Dios habla Hoy (DHH)
52

Anuncio de liberación a Jerusalén

521Despierta, Sión, despierta,

ármate de fuerza;

Jerusalén, ciudad santa,

vístete tu ropa más elegante,

porque los paganos, gente impura,

no volverán a entrar en ti.52.1 Los paganos… entrar en ti: alusión a la destrucción de Jerusalén, llevada a cabo por el ejército de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en el 587 a.C. Cf. 2~R 25.1-21; Sal 74; 79.

2Levántate, Jerusalén,

sacúdete el polvo,

siéntate en el trono.

Sión, joven prisionera,

quítate ya el yugo del cuello.

3El Señor dice:

«Ni un centavo recibí

cuando ustedes fueron llevados como esclavos;

pues ni un centavo daré

ahora que yo los rescate.

4Al principio mi pueblo fue a Egipto

y vivió allí como extranjero;

después Asiria lo oprimió sin motivo.

5Y ahora, ¿qué es lo que veo?

Sin motivo se han llevado mi pueblo a Babilonia.

Quienes lo dominan, gritan orgullosos

y me ofenden sin cesar.

6Pero vendrá el día en que mi pueblo reconozca

y sepa que yo, que le he hablado, soy el Señor.»

7¡Qué hermoso es ver llegar por las colinas

al que trae buenas noticias,

al que trae noticias de paz,

al que anuncia la liberación

y dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

8¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz

y a una dan gritos de triunfo,

porque ven con sus propios ojos

cómo vuelve el Señor a Sión.

9¡Estallen en gritos de triunfo,

ruinas de Jerusalén,

porque el Señor ha tenido compasión de su pueblo,

ha liberado a Jerusalén!

10El Señor ha mostrado su poder

a la vista de todas las naciones.

Por toda la tierra se sabrá

que nuestro Dios nos ha salvado.

11¡Salgan, salgan ya de Babilonia,

no toquen nada impuro,

salgan ya de Babilonia!

¡Consérvense limpios

los que transportan los utensilios del Señor!

12Pero no tendrán que salir a toda prisa,

no tendrán que salir huyendo,

porque el Señor, el Dios de Israel,

los protegerá por todos lados.52.12 El éxodo de Egipto se había realizado a toda prisa y en medio del temor (cf. Ex 12.11,33-34; Dt 16.3). La salida de Babilonia, en cambio, no será una fuga precipitada sino un retorno triunfal a la Tierra prometida. Cf. Is 41.17-20.

Sufrimientos y triunfo del siervo del Señor52.13—53.12 En el cuarto Cántico del Siervo sufriente hay una notable contraposición entre los sufrimientos a que fue sometido injustamente y su victoria final.

13Mi siervo tendrá éxito,

será levantado y puesto muy alto.

14Así como muchos se asombraron de él,

al ver su semblante, tan desfigurado

que había perdido toda apariencia humana,

15así también muchas naciones se quedarán admiradas;

los reyes, al verlo, no podrán decir palabra,

porque verán y entenderán

algo que nunca habían oído.

53

531¿Quién va a creer lo que hemos oído?

¿A quién ha revelado el Señor su poder?

2El Señor quiso que su siervo

creciera como planta tierna

que hunde sus raíces en la tierra seca.

No tenía belleza ni esplendor,

su aspecto no tenía nada atrayente;

3los hombres lo despreciaban y lo rechazaban.

Era un hombre lleno de dolor,

acostumbrado al sufrimiento.

Como a alguien que no merece ser visto,

lo despreciamos, no lo tuvimos en cuenta.

4Y sin embargo él estaba cargado con nuestros sufrimientos,

estaba soportando nuestros propios dolores.

Nosotros pensamos que Dios lo había herido,

que lo había castigado y humillado.

5Pero fue traspasado a causa de nuestra rebeldía,

fue atormentado a causa de nuestras maldades;

el castigo que sufrió nos trajo la paz,

por sus heridas alcanzamos la salud.

