Dios habla Hoy (DHH)
29

291¡Ay de Ariel, Ariel,

la ciudad donde acampó David!29.1 Donde acampó David: (Cf. 2~S 5.6-7.)

Que pasen unos cuantos años

con sus series de fiestas,

2y yo pondré a Ariel en apuros,

y habrá llanto y gemidos.

La ciudad será para mí realmente como Ariel.

3Enviaré mi ejército para que te rodee,

pondré un cerco de fortalezas en tu derredor

y levantaré trincheras para atacarte.

4Quedarás humillada, tendida en el suelo;

tu voz parecerá la de un fantasma;

tus palabras sonarán como un susurro.

5-6Pero de repente, en un instante,

el Señor todopoderoso castigará a tus enemigos

con truenos, terremotos, gran estruendo,

tormenta, tempestad e incendios destructores.

Tus innumerables enemigos quedarán hechos polvo fino,

tus muchos perseguidores serán arrastrados como paja.

7Todos esos pueblos incontables

que hacen la guerra a Ariel,

todos los que lo combaten

y atacan sus fortificaciones,

los mismos que lo oprimen,

serán como un sueño o una visión nocturna.

8Será como cuando un hambriento sueña

y cree que está comiendo,

pero luego se despierta con el estómago vacío;

o como cuando un sediento sueña

y cree que está bebiendo,

pero luego se despierta con sed

y con la garganta reseca.

Así sucederá con todos esos innumerables pueblos

que atacan el monte Sión.

9¡Sigan ustedes siendo estúpidos!

¡Sigan siendo ciegos, sin ver nada!

¡Sigan tambaleándose como borrachos,

aunque no hayan tomado bebidas embriagantes!

10Pues el Señor ha enviado sobre ustedes

un sueño profundo.

Los profetas son los ojos del pueblo,

pero el Señor los ha cubierto con un velo.

11Toda visión se ha convertido para ustedes

en algo así como lo escrito

en un pliego enrollado y sellado.

Si alguien se lo da a uno que sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá:

«No puedo, porque está sellado.»

12Y si se lo da a uno que no sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá: «No sé leer.»

13El Señor me dijo:

«Este pueblo me sirve de palabra

y me honra con la boca,

pero su corazón está lejos de mí,

y el culto que me rinde

son cosas inventadas por los hombres

y aprendidas de memoria.

14Por eso, con prodigios y milagros

dejaré otra vez maravillado a este pueblo.

La sabiduría de sus sabios

y la inteligencia de sus inteligentes desaparecerán.»

15¡Ay de aquellos que se esconden del Señor

para ocultar sus planes,

que hacen sus maldades en la sombra

y dicen: «Nadie nos ve. Nadie se da cuenta»!

16¡Qué modo de pervertir las cosas!

Como si el barro fuera igual

a aquel que lo trabaja.

Un objeto no va a decir al que lo hizo:

«Tú no me hiciste»,

ni una pieza de barro al que la fabrica:

«No sabes lo que estás haciendo.»

Promesa de salvación a Israel

17Dentro de poco tiempo

el bosque se convertirá en campos de cultivo

y los campos de cultivo parecerán un bosque.

18En ese día los sordos podrán oír

cuando alguien les lea,

y los ciegos podrán ver,

libres de oscuridad y de tinieblas.

19Los humildes volverán a alegrarse en el Señor,

los más pobres se gozarán

en el Dios Santo de Israel.

20Se acabarán los insolentes,

dejarán de existir los arrogantes

y desaparecerán los que solo piensan en hacer el mal,

21esos que acusan de crímenes a otros,

y ponen trampas al juez,

y con engaños niegan justicia al inocente.

22Por eso, el Señor, el Dios de Israel,

el que rescató a Abraham, dice:

«De ahora en adelante Jacob no sentirá vergüenza,

ni su rostro se enrojecerá,

23porque cuando sus descendientes

vean lo que he hecho en su pueblo,

reconocerán mi santidad y me temerán a mí,

el Dios Santo de Israel.

