Dios habla Hoy (DHH)
21

Profecía sobre la caída de Babilonia

211Profecía acerca del desierto:21.1 Desierto: lit. desierto del mar. Por mar parece entenderse aquí el actual Golfo Pérsico. Babilonia se menciona explícitamente en el v. 9.

Como huracanes que avanzan por el sur,

vienen del desierto, lugar espantoso.

2Terrible es la visión que Dios me ha mostrado:

el traidor traiciona,

el destructor destruye.

¡Levántate, Elam!

¡Medos, al asalto!

¡No permito más quejas!

3Mi cuerpo se estremece,

me retuerzo de dolor como mujer de parto,

la angustia no me deja oír,

el terror me impide ver.

4Tengo la mente confundida,

me estremezco de terror.

El fresco del atardecer, que tanto me gustaba,

se ha vuelto para mí algo terrible.

5La mesa ya está puesta, tendidas las alfombras,

el banquete ha comenzado.

¡De pie, capitanes: saquen brillo a los escudos!

6Porque el Señor me ha dicho:

«Ve y coloca un centinela

que dé aviso de todo cuanto vea.

7Si ve carros tirados por parejas de caballos

o gente montada en asnos o camellos,

que mire con mucha atención.»

8Y el que vigilaba gritó:

«En mi puesto, Señor,

permanezco todo el día,

y noche tras noche me mantengo vigilante.

9Y veo venir un carro tirado por un par de caballos.»

Alguien dijo entonces:

«¡Cayó, cayó Babilonia!

Todas las estatuas de sus dioses

quedaron por el suelo hechas pedazos.»

10Pueblo mío, pisoteado como el trigo,

yo te anuncio lo que escuché

del Señor todopoderoso, el Dios de Israel.

Profecía contra Edom

11Profecía contra Edom:

Alguien me grita desde Seír:

«Centinela, ¿qué horas de la noche son?

Centinela, ¿qué horas de la noche son?»

12Y el centinela responde:

«Ya viene la mañana,

pero también la noche.

Si quieren preguntar, pregunten,

y vuelvan otra vez.»

Profecía en el desierto

13Profecía en el desierto:

Caravanas de Dedán, que pasan la noche

en los matorrales del desierto,

14salgan al encuentro del que tiene sed

y ofrézcanle agua.

Habitantes del país de Temá,

salgan al paso del que huye

y ofrézcanle alimento.

15Porque huyen de la espada,

de la espada afilada,

del arco listo para disparar

y del furor de la batalla.

16El Señor me dijo:

«Dentro de un año,

tal como lo cuenta un obrero que vive de su salario,

se habrá terminado toda la grandeza de Quedar.21.16 Quedar: región en el nordeste de Arabia; posiblemente sus guerreros (v. 17) sean los que habían atacado a Dedán y Temá.

17Y pocos serán los arcos

que les quedarán a los guerreros de Quedar.»

El Señor, el Dios de Israel, lo ha dicho.

22

Profecía acerca de Jerusalén

221Profecía acerca del valle de la visión:22.1 Valle de la visión: posiblemente se refiera al valle de Hinom, al sudoeste de Jerusalén.

¿Qué pasa, que todos suben a las azoteas?

2Ciudad llena de alboroto y bulla,

ciudad amiga de las diversiones,

tus muertos no cayeron a filo de espada,

no murieron en la guerra;

3tus jefes salieron todos corriendo,

y al huir de los arcos los pusieron presos.

Tus hombres más valientes huyeron lejos,

pero los pusieron presos.

4Por eso dije: Apártense de mí,

que quiero llorar con amargura;

no traten de consolarme

de la catástrofe de mi pueblo.

5Porque el Señor todopoderoso

ha decretado que llegue un día de pánico,

de destrucción y aturdimiento

en el valle de la visión.

Están derribando las murallas;

llegan los gritos hasta las montañas.

