Dios habla Hoy (DHH)
8

Imperfección del culto antiguo

81Lo más importante de lo que estamos diciendo es que nuestro Sumo sacerdote es de tal naturaleza que se ha sentado en el cielo, a la derecha del trono de Dios, 2y oficia como sacerdote en el verdadero santuario, el que fue hecho por el Señor y no por los hombres.

3Todo sumo sacerdote es nombrado para presentar ofrendas y sacrificios, y por eso es necesario que Jesucristo también tenga algo que ofrecer. 4Si él estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, pues aquí ya hay sacerdotes que presentan las ofrendas mandadas por la ley de Moisés. 5Pero estos sacerdotes prestan su servicio por medio de cosas que no son más que copias y sombras8.5 Copias y sombras: Cf. Heb 9.11,23-24; 10.1; cf. también Ex 25.40. de lo que hay en el cielo. Y sabemos que son copias porque, cuando Moisés iba a construir el santuario, Dios le dijo: «Pon atención y hazlo todo según el modelo que te mostré en el monte.»

8.5
Ex 25.40
6Pero nuestro Sumo sacerdote, que ha recibido un ministerio sacerdotal mucho mejor, es mediador de una alianza mejor,8.6 Es mediador de una alianza mejor: Heb 9.15; 12.24; 1~Ti 2.5. basada en mejores promesas.

Imperfección de la primera alianza

7Si la primera alianza hubiera sido perfecta, no habría sido necesaria una segunda alianza. 8Pero Dios encontró imperfecta a aquella gente, y dijo:

«El Señor dice: Vendrán días

en que haré una nueva alianza con Israel y con Judá.

9Esta alianza no será como la que hice con sus antepasados,

cuando los tomé de la mano

para sacarlos de la tierra de Egipto;

y como ellos no cumplieron mi alianza,

yo los abandoné, dice el Señor.

10La alianza que haré con Israel

después de aquellos días,

será esta, dice el Señor:

Pondré mis leyes en su mente

y las escribiré en su corazón.

Yo seré su Dios

y ellos serán mi pueblo.

11Ya no será necesario que unos a otros,

compatriotas o parientes, tengan que instruirse

para que conozcan al Señor,

porque todos me conocerán,

desde el más pequeño hasta el más grande.

12Yo les perdonaré sus maldades

y no me acordaré más de sus pecados.»

8.8-12
Jer 31.31-34Heb 10.16-17

13Cuando Dios habla de una nueva alianza es porque ha declarado vieja a la primera; y a lo que está viejo y anticuado, poco le falta para desaparecer.
9

Ineficacia de los sacrificios antiguos

91Ahora bien, la primera alianza tenía sus reglas para el culto, pero en un santuario terrenal. 2La tienda

9.2
Ex 26.1-37
se levantó de tal forma que en su primera parte, llamada el Lugar santo, estaban el candelabro
9.2
Ex 25.31-40
y la mesa con los panes consagrados a Dios.
9.2
Ex 25.23-30
3Detrás del segundo velo estaba el llamado Lugar santísimo;
9.3
Ex 26.31-33
4allí había un altar de oro para quemar el incienso,
9.4
Ex 30.1-6
40.26-27
y el arca de la alianza cubierto de oro por todos lados.
9.4
Ex 25.10-16
En el arca había una jarra de oro que contenía el maná,
9.4
Ex 16.33
y también estaban el bastón de Aarón, que había retoñado,
9.4
Nm 17.8-10
y las tablas de la alianza.
9.4
Ex 25.16
Dt 10.3-5
5Encima del arca estaban los seres alados
9.5
Ex 25.18
que representaban la presencia de Dios, los cuales cubrían con sus alas la tapa del arca.
9.5
Ex 25.18-22
Pero por ahora no es necesario dar más detalles sobre estas cosas.

6Preparadas así las cosas, los sacerdotes entran continuamente en la primera parte de la tienda para celebrar los oficios del culto.

9.6
Nm 18.2-6
7Pero en la segunda parte entra únicamente el sumo sacerdote, y sólo una vez al año; y cuando entra, tiene que llevar sangre de animales para ofrecerla por sí mismo y por los pecados que el pueblo comete sin darse cuenta.
9.7
Lv 16
8Con esto el Espíritu Santo nos da a entender que, mientras la primera parte de la tienda seguía existiendo, el camino al santuario todavía no estaba abierto. 9Todo esto es un símbolo para el tiempo presente; pues las ofrendas y sacrificios que allí se ofrecen a Dios no pueden hacer perfecta la conciencia de los que así lo adoran. 10Se trata únicamente de alimentos, bebidas y ciertas ceremonias de purificación,
9.10
Cf.
que son reglas externas y que tienen valor solamente hasta que Dios cambie las cosas.

Eficacia del sacrificio de Cristo

11Pero Cristo ya vino, y ahora él es el Sumo sacerdote de los bienes definitivos. El santuario donde él actúa como sacerdote es mejor y más perfecto, y no ha sido hecho por los hombres; es decir, no es de esta creación. 12Cristo ha entrado en el santuario, ya no para ofrecer la sangre de chivos y becerros, sino su propia sangre; ha entrado una sola vez y para siempre, y ha obtenido para nosotros la liberación eterna. 13Es verdad que la sangre de los toros y chivos,

9.13
Lv 16.15-16
y las cenizas de la becerra que se quema en el altar, las cuales son rociadas sobre los que están impuros, tienen poder para consagrarlos y purificarlos por fuera.
9.13
Nm 19.9,17-19
14Pero si esto es así, ¡cuánto más poder tendrá la sangre de Cristo! Pues por medio del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio sin mancha, y su sangre limpia nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que podamos servir al Dios viviente.

La nueva alianza

15Por eso, Jesucristo es mediador de una nueva alianza y un nuevo testamento,9.15 Alianza y testamento traducen una sola palabra griega, la cual significa ambas cosas. pues con su muerte libra a los hombres de los pecados cometidos bajo la primera alianza, y hace posible que los que Dios ha llamado reciban la herencia eterna que él les ha prometido. 16Para que un testamento entre en vigor, tiene que comprobarse primero la muerte de la persona que lo hizo. 17Pues un testamento no tiene valor mientras vive el que lo hizo, sino solo cuando ya ha muerto. 18Por eso, la primera alianza también se estableció con derramamiento de sangre. 19Moisés anunció todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo; después tomó lana roja y una rama de hisopo, las mojó en la sangre de los becerros y los chivos mezclada con agua, y roció el libro de la ley y también a todo el pueblo.

9.19-20
Ex 12.22
Lv 14.4-6
Nm 19.6,18
20Entonces les dijo: «Esta es la sangre que confirma la alianza que Dios ha ordenado para ustedes.»9.20 La sangre que confirma la alianza: Ex 24.6-8; Heb 10.29; 13.20; cf. Mt 26.28 y paralelos. 21Moisés roció también con sangre el santuario y todos los objetos que se usaban en el culto.
9.21
Ex 29.12
Lv 8.15,19
22Según la ley, casi todo tiene que ser purificado con sangre; y no hay perdón de pecados si no hay derramamiento de sangre.
9.22
Cf.
23De manera que se necesitaban tales sacrificios para purificar aquellas cosas que son copias de lo celestial; pero las cosas celestiales necesitan mejores sacrificios que esos.

El acceso a Dios

24Porque Cristo no entró en aquel santuario hecho por los hombres, que era solamente una figura del santuario verdadero, sino que entró en el cielo mismo, donde ahora se presenta delante de Dios para rogar en nuestro favor. 25Y no entró para ofrecerse en sacrificio muchas veces, como hace cada año todo sumo sacerdote, que entra en el santuario para ofrecer sangre ajena. 26Si ese fuera el caso, Cristo habría tenido que morir muchas veces desde la creación del mundo. Pero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio para quitar el pecado. 27Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio, 28así también Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos. Después aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan.

9.28
Is 53.12
1~P 2.24

10

Ineficacia de la ley antigua

101Porque la ley de Moisés era solamente una sombra de los bienes que habían de venir, y no su presencia verdadera. Por eso la ley nunca puede hacer perfectos a quienes cada año se acercan a Dios para ofrecerle los mismos sacrificios. 2Pues si la ley realmente pudiera purificarlos del pecado, ya no se sentirían culpables, y dejarían de ofrecer sacrificios. 3Pero estos sacrificios sirven más bien para hacerles recordar sus pecados cada año. 4Porque la sangre de los toros y de los chivos no puede quitar los pecados.

El sacrificio de Cristo

5Por eso Cristo, al entrar en el mundo, dijo a Dios:

«No quieres sacrificio ni ofrendas,

sino que me has dado un cuerpo.

6No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado.

