Dios habla Hoy (DHH)
57

571Los hombres honrados mueren

y nadie se preocupa;

los hombres buenos desaparecen,

y nadie entiende

que al morir se ven libres de los males

2y entran en la paz.

Habían seguido un camino recto

y ahora descansan en sus tumbas.

Contra los cultos idolátricos

3Acérquense ustedes, hijos de hechicera,57.3 Hijos de hechicera: es decir, todos los que practican la hechicería y otras cosas semejantes, como la magia, la adivinación, la astrología y el espiritismo (cf. Is 2.6; Jer 27.9; Miq 5.12; 2~Cr 33.6).

nacidos de un adúltero y una prostituta:57.3 Adúltero… prostituta: El adulterio y la prostitución expresan simbólicamente la infidelidad al Señor, el esposo de Israel. Cf. Jer 2.20; Os 2.3; 4.15.

4¿De quién se burlan ustedes?

¿A quién le hacen gestos de desprecio?

¿A quién le enseñan la lengua?

Ustedes son hijos de pecado, gente mentirosa;

5debajo de los robles y de todo árbol frondoso57.5 Árbol frondoso: Cf. Dt 12.1; 1~R 14.23; 2~R 16.4; Jer 2.20.

se entregan a actos inmorales,

y sacrifican niños junto a los arroyos,57.5 La ley mosaica prohibía severamente los sacrificios de niños (cf. Lv 18.21; 20.2-5; Dt 12.31; 18.10). Sin embargo, los israelitas los practicaron ocasionalmente, sobre todo en tiempos de crisis (2~R 16.3; 17.17; 21.6; cf. 2~R 3.27).

en las grietas de las rocas.

6«Israel,

tú prefieres dar culto a las piedras lisas del arroyo,

pues allí tienes un lugar destinado para ti.

A ellas les has derramado ofrendas de vino,

les has ofrecido cereales.

¿Y después de todo esto voy a sentirme contento?

7En un monte alto y empinado pusiste tu cama,

y allá también has subido a ofrecer sacrificios.

8Detrás de la puerta de tu casa

pusiste tus ídolos obscenos.

Te olvidaste de mí, te desnudaste

y te acostaste en tu ancha cama;

hiciste tratos con los hombres

con quienes querías acostarte,

y mirabas al ídolo.

9»Corriste hacia el dios Mélec57.9 Mélec, en hebreo, significa rey. En el antiguo Oriente se honraba con este título a numerosos dioses paganos. llevando aceite

y gran cantidad de perfumes;

enviaste mensajeros hasta muy lejos,

los hiciste bajar hasta el reino de la muerte.

10Te cansaste de tantos viajes,

pero no reconociste que todo era inútil.

Tenías a la mano el sustento,

y por eso no te cansabas.

11»¿Quiénes son esos dioses que tú temías y honrabas,

para que me fueras infiel

y me olvidaras por completo?

Cuando tú no me honrabas,

yo callaba y disimulaba.

12Pero voy a denunciar tu conducta,

que tú crees tan perfecta.

13Cuando grites pidiendo auxilio,

tus ídolos no te ayudarán ni te librarán.

A todos ellos se los llevará el viento;

un soplo los hará desaparecer.

En cambio, el que confía en mí

habitará en el país

y vivirá en mi monte santo.»

Castigo y curación de Israel

14Entonces se oirá decir:

«Preparen un camino bien llano,

quiten los obstáculos para que pase mi pueblo.»

15Porque el Altísimo,

el que vive para siempre

y cuyo nombre es santo, dice:

«Yo vivo en un lugar alto y sagrado,

pero también estoy con el humilde y afligido,

y le doy ánimo y aliento.

16No estaré siempre acusando a mi pueblo,

ni estaré enojado todo el tiempo;

pues haría que los hombres que he creado

perdieran el ánimo ante mí.

17A causa del pecado de Israel

estuve enojado un tiempo,

y lo castigué y me aparté de él;

pero él se rebeló y se dejó llevar de sus caprichos.

18He visto su conducta,

pero lo sanaré y le daré descanso

y tranquilidad completa.

Yo consolaré a los tristes,

19y diré a todos:

“¡Paz a los que están lejos,

y paz a los que están cerca!

¡Yo sanaré a mi pueblo!”

20Pero los malos son como un mar agitado,

que no puede calmarse

y que arroja entre sus olas lodo y suciedad.

21Para los malos no hay bienestar.»

Dios lo ha dicho.

58

El verdadero ayuno

581El Señor me dijo:

«Grita fuertemente, sin miedo,

alza la voz como una trompeta;

reprende a mi pueblo por sus culpas,

al pueblo de Jacob por sus pecados.

2Diariamente me buscan

y están felices de conocer mis caminos,

como si fueran un pueblo que hace el bien

y que no descuida mis leyes;

me piden leyes justas

y se muestran felices de acercarse a mí,

3y, sin embargo, dicen:

“¿Para qué ayunar, si Dios no lo ve?

¿Para qué sacrificarnos, si él no se da cuenta?”

El día de ayuno lo dedican ustedes a hacer negocios

y a explotar a sus trabajadores;

4el día de ayuno lo pasan en disputas y peleas

y dando golpes criminales con los puños.

Un día de ayuno así, no puede lograr

que yo escuche sus oraciones.

5¿Creen que el ayuno que me agrada

consiste en afligirse,

en agachar la cabeza como un junco

y en acostarse con ásperas ropas sobre la ceniza?

¿Eso es lo que ustedes llaman “ayuno”,

y “día agradable al Señor”?

