Dios habla Hoy (DHH)
5

El viñedo, imagen de Judá

51Voy a entonar en nombre de mi mejor amigo

el canto dedicado a su viñedo.

Mi amigo tenía un viñedo

en un terreno muy fértil.

2Removió la tierra, la limpió de piedras

y plantó cepas de la mejor calidad.

En medio del sembrado levantó una torre

y preparó también un lugar donde hacer el vino.

Mi amigo esperaba del viñedo uvas dulces,

pero las uvas que este dio fueron agrias.

3Ahora, habitantes de Jerusalén, gente de Judá,

digan ustedes quién tiene la culpa,

si mi viñedo o yo.

4¿Había algo más que hacerle a mi viñedo?

¿Hay algo que yo no le haya hecho?

Yo esperaba que diera uvas dulces,

¿por qué, entonces, dio uvas agrias?

5Pues bien, les voy a decir

qué pienso hacer con mi viñedo:

voy a quitarle la cerca, para que lo destruyan;

voy a agrietarle el muro, para que lo pisoteen;

6voy a dejarlo abandonado.

No lo podarán ni lo desyerbarán,

y se llenará de espinos y maleza.

Voy a ordenar a las nubes

que no envíen su lluvia sobre él.

7El viñedo del Señor todopoderoso,

su sembrado preferido,

es el país de Israel,

el pueblo de Judá.

El Señor esperaba de ellos respeto a su ley,

y solo encuentra asesinatos;

esperaba justicia,

y solo escucha gritos de dolor.

Amenazas contra los malvados

8¡Ay de ustedes, que compran casas y más casas,

que consiguen campos y más campos,

hasta no dejar lugar a nadie más,

y se instalan como si fueran los únicos en el país!

9El Señor todopoderoso me ha jurado:

«Muchas casas serán destruidas;

y por grandes y hermosas que sean,

nadie las habitará.

10Tres hectáreas plantadas de uvas

no rendirán más que un barrilito de vino.

Diez costales de semilla

solo rendirán uno de trigo.»

11¡Ay de ustedes, que madrugan para emborracharse,

y al calor del vino se quedan hasta la noche!

12Todo es música de arpas, salterios, tambores y flautas,

y mucho vino en sus banquetes;

pero no se fijan en lo que hace el Señor,

no toman en cuenta sus obras.

13Por eso, por no querer entender, mi pueblo irá al destierro.

Todo el pueblo, con sus jefes,

morirá de hambre y de sed.

14Como una fiera, el sepulcro abre su boca sin medida,

para tragarse al pueblo y a sus jefes,

a esa gente que vive en juergas y diversiones.

15La gente quedará completamente humillada;

los orgullosos tendrán que bajar los ojos.

16El Señor todopoderoso mostrará su grandeza en el juicio;

el Dios Santo mostrará su santidad haciendo justicia.

17Las ciudades serán destruidas

y en sus ruinas pastarán ovejas y cabras.

18¡Ay de ustedes, que con mentiras arrastran la maldad,

que arrastran el pecado como quien tira de un carro!

19Ustedes que dicen: «Que Dios haga pronto sus cosas,

para que las veamos;

que el Dios Santo de Israel cumpla de prisa sus planes,

para que los conozcamos.»

20¡Ay de ustedes, que llaman bueno a lo malo,

y malo a lo bueno;

que convierten la luz en oscuridad,

y la oscuridad en luz;

que convierten lo amargo en dulce,

y lo dulce en amargo!

21¡Ay de ustedes, que se creen sabios

y se consideran inteligentes!

22¡Ay de ustedes, que son campeones bebiendo vino,

y nadie les gana en preparar licores!

23Ustedes, que por dinero declaran inocente al culpable

y desconocen los derechos del inocente.

24Por eso, así como el fuego quema la paja

y las llamas devoran las hojas secas,

así también perecerán ustedes,

como plantas que se pudren de raíz

y cuyas flores se deshacen como el polvo.

Porque despreciaron las enseñanzas y las órdenes

del Señor todopoderoso, el Dios Santo de Israel.

25Por eso el Señor se enojó contra su pueblo

y levantó la mano para castigarlo.

Los montes se estremecieron,

los cadáveres quedaron tirados como basura en las calles.

Y sin embargo la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

26El Señor levanta una bandera

y a silbidos llama a una nación lejana;

de lo más lejano de la tierra la hace venir.

Viene en seguida, llega con gran rapidez;

27no hay entre ellos nadie débil ni cansado,

nadie que no esté bien despierto,

nadie que no tenga el cinturón bien ajustado,

nadie que tenga rotas las correas de sus sandalias.

28Tienen las flechas bien agudas

y todos sus arcos bien tensos.

Los cascos de sus caballos son como dura piedra,

y como un torbellino las ruedas de sus carros;

29su rugido es como el rugido de un león,

que gruñe y agarra la presa,

y se la lleva sin que nadie se la pueda quitar.

