Dios habla Hoy (DHH)
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La libertad cristiana

51Cristo nos dio libertad para que seamos libres. Por lo tanto, manténganse ustedes firmes en esa libertad y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud.

2Escúchenme. Yo, Pablo, les digo que si ustedes se someten al rito de la circuncisión, Cristo no les servirá de nada. 3Quiero repetirle a cualquier hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley. 4Ustedes, los que quieren ser reconocidos como justos por cumplir la ley, se han apartado de Cristo; han rechazado la generosidad de Dios. 5Pero nosotros, por medio del Espíritu tenemos la esperanza de alcanzar la justicia basados en la fe. 6Porque gracias a Cristo Jesús, ya no cuenta para nada estar o no circuncidados. Lo que cuenta es la fe, una fe activa por medio del amor.

7Ustedes iban por buen camino. ¿Quién les impidió obedecer a la verdad? 8No fue cosa de Dios, que los ha llamado. 9Se dice que «un poco de levadura hace que fermente toda la masa», 10y yo tengo confianza en el Señor de que ustedes no van a pensar de otro modo; pero Dios castigará a ese que los anda perturbando, no importa quién sea.

11En cuanto a mí, hermanos, si todavía estuviera yo insistiendo en el valor de la circuncisión, los judíos no me perseguirían, ya que en ese caso el mensaje de la cruz de Cristo no los ofendería. 12Pero esos que los andan perturbando a ustedes, ¡ojalá se castraran a sí mismos de una vez!

El amor, resumen de la ley

13Ustedes, hermanos, han sido llamados a la libertad. Pero no usen esta libertad para dar rienda suelta a sus instintos. Más bien sírvanse los unos a los otros por amor. 14Porque toda la ley se resume en este solo mandato: «Ama a tu prójimo como a ti mismo.»

5.14
Lv 19.18
15Tengan cuidado, porque si ustedes se muerden y se comen unos a otros, llegarán a destruirse entre ustedes mismos.

La vida conforme al Espíritu de Dios

16Por lo tanto, digo: Vivan según el Espíritu, y no busquen satisfacer sus propios malos deseos. 17Porque los malos deseos están en contra del Espíritu, y el Espíritu está en contra de los malos deseos. El uno está en contra de los otros, y por eso ustedes no pueden hacer lo que quisieran. 18Pero si el Espíritu los guía, entonces ya no estarán sometidos a la ley.

19Es fácil ver lo que hacen quienes siguen los malos deseos: cometen inmoralidades sexuales, hacen cosas impuras y viciosas, 20adoran ídolos y practican la brujería. Mantienen odios, discordias y celos. Se enojan fácilmente, causan rivalidades, divisiones y partidismos. 21Son envidiosos, borrachos, glotones y otras cosas parecidas. Les advierto a ustedes, como ya antes lo he hecho, que los que así se portan no tendrán parte en el reino de Dios.

22En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, 23humildad y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley.

5.22-23
Cf.
24Y los que son de Cristo Jesús, ya han crucificado la naturaleza del hombre pecador junto con sus pasiones y malos deseos. 25Si ahora vivimos por el Espíritu, dejemos también que el Espíritu nos guíe.

26No seamos orgullosos, ni sembremos rivalidades y envidias entre nosotros.

6

Aplicaciones particulares

61Hermanos, si ven que alguien ha caído en algún pecado, ustedes que son espirituales deben ayudarlo a corregirse. Pero háganlo amablemente; y que cada cual tenga mucho cuidado, no suceda que él también sea puesto a prueba. 2Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo.6.2 La ley de Cristo: es decir, la ley del amor. Cf. Jn 13.34; 15.12,17; 1~Jn 3.23.

3Si alguien se cree ser algo, cuando no es nada, a sí mismo se engaña. 4Cada uno debe juzgar su propia conducta, y si ha de sentirse orgulloso, que lo sea respecto de sí mismo y no respecto de los demás. 5Pues cada uno tiene que llevar su propia carga.

6El que recibe instrucción en el mensaje del evangelio, debe compartir con su maestro toda clase de bienes.

7No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha. 8El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna. 9Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. 10Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Advertencias y despedida

11¡Miren ustedes con qué letras tan grandes les estoy escribiendo ahora con mi propia mano!

6.11
Cf.
12Esos que quieren obligarlos a circuncidarse, lo hacen solamente para quedar bien con la gente y no ser perseguidos por causa de la cruz de Cristo. 13Pero ni siquiera los que se circuncidan cumplen todo lo que la ley dice. En cambio quieren que ustedes se circunciden, para gloriarse de haberlos obligado a ustedes a llevar esa marca en el cuerpo. 14En cuanto a mí, de nada quiero gloriarme sino de la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Pues por medio de la cruz de Cristo, el mundo ha muerto para mí y yo he muerto para el mundo. 15De nada vale estar o no estar circuncidados; lo que sí vale es el haber sido creados de nuevo.6.15 Creados de nuevo: Cf. 2~Co 5.17. 16Reciban paz y misericordia todos los que viven según esta regla, y todos los del Israel de Dios.6.16 Los del Israel de Dios: alusión a la iglesia en su totalidad, o, posiblemente, a aquellos israelitas que por la fe en Cristo forman parte de ella (Gl 3.7-9,14,29; cf. Ro 2.29; 9.6-8).

17De ahora en adelante no quiero que nadie me cause más dificultades; pues llevo marcadas en mi cuerpo las señales de lo que he sufrido en unión con Jesús.6.17 La señales que Pablo lleva marcadas en su cuerpo son probablemente las consecuencias de los sufrimientos que ha padecido en su trabajo apostólico (cf. 2~Co 11.23-27), como participación en los sufrimientos mismos de Cristo (cf. 2~Co 1.5; Col 1.24). Algunos piensan que estas señales se comparan aquí a las marcas que se ponían a los esclavos para indicar quién era su dueño.

18Hermanos, que nuestro Señor Jesucristo derrame su gracia sobre todos ustedes. Amén.