Dios habla Hoy (DHH)
2

El Señor hará que reine la paz entre las naciones

(Miq 4.1-3)

21Estas son las profecías que Isaías, hijo de Amós, recibió por revelación acerca de Judá y Jerusalén:

2En los últimos tiempos quedará afirmado

el monte donde se halla el templo del Señor.

Será el monte más alto,

más alto que cualquier otro monte.

Todas las naciones vendrán a él;

3pueblos numerosos llegarán, diciendo:

«Vengan, subamos al monte del Señor,

al templo del Dios de Jacob,

para que él nos enseñe sus caminos

y podamos andar por sus senderos.»

Porque de Sión saldrá la enseñanza del Señor,

de Jerusalén vendrá su palabra.

4El Señor juzgará entre las naciones

y decidirá los pleitos de pueblos numerosos.

Ellos convertirán sus espadas en arados

y sus lanzas en hoces.

Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro

ni a recibir instrucción para la guerra.

5¡Vamos, pueblo de Jacob,

caminemos a la luz del Señor!

Castigo de los soberbios

6Señor, has abandonado a tu gente, al pueblo de Jacob;

el país está lleno de adivinos venidos del oriente,

de magos como entre los filisteos,

y se hacen tratos con extranjeros.

7El país está lleno de oro y plata,

de tesoros inmensos;

el país está lleno de caballos

y de infinidad de carros.

8¡Pero también está lleno de ídolos!

La gente adora los dioses que ha hecho con sus manos,

con sus propios dedos.

9Se han humillado, se han rebajado.

¡No los perdones!

10La gente se meterá entre las rocas,

debajo del suelo;

se esconderá de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad.

11Los orgullosos tendrán que bajar la vista;

los altaneros se verán humillados.

Solo el Señor mostrará su grandeza en aquel día,2.11 Aquel día: el día del Señor (también en vv. 12,17,20). Según el concepto popular de la época, Dios iba a castigar en ese día a los enemigos de Israel; sin embargo, los profetas del siglo VIII a.C. lo entendieron como el momento en que Dios juzgaría a su propio pueblo (cf. Am 5.18-20).

12el día en que el Señor todopoderoso actúe

contra todo hombre orgulloso y soberbio,

contra todo hombre altanero, para humillarlo;

13contra todos los que se creen cedros del Líbano,

altos y elevados,

o robles de Basán;

14contra todos los que se creen montes altos

o cerros elevados,

15contra todos los que se creen torres altas

o fuertes murallas,

16contra todos los que se creen naves de Tarsis2.16 Naves de Tarsis: barcos grandes, de tipo fenicio, usados para el comercio en toda la región del mar Mediterráneo. La expresión se aplicó en sentido general a cualquier nave marítima grande o elegante. Cf. Sal 48.7; Jon 1.3 nota.

o barcos preciosos.

17Los orgullosos y altaneros

serán humillados por completo.

Solamente el Señor mostrará su grandeza en aquel día,

18y acabará con todos los ídolos.

19Cuando el Señor se levante y llene de terror la tierra,

la gente se meterá en las cuevas de las rocas,

en los hoyos del suelo;

se esconderá de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad.

20En aquel día el hombre echará sus ídolos

a las ratas y a los murciélagos,

esos ídolos de oro y de plata

que él mismo se hizo para adorarlos,

21y se meterá en los huecos de las rocas,

en las cuevas de las peñas,

para esconderse de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad,

cuando él se levante y llene de terror la tierra.

22Dejen de confiar en el hombre,

que bien poco es lo que vale.

La vida del hombre no es más que un suspiro.

3

Castigo de Judá y Jerusalén

31¡Fíjense bien! El Señor todopoderoso

les quitará a Jerusalén y a Judá

toda clase de proveedores

y toda provisión de pan y de agua.

2Hará desaparecer al valiente, al guerrero,

al juez, al profeta, al adivino, al anciano,

3al capitán, al aristócrata,

al consejero, al mago y al brujo,

4y les pondrá por jefes a unos muchachos;

unos chiquillos los gobernarán.

5La situación será tal en el pueblo,

que unos a otros, aun entre amigos, se atacarán.

Los jóvenes la emprenderán contra los viejos,

los despreciados contra la gente importante.

6Tanto que un hermano tomará a otro en la casa de su padre

y le dirá: «Tú al menos tienes ropa que ponerte;

sé, pues, nuestro jefe; gobierna este montón de ruinas.»

7Y el otro le responderá:

«Yo no puedo remediar esos males,

en mi casa no tengo comida ni ropa que ponerme.

No me hagan jefe del pueblo.»

8Ciertamente Jerusalén se derrumba,

Judá se queda en ruinas,

porque allí se dicen y hacen cosas contra el Señor,

cosas que ofenden su majestad.

9Su mismo descaro los acusa;

no ocultan sus pecados;

igual que Sodoma, los hacen saber a todo el mundo.

3.9
Gn 19.4-5Is 1.9

¡Ay de ellos, pues preparan su propio castigo!

10Dichoso el justo, porque le irá bien

y gozará del fruto de sus acciones.

11¡Ay del malvado, pues le irá mal!

Dios le pagará según sus propias acciones.

12Un chiquillo es el tirano de mi pueblo;

el gobierno está en manos de mujeres.

Tus dirigentes te engañan, pueblo mío,

te llevan por camino equivocado.

13El Señor se ha preparado para juzgar,

está listo para enjuiciar a su pueblo.

14El Señor llamará a juicio, y dirá

a los ancianos y a los jefes del pueblo:

«Ustedes han estado destruyendo mi viñedo;

han robado a los pobres,

y lo que roban lo guardan en sus casas.

15¿Con qué derecho oprimen a mi pueblo

y pisotean la cara a los pobres?»

Lo afirma el Señor todopoderoso.

Castigo a las mujeres de Jerusalén

16El Señor dice también:

«A las mujeres de Sión, que son orgullosas,

que andan con la cabeza levantada,

mirando con insolencia,

caminando con pasitos cortos

y haciendo sonar los adornos de los pies,

17en castigo las dejaré calvas por la tiña

y pondré su desnudez al descubierto.»

18En aquel día,

el Señor hará desaparecer todos los adornos:

los adornos de los pies, las diademas, las lunetas,

19los pendientes, los brazaletes y los velos,

20las bandas de la cabeza, las cadenitas de los pies,

los cinturones, los frasquitos de perfume y los amuletos,

21los anillos, los adornos de la nariz,

22los vestidos elegantes, los mantos, los chales y los bolsos,

23los espejos, las telas finas,

los turbantes y las mantillas.

24En vez de perfume habrá pestilencia;

en vez de cinturón, una soga;

en vez de elegante peinado, la cabeza calva;

en vez de finos vestidos, ropa áspera;

en vez de belleza, una marca con hierro candente.

25Tus hombres caerán en la guerra,

tus guerreros morirán en la batalla.

26La ciudad llorará y se pondrá de luto,

y quedará en completo abandono.

4

41En aquel día quedarán tan pocos hombres

que siete mujeres pelearán por uno de ellos,

y le dirán:

«Nosotras nos mantendremos por nuestra cuenta

y nos vestiremos con nuestros propios medios,

pero déjanos llevar tu nombre,

líbranos de nuestra vergüenza.»

Promesa de felicidad para el futuro4.2-6 Los que queden con vida en Israel: A los sobrevivientes, salvados únicamente por la bondad de Dios, se les llama a veces el resto (cf. Is 1.9; 10.20-22; 11.10-16; 28.5; 37.4,30-32).

2En aquel día,

el retoño que el Señor hará brotar

será el adorno y la gloria

de los que queden con vida en Israel;

las cosechas que produzca la tierra

serán su orgullo y su honor.

3A los que queden con vida en Sión,

a los que sobrevivan en Jerusalén

y reciban el privilegio de vivir allí,

se les llamará «consagrados al Señor».

4Cuando el Señor dicte su sentencia

y ejecute su castigo,

limpiará a Jerusalén de la sangre de sus crímenes

y lavará las manchas de los habitantes de Sión.

5Sobre toda la extensión del monte Sión

y sobre el pueblo reunido allí,

el Señor creará una nube oscura en el día,

y en la noche resplandor y llamas de fuego.

Por encima de todos estará la gloria del Señor,

6para protegerlos y defenderlos;

les servirá de sombra contra el calor del día

y de protección contra la lluvia y la tempestad.

4.5-6
Cf.