Dios habla Hoy (DHH)
27

Liberación de Israel

271En ese día el Señor castigará

con su espada terrible, inmensa, poderosa,

a Leviatán, la serpiente enroscada,

a Leviatán, la serpiente tortuosa,

y matará al dragón que está en el mar.27.1 Las naciones que oprimen a Israel aparecen como monstruos legendarios. Cf. Job 3.8; Sal 74.13-14; 104.26.

2En ese día el Señor dirá:

«Canten al viñedo delicioso.

3Yo, el Señor, soy quien lo cuido

y con frecuencia lo riego.

Lo cuido día y noche,

para que no sufra ningún daño.

4No estoy enojado con él.

Si tuviera espinos y maleza,

saldría a hacerles la guerra

y los quemaría por completo.

5Si quiere que yo lo proteja,

que haga las paces conmigo,

sí, que haga las paces conmigo.»

6En el futuro el pueblo de Jacob echará raíces,

Israel retoñará y florecerá,27.6 Jacob… Israel: nombres sinónimos, que después de la canción revelan la identidad del viñedo (cf. Is 5.7).

y llenará el mundo con sus frutos.

7Dios no ha castigado a Israel

como castigó a sus opresores,

ni ha dado muerte a Israel

como dio muerte a sus asesinos.

8Dios castigó a su pueblo mandándolo al destierro,

lo expulsó con su soplo terrible,

como cuando sopla el viento del este.

9Pero perdonará el pecado de Jacob

y bajo esta condición borrará sus faltas:

que haga polvo todos sus altares paganos

como si triturara la piedra de cal,

y que no queden más troncos sagrados

ni altares de incienso en honor de los dioses.

10La ciudad fortificada27.10 La ciudad fortificada: Se trata de alguna ciudad enemiga de Jerusalén (cf. Is 24.10; 26.5). quedó en ruinas,

como casa abandonada,

como desierto sin gente.

Es un lugar donde pasta el ganado,

donde come las ramas y se echa a descansar.

11Las ramas de un árbol se quiebran cuando se secan;

entonces las mujeres las recogen y hacen fuego con ellas.

Es un pueblo sin inteligencia.

Por eso su Creador, el que lo hizo,

no le tendrá compasión ni misericordia.

12En ese día el Señor actuará

desde el Éufrates hasta el río de Egipto,

como quien trilla las espigas;

pero ustedes, israelitas, serán recogidos uno por uno.

13En ese día se tocará la gran trompeta,

y los que estaban perdidos en Asiria,

lo mismo que los que estaban desterrados en Egipto,

vendrán a adorar al Señor

en Jerusalén, en el monte santo.

28

Advertencia a Samaria

281¡Ay de Samaria, orgullo y corona

de Efraín, ese pueblo borracho;

adorno glorioso de flores marchitas,

que se alza por encima del fértil valle,

ciudad de gente dominada por el vino!

2El Señor tiene reservado un hombre fuerte,28.2 Un hombre fuerte: es decir, el rey de Asiria.

poderoso como tormenta de granizo,

como tempestad destructora, como lluvia torrencial,

como terrible inundación.

Con la mano echará por tierra,

3y con los pies aplastará,

a la que es orgullo y corona

de ese pueblo borracho de Efraín.

4Y ese adorno glorioso de flores marchitas

que se alza por encima del fértil valle,

será como los primeros higos de la temporada:

que en cuanto alguien los ve

y los tiene a la mano, se los come.

5En ese día

el Señor todopoderoso será una corona gloriosa,

un adorno magnífico para los que queden de su pueblo,28.5 La corona gloriosa, que es el Señor, se contrapone a la corona de flores marchitas de los vv. 1,4. Los que queden: Véase 4.2-6 n.

6e inspirará justicia a los jueces en el tribunal

y valor a los soldados que defiendan la ciudad.

Advertencias y promesas a Jerusalén

7También hay otros que se tambalean por el vino

y dan traspiés por las bebidas fuertes:

sacerdotes y profetas se tambalean

por las bebidas fuertes,

se atontan con el vino;

dan traspiés por las bebidas fuertes,

se tambalean al tener visiones

y están borrachos al dictar sentencia.