30Esa nación, al llegar el día señalado,

rugirá, como el mar, contra Israel;

y si alguien observa la tierra,

la verá envuelta en tinieblas

y oscurecida la luz por los nubarrones.

6

Llamamiento de Isaías

61El año en que murió el rey Ozías,6.1 El año: alrededor del 740 a.C. Cf. 2~R 15.7; 2~Cr 26.23. vi al Señor sentado en un trono muy alto; el borde de su manto llenaba el templo. 2Unos seres como de fuego6.2 Seres como de fuego: lit. serafines, palabra hebrea que significa los ardientes. Solo aquí menciona la Biblia a estos seres celestiales. estaban por encima de él. Cada uno tenía seis alas. Con dos alas se cubrían la cara, con otras dos se cubrían la parte inferior del cuerpo y con las otras dos volaban. 3Y se decían el uno al otro:

«Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso;

toda la tierra está llena de su gloria.»

4Al resonar esta voz, las puertas del templo temblaron, y el templo mismo se llenó de humo. 5Y pensé: «¡Ay de mí, voy a morir! He visto con mis ojos al Rey, al Señor todopoderoso; yo, que soy un hombre de labios impuros y vivo en medio de un pueblo de labios impuros.»

6En ese momento uno de aquellos seres como de fuego voló hacia mí. Con unas tenazas sostenía una brasa que había tomado de encima del altar, 7y tocándome con ella la boca, me dijo:

«Mira, esta brasa ha tocado tus labios.

Tu maldad te ha sido quitada,

tus culpas te han sido perdonadas.»

8Entonces oí la voz del Señor, que decía:

«¿A quién voy a enviar?

¿Quién será nuestro mensajero?»

Yo respondí:

«Aquí estoy yo, envíame a mí.»

9Y él me dijo:

«Anda y dile a este pueblo lo siguiente:

“Por más que escuchen, no entenderán;

por más que miren, no comprenderán.”

10Entorpece la mente de este pueblo;

tápales los oídos y cúbreles los ojos

para que no puedan ver ni oír,

ni puedan entender,

para que no se vuelvan a mí

y yo no los sane.»6.10 Entorpece… y yo no los sane: El NT cita con frecuencia estos vv. (Mt 13.14-15; Mc 4.12; Lc 8.10; Jn 12.40; Hch 28.26-27). Cf. Ez 12.2.

11Yo le pregunté:

«¿Cuánto tiempo durará esto, Señor?»

Y él me contestó:

«Hasta que las ciudades queden destruidas

y sin ningún habitante;

hasta que las casas queden sin gente,

y los campos desiertos,

12y el Señor haga salir desterrada a la gente,

y el país quede completamente vacío.

13Y si aún queda una décima parte del pueblo,

también será destruida,

como cuando se corta un roble o una encina

y solo queda el tronco.»

(Pero de ese tronco saldrá un retoño sagrado.)

7

Primer mensaje de Isaías a Ahaz

71El rey de Siria, Resín, y el rey de Israel, Pécah, hijo de Remalías, atacaron a Jerusalén y quisieron conquistarla, pero no pudieron. Esto sucedió cuando Ahaz, hijo de Jotam y nieto de Ozías, era rey de Judá.7.1 2~R 16.5; cf. 2~Cr 28.5-6. Ahaz fue rey de Judá del 736 al 716 a.C. 2En esa ocasión llevaron esta noticia al rey Ahaz y a su familia: «Los sirios se han aliado con Efraín.» El rey y el pueblo empezaron a temblar como tiemblan los árboles del bosque cuando sopla el viento.

3Entonces el Señor dijo a Isaías: «Toma a tu hijo Sear-iasub y ve a encontrarte con el rey Ahaz en el extremo del canal del estanque superior, en el camino que va al campo del Lavador de Paños, 4y dile:

“Ten cuidado, pero no te asustes;

no tengas miedo ni te acobardes

por esos dos tizones humeantes,

Resín con sus sirios, y el hijo de Remalías,7.4 Tizones humeantes: Imagen irónica, que insinúa que el poder de Siria y de Israel se estaba extinguiendo. El hijo de Remalías es Pécah, rey de Israel (v. 1), a quien el profeta, en señal de desprecio, ni siquiera menciona por nombre.

que están ardiendo en furor.

5Los sirios, con el pueblo de Efraín y el hijo de Remalías,

han tramado hacerte mal.

Han dicho:

6Invadamos Judá y metámosle miedo;

apoderémonos de ella

y pongamos por rey al hijo de Tabeel.7.6 No existen datos para identificar con certeza a este hijo de Tabeel. Según algunos intérpretes, podría tratarse de un hijo de Tubail, el rey de Tiro, que también formaba parte de la coalición antiasiria.

7Pero el Señor dice:

¡Eso jamás sucederá!

