Dios habla Hoy (DHH)
9

1a 1a (8.23a) Y el oprimido no podrá escapar.

Nacimiento y reinado del Príncipe de la paz

1b 1b (8.23b) Al principio Dios humilló a Galilea, tierra de Zabulón y de Neftalí,9.1 La tribus de Zabulón y de Neftalí ocupaban el territorio situado al noroeste de Galilea y habían soportado duramente las invasiones de Tiglat-piléser III, hacia el año 733 a.C. (2~R 15.29). región vecina a los paganos, que se extiende desde el otro lado del Jordán hasta la orilla del mar; pero después le concedió mucho honor.

2 2 (1) El pueblo que andaba en la oscuridad

vio una gran luz;

una luz ha brillado9.2 La luz simboliza la salvación (Is 60.1), pero en este contexto parece aludir a la llegada del nuevo rey. Cf. 2~S 23.2-3; Sal 110.3.

para los que vivían en tinieblas.

9.1-2
Mt 4.15-16
Lc 1.79

3 3 (2) Señor, has traído una gran alegría;

muy grande es el gozo.

Todos se alegran delante de ti como en tiempo de cosecha,

como se alegran los que se reparten grandes riquezas.

4 4 (3) Porque tú has deshecho

la esclavitud que oprimía al pueblo,

la opresión que lo afligía,

la tiranía a que estaba sometido.

Fue como cuando destruiste a Madián.9.4 Como cuando destruiste a Madián: lit. como en el día de Madián: cf. Jue 7—8; cf. Sal 83.10.

5 5 (4) Las botas que hacían resonar los soldados

y los vestidos manchados de sangre

serán quemados, destruidos por el fuego.

6 6 (5) Porque nos ha nacido un niño,

Dios nos ha dado un hijo,9.6 Dios nos ha dado un hijo: Cuando el rey de Judá tomaba posesión del trono, se convertía en hijo de Dios por adopción (2~S 7.14; Sal 2.7; 89.26-27). Por eso, buena parte de los intérpretes modernos consideran que aquí no se trata del nacimiento físico del heredero real, sino de su nacimiento como rey, es decir, de su entronización. Más tarde, cuando el pueblo de Israel ya no tuvo más reyes, este pasaje fue reinterpretado a la luz de Is 7.14; Miq 5.2-3, y referido al nacimiento del Mesías.

al cual se le ha concedido el poder de gobernar.

Y le darán estos nombres:

Admirable en sus planes, Dios invencible,

Padre eterno, Príncipe de la paz.

7 7 (6) Se sentará en el trono de David;

extenderá su poder real a todas partes

y la paz no se acabará;

su reinado quedará bien establecido,

y sus bases serán la justicia y el derecho

desde ahora y para siempre.

Esto lo hará el ardiente amor del Señor todopoderoso.

Ira del Señor contra el reino de Israel

8 8 (7) El Señor ha enviado un mensaje a Israel,

al pueblo de Jacob;

9 9 (8) todo el pueblo de Efraín, que vive en Samaria,9.8-9 Los nombres Israel y Efraín se usan aquí como sinónimos; ambos designan el reino del norte, cuya capital era Samaria (Is 7.2.).

lo ha entendido.

Ellos dicen con orgullo y altanería:

10 10 (9) «Se han caído los ladrillos,

pero vamos a construir con piedra.

Han cortado las vigas de sicómoro,

pero las vamos a cambiar por madera de cedro.»

11 11 (10) El Señor ha hecho venir terribles enemigos;

él mismo les ha ordenado atacar.

12 12 (11) Por el oriente los sirios,

por el occidente los filisteos.

De un bocado se tragaron a Israel.

Y, sin embargo, la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

13 13 (12) Pero el pueblo no se volvió a Dios, que lo castigaba;

no buscó al Señor todopoderoso.

14 14 (13) Entonces el Señor trató al reino de Israel

como quien corta a un animal la cola y la cabeza,

como quien derriba palmeras y juncos por igual.

¡Todo esto en un solo día!

15 15 (14) (La cabeza representa a los ancianos y los jefes,

la cola a los profetas que enseñan mentiras.)

16 16 (15) Los jefes han extraviado a este pueblo,

y los que buscaban un guía se perdieron.

17 17 (16) Por eso el Señor no tuvo compasión de los jóvenes,

ni misericordia de los huérfanos y las viudas.

Porque el pueblo entero es impío y perverso

y todos dicen disparates.

Y sin embargo la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

18 18 (17) La maldad hace estragos

como un incendio que devora espinos y matorrales

y quema luego los árboles del bosque,

y los lanza por los aires entre torbellinos de humo.

19-20 19-20 (18-19) Por la ira del Señor todopoderoso

el país está incendiado,

el fuego destruye al pueblo;

se comen la carne de sus propios hijos

y no tienen compasión de sus hermanos.

