Dios habla Hoy (DHH)
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21El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. 2El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó.2.2 Descansó: El verbo hebreo, que significa lit. cesar o terminar, se relaciona con el nombre shaba (sábado, día de reposo). Cf. Ex 20.11. 3Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación. 4Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.

El hombre en el jardín de Edén2.4 El segundo relato se centra en la pareja humana, en su destino y descendencia y en su relación con Dios.

Cuando Dios el Señor2.4 El Señor: traducción de Yahvé, el nombre propio del Dios de Israel. hizo el cielo y la tierra, 5aún no había plantas ni había brotado la hierba, porque Dios el Señor todavía no había hecho llover sobre la tierra, ni había nadie que la trabajara. 6Sin embargo, de la tierra salía agua que regaba todo el terreno. 7Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma,2.7 El texto hebreo hace un juego de palabras entre los vocablos adam, que significa hombre, y adamá, que significa suelo o tierra cultivable (véase el mismo procedimiento en Gn 3.19). Así se destaca la estrecha vinculación que existe entre el hombre y la tierra. y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.

8Después Dios el Señor plantó un jardín en la región de Edén,2.8 Edénes una palabra hebrea que significa delicia (cf. Is 51.3; Ez 31.8-9). en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9Hizo crecer también toda clase de árboles hermosos que daban fruto bueno para comer. En medio del jardín puso también el árbol de la vida2.9 El árbol de la vida: es decir, cuyos frutos dan la vida. Cf. Gn 3.22. y el árbol del conocimiento del bien y del mal.2.9 El árbol del conocimiento del bien y del mal: es decir, tener plena autonomía en el campo moral. Cf. Gn 3.22.

10En Edén nacía un río que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro. 11El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havilá, donde hay oro. 12El oro de esa región es fino, y también hay resina fina y piedra de ónice. 13El segundo río se llamaba Guihón, y es el que da vuelta por toda la región de Cus. 14El tercero era el río Tigris, que es el que pasa al oriente de Asiria. Y el cuarto era el río Éufrates.

15Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara, 16le dio esta orden: «Puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín, 17menos del árbol del bien y del mal. No comas del fruto de ese árbol, porque si lo comes, ciertamente morirás.»

18Luego, Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.» 19-20Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. 21Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. 22De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, 23el cual, al verla, dijo:

«¡Esta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar “mujer”, porque Dios la sacó del hombre.»

24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona.2.24 Mt 19.5; Mc 10.7-8; 1~Co 6.16; Ef 5.31. Este v. pone de relieve la dignidad y el sentido profundo de la unión matrimonial.

25Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así.

3

Adán y Eva desobedecen a Dios

31La serpiente3.1 La tradición posterior vio en la serpiente un símbolo del diablo: Cf. Sab 2.24; Jn 8.44; Ap 12.9. era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer:

—¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?

2Y la mujer le contestó:

—Podemos comer del fruto de cualquier árbol, 3menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.

4Pero la serpiente le dijo a la mujer:

—No es cierto. No morirán. 5Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.

6La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. 7En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

8El hombre y su mujer escucharon que Dios el Señor andaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín. 9Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó:

—¿Dónde estás?

10El hombre contestó:

—Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.

11Entonces Dios le preguntó:

—¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del fruto del árbol del que te dije que no comieras?

12El hombre contestó:

—La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

13Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer:

—¿Por qué lo hiciste?

Y ella respondió:

—La serpiente me engañó, y por eso comí del fruto.

14Entonces Dios el Señor dijo a la serpiente:

—Por esto que has hecho, maldita serás entre todos los demás animales. De hoy en adelante caminarás arrastrándote y comerás tierra. 15Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón.

16A la mujer le dijo:

—Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.

17Al hombre le dijo:

—Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás.

20El hombre llamó Eva3.20 En hebreo, el nombre Eva y la palabra que significa vida o viviente tienen un sonido semejante. a su mujer, pues ella fue la madre de todos los que viven. 21Dios el Señor hizo ropa de pieles de animales para que el hombre y su mujer se vistieran, 22y dijo: «Ahora el hombre se ha vuelto como uno de nosotros, pues sabe lo que es bueno y lo que es malo. No vaya a tomar también del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre.»

