Dios habla Hoy (DHH)
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El Señor confía una misión a Ciro

451El Señor consagró a Ciro como rey,

lo tomó de la mano

para que dominara las naciones

y desarmara a los reyes.

El Señor hace que delante de Ciro

se abran las puertas de las ciudades

sin que nadie pueda cerrárselas.

Y ahora le dice:

2«Yo iré delante de ti,

derribaré las alturas,

romperé las puertas de bronce

y haré pedazos las barras de hierro.

3Yo te entregaré tesoros escondidos,

riquezas guardadas en lugares secretos,

para que sepas que yo soy el Señor,

el Dios de Israel, que te llama por tu nombre.

4Por consideración a mi siervo Jacob,

al pueblo de Israel, que he elegido,

te he llamado por tu nombre

y te he dado el título de honor que tienes,

sin que tú me conocieras.

5Yo soy el Señor, no hay otro;

fuera de mí no hay Dios.

Yo te he preparado para la lucha

sin que tú me conocieras,

6para que sepan todos, de oriente a occidente,

que fuera de mí no hay ningún otro.

Yo soy el Señor, no hay otro.

7Yo creo la luz y la oscuridad,

produzco el bienestar y la desgracia.

Yo, el Señor, hago todas estas cosas.

El poder soberano de Dios

8»Yo enviaré de lo alto mi victoria,

como rocío del cielo y lluvia de las nubes,

y la tierra la recibirá;

como fruto producirá la salvación

y a su lado florecerá la justicia.»

9Una vasija de barro, igual a otra cualquiera,

no se pone a discutir con quien la hizo.

El barro no dice al que lo trabaja:

«¿Qué estás haciendo?»,

ni el objeto hecho por él le dice:

«Tú no sabes trabajar.»

10Tampoco puede un hijo reprochar a sus padres

el haberlo traído a este mundo.

11El Señor, el Dios Santo de Israel,

quien lo formó, dice:

«¿Van acaso ustedes a pedirme cuentas de mis hijos,

o a darme lecciones de cómo hacer mis cosas?

12Yo creé la tierra y sus habitantes,

extendí el cielo con mis manos

y mandé que aparecieran todos los astros.

13Yo hice aparecer a Ciro para que triunfe,

y voy a hacerle fáciles todos los caminos;

él reconstruirá mi ciudad45.13 Él reconstruirá mi ciudad: es decir, la ciudad de Jerusalén. Cf. Is 44.28.

y dejará en libertad a mis desterrados,

sin exigir pago ni compensación.»

El Señor todopoderoso ha hablado.

14El Señor dice a Israel:

«Los campesinos de Egipto,

los comerciantes de Etiopía,

y la gente de Sabá, de alta estatura,

se rendirán a ti y serán esclavos tuyos;

irán encadenados detrás de ti,

se arrodillarán delante de ti y te suplicarán:

“Ciertamente que Dios está entre ustedes,

y no hay más, no hay otro dios.”»

15Sin embargo, tú eres un Dios invisible,

Dios salvador de Israel.

16Todos los que hacen ídolos

quedarán avergonzados, humillados y en ridículo.

17Pero a Israel lo salvó el Señor,

lo salvó para siempre,

y jamás quedará avergonzado ni humillado.

18El creador del cielo,

el que es Dios y Señor,

el que hizo la tierra y la formó,

el que la afirmó,

el que la creó, no para que estuviera vacía

sino para que tuviera habitantes, dice:

«Yo soy el Señor, y no hay otro.

19Yo no hablo en secreto ni en lugares oscuros de la tierra.

Yo no digo a los descendientes de Jacob:

“Búsquenme donde no hay nada.”

Yo, el Señor, hablo la verdad,

digo lo que es justo.

El Señor se enfrenta a los ídolos

20»Reúnanse y vengan,

acérquense todos los sobrevivientes de los pueblos.

Son unos ignorantes quienes llevan en procesión

sus ídolos de madera

y se ponen a orar a un dios

que no puede salvarlos.

21Hablen y presenten sus pruebas,

consúltense, si quieren, unos con otros:

¿Quién predijo estas cosas desde el principio?

¿Quién las anunció desde hace tiempo?

¿No fui acaso yo, el Señor?

Y no hay Dios fuera de mí.

Fuera de mí no hay Dios victorioso y salvador.

22»Vengan a mí, que yo los salvaré,

pueblos del extremo de la tierra,

pues yo soy Dios, y no hay otro.

23Yo lo juré por mí mismo,

hice una promesa de triunfo,

y esa promesa se cumplirá:

que ante mí todos doblarán la rodilla,

y por mí jurarán todos

24y dirán: “Solamente en el Señor

están la victoria y el poder.”

Todos los que me odian

quedarán en ridículo.

25Gracias a mí, todo el pueblo de Israel

saldrá triunfante y estará orgulloso de mí.»

46

461El dios Bel46.1 Bel, lo mismo que Baal, significa señor o dueño. En Babilonia, este título se daba a varios dioses, especialmente, como en este caso, a Marduc, el principal dios de la ciudad y del imperio babilónico. se dobla,

y el dios Nebo46.1 Nebo es la forma hebraizada de Nabú, otro de los dioses de los babilonios. cae al suelo.46.1 La caída de Bel (Marduc) y de Nebo (Nabú) representa simbólicamente el sometimiento de Babilonia a Ciro, rey de los persas, y el fin de la dominación que había ejercido el imperio babilónico, especialmente desde los tiempos de Nabucodonosor.

Los ídolos son cargados sobre bestias,

y son pesada carga para animales cansados.

2Los dioses se doblan y caen al suelo

sin poder salvarse,

y ellos mismos van al destierro.

3«Óiganme, descendientes de Jacob,

todos los que quedan del pueblo de Israel:

Yo he cargado con ustedes desde antes que nacieran;

yo los he llevado en brazos,

4y seguiré siendo el mismo cuando sean viejos;

cuando tengan canas, todavía los sostendré.

Yo los hice, y seguiré cargando con ustedes;

yo los sostendré y los salvaré.

5»¿Con quién pueden ustedes compararme?

¿A quién piensan que puedo parecerme?

6Hay quienes sacan mucho oro de sus bolsas,

y pesan plata en la balanza;

luego contratan a un artesano que les haga un dios

para inclinarse ante él y adorarlo.

7Lo cargan sobre los hombros y se lo llevan;

lo colocan sobre un soporte

y ahí se queda, sin moverse de su sitio.

Por más que gritan pidiéndole ayuda, no les responde

ni puede salvarlos de sus angustias.

8»Recuerden esto, pecadores,

no se hagan ilusiones, piénsenlo bien;

9recuerden lo que ha pasado desde tiempos antiguos.

Yo soy Dios, y no hay otro;

soy Dios, y no hay nadie igual a mí.

10Yo anuncio el fin desde el principio;

anuncio el futuro desde mucho antes.

Yo digo: Mis planes se realizarán;

yo haré todo lo que me propongo.

11He llamado a un hombre del oriente,

que vendrá de lejos como un ave de rapiña

y llevará a cabo mis planes.

Lo he dicho y así lo haré,

he hecho mi plan y lo cumpliré.

12Escúchenme, gente obstinada,

que piensan que la liberación está muy lejos:

13Yo hago que se acerque mi acción liberadora;

mi salvación no se demora, no está lejos.

Yo daré a Sión la salvación,

yo daré a Israel mi honor.

47

Caída de Babilonia

471»Baja, joven Babilonia, todavía sin marido,

y siéntate en el polvo;

baja de tu trono, joven Caldea,

y siéntate en el suelo,

porque ya no volverán a llamarte

tierna y delicada.

2Toma la piedra de moler

y muele la harina,

quítate el velo,

recógete las faldas,

desnúdate las piernas,

pasa a pie los ríos;

3que se te vea el cuerpo desnudo,

sí, que quede tu sexo al descubierto.

Voy a vengarme,

y nadie podrá impedirlo con sus ruegos.»

4Nuestro redentor,

el Dios Santo de Israel,

cuyo nombre es Señor todopoderoso, dice:

5«Siéntate en silencio,

joven Caldea,

métete en la oscuridad,

porque ya no volverán a llamarte

“reina de las naciones”.

6Cuando estuve enojado con mi pueblo,

entregué mi propia nación a la deshonra

y los dejé caer en tu poder.

Tú no tuviste compasión de ellos,

y pusiste sobre los ancianos tu pesado yugo.

7Dijiste: “Seré reina siempre”;

no reflexionaste sobre estas cosas

ni pensaste cómo habrían de terminar.

8Por eso, escucha ahora esto,

mujer amante del lujo, que estás tranquila en tu trono,

que piensas en tu interior:

“Yo y nadie más que yo;

yo no seré viuda

ni me quedaré sin hijos.”

9De repente, en un mismo día,

te vendrán ambas desgracias:

quedarás viuda y sin hijos, a pesar de tus muchas brujerías

y de tus incontables magias.

10Tú te sentías segura en tu maldad,

y pensaste: “Nadie me ve.”

Tu sabiduría y tus conocimientos te engañaron.

Pensaste en tu interior:

“Yo y nadie más que yo.”

11Pero va a venir la desgracia sobre ti,

y no podrás impedirlo con tu magia;

caerá sobre ti un desastre

que no podrás evitar;

una calamidad que no esperabas

vendrá de repente sobre ti.

12Sigue con tus hechicerías

y con las muchas brujerías

que has practicado desde tu juventud,

a ver si te sirven de algo,

a ver si logras que la gente te tenga miedo.

13Has tenido consejeros en abundancia, hasta cansarte.

¡Pues que se presenten tus astrólogos,

los que adivinan mirando las estrellas,

los que te anuncian el futuro mes por mes,

y que traten de salvarte!

14Pero, mira, son iguales a la paja:

el fuego los devora,

no pueden salvarse de las llamas.

Porque no es un fuego de brasas,

para sentarse frente a él y calentarse.

15En eso pararon tus hechiceros,

con los que tanto trato has tenido toda tu vida.

Cada uno por su lado siguió su falso camino

y no hay nadie que te salve.