6Los elamitas prepararon ya sus flechas,

y están montados en sus carros y caballos;

los de Quir22.6 Quir: lugar de ubicación desconocida (no es el de Is 15.1; 16.7). sacaron sus escudos.

7Tus valles más hermosos están llenos de carros,

y la caballería ataca la puerta de la ciudad.

8La defensa de Judá quedó desamparada.

En ese día ustedes se fijaron en el depósito de armas de la Casa del Bosque,22.8 Casa del Bosque: Cf. 1~R 7.2-5; 10.16-17. 9vieron las muchas grietas que había en la Ciudad de David22.9 La Ciudad de David: la parte fortificada del sudeste de Jerusalén (2~S 5.7). y llenaron de agua el estanque inferior; 10inspeccionaron las casas de Jerusalén y derribaron algunas para reforzar la muralla. 11Entre las dos murallas hicieron una cisterna para el agua del estanque viejo. Pero no se fijaron en el que hizo todo aquello, el que desde hace mucho tiempo lo preparó.22.9-11 Los preparativos para abastecer de agua a la ciudad con el fin de resistir el asedio se refieren, probablemente, al canal de Siloé, construido por Ezequías (2~R 20.20).

12Ese día el Señor todopoderoso

los invitó a ustedes a llorar y a lamentarse,

a raparse la cabeza

y a ponerse ropas ásperas en señal de dolor.

13Pero lo que hay es diversión y alegría,

matar vacas y ovejas,

comer carne y beber vino.

«Comamos y bebamos,

que mañana moriremos» —dicen.

14Y el Señor todopoderoso se me apareció

y me aseguró al oído:

«No voy a perdonarles este pecado;

antes de eso morirán ustedes.»

Son palabras del Señor todopoderoso.

Contra el funcionario encargado del palacio

15El Señor todopoderoso me dijo: «Ve a ver a Sebná, mayordomo de palacio, y dile:

16“¿Qué negocio tienes aquí, o quién te dio el derecho

de construirte aquí un sepulcro,

de hacerte una tumba en la parte alta

y cavarte en la roca un lugar de reposo?

17El Señor te va a arrojar muy lejos,

como lo hace un hombre robusto.

Te agarrará con fuerza,

18te hará rodar como una pelota

y te arrojará a una tierra inmensa.

Allá morirás,

allá pararán los carros que eran tu gloria,

y serás la vergüenza del palacio de tu señor.

19Yo te quitaré de tu puesto,

te retiraré de tu oficio.

20»”En ese día llamaré a mi siervo,22.20 Mi siervo: título honorífico, reservado a los fieles servidores del Señor como Abraham (Gn 26.24), Moisés (Nm 12.7; Jos 1.1), David (2~S 3.18; 7.5) y el mismo Isaías (20.3); también se usa para referirse a aquellos quienes Dios, como Señor de la historia, ha designado para el cumplimiento de una misión particular (Jer 27.6; 43.10). Cf. Is 42.1.

a Eliaquim, hijo de Hilquías;22.20 Cuando llegó la crisis del año 701 a.C., Eliaquim ya había reemplazado a Sebná, aunque este continuaba en un puesto inferior (Is 36.3; 37.2).

21lo vestiré con tu túnica,

le pondré tu cinturón de honor

y le daré tu autoridad.

Será como un padre para los habitantes de Jerusalén

y para el pueblo de Judá.

22En sus hombros le pondré

la llave de la casa de David;

nadie podrá cerrar lo que él abra

ni abrir lo que él cierre.

22.22
Ap 3.7Mt 16.19

23Él será como un trono de honor

para la familia de su padre.

Yo haré que quede firme en su lugar,

como si fuera un clavo.

24En él se podrá colgar todo lo que haya de valioso

en la familia de su padre

y de toda su descendencia,

toda clase de vajilla pequeña,

desde copas hasta jarros.

