Dios habla Hoy (DHH)
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21 1 (3) Entonces dirán ustedes a sus hermanos:

«Pueblo de Dios»,

y a sus hermanas:

«Compadecidas».2.1 «Pueblo de Dios»… «Compadecidas»: Estos dos nombres se contraponen a Lo-amí y Lo-ruhama, respectivamente (Os 1.6,9).

La infidelidad del pueblo de Israel

2 2 (4) El Señor dice:

«¡Acusen ustedes a su madre, acúsenla,

porque ella no es ya mi esposa

ni yo soy su marido!

¡Que deje de mostrarse como prostituta!

¡Que aparte de sus pechos a sus amantes!

2.3—3.5
Cf.

3 3 (5) Si no lo hace, la dejaré desnuda por completo:

la pondré como el día en que nació,

la convertiré en un desierto,

en pura tierra seca,

y la haré morir de sed.

4 4 (6) No me compadeceré de sus hijos,

pues son fruto de su prostitución.

5 5 (7) Su madre se prostituyó;

perdió el honor, cuando dijo:

“Iré en busca de mis amantes,2.5 Jer 2.23-25; 3.1-2; Os 4.12-14; 9.1. Los israelitas, sin dejar de adorar al Señor, también rendían culto a Baal, porque pensaban que de él provenían las lluvias, la fertilidad del suelo y la fecundidad del ganado (cf. v. 12). Cf. vv. 7,10,13. Contra esta falsa creencia, Oseas insiste en señalar que el Señor es el único dispensador de todos esos bienes.

los que me dan mi pan y mi agua,

mi lana y mi lino,

mi aceite y mis bebidas.”

6 6 (8) »Por eso cerraré con espinos su camino

y pondré una cerca a su alrededor,

para que no encuentre sus senderos.

7 7 (9) Seguirá a sus amantes,

pero no los alcanzará;

los buscará, pero no los encontrará.

Dirá entonces:

“Volveré a mi primer marido,

pues con él me iba mejor que ahora.”

8 8 (10) »Pero ella no reconoció

que yo era quien le daba

el trigo, el vino y el aceite;

que yo era quien le aumentaba

la plata y el oro con que fabricó sus ídolos.

9 9 (11) Por lo tanto, volveré

y tomaré mi trigo y mi vino

en el tiempo de su cosecha,

y recogeré mi lana y mi lino,

que le había dado para cubrirse.

10 10 (12) A la vista de sus amantes

pondré su desnudez al descubierto.

¡Nadie la librará de mi mano!

11 11 (13) Pondré fin a su alegría,

a sus fiestas y lunas nuevas,

a sus sábados

y a todas sus festividades.

12 12 (14) Destruiré sus viñas y sus higueras,

de las que ella decía:

“Esta es la paga

que me dieron mis amantes.”

Las convertiré en un matorral,

y se las comerán los animales salvajes.

13 13 (15) Voy a castigarla por el tiempo que pasó

ofreciendo incienso a los ídolos,

cuando se adornaba con anillos y collares

para seguir a sus amantes

olvidándose de mí.

Yo, el Señor, lo afirmo.

Dios ama a su pueblo Israel

14 14 (16) »Yo la voy a enamorar:

la llevaré al desierto

y le hablaré al corazón.2.14 La llevaré al desierto: Oseas evoca la marcha por el desierto, después de la salida de Egipto, como un tiempo de amorosa intimidad (2.2).

15 15 (17) Luego le devolveré sus viñas,

y convertiré el valle de Acor2.15 El valle de Acor, situado al sudoeste de Jericó, a la entrada de Canaán, fue escenario del pecado y muerte de Acán (Jos 7.24-26). Su nombre significa desastre o desgracia, pero aquí se presenta como un símbolo de esperanza, porque por allí se producirá el retorno de los israelitas a las tierras fértiles de Palestina central.

en puerta de esperanza para ella.

Allí me responderá como en su juventud,

como en el día en que salió de Egipto.

16 16 (18) Entonces me llamará “Marido mío”,

en vez de llamarme “Baal mío”.

Yo, el Señor, lo afirmo.

17 17 (19) Y quitaré de sus labios

los nombres de los baales,

y jamás volverán a mencionarse.2.16-17 En hebreo, el término baal significa señor, dueño o marido, pero utilizado como nombre propio designa al dios cananeo de la fertilidad (Jue 2.13).

18 18 (20) »En aquel tiempo haré en favor de Israel

una alianza con los animales salvajes,

y con las aves y las serpientes;

romperé y quitaré de este país

el arco, la espada y la guerra,

para que mi pueblo descanse tranquilo.

19 19 (21) Israel, yo te haré mi esposa para siempre,

mi esposa legítima, conforme a la ley,

porque te amo entrañablemente.

20 20 (22) Yo te haré mi esposa y te seré fiel,

y tú entonces me conocerás como el Señor.

21 21 (23) Yo, el Señor, lo afirmo:

En aquel tiempo yo responderé al cielo,

y el cielo responderá a la tierra;

22 22 (24) la tierra responderá al trigo,

al vino y al aceite,

y ellos responderán a Jezreel.2.22 El nombre Jezreel se emplea aquí para designar a Israel, debido a la semejanza entre los dos nombres (véase Os 1.4 n.).