24Los que estaban confundidos aprenderán a ser sabios,

y los murmuradores aceptarán las enseñanzas.»

30

Contra los que buscan apoyo en Egipto

301El Señor afirma:

«¡Ay de los hijos rebeldes,

que hacen planes sin contar conmigo

y preparan proyectos que yo no les inspiro,

de manera que amontonan pecado sobre pecado!

2Se van a toda prisa a Egipto,

y a mí no me consultan;

buscan apoyo bajo la protección del faraón,

se refugian bajo la sombra de Egipto.

3Pero la protección del faraón los defraudará,

y el refugio a la sombra de Egipto será su humillación.

4Aunque ustedes hayan enviado embajadores

hasta las ciudades de Soan y de Hanés,

5todos quedarán defraudados por esa nación inútil,

que no les trae ayuda ni provecho,

sino solo desilusión y desgracia.»

6Profecía acerca de los animales del Négueb:

Por territorio lleno de peligros,

habitado por leones que rugen,

por víboras y dragones voladores,

llevan sus tesoros y riquezas

a lomo de burro y de camello

a Egipto, pueblo inútil,

7impotente, incapaz de ayudar.

Por eso le he puesto este nombre:

«Monstruo que ruge y no hace nada».30.7 Monstruo: heb. Rahab, nombre de un monstruo legendario (véase Job 9.13 n.).

8Ven ahora y escríbelo en una tabla,

ponlo en una inscripción

que quede ahí para el futuro,

como testimonio eterno.

9Esta gente es un pueblo rebelde, infiel,

que no quiere escuchar las enseñanzas del Señor.

10A los videntes dicen: «No tengan visiones»,

y a los profetas: «No nos cuenten revelaciones verdaderas;

háblennos palabras suaves;

no nos quiten nuestras ilusiones.

11Apártense del camino,

desvíense del sendero recto,

no nos pongan delante al Dios Santo de Israel.»30.11 El Dios Santo de Israel: Véase 1.4 n.

12Por eso, el Dios Santo de Israel dice:

«Ustedes rechazan esta advertencia,

y confían en la violencia y la maldad,

y se apoyan en ellas;

13por eso, ustedes son culpables.

Parecen un alto muro agrietado

que cuando menos se piensa se derrumba;

14serán destruidos como un jarrón de barro,

que se quiebra tan completamente

que no queda entre los pedazos rotos

ni uno que sirva para recoger las brasas del fogón

o para sacar agua de un pozo.»

15El Señor, el Dios Santo de Israel, dice:

«Vuelvan, quédense tranquilos y estarán a salvo.

En la tranquilidad y la confianza

estará su fuerza.»

Pero ustedes no quisieron,

16sino que dijeron: «No, mejor huiremos a caballo.»

Bueno, así tendrán que huir.

También dijeron: «Montaremos en carros veloces.»

Bueno, veloces serán los que los persigan.

17Mil huirán amenazados por un solo hombre,

y todos ustedes huirán amenazados por cinco,

hasta que queden tan pocos

como queda un palo en la cumbre de un monte

o una señal levantada sobre una colina.

Promesa de misericordia para el pueblo

18Pero el Señor los espera, para tener compasión de ustedes; él está ansioso por mostrarles su amor, porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que esperan en él!

19Pueblo de Sión, que vives en Jerusalén: ya no llorarás más. El Señor tendrá compasión de ti al oír que gritas pidiendo ayuda, y apenas te oiga, te responderá. 20Y aunque el Señor te dé el pan del sufrimiento y el agua de la aflicción, él, que es tu maestro, no se esconderá más; con tus propios ojos lo verás. 21Y si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: «Por aquí es el camino, vayan por aquí.» 22Y despreciarás como cosas impuras tus imágenes de plata y tus ídolos recubiertos de oro. Los rechazarás como algo impuro y los considerarás como basura. 23El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y la tierra producirá trigo abundante y fértil. En ese día tu ganado tendrá lugar en abundancia para pastar. 24Hasta los bueyes y los burros que trabajan en tus campos tendrán para comer el mejor y más exquisito forraje. 25Cuando llegue el día de la gran matanza y caigan las fortalezas, habrá ríos y torrentes de agua en todas las altas montañas y en las colinas elevadas. 26El Señor curará y vendará las heridas de su pueblo. Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más fuerte, como la luz de siete soles juntos.

Castigo de Asiria

27Miren, el Señor en persona viene de lejos;

su furor está ardiendo con espesa humareda,

sus labios están llenos de ira,

su lengua es como fuego destructor,

28su aliento es como un río desbordado

que llega hasta el cuello;

él viene a poner un yugo a las naciones

para llevarlas a la ruina,

a poner un freno en la boca de los pueblos

para hacerlos extraviar.

29Para ustedes, en cambio, habrá cantos,

como en noche de fiesta sagrada;

su corazón estará alegre,

como el de quien camina al son de la flauta

para ir al monte del Señor,

al refugio de Israel.

30El Señor dejará oír su voz majestuosa

y mostrará su poder, que actuará con ira terrible,

con las llamas de un fuego devorador,

con rayos, aguacero y granizo.

30.27-30
Cf.

31Al oír la voz del Señor y recibir su castigo,

Asiria se llenará de terror,

32y a cada golpe que descargue el Señor sobre ella,

sonarán tambores y arpas.

El Señor le hará una guerra terrible.

33Desde hace mucho tiempo

está preparado para Asiria y para su rey

el lugar del tormento, ancho y profundo,

una hoguera encendida con leña abundante.30.33 Este v. contiene un juego sutil de palabras. En heb., hoguera es el término Tófet, nombre de un lugar en el valle Hinom, donde durante largo tiempo se sacrificaron niños como ofrenda al dios pagano Moloc (2~R 23.10). Por otra parte, el nombre Moloc viene del heb. melek (rey), que en este pasaje debe referirse al rey de Asiria. Este juego de palabras indica que el mismo rey será sacrificado, en vez de recibir tales ofrendas macabras.

La encenderá el soplo del Señor,

como un torrente de azufre.

31

Contra los que buscan ayuda en Egipto

311¡Ay de los que van a Egipto a buscar ayuda,

de los que confían en los caballos,

de los que ponen su confianza en que tienen muchos carros

y en que es muy numerosa su caballería,

y no vuelven la vista al Dios Santo de Israel,

no buscan al Señor!

2Pero él también es hábil y sabe causar desgracias,

y cuando dice una cosa, no se vuelve atrás.

Él actuará contra la gente malvada,

contra los que ayudan a los malhechores.

3Los egipcios son hombres, no dioses;

sus caballos son de carne, no espíritus.

El Señor extenderá su mano para castigarlos,

y tanto el protector como el protegido caerán;

todos perecerán a la vez.

4El Señor me dijo:

«Así como un león que ha matado una oveja

no se deja asustar por los pastores,

aunque todos ellos se reúnan

y traten de asustarlo con sus gritos,

así vendrá el Señor todopoderoso

a defender a su pueblo en el monte Sión.

5Como el ave que protege su nido volando encima de él,

así protegerá el Señor todopoderoso a Jerusalén;

la cuidará, la salvará,

la defenderá, la librará.»

6Hijos de Israel, vuelvan a aquel

a quien han ofendido tan gravemente.

7Porque el día en que todos ustedes

rechacen los ídolos de oro y de plata

que han hecho con sus manos culpables,

8Asiria caerá a filo de espada,

pero no por un poder humano.

La guerra hará huir a su gente,

y a sus jóvenes guerreros los harán esclavos;

9a causa del miedo, su rey saldrá corriendo

y sus capitanes desertarán de su bandera.31.8-9 Cf. la derrota de los asirios, narrada en Is 37.36-38. Su rey: o quizá sus oficiales (lit. su roca).

Esto lo afirma el Señor,

que en Jerusalén tiene una hoguera

para castigar a sus enemigos.