8Todas las mesas están llenas de vómito asqueroso,

y no hay un solo lugar limpio.

9Hablan de mí y dicen:

«¡Venir a darnos lecciones a nosotros,

a enseñarnos lo que Dios ha revelado!

¡Como si fuéramos niños chiquitos

10que apenas estuvieran aprendiendo a leer:

ba be bi bo bu!»

11Pues bien, si no hacen caso,

será en lenguaje enredado, en idioma extraño,28.11 O sea, en el lenguaje de los asirios (cf. Jer 5.15), comparado irónicamente (v. 13) con las palabras burlonas (v. 10) usadas contra el profeta.

como Dios hablará a este pueblo.

12Ya él les había dicho antes:

«Aquí está la calma,

aquí está el descanso;

que descanse el fatigado.»

Pero no quisieron hacerle caso.

13Por eso el Señor les hablará

como si fueran niños chiquitos

que estuvieran aprendiendo a leer.

Y así, al caminar, caerán de espaldas,

se herirán, caerán en la trampa,

quedarán atrapados.

14Escuchen, pues, la palabra del Señor,

hombres insolentes

que gobiernan este pueblo de Jerusalén.

15Ustedes dicen:

«Hemos hecho un pacto con la muerte,

un contrato con el reino de los muertos,28.15 Con ironía se alude a la alianza hecha con Egipto.

para que cuando venga la terrible calamidad,

no nos alcance;

hemos buscado refugio en las mentiras,

protección en el engaño.»

16Por eso, el Señor dice:

«Voy a poner en Sión una piedra,

una piedra escogida y muy valiosa,

que será la piedra principal

y servirá de fundamento.

El que tenga confianza, podrá estar tranquilo.

17En esa construcción usaré por plomada la justicia

y por nivel la rectitud.»

El refugio que ustedes habían buscado en las mentiras

lo destruirá el granizo,

y el agua arrasará su lugar de protección.

18Su pacto con la muerte será anulado,

y su contrato con el reino de los muertos quedará sin valor.

Vendrá la terrible calamidad

y a ustedes los aplastará.

19Cada vez que venga, los arrastrará.

Vendrá mañana tras mañana, de día y de noche.

El solo oír la noticia los hará temblar.

20Será como acostarse en una cama estrecha

y abrigarse con una manta corta.

21El Señor actuará como en el monte Perasim,

intervendrá como en el valle de Gabaón,28.21 En el monte Perasim, David venció a los filisteos (2~S 5.20; 1~Cr 14.11). En Gabaón, Josué había derrotado anteriormente a unos reyes cananeos (Jos 10.9-12).

para realizar su acción, por extraña que parezca,

para llevar a cabo su obra, su obra misteriosa.

22Así pues, ¡no más insolencia!,

no sea que sus cadenas se les aprieten más;

porque he oído que el Señor todopoderoso

ha decretado la destrucción de todo el país.

23Pongan atención, escuchen lo que digo,

oigan con cuidado mis palabras:

24Cuando un agricultor va a sembrar,

no se pasa todo el tiempo arando

o rompiendo o rastrillando su terreno.

25¿No es verdad que, después de haberlo aplanado,

esparce semillas de eneldo o comino,

y que luego siembra trigo en hileras,

y que en los bordes siembra cebada y centeno?

26Dios le enseña cómo debe hacerlo.

27Porque el eneldo no se trilla,

ni se hace rodar sobre el comino una carreta;

sino que el eneldo se sacude con un palo

y el comino con una vara.

28El trigo se trilla, sí, pero no sin parar;

se hacen pasar las ruedas de la carreta

y se separa el grano, pero sin machacarlo.

29Así también hace sus planes el Señor todopoderoso.

Él tiene planes admirables,

y los lleva a cabo con gran sabiduría.

29

291¡Ay de Ariel, Ariel,

la ciudad donde acampó David!29.1 Donde acampó David: (Cf. 2~S 5.6-7.)

