Dios habla Hoy (DHH)
16

La gente de Moab se refugia en Judá

161Desde Selá16.1 Selá: ciudad edomita donde se refugiaron los moabitas que escaparon de la destrucción de su país (Is 15.5-9). Desde allí enviaban mensajes a Judá suplicando asilo (vv. 3-4). en el desierto,

los jefes del país envían corderos

16.1
Cf.

hasta el monte Sión.

2Los habitantes de Moab en el paso del Arnón

son como pájaros espantados

que huyen de su nido.

3Dicen a Sión:

«Haz planes para protegernos,

toma tú nuestra defensa.

Extiende tu sombra en pleno mediodía,

como si fuera de noche;

ofrece asilo a los desterrados,

no traiciones a los fugitivos.

4Deja que se refugien en ti

los fugitivos de Moab.

Sírveles de asilo

frente al destructor.»

Cuando termine la opresión

y la destrucción haya pasado,

cuando el invasor se vaya del país,

5un descendiente de David alcanzará el reinado,

reinado estable fundado en la bondad.

Será un juez honrado,

que establecerá el derecho

y hará llegar pronto la justicia.

6Conocemos el orgullo enorme de Moab:

su arrogancia, su altivez, su soberbia

y su inútil charlatanería.

7Por eso todos los habitantes de Moab

llorarán por su nación;

afligidos en extremo, se dolerán

por los hombres de Quir-haréset.

8Los viñedos de Hesbón y de Sibmá

han quedado marchitos,

destrozados por los señores de las naciones.

Sus ramas llegaban hasta Jazer,

se extendían por el desierto

y alcanzaban hasta más allá del mar.

9Por eso lloro por los viñedos de Sibmá,

lo mismo que por Jazer,

y derramo lágrimas por Hesbón y Elalé,

porque sobre sus frutos y cosechas

resonó el grito de guerra.

10La alegría y el bullicio se acabarán en los campos;

no habrá más gritos de alegría

ni cantos en los viñedos,

ni exprimirán más las uvas para sacar vino.

Los gritos se acabaron.

11Mi corazón se estremece como un arpa

por Moab y por Quir-haréset.

12Por más que Moab vaya a las colinas

y ruegue allí hasta el cansancio,

por más que vaya a su templo a orar,

nada va a conseguir.

13Estas fueron las palabras que dijo el Señor contra Moab hace mucho tiempo. 14Ahora dice el Señor:

«Dentro de tres años,

tal como los cuenta un obrero que vive de su salario,

la grandeza de Moab se hará despreciable,

a pesar de su inmenso gentío;

solo quedará un puñado pequeño, impotente.»

17

Profecía contra Damasco

171Profecía contra Damasco:

Damasco dejará de ser ciudad;

no será más que un montón de ruinas.

2Quedará abandonada para siempre,

convertida en pastizales;

los animales podrán pastar tranquilamente.

3Efraín, que es el orgullo de Israel,

ya no tendrá ciudad fortificada;

así también Damasco, lo que queda de Siria,

dejará de ser un reino.

Lo afirma el Señor todopoderoso.

Castigo de Israel17.4-14 La derrota de Israel sucedió en el 721 a.C., cuando Samaria, su capital, fue conquistada por Asiria.

4En ese día Samaria, orgullo de Jacob,

perderá su fuerza,

y su prosperidad desaparecerá.

5Será como cuando el segador cosecha el trigo

y recoge las espigas con las manos,

o cuando se recogen las espigas

en el valle de Refaim,17.5 El valle de Refaim: probablemente el llano situado al sudoeste de Jerusalén.

6donde solo quedan restos olvidados;

o como cuando se golpea un olivo

y solo quedan dos o tres aceitunas

en la punta de una rama,

o a lo sumo cuatro o cinco en todo el árbol.

Lo afirma el Señor, el Dios de Israel.

7En ese día

el hombre volverá sus ojos a su creador,

al Dios Santo de Israel.

8No volverá a mirar los altares ni otros objetos hechos por los hombres con sus propias manos.

No se fijará más en esos troncos sagrados17.8 Troncos sagrados: símbolos de Aserá, diosa cananea de la fertilidad (cf. 1~R 15.13).

ni en esos altares donde queman incienso a los dioses.

9En ese día

tus ciudades fortificadas serán abandonadas,

como fueron abandonadas

las ciudades de los heveos y de los amorreos17.9 Estos pueblos se contaban entre los primitivos habitantes de Canaán, antes de la llegada de los israelitas (Dt 7.1).

por miedo a los israelitas.

Quedarán convertidas en desierto,

10porque olvidaste al Dios que te salvó,

no recordaste que él es tu refugio seguro.

Tú cultivas esos jardines agradables,

siembras tus plantas en honor a un dios extranjero,

11las proteges el día en que las plantas,

y haces que brote la semilla al día siguiente.

Pero cuando vengan la enfermedad y el mal incurable,

se perderá la cosecha.

12¡Oigan el estruendo de pueblos numerosos,17.12-14 Quizá se trata de la invasión asiria en el 701 a.C. (cf. Is 36.1-21).

estruendo como el que produce el mar!

Es el rugido que lanzan las naciones,

como el rugido de aguas impetuosas.

13Pero cuando Dios los reprende,

salen huyendo lejos,

como la paja que el viento se lleva por los montes

o como el cardo que arrastra el huracán.

14Por la tarde parecen terribles,

pero antes del amanecer dejan de existir.

En eso paran los que nos saquean,

así terminan los que nos arruinan.

18

Profecía contra Etiopía

181¡Ay del país donde resuena un zumbido de insectos,

del país situado más allá de los ríos de Etiopía,

2que envía sus embajadores por el Nilo,

viajando por el agua en barcas de junco!

Vayan, veloces mensajeros,

a un pueblo de alta estatura y piel brillante,

a una nación temida en todas partes,

pueblo fuerte y altanero

que vive en una tierra bañada por ríos.

3Todos ustedes, habitantes del mundo,

verán cuando se alce la señal en la montaña,

y oirán cuando suene la trompeta.

4El Señor me dijo:

«Desde mi lugar miro tranquilo,

como la luz en un día de verano,

como una nube de rocío en tiempo ardiente de cosecha.

5Cuando pase la floración en los viñedos,

y la flor se vuelva uva madura,

pero antes del tiempo de la cosecha,

podarán las ramas con cuchillos,

las cortarán y las retirarán.

6Todo quedará abandonado en las montañas

a las aves de rapiña

y a los animales salvajes.

Las aves pasarán allí el verano,

y todos los animales salvajes

se quedarán allí en el invierno.»

7En ese tiempo

traerán al Señor todopoderoso

ofrendas de parte del pueblo

de alta estatura y piel brillante,

nación temida en todas partes,

pueblo fuerte y altanero,

que vive en una tierra bañada por ríos.

Las traerán al monte Sión,

donde se invoca el nombre del Señor todopoderoso.