Dios habla Hoy (DHH)
41

Dios promete la liberación a Israel

411«Callen ante mí, países del mar.

Naciones, ármense de todo su valor.

Vengan, para que hablemos de este asunto;

vamos a reunirnos para discutirlo.

2¿Quién fue el que hizo aparecer en el oriente

a ese rey que siempre sale victorioso?41.2 Alusión a Ciro, rey de los persas, que puso término a la supremacía de Babilonia y autorizó el regreso de los israelitas a Jerusalén (2~Cr 36.22-23; Esd 1.1-4). Cf. Is 41.25; 44.28; 45.1-6,13; 46.11; 48.14-15.

¿Quién le entrega las naciones

y hace que los reyes se le humillen,

para que con su espada y su arco

los triture y los disperse como a paja?

3¿Quién hace que los persiga y que avance tranquilo

como si no tocara el camino con los pies?

4¿Quién ha realizado esta obra?

¿Quién, desde el principio,

ha ordenado el curso de la historia?

Yo, el Señor, el único Dios,

el primero y el último.

5Los países del mar lo vieron

y se llenaron de miedo;

la tierra tembló de un extremo a otro.

Ya se acercan, ya vienen.»

6Cada artesano ayuda

y anima a su compañero.

7El escultor anima al joyero;

el que martilla anima al que golpea el yunque,

y dice si la soldadura es buena,

y luego asegura la estatua con clavos

para que no se tambalee.

8«Escucha, Israel, pueblo de Jacob,

mi siervo, a quien yo he elegido,

pueblo descendiente de mi amigo Abraham:

9Yo te saqué del extremo de la tierra,

te llamé desde el rincón más alejado

y te dije: “Tú eres mi siervo.”

Yo te elegí y no te he rechazado.

10No tengas miedo, pues yo estoy contigo;

no temas, pues yo soy tu Dios.

Yo te doy fuerzas, yo te ayudo,

yo te sostengo con mi mano victoriosa.

11Todos los que te odian

quedarán avergonzados y humillados;

los que luchan contra ti

quedarán completamente exterminados.

12Buscarás a tus enemigos

y no los encontrarás;

los que te hacen la guerra

serán como si no existieran.

13Porque yo, el Señor tu Dios,

te he tomado de la mano;

yo te he dicho: “No tengas miedo, yo te ayudo.”»

14El Señor afirma:

«Israel, pueblo de Jacob,

por pequeño y débil que seas,

no tengas miedo; yo te ayudo.

Yo, el Dios Santo de Israel, soy tu redentor.41.14 El término traducido por redentor, heb. goel, designa en primer lugar al pariente más cercano, que tenía la obligación de socorrer al miembro de su familia que había perdido su libertad o su patrimonio familiar (cf. Lv 25.47-49, y véase Rt 2.20 n.). Al aplicar este vocablo al Dios de Israel, el profeta sugiere que el Señor va a rescatar a su pueblo de la esclavitud y a devolverle la tierra de la que había sido despojado. Cf. Is 54.5-8.

15Haré de ti un instrumento de trillar,

nuevo y con buenos dientes;

trillarás los montes, los harás polvo,

convertirás en paja las colinas.

16Los aventarás y el viento se los llevará;

el huracán los desparramará.

Entonces tú te alegrarás en el Señor,

estarás orgulloso del Dios Santo de Israel.

17»La gente pobre y sin recursos busca agua

y no la encuentra.

Tienen la lengua reseca por la sed;

pero yo, el Señor, los atenderé,

yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.

18Haré brotar ríos en los cerros desiertos

y manantiales en medio de los valles;

convertiré el desierto en ciénagas,

haré brotar arroyos en la tierra seca.

19En el desierto plantaré cedros,

acacias, arrayanes y olivos;

en la tierra seca haré crecer pinos

juntamente con abetos y cipreses,

20para que todo el mundo vea y sepa,

y ponga atención y entienda

que yo, el Señor, he hecho esto con mi poder,

que yo, el Dios Santo de Israel, lo he creado.»

Dios desafía a los falsos dioses

21El Señor, el rey de Jacob, dice:

«Vengan, ídolos, a presentar su defensa,

vengan a defender su causa.

22Vengan a anunciarnos el futuro

y a explicarnos el pasado,

y pondremos atención;

anúnciennos las cosas por venir,

para ver en qué terminan;

23dígannos qué va a suceder después,

demuéstrennos que en verdad son dioses.

Hagan lo que puedan, bueno o malo,

algo que nos llene de miedo y de terror.

24¡Pero ustedes no son nada

ni pueden hacer nada!

Despreciable es aquel que los escoge a ustedes.

25»Hice aparecer un hombre en el oriente;41.25 Un hombre en el oriente: Nueva referencia a Ciro, rey de los persas, sin mencionar su nombre. Véase 41.2 n.

lo he llamado por su nombre,

y llega por el norte.

Pisotea a los gobernantes como si fueran barro;

como el alfarero, que amasa el barro con sus pies.

26¿Quién anunció esto desde el comienzo,

para que lo supiéramos?