Aquí hay uno que engulle y queda con hambre,

allá hay otro que come y no se siente satisfecho.

21 21 (20) Manasés destruye a Efraín, Efraín a Manasés,

y ambos se lanzan contra Judá.

Y sin embargo la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

10

101¡Ay de ustedes, que dictan leyes injustas

y publican decretos intolerables,

2que no hacen justicia a los débiles

ni reconocen los derechos de los pobres de mi pueblo,

que explotan a las viudas

y roban a los huérfanos!

3¿Qué harán ustedes cuando tengan que rendir cuentas,

cuando vean venir de lejos el castigo?

¿A quién acudirán pidiendo ayuda?

¿En dónde dejarán sus riquezas?

4Si no son humillados y llevados presos,

caerán con los que mueran asesinados.

Y sin embargo la ira del Señor no se ha calmado;

él sigue amenazando todavía.

Dios se vale de Asiria para el castigo
10.5-27
Cf.

5«¡El rey de Asiria!

Él es el palo con que yo en mi ira castigo,

la vara que uso cuando me enojo.

6Lo mando a atacar a un pueblo impío,10.6 Un pueblo impío: el de Judá, a causa de su rebelión contra Dios.

a una nación que me ofende,

para que la robe y le quite sus riquezas,

para que la pisotee como al barro de las calles.

7Pero el rey de Asiria no piensa así,

ni es eso lo que él se propone.

No piensa más que en destruir

y en acabar con muchas naciones.

8Dice: “Todos los reyes son jefes a mis órdenes.

9Para mí son iguales las ciudades de Calnó y de Carquemis,

Hamat igual que Arpad,10.9 Los nombres corresponden a ciudades arameas conquistadas por Asiria.

Samaria lo mismo que Damasco.

10Me he encontrado naciones con muchos dioses,

con más ídolos que los de Jerusalén y Samaria.

11Pues bien, lo que hice con Samaria y sus dioses,

¿no seré capaz de hacerlo con Jerusalén y sus ídolos?”»

12Cuando el Señor haya hecho todo lo que tiene que hacer

en el monte Sión y en Jerusalén,

castigará al rey de Asiria

por esta obra de su orgullo,

y por su altanería y arrogancia.

13El rey de Asiria ha dicho:

«Yo lo he hecho con mi propia fuerza;

yo soy inteligente, y he hecho los planes.

Yo he cambiado las fronteras de las naciones,

me he apoderado de sus riquezas,

y, como un valiente, he derribado a los reyes.

14He puesto mi mano en las riquezas de los pueblos,

me he apoderado de toda la tierra

como quien toma de un nido unos huevos abandonados,

y no hubo nadie que moviera las alas,

nadie que abriera el pico y chillara.»

15Pero, ¿acaso puede el hacha

creerse más importante que el que la maneja?,

¿la sierra más que el que la mueve?

¡Como si el bastón, que no es más que un palo,

fuera el que moviera al hombre que lo lleva!

16Por eso, el Señor todopoderoso

va a dejar sin fuerzas a esos que son tan robustos,

y hará que les arda el cuerpo con el fuego de la fiebre.

17El Dios Santo, luz de Israel,

se convertirá en llama de fuego,

y en un día quemará y destruirá

todos los espinos y matorrales que hay en el país.

18Destruirá completamente

la belleza de sus bosques y sus huertos.

Los dejará como un enfermo que ya no tiene fuerzas.

19Y serán tan pocos los árboles que queden en el bosque,

que hasta un niño los podrá contar.

20En ese tiempo

los pocos que hayan quedado de Israel,

aquellos del pueblo de Jacob que se hayan salvado,

no volverán a apoyarse en el que los destruyó

sino que se apoyarán firmemente

en el Señor, el Dios Santo de Israel.

21Unos cuantos del pueblo de Jacob

se volverán hacia el Dios invencible.

22Aunque tu pueblo, Israel, sea tan numeroso

como los granos de arena del mar,

10.22
Cf.

solo unos cuantos volverán.

La destrucción está decidida

y se hará justicia por completo.

23Porque el Señor todopoderoso

ha decidido la destrucción

y la va a llevar a cabo en todo el país.

24El Señor todopoderoso dice así:

«Pueblo mío, que vives en Sión,

no tengas miedo a los asirios,

aunque te golpeen con su vara

y levanten su bastón contra ti

como hicieron los egipcios.

25Porque dentro de muy poco tiempo

va a llevarse a cabo el castigo,

y mi ira los destruirá.

26El Señor todopoderoso los castigará

como cuando derrotó a Madián

en la roca de Oreb,

10.26
Jue 7.23-25

y mostrará su poder contra Asiria10.26 Asiria: lit. el mar, es decir, el Éufrates, río de Asiria llamado mar por la importancia de su caudal.

como cuando lo mostró contra Egipto.

