Dios habla Hoy (DHH)
33

Esperanza en el Señor

331¡Ay de ti, destructor no destruido;

traidor no traicionado!

Cuando acabes de destruir, serás destruido,

cuando acabes de traicionar, serás traicionado.

2Señor, ten compasión de nosotros,

que esperamos en ti.

Sé nuestro apoyo todas las mañanas,

nuestra salvación en tiempos de dificultad.

3Al oír tus amenazas huyen los pueblos,

cuando tú intervienes se dispersan las naciones;

4sus enemigos, como nube de langostas,

se lanzan sobre ellos y les quitan sus riquezas.

5El Señor es soberano, pues vive en el cielo;

él ha llenado a Sión de rectitud y justicia,

6y siempre le dará seguridad.

La sabiduría y el conocimiento son un tesoro que salva;

el temor del Señor es una riqueza.

7¡Oye cómo gritan los valientes en la calle

y cómo lloran los enviados a negociar la paz!

8Los caminos están desiertos,

nadie transita por ellos.

Se rompen las alianzas y los convenios;

no hay respeto para nadie.

9La tierra está de luto y triste,

el Líbano se marchita avergonzado,

el valle de Sarón se ha convertido en un desierto,

Basán y el monte Carmelo están pelados.

10El Señor dice:

«Ahora voy a actuar;

ahora voy a mostrar toda mi grandeza y majestad.

11Los planes y las obras de ustedes son paja y basura;

mi soplo los devorará como un incendio.

12Los pueblos serán reducidos a cenizas;

como espinos cortados arderán en el fuego.

13Los que están lejos escuchen lo que he hecho,

y los que están cerca reconozcan mi poder.»

14En Sión tiemblan los pecadores,

y los impíos se llenan de terror y dicen:

«¿Quién de nosotros puede vivir

en un fuego destructor, en una hoguera eterna?»

15El que procede rectamente y dice la verdad,

el que no se enriquece abusando de la fuerza

ni se deja comprar con regalos,

el que no hace caso a sugerencias criminales

y cierra los ojos para no fijarse en el mal,

16ese vivirá seguro,

tendrá su refugio en una fortaleza de rocas,

siempre tendrá pan y el agua no le faltará.

17De nuevo verás al rey en su esplendor;33.17 Cf. Is 32.1. Podría referirse a una visión de Dios, o también a la presencia del Mesías.

las fronteras del país llegarán hasta muy lejos.

18Al recordar el miedo en que vivías, dirás:

«¿Dónde está el que contaba los impuestos?

¿Dónde está el que comprobaba el peso?

¿Dónde está el que contaba las torres?»

19Ya no vivirás entre un pueblo insolente,

de lengua difícil de entender,

de idioma enredado, que nadie comprende.

20Mira a Sión, la ciudad de nuestras fiestas;

dirige tus ojos a Jerusalén, ciudad segura;

será como un campamento firme,

cuyas estacas no se arrancarán

ni se romperán sus cuerdas.

21Ahí se muestra glorioso el Señor con nosotros.

Es un lugar de ríos, de corrientes muy anchas,

pero no lo invadirán los enemigos

con sus barcos de remo y sus naves poderosas.

22-23Las cuerdas de esas naves

no pueden sostener el mástil;

la vela no se puede extender.

Arrebataremos tantas riquezas a los enemigos,

que hasta el ciego recibirá su parte

y los lisiados se dedicarán al saqueo.

Porque el Señor es nuestro juez,

nuestro legislador y nuestro rey,

y él nos salvará.

24Ningún habitante dirá: «Estoy enfermo.»

Dios perdonará los pecados a los habitantes de Sión.

34

Castigo de Dios sobre Edom

341Acérquense, pueblos, a escuchar;

naciones, presten atención.

Que escuche la tierra y lo que hay en ella,

el mundo y todo lo que él produce.

2Porque el Señor está enojado

con las naciones y con todos sus ejércitos,

y los ha condenado a destrucción y muerte.

