Dios habla Hoy (DHH)
1

La Creación1.1 Este primer relato presenta, en el marco de una semana, el origen del universo, culminando con la creación del género humano: todo procede de Dios y todo es bueno.

11En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. 2La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

3Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!»

Y hubo luz. 4Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad 5y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó «noche». De este modo se completó el primer día.

6Después Dios dijo: «Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.»

Y así fue.1.6 Y así fue: según la versión griega (LXX) y la estructura literaria del relato (cf. Gn 1.9,11; etc.). En el texto hebreo la frase aparece al final del v. 7. 7Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. 8A la bóveda la llamó «cielo». De este modo se completó el segundo día.

9Entonces Dios dijo: «Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.»

Y así fue. 10A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al agua que se había juntado la llamó «mar».

Al ver Dios que todo estaba bien, 11dijo: «Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.»

Y así fue. 12La tierra produjo toda clase de plantas: hierbas que dan semilla y árboles que dan fruto. Y Dios vio que todo estaba bien. 13De este modo se completó el tercer día.

14-15Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche, y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales.»

Y así fue. 16Dios hizo las dos luces: la grande para alumbrar de día y la pequeña para alumbrar de noche. También hizo las estrellas. 17Dios puso las luces en la bóveda celeste para alumbrar la tierra 18de día y de noche, y para separar la luz de la oscuridad, y vio que todo estaba bien. 19De este modo se completó el cuarto día.

20Luego Dios dijo: «Que produzca el agua toda clase de animales, y que haya también aves que vuelen sobre la tierra.»

Y así fue.1.20 Y así fue: según la versión griega (LXX). En el texto hebreo no aparece esta frase. 21Dios creó los grandes monstruos del mar, y todos los animales que el agua produce y que viven en ella, y todas las aves.

Al ver Dios que así estaba bien, 22bendijo con estas palabras a los animales que había hecho: «Que tengan muchas crías y llenen los mares, y que haya muchas aves en el mundo.»

23De este modo se completó el quinto día.

24Entonces Dios dijo: «Que produzca la tierra toda clase de animales: domésticos y salvajes, y los que se arrastran por el suelo.»

Y así fue. 25Dios hizo estos animales y vio que todo estaba bien.

26Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.»

27Cuando Dios creó al hombre,1.27 Hombre: heb. adam, designa aquí a todo el género humano; en otros pasajes, este mismo término tiene el valor de un nombre propio (Adán). Cf. Gn 4.25.

lo creó a su imagen;

varón y mujer los creó,

28y les dio su bendición:

«Tengan muchos, muchos hijos;

llenen el mundo y gobiérnenlo;

dominen a los peces y a las aves,

y a todos los animales que se arrastran.»1.28 Que se arrastran: otra posible traducción: que se mueven, en referencia a todos los seres terrestres.

29Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento. 30Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.»

Así fue, 31y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.

2

21El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. 2El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó.2.2 Descansó: El verbo hebreo, que significa lit. cesar o terminar, se relaciona con el nombre shaba (sábado, día de reposo). Cf. Ex 20.11. 3Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación. 4Esta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.

El hombre en el jardín de Edén2.4 El segundo relato se centra en la pareja humana, en su destino y descendencia y en su relación con Dios.

Cuando Dios el Señor2.4 El Señor: traducción de Yahvé, el nombre propio del Dios de Israel. hizo el cielo y la tierra, 5aún no había plantas ni había brotado la hierba, porque Dios el Señor todavía no había hecho llover sobre la tierra, ni había nadie que la trabajara. 6Sin embargo, de la tierra salía agua que regaba todo el terreno. 7Entonces Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma,2.7 El texto hebreo hace un juego de palabras entre los vocablos adam, que significa hombre, y adamá, que significa suelo o tierra cultivable (véase el mismo procedimiento en Gn 3.19). Así se destaca la estrecha vinculación que existe entre el hombre y la tierra. y sopló en su nariz y le dio vida. Así el hombre se convirtió en un ser viviente.

