. Ustedes lo oyeron con sus propios oídos.»

12Jeremías se dirigió a los jefes y al pueblo, y les dijo: «El Señor fue quien me envió a hablar en su nombre, y a decir contra este templo y esta ciudad todo lo que ustedes han oído. 13Mejoren su conducta y sus acciones, obedezcan al Señor su Dios y él no les enviará las calamidades que les ha anunciado. 14En cuanto a mí, estoy en manos de ustedes; hagan conmigo lo que les parezca. 15Pero, eso sí, sepan bien esto: si me matan, ustedes y los habitantes de esta ciudad serán culpables de matar a un inocente; porque en verdad fue el Señor quien me envió a anunciarles claramente todas esas cosas.»

16Entonces los jefes y el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «No hay motivo para condenar a muerte a este hombre; nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios.»

17Algunos ancianos se levantaron y dijeron al pueblo que estaba allí reunido: 18«En tiempos de Ezequías, rey de Judá,26.18 Ezequías fue rey de Judá entre los años 716 y 687 a.C. (cf. 2 R 18—20). Miqueas de Moreset26.18 Miqueas de Moreset, contemporáneo de Isaías, había ejercido su actividad profética en el reino de Judá, un siglo antes que Jeremías. Cf. Miq 1.1. habló en nombre del Señor a todo el pueblo de Judá, diciéndole:

»“El Señor todopoderoso dice:

Sión quedará convertida en un campo arado,

Jerusalén quedará hecha un montón de ruinas

y la colina del templo se llenará de maleza.”

26.18
Miq 3.12

19»¿Acaso el rey Ezequías y todo el pueblo de Judá mataron a Miqueas? Todo lo contrario: el rey sintió temor del Señor y le pidió que tuviera compasión de ellos. Entonces el Señor no envió contra ellos la calamidad que les había anunciado. ¿Y vamos nosotros a cargar con la responsabilidad de un crimen tan grande?»

20También el profeta Urías, hijo de Semaías, de la ciudad de Quiriat-jearim, habló en nombre del Señor contra esta ciudad y contra el país, del mismo modo que Jeremías. 21El rey Joaquim, sus funcionarios y sus jefes oyeron lo que él dijo, y el rey quiso hacerlo matar. Pero cuando Urías se enteró, tuvo miedo y huyó a Egipto. 22El rey Joaquim envió a Egipto a Elnatán, hijo de Acbor, y a otros hombres, 23los cuales trajeron de Egipto a Urías y lo entregaron al rey Joaquim, quien mandó que lo mataran y que echaran su cadáver a la fosa común.

24Ahicam,26.24 Antes de ser funcionario del rey Joaquim, Ahicam había prestado servicios durante el reinado de Josías (cf. 2~R 22.12,14). Su hijo Guedalías fue gobernador de Judá después de la caída de Jerusalén en el año 587 a.C. (cf. 2~R 25.22). hijo de Safán, habló en favor de Jeremías, y esto hizo que no lo entregaran al pueblo para que lo mataran.

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Acción simbólica: el yugo

271El año cuarto del reinado de Sedequías,27.1 Sedequías: según algunas versiones y mss. antiguos (cf. v. 3). Heb. Joaquim. Sedequías reinó entre los años 598 y 587 a.C., de manera que el año cuarto corresponde al año 594 a.C. Cf. 2~R 24.18-20; 2~Cr 36.11-13. hijo de Josías, en Judá, el Señor se dirigió a Jeremías, 2y le dijo: «Hazte unas correas y un yugo, y póntelo todo al cuello. 3Luego manda un recado a los reyes de Edom, Moab, Amón, Tiro y Sidón por medio de los mensajeros que han venido a Jerusalén a visitar al rey Sedequías. 4Ordénales decir a sus soberanos que yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: 5Con gran despliegue de poder hice el mundo, y los hombres y animales que hay en él, y puedo dárselo a quien yo quiera. 6Pues bien, yo he puesto todas estas tierras bajo el poder de mi servidor Nabucodonosor, rey de Babilonia,27.6 Mi servidor Nabucodonosor, rey de Babilonia: Nabucodonosor recibe este calificativo porque el Señor se vale de él para llevar a cabo sus designios. Cf. Is 45.1. y hasta a los animales salvajes los he puesto bajo su dominio. 7Todas las naciones estarán sometidas a él, a su hijo y a su nieto, hasta que a su país le llegue el momento de estar también sometido a grandes naciones y reyes poderosos. 8Y si algunas naciones o reyes no se someten al yugo de Nabucodonosor, yo los castigaré con guerra, hambre y peste, hasta que todos queden bajo su poder. Yo, el Señor, lo afirmo.

9»Por tanto, no hagan ustedes caso a esos profetas, adivinos o intérpretes de sueños, ni a los hechiceros que pretenden predecir el futuro y que les aconsejan no someterse al rey de Babilonia. 10Eso que les dicen es mentira, y lo único que van a conseguir ustedes es que los destierren de su país, y que yo los disperse y mueran. 11En cambio, a la nación que se someta al poder del rey de Babilonia, yo la dejaré quedarse en su tierra para que viva en ella y la cultive. Yo, el Señor, lo afirmo.»