23Por eso Dios el Señor sacó al hombre del jardín de Edén, y lo puso a trabajar la tierra de la cual había sido formado. 24Después de haber sacado al hombre, puso al oriente del jardín unos seres alados3.24 Estos seres alados, lit. querubines,eran considerados en el antiguo Oriente como guardianes de los templos y de los lugares sagrados. Véase Ex 25.18 n. y una espada ardiendo que daba vueltas hacia todos lados, para evitar que nadie llegara al árbol de la vida.

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Caín y Abel

41El hombre se unió con su esposa Eva. Ella quedó embarazada y dio a luz a su hijo Caín, y dijo: «Ya tengo un hijo varón. El Señor me lo ha dado.»4.1 El nombre Caín y el verbo hebreo que significa llegar a tener suenan muy parecidos. 2Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a criar ovejas, y Caín se dedicó a cultivar la tierra.

3Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. 4También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, 5pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. 6Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? 7Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara;4.7 Podrías levantar la cara:otra posible traducción: serías aceptado. pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él.»

8Un día, Caín invitó a su hermano Abel a dar un paseo,4.8 A dar un paseo: según versiones antiguas. La frase no se encuentra en el texto hebreo. y cuando los dos estaban ya en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. 9Entonces el Señor le preguntó a Caín:

—¿Dónde está tu hermano Abel?

Y Caín contestó:

—No lo sé. ¿Acaso es mi obligación cuidar de él?

10El Señor le dijo:

—¿Por qué has hecho esto? La sangre de tu hermano, que has derramado en la tierra, me pide a gritos que yo haga justicia. 11Por eso, quedarás maldito y expulsado de la tierra que se ha bebido la sangre de tu hermano, a quien tú mataste. 12Aunque trabajes la tierra, no volverá a darte sus frutos. Andarás vagando por el mundo, sin poder descansar jamás.

13Entonces Caín respondió al Señor:

—Yo no puedo soportar un castigo tan grande. 14Hoy me has echado fuera de esta tierra, y tendré que vagar por el mundo lejos de tu presencia, sin poder descansar jamás. Y así, cualquiera que me encuentre me matará.

15Pero el Señor le contestó:

—Pues si alguien te mata, será castigado siete veces.

Entonces el Señor le puso una señal a Caín, para que el que lo encontrara no lo matara. 16Caín se fue del lugar donde había estado hablando con el Señor, y se quedó a vivir en la región de Nod,4.16 Nod: región no identificada; quizá se trata de un nombre simbólico, que alude a la vida errante de Caín (nad, en hebreo, significa vagabundo; cf. vv. 12,14). que está al oriente de Edén.

Los descendientes de Caín

17Caín se unió con su mujer, y ella quedó embarazada y dio a luz a Henoc. Luego Caín fundó una ciudad, a la que le puso por nombre Henoc, como a su hijo. 18Henoc fue el padre de Irad, Irad fue el padre de Mehujael, Mehujael fue el padre de Metusael, y Metusael fue el padre de Lámec. 19Lámec tuvo dos esposas: una de ellas se llamaba Adá, y la otra se llamaba Silá. 20Adá dio a luz a Jabal, de quien descienden los que viven en tiendas de campaña y crían ganado. 21Jabal tuvo un hermano llamado Jubal, de quien descienden todos los que tocan el arpa y la flauta. 22Por su parte, Silá dio a luz a Tubal-caín, que fue herrero y hacía objetos de bronce y de hierro. Tubal-caín tuvo una hermana que se llamaba Naamá.

23Un día, Lámec les dijo a sus esposas Adá y Silá:

«Escuchen bien lo que les digo:

he matado a un hombre por herirme,

a un muchacho por golpearme.

24Si a Caín lo vengarán siete veces,

a mí tendrán que vengarme

setenta y siete veces.»

El tercer hijo de Adán y Eva

25Adán4.25 Adán: Véase 2.7 n. volvió a unirse con su esposa, y ella tuvo un hijo al que llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro hijo en lugar de Abel, al que Caín mató.»4.25 El nombre Set tiene un sonido semejante al del verbo hebreo que significa ha dado.

26También Set tuvo un hijo, al que llamó Enós.4.26 Enós, en hebreo, quiere decir hombre, varón, aunque en algunos contextos significa lo mismo que Adán. Desde entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor.