Dios habla Hoy (DHH)
24

El juicio sobre toda la tierra

24124.1-23 Los caps. 24—27 han sido considerados por algunos comentaristas como «el apocalipsis de Isaías», por sus semejanzas con el género de literatura llamado «apocalíptico».Miren, el Señor va a arrasar la tierra,

va a devastarla y trastornarla,

y dispersará a sus habitantes.

2Y será igual para el sacerdote y el pueblo,

para el amo y el esclavo,

para el ama y la esclava,

para el que compra y el que vende,

para el que presta y el que recibe prestado,

para el deudor y el acreedor.

3La tierra será totalmente arrasada,

totalmente saqueada.

Porque esto es lo que ha dicho el Señor.

4La tierra se seca y se marchita,

el mundo entero se reseca, se marchita,

y el cielo y la tierra se llenan de tristeza.

5La tierra ha sido profanada por sus habitantes,

porque han dejado de cumplir las leyes,

han desobedecido los mandatos,

han violado la alianza eterna.24.5 La alianza eterna: Podría referirse a la alianza hecha con Noé (Gn 9.1-17), o bien a la del Sinaí (Ex 20; 24).

6Por eso, una maldición ha acabado con la tierra,

y sus habitantes sufren el castigo.

Por eso, los habitantes de la tierra han disminuido,

y queda poca gente.

7El vino escasea, los viñedos se enferman,

los que vivían alegres se llenan de tristeza.

8Se terminó la alegría de los tambores y del arpa,

se calló el bullicio de los amigos de la diversión.

9No más beber vino al son de las canciones;

las bebidas se volverán amargas para los bebedores.

10La ciudad del desorden está en ruinas,

no se puede entrar en ninguna casa.

11La gente llora en las calles por la escasez de vino;

toda la alegría se ha apagado,

ha quedado desterrada de la tierra.

12La ciudad está en ruinas,

la puerta quedó hecha pedazos.

13Así será en todas las naciones de la tierra:

como cuando se hacen caer a golpes las aceitunas,

o cuando se rebuscan las uvas

una vez terminada la cosecha.

14Los sobrevivientes gritarán llenos de alegría,

levantarán la voz desde occidente

al ver la majestad del Señor.

15También en el oriente

y en los países del mar

darán gloria al Señor, el Dios de Israel.

16Desde el extremo de la tierra los hemos oído cantar:

«¡Honor al justo!»24.16 Al justo: probablemente se trata de Israel ya restaurado, aunque algunos traducen con mayúscula, al Justo, refiriendo la palabra a Dios.

Pero yo dije: ¡Ay, qué miseria, qué miseria!

¡Los traidores cometen una vil traición!

17Los habitantes de la tierra

serán como animales perseguidos por los cazadores

o en peligro de caer en un hoyo o una trampa.

18El que escape de los cazadores caerá en el hoyo,

y el que salga del hoyo caerá en la trampa.

Un diluvio caerá del cielo

y temblarán los cimientos de la tierra.

19La tierra temblará terriblemente,

se sacudirá, se hará pedazos.

20Se tambaleará como un borracho,

temblará como una débil choza.

Sus pecados pesan tanto sobre ella

que caerá y no volverá a levantarse.

21En ese día el Señor castigará

a los poderes celestiales

y a los reyes de la tierra;

22los reunirá, los encerrará en un calabozo,

los tendrá encarcelados,

y después de mucho tiempo los castigará.

23Cuando el Señor todopoderoso actúe como rey

en el monte Sión, en Jerusalén,

el sol y la luna se oscurecerán

y los jefes de su pueblo verán la gloria del Señor.

25

Canto de alabanza a Dios

251Señor, tú eres mi Dios;

yo te alabo y bendigo tu nombre,

porque has realizado tus planes admirables,

fieles y seguros desde tiempos antiguos.

2Has convertido las ciudades en montones de piedras,

las ciudades fortificadas en ruinas;

destruiste los palacios de los enemigos,

y no serán reconstruidos jamás.

3Por esto un pueblo violento te honra,

las ciudades de gente cruel te temen.

4Porque tú has sido un refugio para el pobre,

un protector para el necesitado en su aflicción,

refugio contra la tempestad,

sombra contra el calor.

El aliento de los hombres crueles

es como una tempestad de invierno,

5o como el calor en tierra seca.

Tú dominas el tumulto de los enemigos

como calmas el calor con la sombra de una nube.