8Después Dios el Señor plantó un jardín en la región de Edén,2.8 Edénes una palabra hebrea que significa delicia (cf. Is 51.3; Ez 31.8-9). en el oriente, y puso allí al hombre que había formado. 9Hizo crecer también toda clase de árboles hermosos que daban fruto bueno para comer. En medio del jardín puso también el árbol de la vida2.9 El árbol de la vida: es decir, cuyos frutos dan la vida. Cf. Gn 3.22. y el árbol del conocimiento del bien y del mal.2.9 El árbol del conocimiento del bien y del mal: es decir, tener plena autonomía en el campo moral. Cf. Gn 3.22.

10En Edén nacía un río que regaba el jardín, y que de allí se dividía en cuatro. 11El primero se llamaba Pisón, que es el que da vuelta por toda la región de Havilá, donde hay oro. 12El oro de esa región es fino, y también hay resina fina y piedra de ónice. 13El segundo río se llamaba Guihón, y es el que da vuelta por toda la región de Cus. 14El tercero era el río Tigris, que es el que pasa al oriente de Asiria. Y el cuarto era el río Éufrates.

15Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara, 16le dio esta orden: «Puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín, 17menos del árbol del bien y del mal. No comas del fruto de ese árbol, porque si lo comes, ciertamente morirás.»

18Luego, Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.» 19-20Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. 21Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. 22De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, 23el cual, al verla, dijo:

«¡Esta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! Se va a llamar “mujer”, porque Dios la sacó del hombre.»

24Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos llegan a ser como una sola persona.2.24 Mt 19.5; Mc 10.7-8; 1~Co 6.16; Ef 5.31. Este v. pone de relieve la dignidad y el sentido profundo de la unión matrimonial.

25Tanto el hombre como su mujer estaban desnudos, pero ninguno de los dos sentía vergüenza de estar así.

3

Adán y Eva desobedecen a Dios

31La serpiente3.1 La tradición posterior vio en la serpiente un símbolo del diablo: Cf. Sab 2.24; Jn 8.44; Ap 12.9. era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer:

—¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?

2Y la mujer le contestó:

—Podemos comer del fruto de cualquier árbol, 3menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.

4Pero la serpiente le dijo a la mujer:

—No es cierto. No morirán. 5Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.

6La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. 7En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.

8El hombre y su mujer escucharon que Dios el Señor andaba por el jardín a la hora en que sopla el viento de la tarde, y corrieron a esconderse de él entre los árboles del jardín. 9Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó:

—¿Dónde estás?

10El hombre contestó:

—Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.

11Entonces Dios le preguntó:

—¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? ¿Acaso has comido del fruto del árbol del que te dije que no comieras?

12El hombre contestó:

—La mujer que me diste por compañera me dio de ese fruto, y yo lo comí.

13Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer:

—¿Por qué lo hiciste?

Y ella respondió:

—La serpiente me engañó, y por eso comí del fruto.

14Entonces Dios el Señor dijo a la serpiente:

—Por esto que has hecho, maldita serás entre todos los demás animales. De hoy en adelante caminarás arrastrándote y comerás tierra. 15Haré que tú y la mujer sean enemigas, lo mismo que tu descendencia y su descendencia. Su descendencia te aplastará la cabeza, y tú le morderás el talón.

16A la mujer le dijo:

—Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.

17Al hombre le dijo:

—Como le hiciste caso a tu mujer y comiste del fruto del árbol del que te dije que no comieras, ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida. 18La tierra te dará espinos y cardos, y tendrás que comer plantas silvestres. 19Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste formado, pues tierra eres y en tierra te convertirás.

20El hombre llamó Eva3.20 En hebreo, el nombre Eva y la palabra que significa vida o viviente tienen un sonido semejante. a su mujer, pues ella fue la madre de todos los que viven. 21Dios el Señor hizo ropa de pieles de animales para que el hombre y su mujer se vistieran, 22y dijo: «Ahora el hombre se ha vuelto como uno de nosotros, pues sabe lo que es bueno y lo que es malo. No vaya a tomar también del fruto del árbol de la vida, y lo coma y viva para siempre.»

23Por eso Dios el Señor sacó al hombre del jardín de Edén, y lo puso a trabajar la tierra de la cual había sido formado. 24Después de haber sacado al hombre, puso al oriente del jardín unos seres alados3.24 Estos seres alados, lit. querubines,eran considerados en el antiguo Oriente como guardianes de los templos y de los lugares sagrados. Véase Ex 25.18 n. y una espada ardiendo que daba vueltas hacia todos lados, para evitar que nadie llegara al árbol de la vida.