3Los muertos serán abandonados,

el mal olor se levantará de los cadáveres

y ríos de sangre correrán por las montañas.

4Todos los astros del cielo se desintegrarán,

el cielo se envolverá como un rollo

y todas las estrellas se apagarán,

como se marchita y cae una hoja desprendida

de una vid o de una higuera.

5Sí, la espada del Señor aparece en el cielo

y va a caer sobre Edom,

pueblo condenado a muerte.

6La espada del Señor se cubrirá de sangre y de grasa,

como cuando se matan corderos y cabras en los sacrificios.

El Señor va a hacer un sacrificio en Bosrá,

una gran matanza en Edom.

7Y caerán como los búfalos,

los becerros y los toros;

su tierra se empapará de sangre,

y el polvo se llenará de grasa.

8Sí, será el día de la venganza del Señor,

el año del desquite, para la causa de Sión.

9Los arroyos de Edom se convertirán en brea,

su polvo en azufre;

la tierra arderá como brea.

10No se apagará ni de día ni de noche;

siempre se levantará su humareda.

Por siglos y siglos quedará abandonada;

nadie volverá a pasar jamás por allí.

11Allí se instalarán el búho y el mochuelo,

y harán sus nidos el cuervo y la lechuza.

El Señor convertirá ese país

en desierto y soledad.

12No volverá a tener un rey que lo gobierne;

todos sus jefes desaparecerán.

13En sus palacios crecerán espinos,

y ortigas y cardos en sus fortalezas.

Será un lugar donde vivan los chacales

y se refugien los avestruces.

14Los gatos monteses harán compañía a los chacales,

las cabras se llamarán unas a otras.

Allí habitará el fantasma que espanta de noche,34.14 Cabras: o sátiros, imaginados en forma de cabra. Fantasma que espanta de noche: un demonio femenino, que, según se creía, habitaba en lugares desiertos.

y encontrará sitio para descansar.

15Allí el búho hará su nido,

pondrá sus huevos y sacará sus crías,

y las reunirá para protegerlas.

Allí también se reunirán los gavilanes,

cada macho con su hembra.

16Consulten el libro del Señor34.16 El libro del Señor: tal vez en el sentido de Sal 139.16; Dn 12.1; Mal 3.16 (cf. Is 4.3); otros lo entienden como una alusión a los libros proféticos en general o a ciertos pasajes de ellos. y lean:

No faltará ni uno solo de esos animales,

y a ninguno le faltará su hembra,

porque el Señor mismo lo ha dispuesto

y con su soplo los reunirá.

17A cada uno le ha señalado su lugar,

con su mano le ha asignado su territorio,

y lo ocuparán por siempre;

por siglos y siglos vivirán allí.

35

Regreso del pueblo a Sión

351Que se alegre el desierto, tierra seca;

que se llene de alegría, que florezca,

2que produzca flores como el lirio,

que se llene de gozo y alegría.

Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano,

tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón.

Todos verán la gloria del Señor,

la majestad de nuestro Dios.

3Fortalezcan a los débiles,

den valor a los cansados,

4digan a los tímidos:

«¡Ánimo, no tengan miedo!

¡Aquí está su Dios para salvarlos,

y a sus enemigos los castigará como merecen!»

5Entonces los ciegos verán

y los sordos oirán;

6los lisiados saltarán como venados

y los mudos gritarán.

En el desierto, tierra seca,

brotará el agua a torrentes.

7El desierto será un lago,

la tierra seca se llenará de manantiales.

Donde ahora viven los chacales,

crecerán cañas y juncos.

8Y habrá allí una calzada

que se llamará «el camino sagrado».

Los que no estén purificados

no podrán pasar por él;

los necios no andarán por él.

9Allí no habrá leones

ni se acercarán las fieras.

Por ese camino volverán los libertados,

10los que el Señor ha redimido;

entrarán en Sión con cantos de alegría,

y siempre vivirán alegres.

Hallarán felicidad y dicha,

y desaparecerán el llanto y el dolor.