27En ese día se te quitará

la carga que han puesto sobre tus espaldas,

y será quebrado el yugo que te han puesto en la nuca.»

El avance de los asirios10.27b-34 El profeta enumera las ciudades invadidas por las tropas asirias, hasta el momento en que el invasor da la orden de atacar el monte Sión (v. 32). Entonces interviene el Señor con su fuerza terrible (v. 33), de manera que el enemigo es derrotado por intervención divina y no por la fuerza de las armas (vv. 33-34).

El invasor viene por Rimón,

28llega a Aiat,

pasa por Migrón,

deja la carga en Micmás,

29cruza el paso del torrente,

acampa en Gueba;

Ramá se llena de terror,

Guibeá de Saúl sale huyendo.

30¡Da gritos, Bat-galim!

¡Óyelos, Laisa!

¡Responde, Anatot!

31Madmená sale huyendo,

los habitantes de Guebim se esconden.

32Hoy mismo se detiene el invasor en Nob;

da la señal de atacar el monte Sión,

la colina de Jerusalén.

33Miren, el Señor todopoderoso

derriba los árboles con fuerza terrible;

los más altos caen cortados,

los más elevados se vienen al suelo.

34Con un hacha derriba lo más espeso del bosque,

y los árboles más bellos del Líbano se derrumban.

11

El descendiente de Jesé trae un reinado de paz y justicia11.1-10 A este descendiente del rey David se alude en Ro 15.12; Ap 5.5; 22.16; una expresión parecida, pero que usa otro término heb., aparece en Jer 23.5; 33.15; Zac 3.8; 6.12.

111De ese tronco que es Jesé, sale un retoño;

un retoño brota de sus raíces.

2El espíritu del Señor estará continuamente sobre él,

y le dará sabiduría,11.2 El espíritu del Señor: el poder y la asistencia especial de Dios, que capacita para gobernar. La sabiduría, necesaria para el buen gobierno, debía ser una de las cualidades del rey (1~R 3.8-9). inteligencia,

prudencia, fuerza,

conocimiento y temor del Señor.

3Él no juzgará por la sola apariencia,

ni dará su sentencia fundándose en rumores.

4Juzgará con justicia a los débiles

y defenderá los derechos de los pobres del país.

Sus palabras serán como una vara para castigar al violento,

y con el soplo de su boca hará morir al malvado.

5Siempre irá revestido de justicia y verdad.

6Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz,

el tigre y el cabrito descansarán juntos,

el becerro y el león crecerán uno al lado del otro,

y se dejarán guiar por un niño pequeño.

7La vaca y la osa serán amigas,

y sus crías descansarán juntas.

El león comerá pasto, como el buey.

8El niño podrá jugar en el hoyo de la cobra,

podrá meter la mano en el nido de la víbora.

9En todo mi monte santo

no habrá quien haga ningún daño,

porque así como el agua llena el mar,

así el conocimiento del Señor llenará todo el país.11.9 Hab 2.14. El conocimiento del Señor es más que una ciencia intelectual; incluye el reconocimiento de la presencia de Dios en la vida y en la conducta personal. Cf. Os 4.1; Jn 17.3.

10En ese tiempo

el retoño de esta raíz que es Jesé

se levantará como una señal para los pueblos;

las naciones irán en su busca,

y el sitio en que esté será glorioso.

Regreso triunfal de los desterrados
11.11-16
Cf.

11En ese tiempo mostrará otra vez el Señor su poder

reconquistando el resto de su pueblo,

haciéndolo volver de Asiria y de Egipto,

de Patros, de Etiopía, de Elam,

de Sinar, de Hamat y de los países del mar.

12Levantará una señal para las naciones

y reunirá a los israelitas que estaban desterrados;

juntará desde los cuatro puntos cardinales

a la gente de Judá que estaba dispersa.

13La envidia de Efraín terminará,

y el rencor de Judá se calmará;

Efraín no tendrá envidia de Judá,

y Judá no sentirá rencor contra Efraín.

14Los dos se lanzarán hacia el occidente contra los filisteos

y les caerán por la espalda;

juntos les quitarán las riquezas a las tribus de oriente.

Su poder llegará hasta Edom y Moab,

y dominarán a los amonitas.

15El Señor les abrirá un camino por el Mar Rojo,

extenderá su brazo sobre el río Éufrates,

hará soplar un viento terrible

que lo dividirá en siete brazos,

y podrán cruzarlos sin quitarse las sandalias.

16Cuando ese resto del pueblo del Señor vuelva de Asiria,

encontrará un amplio camino,

como Israel cuando salió de Egipto.