Dios habla Hoy (DHH)
1

Judá, nación pecadora

11Profecías que Isaías, hijo de Amós, recibió por revelación acerca de Judá y Jerusalén, durante los reinados de Ozías, Jotam, Ahaz y Ezequías en Judá.1.1 Los reyes mencionados reinaron sucesivamente en Judá, del 781 al 687 a.C. Ozías (también llamado Azarías): 2~R 15.1-7; 2~Cr 26.1-23 (cf. Is 6.1). Jotam: 2~R 15.32-38; 2~Cr 27.1-9. Ahaz: 2~R 16.1-20; 2~Cr 28.1-27. Ezequías: 2 R 18.1—20.21; 2 Cr 29.1—32.33.

2Cielo y tierra,

escuchen lo que el Señor dice:

«Crié hijos hasta que fueron grandes,

pero ellos se rebelaron contra mí.

3El buey reconoce a su dueño

y el asno el establo de su amo;

pero Israel, mi propio pueblo,

no reconoce ni tiene entendimiento.»

4¡Ay, gente pecadora,

pueblo cargado de maldad,

descendencia de malhechores,

hijos pervertidos!

Se han alejado del Señor,

se han apartado del Dios Santo de Israel,1.4 El Dios Santo de Israel: lit. el Santo de Israel; es el título preferido de Isaías para designar al Señor (5.16,19,24; 10.20; 30.11; cf. 6.3). Por un lado, exalta la santidad de Dios, es decir, su majestad, bondad y poder infinitos, que están por encima de todo lo creado; por el otro, realza la condescendencia divina, pues se ha revelado a Israel y se hace presente en medio de él. Este Dios santo quiere para sí un pueblo santo (cf. Lv 19.2).

lo han abandonado.

5Ustedes se empeñan en ser rebeldes,

y en su cuerpo ya no hay donde castigarlos.

Tienen herida toda la cabeza,

han perdido las fuerzas por completo.

6De la punta del pie a la cabeza

no hay nada sano en ustedes;

todo es heridas, golpes, llagas abiertas;

nadie se las ha curado ni vendado,

ni les ha calmado los dolores con aceite.

7Su país ha quedado hecho un desierto,

y arden en llamas las ciudades.

En la propia cara de ustedes

los enemigos se comen lo que ustedes sembraron.

Todo ha quedado hecho un desierto,

como Sodoma cuando fue destruida.

8Sión nada más ha quedado en pie,

sola cual choza en medio de un viñedo,

sola cual cobertizo en medio de un melonar,

sola cual ciudad rodeada por el enemigo.

9Si el Señor todopoderoso

no hubiera dejado a unos cuantos de nosotros,

ahora mismo estaríamos como Sodoma y Gomorra.

1.9
Ro 9.29Gn 19.1-29

El verdadero culto a Dios

10Jefes de Sodoma, escuchen la palabra del Señor;

pueblo de Gomorra, oye atentamente

lo que nuestro Dios te va a enseñar.

11El Señor dice:

«¿Para qué me traen tantos sacrificios?

Ya estoy harto de sus holocaustos de carneros

y de la grasa de los terneros;

me repugna la sangre de los toros, carneros y cabritos.

12Ustedes vienen a presentarse ante mí,

pero ¿quién les pidió que pisotearan mis atrios?

13No me traigan más ofrendas sin valor;

no soporto el humo de ellas.

Ustedes llaman al pueblo

a celebrar la luna nueva1.13 Luna nueva: fiesta celebrada el primer día de cada mes, de acuerdo con el calendario lunar hebreo (Nm 28.11-15). Cf. Sal 81.3. y el sábado,

pero yo no soporto las fiestas de gente que practica el mal.

14Aborrezco sus fiestas de luna nueva y sus reuniones;

¡se me han vuelto tan molestas

que ya no las aguanto!

15Cuando ustedes levantan las manos para orar,

yo aparto mis ojos de ustedes;

y aunque hacen muchas oraciones,

yo no las escucho.

Tienen las manos manchadas de sangre.

16¡Lávense, límpiense!

¡Aparten de mi vista sus maldades!

¡Dejen de hacer el mal!

17¡Aprendan a hacer el bien,

esfuércense en hacer lo que es justo,

ayuden al oprimido,

hagan justicia al huérfano,

defiendan los derechos de la viuda!»

18El Señor dice:

«Vengan, vamos a discutir este asunto.

Aunque sus pecados sean como el rojo más vivo,

yo los dejaré blancos como la nieve;

aunque sean como tela teñida de púrpura,

yo los dejaré blancos como la lana.

19Si aceptan ser obedientes,

comerán de lo mejor que produce la tierra;

20pero si insisten en ser rebeldes,

morirán sin remedio en la guerra.»

El Señor mismo lo ha dicho.

El Señor purificará a Jerusalén

21¡Cómo has llegado, ciudad fiel,

a ser igual que una prostituta!

Antes toda tu gente actuaba con justicia

y vivía rectamente,

pero ahora no hay más que asesinos.

22Eras plata y te has convertido en basura,

eras buen vino y te has vuelto agua.

