Dios habla Hoy (DHH)
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21Estaré atento y vigilante,

como lo está el centinela en su puesto,

para ver qué me dice el Señor

y qué respuesta da a mis quejas.

2El Señor me contestó:

«Escribe en tablas de barro lo que te voy a mostrar,

de modo que pueda leerse de corrido.2.2 Que pueda leerse de corrido:otra posible traducción: que el que lea corra a obedecer.

3Aún no ha llegado el momento

de que esta visión se cumpla;

pero no dejará de cumplirse.

Tú espera, aunque parezca tardar,

pues llegará en el momento preciso.

El destino de los opresores

4Escribe que los malvados son orgullosos,

pero los justos vivirán por su fidelidad a Dios.»2.4 Los justos vivirán por su fidelidad a Dios: La palabra hebrea traducida por fidelidad incluye al mismo tiempo las ideas de lealtad y firme confianza. A los justos se les promete la vida por su inquebrantable fidelidad a la palabra y a la voluntad de Dios; los orgullosos, en cambio, son objeto de una condenación expresa por parte del Señor (cf. vv. 12-13; Ro 1.17; Gl 3.11; Heb 10.37-38).

52.5-20 Con la expresión ¡Ay…! (vv. 6,9,12,15,19) se introducen cinco profecías de juicio y condenación, que tienen una estructura similar.Los hombres orgullosos desean el poder;

lo buscan sin descanso y siempre quieren más,

aun cuando el poder es traicionero.2.5 El poder es traicionero: según un manuscrito antiguo; heb. el vino es traicionero.

Abren su boca, como el sepulcro;

son insaciables, como la muerte,

y por eso se lanzan a conquistar

nación tras nación.

6Pero todas las naciones conquistadas

se burlarán del que las conquistó, cantándole:

«¡Ay de ti, que te haces rico

con lo que no te pertenece!

¿Hasta cuándo seguirás amontonando

las riquezas que tomaste prestadas?»

7Cuando menos lo esperes, llegarán tus acreedores,

despertarán los que te atormentan

y te dejarán desnudo.

8Las naciones se unirán en contra tuya

y te saquearán como tú las saqueaste a ellas.

Te harán pagar todos tus crímenes,

las violencias que cometiste en el país

contra las ciudades y sus habitantes.

9¡Ay de ti, que has llenado tu casa

con el producto de tus robos,

para ponerte a salvo de todo peligro!

10De ese modo has cubierto tu casa de vergüenza,

y has causado tu propia destrucción

al destruir a numerosas naciones.

11Aun las piedras de los muros

y la madera de las vigas

gritarán en contra tuya.

12¡Ay de ti, que construyes tus ciudades

sobre la base del crimen y la injusticia!

13El Señor todopoderoso

va a hacer inútil tu trabajo y tu fatiga,

pues todas tus obras serán destruidas por el fuego.

14Y el conocimiento de la gloria del Señor

llenará entonces toda la tierra,

como las aguas llenan el mar.

15¡Ay de ti, que emborrachas a tus vecinos

dándoles vino mezclado con drogas,

para humillarlos contemplando su desnudez!

16En lugar de honor, te cubrirás de vergüenza,

porque el Señor va a darte a beber una copa

que te hará mostrar tu incircuncisión

y convertirá en humillación tu gloria.

17Las violencias que le hiciste al monte Líbano

se volverán en contra tuya,

y te espantarás por la matanza de sus animales.

Esto te vendrá a causa de tus crímenes

y de las violencias que cometiste en el país

contra las ciudades y sus habitantes.

18¿De qué sirve una escultura

en cuanto ha sido terminada?

¿De qué sirve una imagen

que solo lleva a la mentira?

Los ídolos no pueden hablar;

¿cómo, pues, podrá confiar en ellos

el hombre que los fabrica?

19¡Ay de ti, que a un ídolo de madera

le dices que despierte,

y a una piedra muda, que se ponga de pie!

¿Podrán ellos comunicar mensaje alguno?

¡No, porque no tienen vida propia,

aunque estén recubiertos de oro y plata!

20Pero el Señor está en su santo templo:

¡guarde silencio delante de él toda la tierra!