23 23 (25) Plantaré a mi pueblo en la tierra

exclusivamente para mí;

tendré compasión de Lo-ruhama,

y a Lo-amí2.23 Lo-ruhama… Lo-amí: Véase 1.6 n.; 1.9 n. le diré: “Tú eres mi pueblo”,

y él me dirá: “¡Tú eres mi Dios!”»

3

Oseas y la mujer adúltera3.1-5 Algunos intérpretes han visto en este relato autobiográfico un segundo matrimonio del profeta, pero es más probable que se trate de la reconciliación del profeta con Gómer, que había incurrido en adulterio y se había hecho indigna de ser su esposa.

31El Señor volvió a decirme:

«Ve y ama a una mujer

amada de su amigo y adúltera.

Así ama el Señor a los israelitas,

aunque ellos se vuelven a dioses extraños

y comen de las tortas de pasas3.1 Las tortas de pasas o de uvas secas se ofrecían en el culto a los dioses de la fertilidad (cf. Jer 7.18). que les ofrecen.»

2Entonces adquirí una mujer para mí

por quince monedas de plata

y trescientos treinta litros de cebada.

3Le dije: «Por mucho tiempo serás mía;

no te prostituyas ni te entregues a otro hombre,

y yo también te seré fiel.»

4Pues por mucho tiempo los israelitas

estarán sin rey ni jefe,

sin sacrificio ni piedras sagradas,

sin ropas sacerdotales ni ídolos familiares.

5Después de esto se volverán los israelitas

y buscarán al Señor su Dios

y a David su rey.

En los últimos tiempos

acudirán con reverencia al Señor

y a los bienes que él concede.

4

El pleito del Señor contra Israel

41Israelitas, escuchen

lo que dice el Señor.

Él ha entablado un pleito

contra los que viven en este país,

porque aquí ya no hay lealtad entre la gente,

ni fidelidad ni conocimiento de Dios.

2Abundan en cambio el juramento falso y la mentira,

el asesinato y el robo,

el adulterio y la violencia,

y se comete homicidio tras homicidio.

3Por eso, el país está de luto;

se quedan sin fuerzas los que viven en él;

y con los animales salvajes y las aves

mueren también los peces del mar.

El Señor acusa a los sacerdotes

4Dice el Señor:

«¡Que nadie acuse ni reprenda a otro!

Mi pleito es solo contra ti, sacerdote.

5Tú caerás en pleno día,

y por la noche

caerá también contigo el profeta,

y a tu madre la destruiré.

6Mi pueblo no tiene conocimiento,

por eso ha sido destruido.

Y a ti, sacerdote, que rechazaste el conocimiento,

yo te rechazo de mi sacerdocio.

Puesto que tú olvidas las enseñanzas de tu Dios,

yo me olvidaré de tus descendientes.

7»Cuantos más eran los sacerdotes, más pecaban contra mí;

por lo tanto, cambiaré su honra en afrenta.

8Viven del pecado de mi pueblo;

por eso anhelan que mi gente peque.

9Lo mismo al pueblo que a los sacerdotes,

los castigaré por su conducta.

10Puesto que han dejado de servir al Señor,

comerán, pero no quedarán satisfechos;

se prostituirán, pero no tendrán hijos.

La idolatría de Israel

11»La prostitución y el vino

hacen perder el juicio.

12Mi pueblo consulta a sus ídolos de madera;4.12 Ídolos de madera: probablemente los postes o árboles plantados en representación de la diosa Aserá. Cf. Dt 16.21; Jue 2.13.

por medio de varas practica la adivinación.

Dominado por la prostitución,

mi pueblo sigue caminos equivocados:

se prostituye apartándose de su Dios.

13En lo alto de los montes y sobre las colinas

queman incienso y ofrecen sacrificios,

y también bajo la buena sombra

de los robles, los álamos y las encinas.

Por eso se han prostituido las hijas de ustedes,

y sus nueras cometen adulterio.

14Pero yo no castigaré a sus hijas por su prostitución

ni a sus nueras por sus adulterios,

porque ustedes mismos se van con prostitutas;

para ofrecer sacrificios, se juntan

con mujeres que practican la prostitución como un culto.

¡Y así se hunde un pueblo falto de inteligencia!

15»Si tú, Israel, te prostituyes,

que al menos Judá no peque.

¡No vayan ustedes a Guilgal

ni suban a Bet-avén4.15 Bet-avén, en hebreo, significa casa de iniquidad. Oseas aplica este calificativo, en forma despectiva, a Betel, cuyo nombre significa casa de Dios y era, a su vez, un santuario importante de Israel (1~R 12.28-30; Os 5.8; 10.5; Am 4.4; 5.5).

ni juren por la vida del Señor!

16Israel es rebelde

como una novilla arisca;

y así, ¿los cuidará el Señor en hermosos pastizales,

igual que si fueran corderitos?

17-18Efraín4.17-18 El profeta da frecuentemente el nombre de Efraín a todo el reino del Norte, Israel (5.3,5; 11.8). se ha entregado a la idolatría.

¡Todos han caído como pandilla de borrachos!

Una y otra vez se prostituyen,

y prefieren la vergüenza a la honra.

19¡Un viento se los llevará en sus alas,

y se avergonzarán de su idolatría!