Que pasen unos cuantos años

con sus series de fiestas,

2y yo pondré a Ariel en apuros,

y habrá llanto y gemidos.

La ciudad será para mí realmente como Ariel.

3Enviaré mi ejército para que te rodee,

pondré un cerco de fortalezas en tu derredor

y levantaré trincheras para atacarte.

4Quedarás humillada, tendida en el suelo;

tu voz parecerá la de un fantasma;

tus palabras sonarán como un susurro.

5-6Pero de repente, en un instante,

el Señor todopoderoso castigará a tus enemigos

con truenos, terremotos, gran estruendo,

tormenta, tempestad e incendios destructores.

Tus innumerables enemigos quedarán hechos polvo fino,

tus muchos perseguidores serán arrastrados como paja.

7Todos esos pueblos incontables

que hacen la guerra a Ariel,

todos los que lo combaten

y atacan sus fortificaciones,

los mismos que lo oprimen,

serán como un sueño o una visión nocturna.

8Será como cuando un hambriento sueña

y cree que está comiendo,

pero luego se despierta con el estómago vacío;

o como cuando un sediento sueña

y cree que está bebiendo,

pero luego se despierta con sed

y con la garganta reseca.

Así sucederá con todos esos innumerables pueblos

que atacan el monte Sión.

9¡Sigan ustedes siendo estúpidos!

¡Sigan siendo ciegos, sin ver nada!

¡Sigan tambaleándose como borrachos,

aunque no hayan tomado bebidas embriagantes!

10Pues el Señor ha enviado sobre ustedes

un sueño profundo.

Los profetas son los ojos del pueblo,

pero el Señor los ha cubierto con un velo.

11Toda visión se ha convertido para ustedes

en algo así como lo escrito

en un pliego enrollado y sellado.

Si alguien se lo da a uno que sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá:

«No puedo, porque está sellado.»

12Y si se lo da a uno que no sabe leer

y le dice: «Lee esto»,

él responderá: «No sé leer.»

13El Señor me dijo:

«Este pueblo me sirve de palabra

y me honra con la boca,

pero su corazón está lejos de mí,

y el culto que me rinde

son cosas inventadas por los hombres

y aprendidas de memoria.

14Por eso, con prodigios y milagros

dejaré otra vez maravillado a este pueblo.

La sabiduría de sus sabios

y la inteligencia de sus inteligentes desaparecerán.»

15¡Ay de aquellos que se esconden del Señor

para ocultar sus planes,

que hacen sus maldades en la sombra

y dicen: «Nadie nos ve. Nadie se da cuenta»!

16¡Qué modo de pervertir las cosas!

Como si el barro fuera igual

a aquel que lo trabaja.

Un objeto no va a decir al que lo hizo:

«Tú no me hiciste»,

ni una pieza de barro al que la fabrica:

«No sabes lo que estás haciendo.»

Promesa de salvación a Israel

17Dentro de poco tiempo

el bosque se convertirá en campos de cultivo

y los campos de cultivo parecerán un bosque.

18En ese día los sordos podrán oír

cuando alguien les lea,

y los ciegos podrán ver,

libres de oscuridad y de tinieblas.

19Los humildes volverán a alegrarse en el Señor,

los más pobres se gozarán

en el Dios Santo de Israel.

20Se acabarán los insolentes,

dejarán de existir los arrogantes

y desaparecerán los que solo piensan en hacer el mal,

21esos que acusan de crímenes a otros,

y ponen trampas al juez,

y con engaños niegan justicia al inocente.

22Por eso, el Señor, el Dios de Israel,

el que rescató a Abraham, dice:

«De ahora en adelante Jacob no sentirá vergüenza,

ni su rostro se enrojecerá,

23porque cuando sus descendientes

vean lo que he hecho en su pueblo,

reconocerán mi santidad y me temerán a mí,

el Dios Santo de Israel.

24Los que estaban confundidos aprenderán a ser sabios,

y los murmuradores aceptarán las enseñanzas.»