Dios habla Hoy (DHH)
3

La lengua

31Hermanos míos, no haya entre ustedes tantos maestros, pues ya saben que quienes enseñamos seremos juzgados con más severidad. 2Todos cometemos muchos errores; ahora bien, si alguien no comete ningún error en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de controlar todo su cuerpo. 3Cuando ponemos freno en la boca a los caballos para que nos obedezcan, controlamos todo su cuerpo. 4Y fíjense también en los barcos: aunque son tan grandes y los vientos que los empujan son fuertes, los pilotos, con un pequeño timón, los guían por donde quieren. 5Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas. ¡Qué bosque tan grande puede quemarse por causa de un pequeño fuego! 6Y la lengua es un fuego. Es un mundo de maldad puesto en nuestro cuerpo, que contamina a toda la persona. Está encendida por el infierno mismo, y a su vez hace arder todo el curso de la vida. 7El hombre es capaz de dominar toda clase de fieras, de aves, de serpientes y de animales del mar, y los ha dominado; 8pero nadie ha podido dominar la lengua. Es un mal que no se deja dominar y que está lleno de veneno mortal. 9Con la lengua, lo mismo bendecimos a nuestro Señor y Padre, que maldecimos a los hombres creados por Dios a su propia imagen.

3.9
Gn 1.26-27
10De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11De un mismo manantial no puede brotar a la vez agua dulce y agua amarga. 12Así como una higuera no puede dar aceitunas ni una vid puede dar higos, tampoco, hermanos míos, puede dar agua dulce un manantial de agua salada.

La verdadera sabiduría3.13-18 La verdadera sabiduría: Cf. Job 28; Pr 1—9; Eclo 14.20—15.10; Sab 6.22—11.14; Bar 3.9—4.4.

13Si entre ustedes hay alguno sabio y entendido, que lo demuestre con su buena conducta, con la humildad que su sabiduría le da. 14Pero si ustedes dejan que la envidia les amargue el corazón, y hacen las cosas por rivalidad, entonces no tienen de qué enorgullecerse y están faltando a la verdad. 15Porque esta sabiduría no es la que viene de Dios, sino que es sabiduría de este mundo, de la mente humana y del diablo mismo. 16Donde hay envidias y rivalidades, hay también desorden y toda clase de maldad; 17pero los que tienen la sabiduría que viene de Dios, llevan ante todo una vida pura; y además son pacíficos, bondadosos y dóciles. Son también compasivos, imparciales y sinceros, y hacen el bien. 18Y los que procuran la paz, siembran en paz para recoger como fruto la justicia.

4

La amistad con el mundo

41¿De dónde vienen las guerras y las peleas entre ustedes? Pues de los malos deseos que siempre están luchando en su interior. 2Ustedes quieren algo, y no lo obtienen; matan, sienten envidia de alguna cosa, y como no la pueden conseguir, luchan y se hacen la guerra. No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios; 3y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal, pues lo quieren para gastarlo en sus placeres. 4¡Oh gente infiel! ¿No saben ustedes que ser amigos del mundo es ser enemigos de Dios? Cualquiera que decide ser amigo del mundo, se vuelve enemigo de Dios. 5Por algo dice la Escritura: «Dios ama celosamente el espíritu que ha puesto dentro de nosotros.»4.5 Referencia a un texto desconocido. Cf. Ex 20.5; Dt 4.24; Zac 8.2. 6Pero Dios nos ayuda más con su bondad, pues la Escritura dice: «Dios se opone a los orgullosos, pero trata con bondad a los humildes.»

4.6
Pr 3.34
7Sométanse, pues, a Dios. Resistan al diablo, y este huirá de ustedes. 8Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Límpiense las manos, pecadores! ¡Purifiquen sus corazones, ustedes que quieren amar a Dios y al mundo a la vez! 9¡Aflíjanse, lloren y laméntense! ¡Que su risa se cambie en lágrimas y su alegría en tristeza! 10Humíllense delante del Señor, y él los enaltecerá.

11Hermanos, no hablen mal unos de otros. El que habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas a la ley, te haces juez de ella en vez de obedecerla.

4.11-12
Cf.
12Solamente hay uno que ha dado la ley y al mismo tiempo es Juez, y es aquel que puede salvar o condenar; tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?

No hacer planes con orgullo

13Ahora oigan esto, ustedes, los que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, y allí pasaremos un año haciendo negocios y ganando dinero», 14¡y ni siquiera saben lo que mañana será de su vida! Ustedes son como una neblina que aparece por un momento y en seguida desaparece. 15Lo que deben decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» 16En cambio, ustedes insisten en hablar orgullosamente; y todo orgullo de esa clase es malo. 17El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado.

5

Advertencias a los ricos

51¡Oigan esto, ustedes los ricos! ¡Lloren y griten por las desgracias que van a sufrir! 2Sus riquezas están podridas; sus ropas, comidas por la polilla. 3Su oro y su plata se han enmohecido, y ese moho será una prueba contra ustedes y los destruirá como fuego. Han amontonado riquezas en estos días, que son los últimos. 4El pago que no les dieron a los hombres que trabajaron en su cosecha, está clamando contra ustedes; y el Señor todopoderoso ha oído la reclamación de esos trabajadores.

5.4
Cf.
5Aquí en la tierra se han dado ustedes una vida de lujo y placeres, engordando como ganado, ¡y ya llega el día de la matanza! 6Ustedes han condenado y matado a los inocentes sin que ellos opusieran resistencia.

Esperar con paciencia

7Pero ustedes, hermanos, tengan paciencia hasta que el Señor venga. El campesino que espera recoger la preciosa cosecha, tiene que aguardar con paciencia las temporadas de lluvia. 8Ustedes también tengan paciencia y manténganse firmes, porque muy pronto volverá el Señor.

9Hermanos, no se quejen unos de otros, para que no sean juzgados; pues el Juez está ya a la puerta.5.9 El Juez puede ser Cristo (v. 8; cf. Mt 25.31; Hch 10.42) o Dios mismo (4.12; cf. Ro 2.16; Heb 12.23). 10Hermanos míos, tomen como ejemplo de sufrimiento y paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor. 11Pues nosotros consideramos felices a los que soportan con fortaleza el sufrimiento. Ustedes han oído cómo soportó Job sus sufrimientos, y saben de qué modo lo trató al fin el Señor,

5.11
Job 1.21-22
2.10
42.10-17
porque el Señor es muy misericordioso y compasivo.

12Sobre todo, hermanos míos, no juren: ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ninguna otra cosa. Cuando digan «sí», que sea sí; y cuando digan «no», que sea no, para que Dios no los condene.

5.12
Mt 5.34-37

La oración

13Si alguno de ustedes está afligido, que ore. Si alguno está contento, que cante alabanzas. 14Si alguno está enfermo, que llame a los ancianos5.14 Ancianos: es decir, los que presiden la comunidad. de la iglesia, para que oren por él y en el nombre del Señor lo unjan con aceite. 15Y cuando oren con fe, el enfermo sanará, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados. 16Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser sanados. La oración fervorosa del justo tiene mucho poder. 17El profeta Elías era un hombre como nosotros, y cuando oró con fervor pidiendo que no lloviera, dejó de llover sobre la tierra durante tres años y medio.

5.17
1~R 17.1
18.1
18Después, cuando oró otra vez, volvió a llover, y la tierra dio su cosecha.
5.18
1~R 18.42-45

La conversión del pecador

19Hermanos míos, si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro lo hace volver, 20sepan ustedes que cualquiera que hace volver al pecador de su mal camino, lo salva de la muerte y hace que muchos pecados sean perdonados.