6Pues no lo es.

El ayuno que a mí me agrada consiste en esto:

en que rompas las cadenas de la injusticia

y desates los nudos que aprietan el yugo;

en que dejes libres a los oprimidos

y acabes, en fin, con toda tiranía;

7en que compartas tu pan con el hambriento

y recibas en tu casa al pobre sin techo;

en que vistas al que no tiene ropa

y no dejes de socorrer a tus semejantes.

8Entonces brillará tu luz como el amanecer

y tus heridas sanarán muy pronto.

Tu rectitud irá delante de ti

y mi gloria te seguirá.

9Entonces, si me llamas, yo te responderé;

si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: “Aquí estoy.”

Si haces desaparecer toda opresión,

si no insultas a otros

ni les levantas calumnias,

10si te das a ti mismo en servicio del hambriento,

si ayudas al afligido en su necesidad,

tu luz brillará en la oscuridad,

tus sombras se convertirán en luz de mediodía.

11Yo te guiaré continuamente,

te daré comida abundante en el desierto,

daré fuerza a tu cuerpo

y serás como un jardín bien regado,

como un manantial al que no le falta el agua.

12Tu pueblo reconstruirá las viejas ruinas

y afianzará los cimientos puestos hace siglos.

Llamarán a tu pueblo:

“reparador de muros caídos”,

“reconstructor de casa en ruinas”.

Sobre el sábado

13«Respeta el sábado;

no te dediques a tus negocios en mi día santo.

Considera este día como día de alegría,

como día santo del Señor y digno de honor;

hónralo no dedicándote a tus asuntos,

ni buscando tus intereses y haciendo negocios.

14Si haces esto, encontrarás tu alegría en mí,

y yo te llevaré en triunfo sobre las alturas del país

y te haré gozar de la herencia de tu padre Jacob.»

El Señor mismo lo ha dicho.

59

Culpa y castigo de Israel

591El poder del Señor no ha disminuido

como para no poder salvar,

ni él se ha vuelto tan sordo

como para no poder oír.

2Pero las maldades cometidas por ustedes

han levantado una barrera entre ustedes y Dios;

sus pecados han hecho que él se cubra la cara

y que no los quiera oír.

3Ustedes tienen las manos manchadas de sangre

y los dedos manchados de crímenes;

sus labios dicen mentiras,

su lengua emite maldad.

4Nadie hace denuncias justas,

ni va a juicio con honradez.

Confían más bien en la mentira59.4 La palabra traducida aquí por mentira podría referirse a los falsos dioses. Cf. 1~S 12.21; Is 41.29.

y en palabras falsas;

están preñados de maldad

y dan a luz el crimen.

5Incuban huevos de víbora

y tejen telarañas;

el que come esos huevos, se muere,

y si uno los aplasta, salen serpientes venenosas.

6Con esas telarañas no se hacen vestidos;

nadie puede vestirse con lo que ellos tejen.

Sus acciones son todas criminales:

sus manos trabajan para hacer violencia,

7sus pies les sirven para correr al mal,

para darse prisa a derramar sangre inocente.

Sus pensamientos se dirigen al crimen,

y a su paso solo dejan destrucción y ruina.

8No conocen el camino de la paz,

no hay rectitud en sus acciones.

Los caminos que siguen son torcidos;

los que andan por ellos no encuentran la paz.

9Por eso la salvación se ha alejado de nosotros

y la liberación no se nos acerca;

esperábamos la luz, y no hay más que oscuridad;

esperábamos la claridad, y andamos en tinieblas.

10Andamos a tientas, como ciegos junto a una pared,

como si no tuviéramos ojos;

en pleno mediodía tropezamos como si fuera de noche;

teniendo salud, estamos como muertos.

11Todos nosotros gruñimos como osos,

gemimos como palomas;

esperamos la salvación, pero no llega;

esperamos la liberación, pero está lejos.

12Nosotros te hemos ofendido mucho,

y nuestros propios pecados nos acusan;

tenemos presentes nuestras culpas

y conocemos nuestras maldades.

13Hemos sido rebeldes e infieles al Señor,

no quisimos seguir a nuestro Dios,

hemos hablado de violencia y de traición,

hemos hecho planes para engañar a los demás.

14La justicia ha sido despreciada,

la rectitud se mantiene a distancia,

la sinceridad tropieza en la plaza pública

y la honradez no puede presentarse.

15La sinceridad ha desaparecido,

y al que se aparta del mal le roban lo que tiene.

El Señor se ha disgustado

al ver que no hay justicia.

16El Señor quedó asombrado

al ver que nadie ponía remedio a esto;

entonces actuó con su propio poder,

y él mismo obtuvo la victoria.

17Se cubrió de triunfo como con una coraza,

se puso la salvación como un casco en la cabeza,

se vistió de venganza como con una túnica

y se envolvió de ira como con un manto.

18El Señor dará a cada cual su merecido;

castigará a sus enemigos.

A quienes lo odian, les dará lo que se merecen;

aun a los que viven en los países del mar.

19Todo el mundo, desde oriente hasta occidente,

respetará al Señor, al ver su majestad,

porque él vendrá como un río crecido

movido por un viento poderoso.

20Vendrá como redentor de Sión

y de todos los descendientes de Jacob

que se arrepientan de sus culpas.

El Señor lo afirma.

21El Señor dice:

«Yo hago una alianza con ustedes y les prometo

que mi poder y las enseñanzas que les he dado

no se apartarán jamás de ustedes

ni de sus descendientes

por toda la eternidad.»