Dios habla Hoy (DHH)
3

Comparado con Moisés

31Por lo tanto, hermanos, ustedes los del pueblo santo, que han sido llamados por Dios a ser suyos, consideren atentamente a Cristo Jesús, el Apóstol y Sumo sacerdote, gracias al cual profesamos nuestra fe. 2Pues Jesús ha sido fiel a Dios, que lo nombró para este servicio, como también Moisés fue fiel en su servicio

3.2
Nm 12.7
en toda la casa de Dios. 3Pero a Jesús se le ha concedido más honor que a Moisés, del mismo modo que el que hace una casa recibe más honor que la casa misma. 4Toda casa tiene que estar hecha por alguien; pero Dios es el que hizo todo lo que existe. 5Así pues, Moisés, como siervo, fue fiel en toda la casa de Dios, y su servicio consistió en ser testigo de las cosas que Dios había de decir. 6Pero Cristo, como Hijo, es fiel sobre esta casa de Dios que somos nosotros mismos, si mantenemos la seguridad y la alegría en la esperanza que tenemos.

Exhortación a la fidelidad

7Por eso, como dice el Espíritu Santo en la Escritura:

«Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice,

8no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron

y pusieron a Dios a prueba en el desierto.

9Allí me pusieron a prueba los antepasados de ustedes,

aun cuando habían visto mis obras durante cuarenta años.3.9 Cuarenta años: Nm 14.20-35.

10Por eso me enojé con aquella generación,

y dije: “Andan siempre extraviados en su corazón,

y no han querido conocer mis caminos.”

11Por eso juré en mi furor

que no entrarían en mi reposo.»

3.7-11
Sal 95.7-11

12Hermanos, cuídense de que ninguno de ustedes tenga un corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios viviente. 13Al contrario, anímense unos a otros cada día, mientras dura ese «hoy» de que habla la Escritura, para que ninguno de ustedes sea engañado por el pecado y su corazón se vuelva rebelde. 14Porque nosotros tenemos parte con Cristo, con tal de que nos mantengamos firmes hasta el fin en la confianza que teníamos al principio.

15Por lo cual dice:

«Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice,

no endurezcan su corazón como aquellos que se rebelaron.»

3.15
Sal 95.7-8

16¿Y quiénes fueron los que se rebelaron después de haber oído la voz de Dios? Pues todos los que Moisés había sacado de la tierra de Egipto. 17¿Y con quiénes estuvo Dios enojado durante cuarenta años? Con los que pecaron, los cuales cayeron muertos en el desierto. 18¿Y a quiénes juró Dios que no entrarían en su reposo? A los que desobedecieron.
3.16-18
Cf.
19Y, en efecto, vemos que no pudieron entrar porque no creyeron.
3.19
Cf.
4

41Por eso, mientras todavía contamos con la promesa de entrar en ese reposo de Dios, debemos tener cuidado, no sea que alguno de ustedes no lo logre. 2Porque nosotros recibimos el anuncio de la buena noticia, lo mismo que ellos; pero a ellos no les sirvió de nada el oírlo, porque no se unieron por la fe con los que habían obedecido al mensaje. 3Pero nosotros, que hemos creído, entraremos en ese reposo, del cual Dios ha dicho:

«Por eso juré en mi furor

que no entrarían en el lugar de mi reposo.»

4.3
Sal 95.11

Sin embargo, Dios había terminado su trabajo desde que creó el mundo; 4pues en alguna parte de las Escrituras se dice del séptimo día:

«Dios reposó de todo su trabajo el séptimo día.»

4.4
Gn 2.2

5Y otra vez se dice en las Escrituras:

«No entrarán en mi reposo.»

4.5
Sal 95.11

6Pero todavía falta que algunos entren en ese lugar de reposo, ya que, por haber desobedecido, no entraron los que primero recibieron el anuncio. 7Por eso, Dios ha vuelto a señalar un día, un nuevo «hoy», y lo ha hecho hablándonos por medio de lo que, mucho tiempo después, David dijo en la Escritura ya mencionada:

«Si hoy escuchan ustedes lo que Dios dice,

no endurezcan su corazón.»

4.7
Sal 95.7-8

8Porque si Josué les hubiera dado reposo a los israelitas, Dios no habría hablado de otro día. 9De manera que todavía queda un reposo sagrado para el pueblo de Dios; 10porque el que entra en ese reposo de Dios, reposa de su trabajo, así como Dios reposó del suyo. 11Debemos, pues, esforzarnos por entrar en ese reposo, para que nadie siga el ejemplo de aquellos que no creyeron.

12Porque la palabra de Dios tiene vida y poder. Es más cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más íntimo de la persona; y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Nada de lo que Dios ha creado puede esconderse de él; todo está claramente expuesto ante aquel a quien tenemos que rendir cuentas.

Jesús, sacerdote compasivo

14Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro gran Sumo sacerdote que ha entrado en el cielo. Por eso debemos seguir firmes en la fe que profesamos. 15Pues nuestro Sumo sacerdote puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros; solo que él jamás pecó. 16Acerquémonos, pues, con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros y en su bondad nos ayude en la hora de necesidad.

5

51Todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres, nombrado para representarlos delante de Dios y para hacer ofrendas y sacrificios por los pecados. 2Y como el sacerdote está sujeto a las debilidades humanas, puede tener compasión de los ignorantes y los extraviados; 3y a causa de su propia debilidad, tiene que ofrecer sacrificios por sus pecados tanto como por los pecados del pueblo.

5.3
Lv 9.7
16.6Heb 7.27
4Nadie puede tomar este honor para sí mismo, sino que es Dios quien lo llama y le da el honor, como en el caso de Aarón.
5.4
Ex 28.1
5De la misma manera, Cristo no se nombró Sumo sacerdote a sí mismo, sino que Dios le dio ese honor, pues él fue quien le dijo:

«Tú eres mi hijo;

yo te he engendrado hoy.»

5.5
Sal 2.7

6Y también le dijo en otra parte de las Escrituras:

«Tú eres sacerdote para siempre,

de la misma clase que Melquisedec.»5.6 Sal 110.4. Melquisedec: Gn 14.17-20; cf. Heb 7.1-2.

7Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte;
5.7
Mt 26.36-46
y por su obediencia, Dios lo escuchó. 8Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió lo que es la obediencia; 9y al perfeccionarse de esa manera, llegó a ser fuente de salvación eterna para todos los que lo obedecen, 10y Dios lo nombró Sumo sacerdote de la misma clase que Melquisedec.

Exhortación a progresar en la fe

11Tenemos mucho que decir sobre este asunto, pero es difícil explicarlo, porque ustedes son lentos para entender. 12Al cabo de tanto tiempo, ustedes ya deberían ser maestros; en cambio, necesitan que se les expliquen de nuevo las cosas más sencillas de las enseñanzas de Dios. Han vuelto a ser tan débiles que, en vez de comida sólida, tienen que tomar leche. 13Y los que se alimentan de leche son como niños de pecho, incapaces de juzgar rectamente. 14La comida sólida es para los adultos, para los que ya saben juzgar, porque están acostumbrados a distinguir entre lo bueno y lo malo.