¿Quién lo predijo desde antes,

para que admitiéramos que tiene la razón?

Ninguno de ustedes lo anunció,

nadie les oyó decir una palabra.

27Yo fui quien lo anunció a Sión desde el principio,

y quien envió a Jerusalén un mensajero

para decirle que su gente pronto volvería.

28Miro, y ninguno de los otros dioses aparece;

nadie que pueda dar consejo,

nadie que responda a mis preguntas.

29¡Ninguno de ellos es nada!

Nada pueden hacer;

no son más que ídolos vacíos.

42

El siervo del Señor42.1-9 En los vv. 1-7 de este cap. se encuentra el primero de los cuatro poemas designados habitualmente con el nombre de «Cantos del Siervo sufriente» (cf. 49.1-6; 50.4-9; 52.13—53.12). En estos poemas se describe al Siervo como un profeta elegido y llamado por el Señor, colmado de su espíritu y enviado a cumplir una misión en beneficio no solo de Israel sino de todas las naciones (cf. vv. 1,4). El NT cita repetidamente estos «Cantos del Siervo sufriente» y los interpreta como una anticipación profética de la persona y la obra de Cristo. Cf. Mt 8.17; Hch 8.32-33; Ro 15.21.

421»Aquí está mi siervo,42.1 Mi siervo: En el AT reciben el título de siervo las personas que cumplen una tarea importante en el servicio del Señor, como Moisés, Josué, David y los profetas. Cf. Jos 1.1-2; 24.29; Sal 89.20; Jer 25.4. En Is 40—55 ese título se aplica con frecuencia al pueblo de Israel. Cf. Is 41.8; 44.2,21; 45.4; 48.20. Cf. también Ro 1.1; Flp 1.1. a quien sostengo,

mi elegido, en quien me deleito.

42.1
Cf.

He puesto en él mi espíritu

para que traiga la justicia a todas las naciones.

2No gritará, no levantará la voz,

no hará oír su voz en las calles,

3no acabará de romper la caña quebrada

ni apagará la mecha que arde débilmente.

Verdaderamente traerá la justicia.

4No descansará ni su ánimo se quebrará,

hasta que establezca la justicia en la tierra.

Los países del mar estarán atentos a sus enseñanzas.»

5Dios, el Señor, que creó el cielo y lo extendió,

que formó la tierra y lo que crece en ella,

que da vida y aliento a los hombres que la habitan,

dice a su siervo:

6«Yo, el Señor, te llamé

y te tomé por la mano,

para que seas instrumento de salvación;

yo te formé, pues quiero que seas

señal de mi alianza con el pueblo,

luz de las naciones.

7Quiero que des vista a los ciegos

y saques a los presos de la cárcel,

del calabozo donde viven en la oscuridad.

8Yo soy el Señor, ese es mi nombre,

y no permitiré que den mi gloria a ningún otro

ni que honren a los ídolos en vez de a mí.

9Miren cómo se cumplió todo lo que antes anuncié,

y ahora voy a anunciar cosas nuevas;

se las hago saber a ustedes antes que aparezcan.»

Himno de alabanza por la acción salvadora de Dios

10Canten al Señor un canto nuevo;

desde lo más lejano de la tierra alábenle

quienes navegan por el mar

y los animales que viven en él,

los países del mar y sus habitantes.

11Que se alegren el desierto y sus ciudades

y los campamentos de la tribu de Quedar.

Que canten de gozo los habitantes de Selá;

que alcen la voz desde las cumbres de los montes.

12Que den gloria al Señor

y proclamen su alabanza en los países del mar.

13El Señor saldrá como un héroe

y luchará con ardor como un guerrero;

alzará la voz, dará el grito de batalla

y derrotará a sus enemigos.

14El Señor dice:

«Por mucho tiempo me quedé callado,

guardé silencio y me contuve;

pero ahora voy a gritar como mujer de parto,

gimiendo y suspirando.

15Voy a destruir montañas y colinas,

y a dejar seca toda su vegetación;

voy a convertir los ríos en desiertos

y a dejar secas las lagunas.

16Llevaré a los ciegos por caminos

y senderos que no conocían.

Convertiré la oscuridad en luz delante de ellos,

y en terreno llano los lugares quebrados.

Estas cosas las haré sin falta.

17Los que confían en un ídolo,

los que a unas estatuas dicen:

“Ustedes son nuestros dioses”,

se alejarán avergonzados.

Ceguera de Israel

18»Sordos, escuchen;

ciegos, fíjense y vean.

19Nadie hay tan ciego ni tan sordo

como mi siervo, mi enviado,

nadie tan ciego ni tan sordo

como mi mensajero, el siervo del Señor.

20Ha visto muchas cosas, pero no se fija en ellas;

puede oír, pero no escucha nada.

21El Señor, por ser un Dios que salva,

quiso hacer grande y gloriosa su enseñanza;

22pero a este pueblo lo roban y saquean,

a todos los han hecho caer presos,

los han encerrado en calabozos;

se apoderan de ellos, y no hay quien los libre;

los secuestran, y no hay quien los rescate.»