6Todos nosotros nos perdimos como ovejas,

siguiendo cada uno su propio camino,

pero el Señor cargó sobre él la maldad de todos nosotros.

7Fue maltratado, pero se sometió humildemente,

y ni siquiera abrió la boca;

lo llevaron como cordero al matadero,

y él se quedó callado, sin abrir la boca,

como una oveja cuando la trasquilan.

8Se lo llevaron injustamente,

y no hubo quien lo defendiera;

nadie se preocupó de su destino.

Lo arrancaron de esta tierra,

le dieron muerte por los pecados de mi pueblo.

9Lo enterraron al lado de hombres malvados,

lo sepultaron con gente perversa,

aunque nunca cometió ningún crimen

ni hubo engaño en su boca.

10El Señor quiso oprimirlo con el sufrimiento.

Y puesto que él se entregó en sacrificio por el pecado,

tendrá larga vida

y llegará a ver a sus descendientes;

por medio de él tendrán éxito los planes del Señor.

11Después de tanta aflicción verá la luz,

y quedará satisfecho al saberlo;

el justo siervo del Señor liberará a muchos,

pues cargará con la maldad de ellos.

12Por eso Dios le dará un lugar entre los grandes,

y con los poderosos participará del triunfo,

porque se entregó a la muerte

y fue contado entre los malvados,

cuando en realidad cargó con los pecados de muchos

e intercedió por los pecadores.

54

Amor eterno de Dios

541Da gritos de alegría, mujer estéril y sin hijos;

estalla en cantos de gozo,

tú que nunca has dado a luz,

porque el Señor dice:

«La mujer abandonada tendrá más hijos

que la mujer que tiene esposo.»

2Agranda tu tienda de campaña,

extiende sin miedo el toldo bajo el cual vives;

alarga las cuerdas, clava bien las estacas,

3porque te vas a extender a derecha e izquierda;

tus descendientes conquistarán muchas naciones

y poblarán las ciudades ahora desiertas.

4No tengas miedo, no quedarás en ridículo;

no te insultarán ni tendrás de qué avergonzarte.

Olvidarás la vergüenza de tu juventud

y no te acordarás más de la deshonra de tu viudez,

5porque tu creador te tomará por esposa.

Su nombre es Señor todopoderoso;

tu redentor es el Dios Santo de Israel,

el Dios de toda la tierra.

6Eras como una esposa joven

abandonada y afligida,

pero tu Dios te ha vuelto a llamar y te dice:

7«Por un corto instante te abandoné,

pero con bondad inmensa te volveré a unir conmigo.

8En un arranque de enojo, por un momento, me oculté de ti,

pero con amor eterno te tuve compasión.»

Lo dice el Señor, tu redentor.

9«Así como juré a Noé, cuando el diluvio,

no volver a inundar la tierra,

así juro ahora

no volver a enojarme contigo

ni volver a amenazarte.

10Aunque las montañas cambien de lugar

y los cerros se vengan abajo,

mi amor por ti no cambiará

ni se vendrá abajo mi alianza de paz.»

Lo dice el Señor, que se compadece de ti.

La nueva Jerusalén

11«¡Desdichada ciudad, azotada por la tempestad,

sin nadie que te consuele!

Yo pondré tus piedras sobre azabache

y tus cimientos sobre zafiro;

12de rubíes haré tus torres

y de berilo tus puertas,

y de piedras preciosas todas tus murallas.

13Yo instruiré a todos tus hijos;

todos ellos tendrán gran bienestar.

14La justicia te hará fuerte,

quedarás libre de opresión y miedo,

y el terror no volverá a inquietarte.

15Si alguien te ataca, no será por causa mía,

pero tú vencerás al que te ataque.

16»Mira, yo he creado al herrero

que aviva el fuego en las brasas

y hace armas para diversos usos;

yo también he creado al hombre destructor

para que cause ruina;

17pero nadie ha hecho el arma

que pueda destruirte.

Dejarás callado a todo el que te acuse.

Esto es lo que yo doy a los que me sirven: la victoria.»

El Señor es quien lo afirma.