23Tus gobernantes son rebeldes

y amigos de bandidos.

Todos se dejan comprar con dinero

y buscan que les hagan regalos.

No hacen justicia al huérfano

ni les importan los derechos de la viuda.

24Por eso, el Señor todopoderoso,

el Poderoso de Israel, afirma:

«¡Basta! Yo ajustaré las cuentas a mis enemigos.

Me vengaré de ellos.

25Voy a levantar de nuevo mi mano contra ti

y a quemar por completo tu basura;

voy a limpiarte de toda tu impureza.

26Haré que vuelvas a tener jueces como antes

y consejeros como los del principio.

Después que yo lo haya hecho, volverán a llamarte

“Ciudad de justicia”, “Ciudad fiel”.

27Con mi justicia y acción salvadora

libertaré a los habitantes de Sión que se vuelvan a mí;

28pero haré pedazos a los rebeldes y pecadores,

y los que me abandonen morirán.

29Se avergonzarán ustedes de esas encinas y jardines

que tanto les gustan,

donde dan culto a los ídolos.1.29 Encinas y jardines: lugares dedicados al culto a los dioses paganos de la fertilidad, donde se practicaban ritos para hacer que campos y animales fueran fecundos (cf. Os 4.14).

30Ustedes serán como encina de hojas marchitas,

y semejantes a un jardín sin agua.

31El hombre fuerte se convertirá en paja,

y sus obras en chispa:

los dos arderán al mismo tiempo

y no habrá quien los apague.»

2

El Señor hará que reine la paz entre las naciones

(Miq 4.1-3)

21Estas son las profecías que Isaías, hijo de Amós, recibió por revelación acerca de Judá y Jerusalén:

2En los últimos tiempos quedará afirmado

el monte donde se halla el templo del Señor.

Será el monte más alto,

más alto que cualquier otro monte.

Todas las naciones vendrán a él;

3pueblos numerosos llegarán, diciendo:

«Vengan, subamos al monte del Señor,

al templo del Dios de Jacob,

para que él nos enseñe sus caminos

y podamos andar por sus senderos.»

Porque de Sión saldrá la enseñanza del Señor,

de Jerusalén vendrá su palabra.

4El Señor juzgará entre las naciones

y decidirá los pleitos de pueblos numerosos.

Ellos convertirán sus espadas en arados

y sus lanzas en hoces.

Ningún pueblo volverá a tomar las armas contra otro

ni a recibir instrucción para la guerra.

5¡Vamos, pueblo de Jacob,

caminemos a la luz del Señor!

Castigo de los soberbios

6Señor, has abandonado a tu gente, al pueblo de Jacob;

el país está lleno de adivinos venidos del oriente,

de magos como entre los filisteos,

y se hacen tratos con extranjeros.

7El país está lleno de oro y plata,

de tesoros inmensos;

el país está lleno de caballos

y de infinidad de carros.

8¡Pero también está lleno de ídolos!

La gente adora los dioses que ha hecho con sus manos,

con sus propios dedos.

9Se han humillado, se han rebajado.

¡No los perdones!

10La gente se meterá entre las rocas,

debajo del suelo;

se esconderá de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad.

11Los orgullosos tendrán que bajar la vista;

los altaneros se verán humillados.

Solo el Señor mostrará su grandeza en aquel día,2.11 Aquel día: el día del Señor (también en vv. 12,17,20). Según el concepto popular de la época, Dios iba a castigar en ese día a los enemigos de Israel; sin embargo, los profetas del siglo VIII a.C. lo entendieron como el momento en que Dios juzgaría a su propio pueblo (cf. Am 5.18-20).

12el día en que el Señor todopoderoso actúe

contra todo hombre orgulloso y soberbio,

contra todo hombre altanero, para humillarlo;

13contra todos los que se creen cedros del Líbano,

altos y elevados,

o robles de Basán;

14contra todos los que se creen montes altos

o cerros elevados,

15contra todos los que se creen torres altas

o fuertes murallas,

16contra todos los que se creen naves de Tarsis2.16 Naves de Tarsis: barcos grandes, de tipo fenicio, usados para el comercio en toda la región del mar Mediterráneo. La expresión se aplicó en sentido general a cualquier nave marítima grande o elegante. Cf. Sal 48.7; Jon 1.3 nota.

o barcos preciosos.

17Los orgullosos y altaneros

serán humillados por completo.

Solamente el Señor mostrará su grandeza en aquel día,

18y acabará con todos los ídolos.

19Cuando el Señor se levante y llene de terror la tierra,

la gente se meterá en las cuevas de las rocas,

en los hoyos del suelo;

se esconderá de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad.

20En aquel día el hombre echará sus ídolos

a las ratas y a los murciélagos,

esos ídolos de oro y de plata

que él mismo se hizo para adorarlos,

21y se meterá en los huecos de las rocas,

en las cuevas de las peñas,

para esconderse de la presencia terrible del Señor,

del resplandor de su majestad,

cuando él se levante y llene de terror la tierra.

22Dejen de confiar en el hombre,

que bien poco es lo que vale.

La vida del hombre no es más que un suspiro.