25»”En ese día,

cederá el clavo que estaba clavado firmemente en su lugar;

será arrancado y se caerá,

y todas las cosas que de él estaban colgadas, se romperán.”»

Lo afirma el Señor todopoderoso.

23

Profecía contra Tiro y Sidón23.1-8 Cf. Ez 26—28; Jl 3.4-8; Am 1.9-10; Zac 9.1-4; cf. también Mt 11.21-22; Lc 10.13-14. Tiro y Sidón eran importantes puertos de Fenicia, en la costa norte de Palestina. Los fenicios habían establecido colonias en la isla de Chipre, situada al noroeste de Tiro (v. 1), y durante siglos habían comerciado con el trigo de Egipto (v. 3), transportándolo a distintos destinos, incluso a España, en el extremo occidental del Mediterráneo.

231Profecía contra Tiro:

Las naves de Tarsis están gimiendo,

porque el puerto ha sido destruido.

El puerto a donde se llegaba de Chipre

ha sido arrasado.

2La gente de Tiro y los comerciantes de Sidón guardan silencio.

Sus agentes atravesaban el mar

3y sus aguas inmensas.

Sacaban sus ganancias

del grano de Sihor, de las cosechas del Nilo,

y comerciaban con las naciones.

4Llénate de vergüenza, Sidón, fortaleza del mar,

pues tendrás que decir:

«Ya no tengo dolores de parto, ya no doy a luz.

Ya no tengo hijos que criar

ni hijas que educar.»

5Cuando llegue la noticia a los egipcios,

se llenarán de angustia por lo que le pasó a Tiro.

6Dirán: «Váyanse a Tarsis,23.6 Tarsis: considerado entonces como el lugar más lejano del mundo (v. 1). Lo que dirán posiblemente incluye también los vv. 7-8.

pónganse a gemir, habitantes de la costa.»

7¿Es esta la ciudad de origen tan antiguo

y tan amiga de las diversiones?

¿Es esta la que viajaba

para establecerse en lejanas regiones?

8¿Quién decretó esto contra Tiro,

la ciudad real,

cuyos comerciantes eran príncipes,

y sus negociantes los más poderosos de la tierra?

9El Señor todopoderoso lo decretó

para humillar todo orgullo

y dejar por el suelo a todos los poderosos de la tierra.

10Pueblo de Tarsis, ponte a cultivar la tierra,

que el astillero ya no existe.

11El Señor extendió su mano sobre el mar,

hizo temblar a las naciones

y mandó destruir las fortificaciones de Canaán.

12Y dijo a Sidón:

«Déjate de diversiones, muchacha violada.

Aunque resuelvas pasar hasta Chipre,

tampoco allí encontrarás descanso.»

13Miren esta tierra,

tierra destinada a naves.

Los caldeos23.13 Los caldeos: esto es, los babilonios, que infligieron a Tiro una gran derrota (cf. Ez 26.7-14). levantaron torres

y demolieron los palacios de Sidón,

los convirtieron en ruinas.

Ellos fueron los culpables, no Asiria.

14Pónganse a gemir, naves de Tarsis,

porque su fortaleza ha sido destruida.

15En ese tiempo Tiro será echada al olvido durante setenta años,23.15 Setenta años: número redondo, que indica un largo periodo de tiempo (Sal 90.10). Cf. Jer 25.11-12. el tiempo que dura la vida de un rey. Al cabo de esos setenta años se le aplicará a Tiro lo que dice aquella canción de la prostituta:

16«Prostituta olvidada,

toma tu arpa, recorre la ciudad,

toca buena música, entona muchos cantos,

a ver si se acuerdan de ti.»

17Al cabo de setenta años el Señor volverá a ocuparse de Tiro. Ella volverá a alquilarse y se prostituirá con todos los países de la tierra. 18Pero las ganancias de su comercio serán consagradas al Señor; no serán guardadas ni almacenadas, sino que serán dadas a los que sirven al Señor, para que compren alimentos en abundancia y vestidos finos.