12Yo, Jeremías, repetí todo esto a Sedequías, rey de Judá, y además le dije: «Sométanse al poder del rey de Babilonia y de su pueblo, y vivirán. 13¿Qué necesidad hay de que mueran tú y tu pueblo a causa de la guerra, el hambre y la peste? Porque el Señor ha dicho que esto le pasará a toda nación que no se someta al rey de Babilonia. 14No hagan caso a esos profetas que les aconsejan no someterse al rey de Babilonia, porque lo que les dicen es mentira. 15El Señor afirma que él no los envió; falsamente hablan ellos en el nombre del Señor. Y así, el Señor acabará por dispersarlos a ustedes, y ustedes y los profetas que les han dicho esas cosas morirán.»

16También me dirigí a los sacerdotes y a todo el pueblo, y les dije: «Esto dice el Señor: “No hagan caso a los profetas que les aseguran que muy pronto van a ser devueltos de Babilonia los utensilios del templo.27.16 Estos utensilios del templo habían sido llevados a Babilonia en la primera deportación. Cf. 2~R 24.13. Eso que les dicen es mentira. 17¡No les hagan caso! Sométanse al rey de Babilonia y vivirán. ¿Qué necesidad hay de que esta ciudad se convierta en un montón de ruinas? 18Si realmente son profetas, y en verdad yo les he hablado, que me pidan a mí, el Señor todopoderoso, que no permita que sean llevados a Babilonia los utensilios que aún quedan en el templo, en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén.”

19-21»Cuando el rey Nabucodonosor se llevó de Jerusalén a Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y lo desterró a Babilonia junto con todos los hombres principales de Judá y de Jerusalén,

27.19-21
Cf.
no se llevó las columnas, ni la enorme pila de bronce para el agua, ni las bases, ni el resto de los utensilios del templo. El Señor todopoderoso dice a propósito de esos objetos que quedaron en el templo y en el palacio del rey de Judá y en Jerusalén:27.19-21 Acerca de las columnas, la pila de bronce y las bases, cf. 1~R 7.15-39. Los babilonios las consideraban particularmente valiosas a causa del metal con que habían sido fabricadas. 22“Se los llevarán a Babilonia, y allí se quedarán hasta que yo quiera traerlos otra vez a este lugar.27.22 Traerlos otra vez a este lugar: Cf. Esd 1.7-11; 5.14-15; 6.5; 7.19. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

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Jeremías y el profeta Hananías

281En el quinto mes28.1 El quinto mes, llamado en hebreo Ab, corresponde a julio-agosto en nuestro calendario. del mismo año, es decir, del año cuarto del reinado de Sedequías en Judá, el profeta Hananías, hijo de Azur, del pueblo de Gabaón, se dirigió a Jeremías en el templo, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo, y le dijo:

2—El Señor todopoderoso, el Dios de Israel, dice: “Voy a romper el yugo del rey de Babilonia, y 3dentro de dos años haré que sean devueltos a este lugar todos los utensilios del templo que se llevó a Babilonia el rey Nabucodonosor. 4Y también haré que regresen a este lugar Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y toda la demás gente que salió desterrada de Judá a Babilonia. Sí, yo romperé el yugo del rey de Babilonia. Yo, el Señor, lo afirmo.”

5El profeta Jeremías respondió al profeta Hananías, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo que se encontraba en el templo:

6—¡Sí, ojalá el Señor haga eso! ¡Ojalá haga el Señor que se cumplan las palabras que has dicho, y que sean devueltos los utensilios del templo y regresen de Babilonia todos los desterrados! 7Pero escucha esto que te digo a ti y a todo el pueblo: 8Los profetas que hubo en tiempos pasados, antes que naciéramos tú y yo, anunciaron guerra, calamidad y peste contra numerosas naciones y reinos poderosos. 9Pero cuando un profeta anuncia prosperidad, solamente si se cumplen sus palabras se comprueba que realmente el Señor lo envió.

28.9
Cf.

10Entonces Hananías le quitó a Jeremías el yugo del cuello y lo hizo pedazos, 11al tiempo que decía delante de todo el pueblo:

—El Señor dice: “De esta misma manera, dentro de dos años quitaré del cuello de todas las naciones el yugo del rey Nabucodonosor de Babilonia, y lo romperé.”

Y Jeremías se fue. 12Algún tiempo después de que Hananías le quitara a Jeremías el yugo que llevaba al cuello y lo rompiera, el Señor se dirigió al profeta Jeremías, y le dijo: 13«Ve y dile a Hananías que yo, el Señor, digo: Hiciste pedazos un yugo de madera, pero yo te he preparado un yugo de hierro. 14Porque yo, el Señor todopoderoso, el Dios de Israel, digo: He puesto sobre el cuello de todas esas naciones un yugo de hierro para que sirvan como esclavos al rey Nabucodonosor de Babilonia. Hasta a los animales salvajes los he puesto bajo su poder.»

15Entonces dijo Jeremías a Hananías:

—¡Escucha, Hananías! El Señor no te ha enviado, y tú estás dando a este pueblo una falsa confianza. 16Por eso, el Señor dice: “Te voy a enviar, sí, pero para hacerte desaparecer de la tierra. Este año morirás, porque con tus palabras has llevado al pueblo a ponerse en contra mía.”

17Y el profeta Hananías murió en el séptimo mes de aquel mismo año.