7Entonces dije: “Aquí estoy, tal como está escrito de mí en el libro,

para hacer tu voluntad, oh Dios.”»

10.5-7
Sal 40.6-8

8En primer lugar, dice que Dios no quiere ni le agradan sacrificios ni ofrendas de animales, ni holocaustos para quitar el pecado, a pesar de que son cosas que la ley manda ofrecer. 9Y después añade: «Aquí vengo para hacer tu voluntad.»
10.9
Cf.
Es decir, que quita aquellos sacrificios antiguos y pone en su lugar uno nuevo. 10Dios nos ha consagrado porque Jesucristo hizo la voluntad de Dios al ofrecer su propio cuerpo en sacrificio una sola vez y para siempre.

11Todo sacerdote judío oficia cada día y sigue ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, aunque estos nunca pueden quitar los pecados. 12Pero Jesucristo ofreció por los pecados un solo sacrificio para siempre, y luego se sentó a la derecha de Dios. 13Allí está esperando hasta que Dios haga de sus enemigos el estrado de sus pies, 14porque por medio de una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que han sido consagrados a Dios. 15Y el Espíritu Santo nos lo confirma, al decir:

16«La alianza que haré con ellos

después de aquellos días,

será esta, dice el Señor:

Pondré mis leyes en su corazón

y las escribiré en su mente.

17Y no me acordaré más de sus pecados y maldades.»

10.16-17
Jer 31.33-34Heb 8.8-12

18Así pues, cuando los pecados han sido perdonados, ya no hay necesidad de más ofrendas por el pecado.

Exhortación a la fidelidad

19Hermanos, ahora podemos entrar con toda libertad en el santuario gracias a la sangre de Jesús, 20siguiendo el nuevo camino de vida que él nos abrió a través del velo, es decir, a través de su propio cuerpo. 21Tenemos un gran sacerdote al frente de la casa de Dios. 22Por eso, acerquémonos a Dios con corazón sincero y con una fe completamente segura, limpios nuestros corazones de mala conciencia y lavados nuestros cuerpos con agua pura. 23Mantengámonos firmes, sin dudar, en la esperanza de la fe que profesamos, porque Dios cumplirá la promesa que nos ha hecho. 24Busquemos la manera de ayudarnos unos a otros a tener más amor y a hacer el bien. 25No dejemos de asistir a nuestras reuniones, como hacen algunos, sino animémonos unos a otros; y tanto más cuanto que vemos que el día del Señor10.25 Día del Señor: Cf. Ez 30.3; Am 5.18; Hch 2.20; 1~Ts 5.2. se acerca.

26Porque si seguimos pecando intencionalmente después de haber conocido la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados; 27solamente nos queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios. 28Cuando alguien desobedece la ley de Moisés, si hay dos o tres testigos que declaren contra él, se le condena a muerte sin compasión.

10.28
Dt 17.2-6
19.15
29Pues ¿no creen ustedes que mucho mayor castigo merecen los que pisotean al Hijo de Dios y desprecian su sangre, los que insultan al Espíritu del Dios que los ama? Esa sangre es la que confirma la alianza, y con ella han sido ellos consagrados. 30Sabemos que el Señor ha dicho: «A mí me corresponde hacer justicia; yo pagaré.» Y ha dicho también: «El Señor juzgará a su pueblo.»
10.30
Dt 32.35-36
31¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios viviente!

32Pero recuerden ustedes los tiempos pasados, cuando acababan ustedes de recibir la luz y soportaron con fortaleza los sufrimientos de una gran lucha. 33Algunos de ustedes fueron insultados y maltratados públicamente, y otros se unieron en el sufrimiento con los que fueron tratados así. 34Ustedes tuvieron compasión de los que estaban en la cárcel, y hasta con alegría se dejaron quitar lo que poseían, sabiendo que en el cielo tienen algo que es mucho mejor y que permanece para siempre. 35No pierdan, pues, su confianza, porque ella les traerá una gran recompensa. 36Ustedes necesitan tener fortaleza en el sufrimiento, para hacer la voluntad de Dios y recibir así lo que él ha prometido. 37Pues la Escritura dice:

«Pronto, muy pronto,

vendrá el que tiene que venir.

No tardará.

38Mi justo por la fe vivirá;

pero si se vuelve atrás,

no estaré contento de él.»

10.37-38
Hab 2.3-4

39Y nosotros no somos de los que se vuelven atrás y van a su condenación, sino de los que alcanzan la salvación porque tienen fe.