Dios habla Hoy (DHH)
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Acción simbólica sobre la infidelidad de Israel13.1-11 Estas acciones simbólicas eran algo más que meras ilustraciones visuales del mensaje anunciado, ya que de alguna manera llevaban a la realidad aquello que anunciaban (cf. Jer 25.15-19; 27.1-3,12; 32.1-15; 43.8-13; 51.59-64).

131El Señor me dijo: «Ve y cómprate un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo mojes con agua.» 2Yo compré el cinturón, como el Señor me lo había ordenado, y me lo puse en la cintura. 3Entonces me habló de nuevo el Señor y me dijo: 4«Toma el cinturón que compraste y que tienes puesto, vete al río Éufrates y escóndelo allí, en la grieta de una roca.» 5Fui entonces al río Éufrates y lo escondí, como el Señor me lo había ordenado.

6Al cabo de mucho tiempo, el Señor me dijo: «Ve al río Éufrates y trae el cinturón que te ordené que escondieras allá.» 7Fui al río Éufrates, busqué en la tierra y saqué el cinturón del sitio en que lo había escondido, pero ya estaba podrido y no servía para nada.

8Entonces el Señor se dirigió a mí una vez más, 9y me dijo: «De esta misma manera destruiré el orgullo de Judá y Jerusalén. 10Este pueblo malvado se niega a obedecer mis órdenes y sigue tercamente las inclinaciones de su corazón. Se ha ido tras otros dioses, para servirlos y adorarlos. Es como ese cinturón, que no sirve para nada. 11Así como uno se aprieta el cinturón alrededor de la cintura, así tuve a todo el pueblo de Israel y a todo el pueblo de Judá muy unidos a mí, para que fueran mi pueblo y dieran a conocer mi nombre, y fueran mi honor y mi gloria. Pero no me obedecieron. Yo, el Señor, lo afirmo.

Otra acción simbólica sobre el futuro castigo

12»Diles también: “El Señor, el Dios de Israel, dice: Cualquier vasija puede llenarse de vino.” Los israelitas te van a contestar: “¿Acaso no sabemos de sobra que cualquier vasija puede llenarse de vino?” 13Y tú les responderás: “El Señor dice: Voy a emborrachar13.13 Voy a emborrachar: alusión al juicio de Dios (Is 51.17; Jer 25.15-29; 49.12; Ez 23.32-34; Ap 16). a todos los que viven en este país; a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los que viven en Jerusalén. 14Luego los romperé como vasijas, unos contra otros, padres e hijos por igual. No les tendré compasión; los destruiré sin misericordia y sin piedad. Yo, el Señor, lo afirmo.”»

Advertencia a Israel

15¡Israelitas, el Señor ha hablado!

No sean orgullosos, escúchenlo con atención.

16Honren al Señor su Dios,

antes que él haga llegar la oscuridad

y tropiecen ustedes en los montes tenebrosos;

antes que él convierta en tinieblas,

en pesada sombra,

la luz que ustedes esperaban.

17Si ustedes no hacen caso,

lloraré en secreto a causa de su orgullo;

de mis ojos correrán las lágrimas,

porque se llevan preso el rebaño del Señor.

Mensaje de parte de Dios para el rey

18«Di al rey y a la reina madre:

“Bajen del trono, siéntense en el suelo,

pues de su cabeza ha caído

la corona que los adornaba.”

19Las ciudades del Négueb están sitiadas;

nadie puede pasar.

Todos los de Judá fueron llevados al destierro,

a un destierro total.

20Alcen la vista y miren

cómo viene del norte el enemigo.

¿Dónde está el rebaño que yo te había confiado,

ese rebaño que era tu orgullo?

Anuncio del destierro de Israel

21»¿Y qué vas a decir, Jerusalén,

cuando tengas que ser gobernada

por gente que tú misma instruiste?

Te vendrán dolores

como a mujer de parto.

22Y si preguntas por qué te pasa esto,

debes saber que es por tus graves pecados;

¡por eso te han desnudado

y han abusado de ti!

23¿Puede un negro cambiar de color?

¿Puede un leopardo quitarse sus manchas?

Pues tampoco ustedes, acostumbrados al mal,

pueden hacer lo bueno.

24Por eso voy a dispersarlos a ustedes

como a paja que arrastra el viento del desierto.

25Ese es tu destino, Israel,

eso has merecido que yo te haga.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Pues te olvidaste de mí

y pusiste tu confianza en falsos ídolos.

26Yo también te voy a desnudar del todo

y a exponerte a la vergüenza.

27He visto tu pasión, tus adulterios,

tu vergonzosa conducta de prostituta,

tus repugnantes acciones

en las colinas13.27 En las colinas: Véase 2.20 n. y en los campos.

¡Ay de ti, Jerusalén!,

¿cuánto tiempo seguirás estando impura?»