23¿Pero quién de ustedes hace caso de esto?

¿Quién está dispuesto a escuchar lo que va a suceder?

24¿Quién permitió que Israel, el pueblo de Jacob,

fuera conquistado y secuestrado?

¿No es verdad que fue el Señor?

Ellos pecaron contra él,

no quisieron seguir por el camino

que él les había señalado,

ni obedecieron su enseñanza.

25Por eso se enojó con ellos y los castigó

con una guerra violenta que los hizo arder en llamas;

mas ni aun así quisieron entender.

43

El Señor es el único Salvador

431Pero ahora, Israel, pueblo de Jacob,

el Señor que te creó te dice:

«No temas, que yo te he libertado;

yo te llamé por tu nombre, tú eres mío.

2Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo,

si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás;

si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás,

las llamas no arderán en ti.

3Pues yo soy tu Señor, tu salvador,

el Dios Santo de Israel.

Yo te he adquirido;

he dado como precio de rescate

a Egipto, a Etiopía y a Sabá,43.3 He dado como precio de rescate a Egipto, a Etiopía y a Sabá: No solamente Babilonia, sino también Egipto y la región del alto Nilo cayeron bajo la dominación del Imperio persa, que fue el instrumento utilizado por el Señor para devolver la libertad a su pueblo.

4porque te aprecio,

eres de gran valor y yo te amo.

Para tenerte a ti y para salvar tu vida

entrego hombres y naciones.

5No tengas miedo, pues yo estoy contigo.

Desde oriente y occidente

haré volver a tu gente para reunirla.

6Diré al norte: “Devuélvelos”,

y al sur: “No te quedes con ellos.

Trae a mis hijos y mis hijas

desde lejos, desde el extremo del mundo,

7a todos los que llevan mi nombre,

a los que yo creé y formé,

a los que hice para gloria mía.”

8»Hagan venir a mi pueblo,

que tiene ojos pero está ciego,

y tiene oídos pero está sordo.

9Reúnanse todos los pueblos,

júntense las naciones.

¿Quién entre ellas había predicho esto,

o había anunciado los sucesos pasados?

Que presenten testigos y prueben tener razón,

para que se oiga y se diga que es la verdad.»

10El Señor afirma:

«Ustedes son mis testigos,

mis siervos, que yo elegí

para que me conozcan y confíen en mí

y entiendan quién soy.

Antes de mí no ha existido ningún dios,

ni habrá ninguno después de mí.

11Solo yo soy el Señor;

fuera de mí nadie puede salvar.»

12El Señor afirma:

«Yo lo anuncié y lo proclamé: yo los he salvado;

no lo hizo un dios extraño,

y ustedes son mis testigos.

13Desde siempre, yo soy Dios.

Nadie puede librar de mi poder.

Nadie puede deshacer lo que yo hago.»

14El Señor, el Dios Santo de Israel,

el que les dio la libertad, dice:

«Para salvarlos a ustedes mandaré gente a Babilonia

y haré abrir todas las puertas,

y la alegría de los caldeos se convertirá en dolor.

15Yo soy el Señor, el creador de Israel,

el Dios Santo y rey de ustedes.»

16El Señor abrió un camino a través del mar,

un sendero por entre las aguas impetuosas;

17hizo salir todo un poderoso ejército,

con sus carros y caballos, para destruirlo.

Quedaron derribados y no pudieron levantarse;

se acabaron como mecha que se apaga.

18Ahora dice el Señor a su pueblo:

«Ya no recuerdes el ayer,

no pienses más en cosas del pasado.

19Yo voy a hacer algo nuevo,

y verás que ahora mismo va a aparecer.

Voy a abrir un camino en el desierto

y ríos en la tierra estéril.

20Me honrarán los animales salvajes,

los chacales y los avestruces,

porque hago brotar agua en el desierto,

ríos en la tierra estéril,

para dar de beber a mi pueblo elegido,

21el pueblo que he formado

para que proclame mi alabanza.

22»Pero tú, Israel, pueblo de Jacob,

no me invocaste, sino que te cansaste de mí.

23No me ofreciste holocaustos de ovejas

ni me honraste con sacrificios.

Yo no te cansé pidiéndote ofrendas,

ni te molesté exigiéndote incienso.

24No has tenido que comprar caña aromática

para traérmela como ofrenda,

ni has tenido que complacerme

con la grasa de animales sacrificados.

Por el contrario, me cansaste con tus pecados;

me molestaste con tus maldades.

25»Pero yo, por ser tu Dios, borro tus crímenes

y no me acordaré más de tus pecados.

26Si tienes algo contra mí, sometámoslo a juicio.

Trae tus argumentos, a ver si sales inocente.

27Tu primer antepasado pecó,43.27 Tu primer antepasado pecó: alusión a Jacob, el antepasado de las doce tribus de Israel.

tus maestros se rebelaron contra mí,

28tus gobernantes profanaron mi templo;

por eso dejé que Israel, el pueblo de Jacob,

fuera destruido e insultado.