Tú obligas a los hombres crueles a guardar silencio.

6En el monte Sión, el Señor todopoderoso

preparará para todas las naciones

un banquete con ricos manjares y vinos añejos,

con deliciosas comidas y los más puros vinos.

7En este monte destruirá el Señor

el velo que cubría a todos los pueblos,

el manto que envolvía a todas las naciones.

8El Señor destruirá para siempre la muerte,

secará las lágrimas de los ojos de todos

y hará desaparecer en toda la tierra

la deshonra de su pueblo.

El Señor lo ha dicho.

9En ese día se dirá:

«Este es nuestro Dios,

en él confiamos y él nos salvó.

Alegrémonos, gocémonos, él nos ha salvado.»

10La mano del Señor protegerá al monte Sión,

mientras que a Moab la pisoteará

como se pisotea la paja en un basurero.

11Moab extenderá sus brazos

como los extiende un nadador,

pero con cada movimiento

se hundirá más su altanería.

12El Señor hará caer

sus altas y fuertes murallas;

las derribará,

las dejará tiradas por el suelo.

26

Canto de victoria

261En ese día se cantará este canto en la tierra de Judá:

«Tenemos una ciudad fuerte;

para salvarnos,

el Señor levantó murallas y fortificaciones.

2Abran las puertas para que pase una nación justa

que se mantiene fiel.

3Señor, tú conservas en paz a los de carácter firme,

porque confían en ti.

4Confíen siempre en el Señor,

porque él es refugio eterno.

5Él hace caer a los orgullosos,

y humilla a la ciudad soberbia

derribándola hasta el suelo,

6para que los humildes y los pobres

la pisoteen con sus pies.»

7El camino de los justos es recto;

tú, Señor, haces llano su camino.

8Nosotros también nos sentimos seguros

en el camino señalado por tus leyes, Señor.

Lo que nuestro corazón desea es pensar en ti.

9De todo corazón suspiro por ti en la noche;

desde lo profundo de mi ser te busco.

Cuando tú juzgues la tierra,

los hombres aprenderán lo que es justicia.

10Aunque tengas compasión de los malos,

ellos no aprenderán a ser rectos;

son perversos en tierra de gente honrada

y no tienen en cuenta la grandeza del Señor.

11Señor, tienes el castigo preparado,

pero ellos no quieren darse cuenta;

cuando vean tu ardiente amor por tu pueblo,

quedarán en ridículo.

¡Ojalá que el fuego de tu ira los devore!

12Señor, tú nos concedes bienestar;

eres tú, en verdad,

quien realizas todas nuestras obras.

13Señor y Dios nuestro,

otros señores han sido nuestros amos,

pero solo a ti te reconocemos por Señor.

14Ellos están muertos, no volverán a vivir;

no son más que sombras, y no volverán a levantarse;

pues los has castigado, los has destruido,

has acabado con todo recuerdo de ellos.

15Tú hiciste crecer la nación, Señor;

la hiciste crecer para gloria tuya,

extendiste todas las fronteras del país.

16En la aflicción te buscamos, Señor,

cuando nos corriges con un simple murmullo.

17Delante de ti estábamos, Señor,

como cuando a una mujer encinta

se le acerca el momento del parto

y se retuerce y grita de dolor.

18Concebimos, sentimos los dolores del parto

y dimos a luz, pero no era más que viento.

No hemos traído la salvación al país,

ni va a nacer gente que pueble el mundo.

19Pero tus muertos sí volverán a vivir,

sus cadáveres resucitarán.

Los que duermen en la tierra se despertarán

y darán gritos de alegría.

Porque tú envías tu luz como rocío

y los muertos volverán a nacer de la tierra.26.19 Algunos intérpretes ven en este pasaje la más antigua alusión a la resurrección de los muertos, referida específicamente a los justos (cf. Dn 12.2, que también habla de la resurrección de los malos). Sin embargo, algunos comentaristas opinan que aquí se trata, en sentido figurado, de la restauración de la nación de Israel, como en Ez 37.

20Ve, pueblo mío, entra en tu casa

y cierra las puertas detrás de ti.

Escóndete un poco, hasta que pase la ira del Señor.

21Porque el Señor va a salir de su palacio

para castigar por sus pecados

a los habitantes de la tierra,

y la tierra no ocultará más sus víctimas

sino que dejará ver los crímenes cometidos en ella.