8-9Damasco es la capital de Siria,

y Resín es el rey de Damasco;

Samaria es la capital de Efraín,

y el hijo de Remalías es el rey de Samaria;7.8-9 Damasco… Samaria: Estas frases quedan en suspenso, pero su sentido se aclara si se completan con alguna expresión como la siguiente: «Jerusalén es la capital de Judá y un descendiente de David es el rey de Jerusalén.» Es decir, que los enemigos de Judá no triunfarían, porque el rey Ahaz, a diferencia de los otros reyes, podía apoyarse en algo tan firme como la promesa del Señor a David.

pero dentro de sesenta y cinco años

Efraín dejará de ser nación;

y si ustedes no tienen una fe firme,

tampoco quedarán firmemente en pie.”»

Segundo mensaje: el nacimiento de Emanuel

10El Señor dijo también a Ahaz: 11«Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal,7.11 La comparación con otros pasajes de Isaías (8.18; 20.3; 37.30; 38.7-8) muestra que la palabra señal no se refiere necesariamente a un milagro. Lo verdaderamente decisivo es que la señal sea un hecho presente o cercano, cuya realización garantiza que en un futuro más lejano se cumplirá lo anunciado por el profeta. En este caso, el objeto del anuncio profético era la derrota de los reyes que intentaban destronar al descendiente de David (cf. Is 7.4-7). Cf. Ex 4.9,17. ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.»

12Ahaz contestó: «No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal.»

13Entonces Isaías dijo:

«Escuchen ustedes, los de la casa real de David.

¿Les parece poco molestar a los hombres,

que quieren también molestar a mi Dios?

14Pues el Señor mismo les va a dar una señal:

La joven7.14 La joven: El texto hebreo emplea aquí la palabra almá, que en otros contextos se ha traducido por muchacha o jovencita (cf. Gn 24.43; Ex 2.8; Sal 68.25; Cnt 6.8). Ese término designa a una muchacha joven, en edad de contraer matrimonio o incluso casada. La versión griega de los Setenta (LXX) tradujo el heb. almá por la palabra griega parthenos, que significa virgen. De este modo, el texto de Isaías se enriqueció con una perspectiva mesiánica que no poseía en su forma original. Esta relectura mesiánica no carecía por completo de fundamento, porque las palabras de Isaías se fundaban en la promesa del Señor a David, es decir, en una palabra profética que contenía como en germen toda la esperanza mesiánica de Israel. Por eso, Mt pudo citar esta profecía como anuncio de la concepción virginal de Jesús (cf. Mt 1.23). está encinta

y va a tener un hijo,7.14 La identificación de este niño ha sido objeto de muchas discusiones, pero la gran mayoría de los intérpretes modernos considera que la señal dada por el profeta (Is 7.11) debía ser un acontecimiento cercano. De lo contrario, Ahaz no habría podido recibir esa señal como prueba de que los reyes de Damasco y Samaria fracasarían en el intento de arrebatarle el trono al descendiente de David. Por tanto, la madre del niño debió ser una mujer conocida de Ahaz, muy probablemente su propia esposa.

al que pondrá por nombre Emanuel.7.14 Emanuel significa, en heb., Dios (está) con nosotros. Este nombre simbólico reafirmaba una vez más la protección divina para la dinastía real y para el pueblo.

15En los primeros años de vida del niño,

se comerá leche cuajada y miel.

16Pero antes de que el niño tenga uso de razón,

el país de los dos reyes que te causan miedo

quedará abandonado.

17»El Señor hará venir sobre ti,

sobre tu pueblo y la casa real,

días como no habían venido

desde que Efraín se separó de Judá.»

7.17
2~R 12.1-20

(Esto se refiere al rey de Asiria.)

18En ese tiempo el Señor hará venir como moscas

a los que viven en los lejanos ríos de Egipto,

y hará venir como abejas

a los que viven en Asiria.

19Todos ellos vendrán a instalarse

en las cañadas profundas

y en las cuevas de las rocas,

en todos los matorrales espinosos

y en los sitios donde bebe el ganado.

20En ese día el Señor usará al rey de Asiria

como navaja alquilada más allá del río Éufrates,

y les afeitará a los israelitas

la cabeza, la barba y la parte inferior del cuerpo.

21En ese tiempo, el que críe una vaca y dos ovejas 22tendrá tanta leche que podrá comer leche cuajada. Y todos los que se salven de la destrucción en el país podrán comer leche cuajada y miel.

23En ese tiempo, lo que antes era un viñedo con mil plantas y valía mil monedas de plata, quedará convertido en espinos y matorrales. 24Solo se podrá entrar allí con arco y flechas para cazar, porque todo el país quedará convertido en espinos y matorrales. 25En las colinas que antes se cultivaban con azadón, habrá tantos espinos y matorrales que nadie irá a ellas. Solo servirán como pastizal para los bueyes y las ovejas.